EL DUENDE DE GEROMA

La URL corta de este articulo es : http://mparalelos.org/eZs7Ti
Comparte este material
Una extraña entidad capturada en un bosque cerca de Gerona, Cataluña, se conserva en un frasco con formaldehído en la casa del parapsicólogo y experto en vampiros catalán Ángel Gordon.
Se trata de un ser de sólo 12 centímetros, de grandes ojos rojos, una piel suave de color amarillento, brazos cortos, orejas parecidas a las de un conejo y un prominente apéndice en la frente, y tres pelos bien diferenciados detrás del cogote. 

Gordon afirmó que el ser emitía sonidos como de risa humana, era dócil e inteligente. Vivió cuatro días en cautiverio, negándose a comer ningún alimento. Se supone que fue capturado vivo por dos matrimonios que hacían “picnic” en un bosque cercano a Gerona. Repentinamente apareció la criatura (de gran parecido con los personajes de las caricaturas) que emitía sonidos como de risa “similar a la de un anciano”, según declararon sus captores.

Los amigos escuchaban música en un reproductor de audio casete y se supone que el extraterrestre salió de los matorrales hipnotizado por las notas musicales. Luego se subió al aparato de música y comenzó a emitir unos alaridos. Uno de los testigos, Mario Añaños, dijo que mientras preparaba la barbacoa, oyó unos ruidos o gemidos. En ese momento vio al pequeño ser que le observaba detenidamente con ojos penetrantes.

Junto con Mario se encontraban su esposa y un matrimonio de apellido Pujals. No se dieron los nombres completos de los testigos. Los sucesos ocurrieron en septiembre de 1989. La criatura, al parecer, era inteligente y dócil. Los hombres trataron de atraparla, lo que lograron con el sencillo procedimiento de echarle encima una manta. Al tocarlo sintieron que su piel tenía una textura muy suave

Luego se la encerró en una jaula de pájaros durante cuatro días. Como el duende se negó a comer cualquier clase de alimentos, al poco tiempo murió. Fue guardado en un frasco de café con formaldehído, como ya se ha dicho, y al poco tiempo fue vendido a Gordon. Al estar dentro del frasco de formol, su color se fue transformando a un amarillo verdoso.

El parapsicólogo barcelonés cree que el parecido de su criatura con “papá pitufo” no es ninguna coincidencia pues, según él, el personaje de las caricaturas está basado en entidades reales del folklore germano que viven en la Selva Negra de Alemania.

En 1991 Huneeus mostró estas fotografías al doctor John Altshuler, patólogo clínico, experto en mutilaciones de ganado y ufólogo, durante la Conferencia OVNI de Ozarks. En opinión de Altshuler se trata de un feto de vaca o cerdo.

Gordon también consultó con “especialistas”. Esto fue en el programa “En los límites de la realidad”, serie dirigida por el “profesor” Sebastián D’Arbo. Ahí se entrevistó al Dr. Luis Linares de Mula, quien dijo:

“La extraña conformación de este animal puede ser debida a dos causas. Por un lado que sea un ser monstruoso, es decir, un caso teratológico en que se desarrollan los tejidos, los órganos, los miembros, de forma anormal, dando lugar a representaciones monstruosas. También puede deberse al hallazgo de un ser primitivo que se hubiera conservado en una zona lo suficientemente fría para que pervivieran los tejidos, la carne, las vísceras, etcétera. En este caso se trataría de un animal desconocido para la ciencia actual y que nos puede parecer monstruoso por desconocimiento”.

D’arbo incluso presentó a los integrantes de las familias Añaños y Pujals. No se sabe si las credenciales de este doctor Mula eran auténticas. El hecho es que, varios años después apareció Manuel Tello, un vecino de Gerona, quien dijo ser el auténtico descubridor del “duende”.

“La historia de este bicho empezó cuando un amigo mío vino a casa contándome que se había encontrado el cuerpo de un animal muy raro. Él pensaba que era el feto de un conejo. A mí me extrañó, aunque realmente también pensaba lo mismo al principio. Lo llevé a una tienda cercana a mi casa, lo metí en bote y decidí hacerle unas fotos. A los pocos días me enteré de que dos personas, un tal Ángel Gordon y otro con acento y trajeado andaban buscando al bicho.

El famoso ser que tantas especulaciones provocó, una más disparatada que la otra, no era más que una mascota de un extraterrestre que formaba parte de un contingente alienígena y que fue negligente en su cuidado. Imaginemos que algún día los terrestres lleguemos en una nave espacial (obviamente) a un planeta primitivo, cuyos pobladores crean ser los únicos en el universo.

Si esta mascota es atrapada por uno de los nativos y la exhibe a sus amigos y conocidos, ¿cuántas conjeturas disparatadas harán, especialmente si niegan neciamente la presencia de habitantes de otros mundos en su planeta?

Bueno, esto es lo que sucedió con este famoso duende, que por supuesto no era un duende, ya que a éstos no se los puede atrapar porque no pertenecen al plano físico y sólo se hacen ver holográficamente…

 

Deja un comentario