“A Casa do Demo”

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Decir que a día de hoy sigue siendo un auténtico expediente X de la historia paranormal española, estando considerado como uno de los primeros Casos Poltergueist documentados en España.

Todo comenzó en el año 1899, más concretamente en Diciembre de este año, aunque los hechos no se hicieron públicos hasta Mayo del año 1900.
Todo ocurre en la aldea de San Fíz de Anllones, en la localidad de Ponteceso-Coruña, A unos 55 kilómetros de la capital coruñesa, donde existía y aún existe una casa campesina en la que habitaba una familia compuesta por dos ancianos y su nieta.
En el año 1888 el esposo de la protagonista de esta historia, Doña Juliana Rodríguez, fallece y es más o menos al año de este hecho cuando empiezan a ocurrir extraños fenómenos que poco a poco van tomando un cariz más serio y terrorífico.
Tanto Juliana como su nieta María Cundín se vieron obligadas a abandonar apresuradamente la vivienda ya que no solo fueron testigo de fenómenos poltergueist realmente asombrosos sino que incluso empezaron a sufrir todo tipo de agresiones.
Hablamos de extraños ruidos, movimiento de todo tipo de objetos, aportes, e incluso agresiones físicas tanto a la anciana como a su nieta María.

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El primero en conocer estos hechos, fue el párroco de Anllons, Don Juan Antonio Combarro, a quien acudió Juliana cuando empezaron a darse estos fenómenos.

El sacerdote, incrédulo y bastante escéptico, en principio no creyó a Juliana y pensó que se trataba de algún tipo de trastorno por parte de la anciana, no obstante ella fue tan insistente que acabó convenciendo al sacerdote para que fuera a su casa y la bendijera.
La anciana le pedía al párroco que le hiciera también una misa de aniversario a su marido, ya que se acababa de cumplir el primer aniversario de su muerte y temía Juliana que el hecho de no haberle hecho esta misa pudiera ser el origen de todos los fenómenos que se estaban dando.

Existen crónicas e incluso cartas personales de la época en las que el párroco cuenta todas las experiencias vividas en aquella casa.

Este texto es parte del escrito que el párroco Juan Antonio Combarro envía en una carta al periodista Prudencio Landín del diario Eco de Santiago de Compostela , tras visitar en un par de ocasiones esta casa:
Como era natural yo principié a reputar su narración por cuentos de viejas, teniendo yo prevención contra tales narraciones y en casi la totalidad de los casos suposiciones de alucinados.
Una vez en la casa de repente cae ante mis ojos una piedrecita con suave proyección al suelo; algo me alarmó y avivó mi diligencia para examinar la posibilidad de una causa natural. No se hizo esperar mucho la caída de otra piedra en condiciones que me hizo dudar en forma.
Muy pronto cae a mi lado un pilón de una báscula romana y luego una mano de un paraguas, trastos abandonados que no se sabía que existiesen en la casa y demás objetos que no se sabe bien de donde vienen. Para disipar mis dudas se posan como unas seis o siete patatas con suave proyección que en una piedra a nivel apenas se esparramaron, siendo esféricas como se sabe, ya con toda evidencia quedé convencido que la cosa era prodigiosa, y las narraciones de la anciana y más vecinos eran la verdad.
Desde este día el padre Combarro se negó a volver a pisar esta casa aduciendo que el mismo demonio se había hecho dueño y señor del lugar. Su miedo hizo que no volviera a la casa, aunque no quiso dejar abandonadas a las dos mujeres, por lo que envió un completo informe de lo allí vivido al Arzobispo de Santiago de Compostela , el cardenal don Santiago Martin de Herrera, en el que solicitaba la intervención eclesiástica.

El Cardenal Herrera nombró de forma inmediata una comisión para que investigara los hechos, aunque en estas mismas fechas las mujeres realmente trastornadas por lo allí ocurrido abandonan la casa haciendo que los fenómenos de detengan completamente.
Fuera del ámbito religioso y dada la enorme alarma que había en toda la comarca, el notario de Ponteceso, Don Vazquez amarelle, se desplazó a la casa y levantó acta de lo que allí ocurría, siendo incluso testigo directo de los extraños fenómenos que se seguían produciendo.

