El Misterio De Las Tablillas Sumerias.

La URL corta de este articulo es : http://mparalelos.org/N9sn3P
Comparte este material

El difunto Zecharia Sitchin autor de una bibliografía tan sugerente como “El doceavo planeta”, “El fin de los tiempos” o “Hubieron gigantes sobre la Tierra”, se hizo famoso al proclamar la existencia de un planeta gigante, todavía no descubierto, llamado Nibiru o planeta X. Según Sitchin este planeta orbita el Sol en una elipse muy excéntrica que dura 3.600 años y que atraviesa el sistema solar interno. La piedra angular de su teoría es el sello cilíndrico VA243, llamado así porque es el elemento número 243 de la colección del Museo Vorderasiatische de Berlin.

Este sello es un cilindro de piedra tallado de tal manera que al hacerlo rodar sobre una plancha de arcilla deja grabado una escena en relieve. La del VA243 es esta:

Para muchos la escena representa la adoración a un super-ser de raza annunaki, tan alto que incluso sentado destaca sobre el resto de personajes. Pero la parte principal de la misma son los orbes que aparecen entre las cabezas de las dos figuras de la izquierda. Según Sitchin se trata del Sol rodeado de 11 esferas, una de ellas la Luna, lo que deja una inquietante representación de 10 planetas, cuando a día de hoy solo conocemos 9 (y además Plutón es considerado planeta enano). Miremos con detalle esa zona del grabado.

Esta es la distribución más coherente por tamaños y posición relativa. Aun así, es extraña la posición de Plutón, ubicado entre Saturno y Urano, cuando en realidad está más allá de Neptuno. Si tantos conocimientos de astronomía tenían, la manera de representar a Saturno no es la más apropiada. Luego está la extraña la posición de Nibiru, que no representa la situación alejada del centro del sistema solar que nos cuenta Sitchin. He encontrado también alguna versión que dice que éste orbe es en realidad Tiamet, el planeta que supuestamente se encontraba en la zona que actualmente ocupa el cinturón de asteroides, y que fue parcialmente destruido por un encuentro con Nibiru del que surgió la Tierra y el propio cinturón. Pero en ese caso el planeta que sobra es la Tierra. Y por último está ese orbe apartado de la escena principal, y que no se sabe si tiene algo que ver.

¿Qué hay de verdad en esta historia?

Cuando Sitchin escribió su libro sobre el 12º planeta solo los expertos podían interpretar el lenguaje sumerio, pero gracias a documentos explicando el léxico sumerio publicados en 2006 su entendimiento ya está al alcance de los aficionados. Como era previsible, las traducciones de Sitchin frecuentemente son tendenciosas y están llenas de imprecisiones.

Pero analicemos la tablilla. Si nos fijamos en la escritura, situada en la zona de la espalda de la figura sentada, vemos las siguientes inscripciones.

Linea 1 (rojo): dub-si-ga “Dubsiga” (el nombre propio de alguien aparentemente poderoso)

Linea 2 (azul): ili-il-la-at “Ili-illat” (otro nombre propio. En este caso el del dueño del sello)

Lenea 3 (amarillo): ir-su (tu sirviente)

No se hace ninguna referencia a ningún evento astrológico ni planeta.

Sobre la identidad del rey o dios, solo cabe especular. Según el blog de Lampuzo:

Los cilindros-sello de época acadia no suelen revelar claramente, a diferencia de los sumerios, los atributos divinos, si bien podemos afirmar que se trata de un dios por los ropajes y el tocado – al igual que el “maestro de ceremonias” (la figura del medio que está presentando a un invitado)- y que en su mano derecha se apoya en lo que parece ser un “arado” – Si esto fuera así, podría tratarse de Ningirsu, Ninurta ó tal vez Ea/En-ki, (si tenemos en cuenta el “íbice de las montañas”(cabra) que aparece a su izquierda y el motivo serpenteante de detrás de su cabeza) ó hasta incluso En-lil (si le consideramos como “inventor”, como así aparece en algunos textos, del arado).

En segundo lugar, el símbolo central no es el Sol. La iconografía sumeria está muy bien estudiada y el sol no se representa con un icono circular con 6 puntas. Lo que aparece en VA243 es una estrella. Bien, es cierto que el sol también es una estrella, pero eso no lo sabían los sumerios. En el siguiente diagrama se muestra la iconografía sumeria de una estrella, la Luna y el Sol.

También representaban las estrellas como simples puntos. Lo que vemos en VA243 posiblemente son las Pléyades, que son el elemento astronómico más frecuentemente usado por los sumerios junto a la Luna y el Sol.

Por último, cabe mencionar que los sumerios desconocían que el Sol era el centro del sistema solar, y también la existencia de otros planetas que no fuesen Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno

Deja un comentario