EL OCULTAMIENTO Y LA REBELIÓN DE LA VERDAD

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PLANTILLA

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7:12:57 PM

La ignorancia humana siempre ha sido más que suficiente para que debiera ser erradicada del planeta, como primer propósito de todo gobierno, para que la sociedad funcione mejor. Sin embargo, siempre se supo que ella es necesaria, útil y favorable a los gobiernos para manejar a los pueblos. Por lo tanto, vemos la diferencia entre la teoría política del logro de una mejor sociedad mediante un mejor ciudadano, y la práctica pseudopolítica del logro de una peor sociedad mediante un peor ciudadano, siendo que esa sociedad peor es manipulable, controlable, utilizable, esclavizable y redituable para quienes tienen el poder.

Pretender que una nación o que un mundo puedan deshacerse de la ignorancia estando bajo el poder de quienes procuran mantenerla, no es posible para los pueblos ni es permisible para sus gobernantes. Cuando las personas menos ignorantes quieren iluminar las mentes más oscuras, se dan cuenta de que el eclipse provocado por los poderes que favorecen la ignorancia contrarresta toda luz que se pretenda brindar. Se llega a la conclusión de que no hay que darle conocimiento a quien no lo pueda asimilar.

Historia y perspectivas futuras

La humanidad ha tenido, durante milenios, sus diversos transmisores de conocimiento para la iluminación del ser, y ninguno de ellos ha pretendido que su mensaje llegara a todo el mundo. Tanto se tratara de humanos en grado superior de conciencia, como de enviados a la Tierra procedentes de otros mundos o dimensiones, ninguno vino a producir modificaciones radicales en el agónico proceso decadente de la humanidad. Más aun, hasta han anunciado las penurias a sufrirse hasta que el ciclo de la actual humanidad concluya, sin que el conocimiento revelado llegara a ser patrimonio de todos desplazando a la ignorancia. Es decir, esos mensajeros de conocimiento cósmico, espiritual, no vinieron a arreglar el mundo, a poner fin a la ignorancia, a dignificar la existencia e implantar la justicia. Vinieron a decirnos que todo seguirá igual hasta que termine, y que a lo sumo podrán encontrar la luz aquellos pocos que serán los “elegidos” entre todos los llamados.

Ante semejante diagnóstico, surge la consecuente resignación a que nadie vendrá de más allá de la atmósfera a poner remedio a los males del mundo. Que los extraterrestres seguirán sobrevolando el planeta, observando, contactando a unos pocos para dar sus agoreros mensajes de los famosos tres días de oscuridad, de las catástrofes para las que habrá que prepararse, de la evacuación de los elegidos… Mientras que al resto de la humanidad seguirán sin transmitirle mensaje alguno, pudiendo hacerlo si quisieran, dada la tecnología de que disponen. No quieren intervenir en el destino de la humanidad, porque la ley a la que obedecen les impone no interferir en la evolución de las humanidades atrasadas, que deben buscar por sí mismas su perfeccionamiento. No importa -no les importa, parece ser- si esas humanidades, en realidad, no es que estén atrasadas, sino que son vestigios de civilizaciones avanzadas destruidas.

Que poseen en los genes y en las memorias extracerebrales -en el espíritu- un conocimiento superior, archivado, bloqueado. Que ese bloqueo les fue producido mediante ingeniería genética, por agentes conspiradores contra la normal evolución, que condujeron a la ignorancia a seres con conocimiento, impidiéndoles utilizarlo. No parece importarles a los extraterrestres que pasan en sus naves, que esta humanidad está como está por lo que le ha sido hecho, y que eso debiera ser reparado por alguien de afuera, ya que desde afuera es que fue operado el gran daño. Pero la mayoría de los mensajeros extraterrestres no hacen mención de tal conspiración de que ha sido objeto la especie humana. Y les dicen a los contactados, que nosotros debemos arreglárnoslas como podamos, porque hemos sido nosotros los causantes de todo lo malo que nos pasa. Que ellos no pueden hacer nada por nosotros, porque es contra la ley cósmica de la evolución autónoma de los mundos…

¿”No-interferencia” o no-revelación de la verdad?

Si la autonomía de la humanidad no fue permitida, porque desde afuera hubo quienes vinieron a interferir sometiendo a los seres a la ignorancia, debería haber alguien de afuera que viniera a liberar a las víctimas de esa conspiración. Y no dejarlas sufriendo lo que se les ha hecho, con el pretexto de que “no se debe interferir”. Esa liberación requeriría, ante todo, la revelación de una verdad que en la mayoría de los mensajes extraterrestres sospechosamente se omite: que aquí o algo ha fallado, o que en realidad no es falla, sino un propósito maquiavélicamente bien orquestado para que todo funcione anormalmente. En la mayoría de los mensajes extraterrestres se da a entender que no hay ninguna falla, sino que hasta en los hechos más catastróficos y las injusticias humanas más atroces, “el plan divino se cumple al pie de la letra”. Que todo lo aparentemente negativo que sucede “es parte natural de la evolución”.