En cuanto a los fenómenos en sí, cabe destacar algún hecho realmente asombroso.
Como ya comentaba el párroco en su escrito, se daban aportes de todo tipo. Aparecían patatas, piedras y objetos de la nada cayendo a los pies de todos lo que allí se acercaban.
Todo sucedía, según nos cuentan las publicaciones de la época, ante los ojos de numerosos testigos. Algunos de ellos, eran personas muy respetadas y distinguidas en aquella zona como por ejemplo el farmacéutico del pueblo don Severiano Mesías, o el juez municipal, señor Mosquera, vecinos colindantes de la casa, gente de campo seria y honesta en definitiva personas dignas de crédito fuera de toda sospecha que no creían en estos fenómenos salvo como supercherías.

Muchos de estos testigos , recogían las patatas, piedras, etc, y las marcaban. Les hacía una x con carbón. Delante de ellos, las patatas levitaban y desaparecían, volviendo a aparecer en otros lugares de la casa, con la misma marca y en muchos casos incluso partidas en dos. Recuerdan las crónicas que incluso las patatas que aparecían partidas tenían el aspecto de haber sido cortadas en ese mismo instante, apreciándose el jugo de la patata corriendo por la parte cortada.
Aparte de este tipo de fenómenos de movimiento de objetos y aportes, lo definitivamente acabó de aterrorizar tanto a las protagonistas de la historia como a todos los testigos que lo vivieron fueron las agresiones físicas que se empezaron a producir al poco tiempo de empezar toda la fenomenología.

Tanto la anciana como su nieta, eran zarandeadas y arrastradas por los pelos por una fuerza invisible que nadie podía ver, los testigos allí presentes no veían el origen de aquel ataque, pero apreciaban perfectamente como las mujeres eran arrastradas por la casa, como sus pelos se estiraban como si una mano invisible tirara con fuerza de ellos, recibían bofetadas que marcaban sus rostros y hacían que las mujeres movieran sus caras con una violencia tremenda , eran empujadas de una forma brutal contra las paredes de la casa, llegando a darse golpes realmente fuertes contra las paredes , todo ello visto por numerosos y testigos que dieron fe de lo que allí estaba ocurriendo.

El supuesto ente comenzó a realizar algunos tocamientos y abusos sexuales a ambas mujeres. Se veían inmovilizadas en sus camas mientras aquella fuerza las forzaba .

La gota que colmó el vaso fue un hecho ocurrido ya tras varias semanas de sufrimiento en la casa.
Un buen día estando en la cocina ambas mujeres, apareció por los aires súbitamente una cuerda que se fue directamente hacia el cuello de la niña María. Se hizo de inmediato un lazo alrededor de su garganta impidiéndole
A María que pudiera gritar y que a punto estuvo de asfixiarla. Con la ayuda de su abuela y otro testigo que se encontraba con ellas tras mucho esfuerzo consiguieron quitarle del cuello a María aquella cuerda haciendo que la niña pudiera volver a respirar con normalidad.

Inmediatamente después de este hecho, la anciana cogió a la niña y se fueron corriendo de la casa siendo acogidas por familias amigas de la localidad.

La casa , después de algunas visitas de periodistas y curiosos, en las que nada extraño ocurrió, quedó abandona durante 100 años. Todo el mundo la sigue conociendo como la Casa del demonio o Casa do demo y los habitantes de aquella aldea evitan pasar cerca de ella por el gran miedo y respeto que le tienen.
No obstante, hace unos 7 años, un biólogo gallego afincado en Estados Unidos,Javier Nogueira, compró la casa sin saber nada de su truculente historia. Fue luego cuando descubrió toda la historia y leyendas que esta casa guarda.
Este chico, la ha restaurado por completo y hoy en día está convertida en una preciosa casa rural, en la que cualquiera puede ir a pasar un fin de semana.
Su propietario asegura que nunca se han vuelto a dar fenómenos extraños en la vivienda.

Hay un hecho curioso que relata Javier Nogueira, y es que al tirar un muro en la parte baja de la casa apareció incrustada en el mismo una piedra redonda exactamente igual a una patata. Es algo realmente curioso dados los antecedentes que se dieron tanto con piedras como con patatas en la casa.
En la web se puede encontrar información acerca de esta casa la cual se sigue llamando La Casa do demo. Ya que lejos de evitar toda esta historia su propietario incluye en la oferta de su negocio información detallada de todo lo ocurrido allí en el año 1.900. Es sin duda una escapada realmente interesante para poder pasar un fin de semana en un lugar realmente marcado por el misterio y lo insólito.Para rematar esta historia decir que la anciana Juliana, murió al poco tiempo de abandonar A Casa do Demo. Su nieta María emigró a Estados Unidos donde se perdió su pista.

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