CASO TSARICHINA: ALIENÍGENAS HOSTILES EN BULGARIA

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PLANTILLA
A principios de la década de 1990, un equipo heterodoxo formado por militares, científicos y dotados psíquicos, se instaló en la localidad búlgara de Tsarichina para llevar a cabo una misteriosa misión, cuyo objetivo quizá nunca llegue a desvelarse. No obstante, el ahora conocido como «Caso Tsarichina» tiene la apariencia de un formidable Expediente X. Avistamientos OVNI, contactos con entidades alienígenas, el hallazgo del sarcófago de un extraterrestre, las extrañas muertes de varios de los miembros de la expedición…

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La historia comienza con un tal Dr. Naplatanov, uno de los protagonistas de los supuestos experimentos psíquicos que militares y gobierno búlgaros estaban llevando a cabo, al objeto de demostrar la eficacia de la telepatía, la clarividencia, la visión remota y el posible contacto con entidades extraterrestres. El marco de los hechos –o quizá la «tapadera»– era el intento de Naplatanov por obtener indicaciones precisas acerca de la presunta ubicación del mítico tesoro del zar Samuel, soberano del Primer Imperio Búlgaro entre 997 y 1014. Se cuenta que el médico poseía ciertos «poderes excepcionales», en tanto que su hija, Marina, era una clarividente que decía mantener contactos con criaturas alienígenas o, más concretamente, con una misteriosa entidad.

SUICIDIOS INDUCIDOS

Una mañana de diciembre de 1990, Naplatanov partió con un equipo de expertos militares y dotados psíquicos hacia los alrededores de Tsarichina, localidad cercana a Sofia, la capital búlgara. Con él iban Dimitar Sirakov, Dora Petrova, el mayor Serafimov, el coronel Ztevtko Kanev y su hija Marina. Ninguno sospechaba que la misión acabaría convirtiéndose en algo que nada tenía que ver con tesoros ocultos. Durante los primeros días intentaron delimitar las posibles localizaciones del supuesto botín. Además, en paralelo, mantuvieron reuniones con el ministro de Defensa búlgaro y el general Dinev, al objeto de planificar las excavaciones y dotar a la misión de la logística adecuada. Sin embargo, desde el principio comenzó a cobrar importancia la tarea de los contactados: utilizar sus poderes psíquicos para descubrir el tesoro.

En una de aquellas reuniones intervino uno de los personajes más relevantes de esta trama, otra clarividente y contactada búlgara. Eli Loginova –ése es su nombre– decía mantener comunicación con entidades extraterrestres, gracias a lo cual aseguraba poder localizar el tesoro. Siguiendo sus instrucciones, el equipo comenzó a cavar donde Loginova les había indicado. Sin embargo, lo que encontraron allí seguramente sobrepasaba cualesquiera que fuesen sus expectativas. ¿Estaban preparados para aquel descubrimiento?
Al parecer, no todos lo estaban. Allí no había ningún tesoro, sino algo ignoto, sobrenatural. Marina Naplatanova fue la primera en dar señales de arrepentimiento. A los pocos días de involucrarse en la misión, la abandonó porque la entidad alienígena que la guiaba le advirtió del peligro que corría.

Trágicamente, Naplatanova se suicidó poco después de dejar la misión. Su padre, consternado, estaba convencido de que su hija y él mismo habían sido víctimas de la influencia de armas psicotrónicas, como así lo argumentó en una carta dirigida al ministro de Defensa…

FUENTE: http://www.akasico.com

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