Muchas personas no aceptan que lo dicho en tales mensajes pueda ser veraz, que esto pueda ser parte de un plan divino, de una natural evolución. Tales personas pueden preguntarse si los extraterrestres están diciendo tal cosa porque pretenden mantener en el engaño a la humanidad, para que persista el proceso de su decadencia, o si será porque la humanidad no está preparada para escuchar que aquí no rige ningún plan divino y ninguna natural evolución. Y que, en tal caso, conviene decirle lo que quiere escuchar. Para que todo parezca estar en orden y no haya motivo de alarmarse. Después de todo, cuando todo el teatro del engañoso mundo termine alguna vez, ya habrá tiempo, millones de años de tiempo, para que las víctimas de esta experiencia anormal descubran que todo fue una farsa, un proceso fuera del orden universal, durante el cual había sido conveniente que no supieran la verdad, para que sufrieran menos. Para que la ignorancia permitiera, al menos, una cuota de dicha en el diario existir, manteniendo un cierto grado de paz, de frecuencia vibratoria no tan baja; mientras que la revelación de la verdad generaría conflictos, inestabilidad, peligro de bajar de frecuencia y provocar males mayores que los existentes.

Reveladores

Sin embargo, aunque hay en el cosmos quienes piensan así, manteniendo a la humanidad en los goces de la ignorancia, transmitiendo mensajes que no cometan el error de revelar nada que provoque algún conflicto, parece ser que allá arriba no todos piensan lo mismo. Hay ciertos tipos de seres que sí han venido a revelar que aquí las cosas no responden a ningún plan divino, a ningún orden cósmico natural y normal, y que ha existido una conspiración operada por mentes cósmicas enfermas que generaron los males del mundo. Que la negatividad no sólo no es necesaria como escuela de evolución de la conciencia, sino que hasta es contraria a las posibilidades de evolución del ser. Por lo cual ha sido empleada para corromper a los habitantes de mundos como la Tierra, y no para que evolucionen. Los seres que en sus mensajes han transmitido esa información, sin embargo, tampoco parecen empeñados en efectuar transmisiones masivas, permaneciendo en sus selectivos y limitados contactos con algunas personas receptoras.

Vemos, entonces, dos clases de mensajes:
los que omiten y
los que revelan lo que ha pasado en este mundo.
Unos parece ser que no están interesados en que se sepa lo ocurrido, o tal vez están interesados en que, directamente, no se sepa. Los otros, parecen interesados en que cierta gente lo sepa. Pero en ambos casos, la coincidencia es que ni los unos ni los otros consideran que la humanidad, en su totalidad, deba enterarse de la verdad. Por lo menos no en el actual ciclo decadente de la civilización. Se habla del advenimiento de un “Nuevo Hombre”, una “Nueva Tierra”, una “Nueva Era”, con un grado de conciencia que podrá comprender muchas cosas que recién entonces, tal vez, sean reveladas.

Qué puede pasar con una revelación masiva

Mientras tanto, ¿qué hacer con las revelaciones aisladas, selectivamente efectuadas a ciertos individuos, si no es conveniente que todo el mundo las conozca? ¿Qué pude hacer un individuo de esos, con información reveladora, que le ha llegado de extraterrestres que prefieren decir la verdad en vez de omitirla en sus mensajes? Si tal verdad no es para todos, sino para algunos, ¿no irá contra ciertos planes cósmicos el hecho de transmitirla por medios masivos? ¿No causará conflictos en quienes puedan escucharla? ¿Qué sentido tiene transmitirla si, de todos modos, el mundo seguirá su curso? ¿O acaso es una verdad tan evidente que es capaz de cambiar el curso del mundo, y por eso vale la pena transmitirla?

Para saber qué tan posible es que una verdad llegada del cosmos, cambie el destino de la humanidad, veamos en qué les ha cambiado el destino a ciertas personas el descubrimiento de ciertas verdades transmitidas por extraterrestres. Luego de ser efectuada la referida transmisión por parte de esa clase de extraterrestres que revelaron lo que los de la otra clase no dijeron, los mensajes fueron difundidos, muchos los aceptaron como ciertos, pero sólo una mínima parte de esa gente se hizo activamente retransmisora de tal información. Podría pensarse que una tal verdad es suficiente para movilizar a cualquiera a ir contra la corriente del mundo y contra los molinos de viento, para que todos la escuchen. Sin embargo, esto no suele suceder en la mayoría de los casos. La mayoría de los que se dan cuenta de que, al descubrir la trama oculta de la historia y prehistoria de la humanidad, pasan a ser individuos diferentes, y temen ser descubiertos como tales, por lo que se abstienen de hablar de lo que han descubierto.

