LAS BRUJAS EXISTEN ?

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A quinientos metros del casco antiguo de la ciudad de Zugarramurdi existen unas cuevas conocidas por la Cueva de las Brujas, es una cavidad originada por un rio que la atravesaba y que tiene una longitud de 120 metros y una anchura media de 10 metros, aunque en algunas areas tiene 25 metros de ancho, en una altura aproximada a los 12 metros, con varias vias o galerias, que confluyen, estuvo habitada en época prehistórica, pues se halló en su interior testimonios de restos históricos, como cerámica y piedras de pedernal talladas.

 

Las cuevas eran lugar de reunión anual de curanderas, personas que se ganaban su vida recogiendo hierbas en los bosques, que recetaban a los enfermos y los curaban, bien es cierto que envueltos en ensalmos. En este escenario venían de lejos personas enfermas para recibir consulta y recibir tratamiento de sus males. Aquel escenario término llamándose: La Catedral del Diablo

 

Las gentes acabo acusando de Brujería  a aquellas pobres mujeres, (había también hombres)de tener conocimientos,  creencias  y realizar actividades supuestamente dotadas de habilidades malignas mágicas que emplean con diferentes intenciones  positivas como sanar o negativas causando desgracias. Desde la antigüedad, las creencias en las brujas fue común en numerosas culturas y la interpretación de los fenómenos varían en las diferentes culturas. En los países de influencia cristiana, se relacionaba con creencias en el Diablo, en Europa se desató una obsesión por la brujería apoyada por la Iglesia, que desembocó en procesos, condenas  y ejecuciones de brujas (caza de brujas). Las brujas tienen una gran importancia en la cultura popular.

En Zugarramundi, la tragedia comenzó en el siglo XVI, cuando las gentes supersticiosas invadidas por el pánico, por leyendas sin fundamento que la gente tomaba como historias reales, un movimiento irracional y hostil iniciado en el país vasco, que se extendió a Navarra y llegó hasta Galicia, de donde también se cruzaron leyendas. Las gentes sencillas les atribuían poderes “sobrenaturales que provenían de fuerzas concedidas por demonios”,  las brujas raptaban a las muchachas, se decía que las extraviaban en su camino de virtud y les hacían encantamientos para hacerlas llegar a la cueva donde permanecían como esclavas del diablo, otras historias narraban de los noviazgos donde la parte inocente era llevada con engaños a los aquelarres para amar a diablos y diablesas. Un aquelarre (del euskera “aker”: macho cabrio y “larre” campo, es el lugar donde las brujas celebran reuniones y  rituales, para adorar al macho cabrio negro, en las que tras cánticos se entregaban a orgías, con este culto a Satanás, les facilitaba obtener riquezas y poderes sobrenaturales. El Diablo marcaba el cuerpo de la bruja, y que una inspección detenida del mismo podía permitir su identificación como hechicera. En numerosas ocasiones, se consideraba también a las brujas supuestas capacidades como transformarse en animales (preferentemente lobos).

La supuesta capacidad de volar también se asienta sobre algunos informes remitidos por los inquisidores de Galicia. El tey Felipe II y sus antecesores solicitaron a la Santa Inquisición investigaciones sobre la veracidad de las leyendas populares en lo que a la capacidad de volar se refiere. En los primeros informes se afirmaba no haber encontrado nada que pudiera confirmar las historias populares, más investigaciones posteriores cambiaron radicalmente y los inquisidores afirmaron haber visto volar a las brujas y salir por las chimeneas con sus escobas.

Entre los siglos XV y XVIII se dio una persecución particularmente intensa de la brujería, los estudiosos actuales del tema dan una cifra aproximada de 110.000 procesos y 60.000 ejecuciones, a pesar de que cálculos anteriores arrojaban cifras mucho más elevadas. La caza de brujas fue creada por el Papa para perseguir la herejía. Los procesos tuvieron lugar por igual en países católicos yprotestantes. Solía darse el caso de que una vez apresada una bruja, aparecían muchas más en la zona… la explicación oficial era que si el Diablo andaba cerca, poseería a cuantas más mejor… pero las acusaciones falsas, una suerte de psicosis colectiva o puede que incluso cierta rebeldía ante la injusticia tal vez fueran causas más reales.

 

Las gentes temerosas de su vida y su fortuna, recurrieron a la justicia y estos a la Santa Inquisición, era el preludio de una irracional persecución. El Inquisidor de Logroño, un tal Juan del Valle, llegó a Zugarramurdi con la misión de aclarar todas cuantas historias circulaban por el contorno. Pasó varios meses dedicado a la infame tarea de descubrir a las mujeres brujas para castigarlas, trescientas personas fueron investigadas,  de ellas fueron cuarenta fueron apresadas y llevadas a Logroño con acusaciones graves:

 

  • Adorar al diablo y celebrar misas con el.
  • Ser capaces de cambiar de aspecto.
  • Originar tempestades en el mar causando el naufragio de navíos.
  • De causar males a personas, ganados, campos de cultivo, originar incendios en los bosques.
  • De realizar vampirismo.
  • De frecuentar los cementerios para alimentarse de cadáveres.
  • Ofreciendo sexo como ofrenda a diablos y diablesas.
  • Renegar de Dios, y maldecidlo.
  • Ofrecer sacrificios y  ofrecerle sus  hijos cuando estaban embarazadas.
  • Sacrificar a niños para hacer pócimas con ellos, comer carne humana, profanar cadáveres, beber sangre, envenenamientos.

 

El tribunal de la Inquisición, condeno a once personas a la hoguera, al resto se les impuso penas de cárcel y perdida de sus bienes. Entre ellos fueron condenados Graciana de Barrachenea y Miguel de Goiburu, reina y rey de la comarca.

Durante estos procesos, se aplicó con frecuencia la tortura para obtener confesiones, por lo cual los investigadores actuales suelen manifestar cierto escepticismo acerca de lo manifestado en los juicios por brujería. Algunas voces advirtieron de la poca fiabilidad de los procesos inquisitoriales. Alonso Salazar, inquisidor que había tomado parte en el proceso de Logroño de 1610, al hacer la revisión del proceso percibió que la mayoría de las acusaciones eran falsas, y que no se había actuado correctamente. Concluyó que todo había sido un exceso de imaginación por parte de unos y de otros, en parte motivada por los sermones de la Iglesia. En España, la Inquisición dejó de perseguirlas a raíz del proceso contra las brujas de Zugarramurdi en el que los inquisidores se encontraron ante la posibilidad de tener que quemar a varios miles de mujeres si resultaban condenadas. Resolvieron la cuestión declarando que no tenían pacto con el diablo y desde entonces no se quemó a ninguna otra.

Los juicios que se llevaban a cabo por brujería distaban mucho de ser ejemplo de justicia. Para la acusación bastaba la sospecha, no eran necesarias pruebas, no había opción a defensa y las confesiones o delaciones hechas bajo tortura eran usuales y totalmente válidas. Incluso si el sospechoso no confesaba después de ser torturado, esto se interpretaba a veces como un signo más de lo fuerte que era la intervención del Diablo.

Un punto de vista más fue el que aportó el humanista Pedro de Valencia, que en su Discurso sobre brujas y cosas tocantes a magia (1610), hablaba de los aquelarres o reuniones de brujas como de fiestas de gente en busca del placer, todo lo más, bacanales, y que explicaba las supuestas visiones mágicas como ilusiones, efecto de drogas… negando toda intervención del Diablo en ellas.

Las leyendas narran, que las gentes espantaba a las brujas mediante instalar una rama de laurel con una de fresno, en el dintel de la vivienda, si se la encontraba en la calle se debía hacer una cruz con los dedos índices de las manos y decirle “huye, si la bruja había entrado a la casa, debía arrojar un puñado de sal al fuego y al crepitar la bruja huía espantada, las gentes no debían salir de casa desde el anochecer al alba. Intentando eliminar supersticiones con otras supersticiones. Los sacerdotes en Zugarramurdi organizaron una procesión donde los curas esparcieron múltiples granos de mostaza previa bendición, solicitando que no aparecieran granos de mostaza en tantos años como granos se habían esparcido.

 

Es los años del franquismo las cuevas se utilizaron por contrabandistas, hoy no hay brujas en la Cueva ni bandidos, tampoco sádicos sexuales, gentes quizás mal intencionadas denuncian se han refugiado en arcaicos edificios de Iglesias donde se han metamorfoseado.

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