Pretendiendo pasar inadvertidos en la sociedad, hacen que la verdad que les ha sido revelada pase inadvertida por muchos que podrían enterarse si la compartieran con ellos. Por lo tanto, esos poseedores de la revelación no han cambiado radicalmente luego de recibirla. Siguen con sus temores, siguen con sus precauciones para no arriesgarse a caer bajo el juicio ajeno, siguen con sus rutinas esclavizantes, con sus vicios, con sus defectos que ni siquiera procuran tratar de corregir. Y siguen siendo iguales a cualquier persona que no posee el conocimiento cósmico y espiritual del que ellos disponen. Así demuestran que si en ellos la verdad cósmica recibida no ha tenido más fuerza que sus miedos y que su falta de voluntad de lucha interior, lo mismo habrá de pasar multiplicado por miles de millones, si toda la humanidad se enterara de esa verdad oculta reservada a unos pocos.

También hay casos de individuos que, al recibir la revelación, tuvieron transformaciones tales, que la divulgan sin temor a lo que digan los demás, y que han hecho procesos de perfeccionamiento interior, que parecen dar esperanzas al mundo: si ellos pudieron cambiar gracias a esa verdad, el mundo puede cambiar…

Pero esos casos han sido y siguen siendo una minoría, por lo que la realidad es que las posibilidades y esperanzas de cambio para el mundo son proporcionales a esas cantidades. Si pocos reaccionan positivamente ante la revelación, y muchos siguen su inercia, ni la más grande y evidente verdad tiene la fuerza suficiente para cambiar a la mayoría de la gente y al curso del mundo. ¿Vale la pena transmitir tal conocimiento cósmico a todos? ¿No será mejor mantenerlo fuera del alcance de la mayoría, donde sólo puedan llegar quienes estén a la altura de él?

Por alguna razón (o sinrazón, el tiempo lo dirá…) las informaciones sobre la gran manipulación cósmica, transmitidas por los extraterrestres reveladores, están siendo divulgadas en forma paralela a las transmitidas por los extraterrestres ocultadores. Publicadas en medios de tanto alcance como Internet, van encontrando respuesta a favor, en contra, neutra, y en cualquiera de los tres casos, un interrogante en común: si acaso esto es verdad, ¿por qué los extraterrestres no lo transmiten masivamente, en vez de a sólo algunos pocos contactados?

Los que ante esas informaciones se ubican entre el neutro y en contra, se preguntan: ¿por qué va a ser verdad esto, y no lo de los otros extraterrestres, que hablan de que estamos en el plan divino y en un proceso evolutivo natural, donde la negatividad es necesaria como escuela? Como, por parte de los extraterrestres reveladores, no hay planes de transmisión masiva para ser más creíbles que los ocultadores, parece ser que no les importara quiénes de los dos lograrán más adhesión. Quizá por saber que, aunque dando mensajes y pruebas convencieran a todo el mundo, no lograrían que el mundo cambie. Y por lo tanto no tendría sentido ningún plan masivo de transmisión.

Reveladores-retransmisores extraterrestres encarnados como humanos

La pregunta, entonces, es: ¿para qué una transmisión extraterrestre selectiva, a determinadas personas, que operen una retransmisión masiva por Internet, medios de prensa, libros, conferencias y otras vías de información? Si muchos seres de otros mundos han tomado cuerpos humanos, naciendo como cualquiera nace, sin ser conscientes de su procedencia (salvo algunos casos de quienes sí lo son), se supone que entonces los extraterrestres están aquí mismo, efectuando la transmisión masiva como humanos, pasando inadvertidos hasta para sí mismos. Sin necesidad de que bajen en una nave a decir las cosas, y asusten a medio mundo.

Si tal es la estrategia de transmisión de información, podría entenderse, entonces, por qué el mensaje llega en cuentagotas y por qué es retransmitido con tantas limitaciones y dificultades, siendo rechazado por la mayoría y aceptado por una minoría Se entendería que los extraterrestres que transmiten desde el cosmos, no están interesados en transmitir la información masivamente ellos mismos, porque esa tarea le corresponde a los extraterrestres que reciben y retransmiten viviendo como humanos en la Tierra. Por lo tanto, debería entenderse que el desarrollo y crecimiento de la divulgación mundial del conocimiento revelado no está en manos de seres que andan en vehículos espaciales, sino de seres que usan vehículos corpóreos con los pies sobre la tierra. Que son parte de la humanidad, por las circunstancias que los trajeron a este mundo procedentes de otros lugares. Que les corresponde hacer que la humanidad se entere de las verdades y de las mentiras de toda la historia del mundo, si consideran que es conveniente, y si no, hablarán lo estrictamente necesario en las situaciones adecuadas.

La revelación y el “orden establecido”

La ignorancia humana siempre ha sido más que suficiente para que debiera ser erradicada del planeta. Para que la sociedad funcione mejor. Para que el individuo tenga un pleno desarrollo biopsicoespiritual. Los que tienen el poder político, religioso, económico y militar, han procurado preservarla en los pueblos para beneficiarse con ella. Los que tienen el poder cósmico de transmitir conocimiento, no lo han hecho masivamente, porque saben que la ignorancia es a prueba de cualquier sabiduría que la amenace, por lo que ella tiene sus mecanismos de defensa, de supervivencia, y de ataque destructivo contra todo aquello que pueda traer luz donde está la oscuridad. Contra esos mecanismos, tanto los transmisores extraterrestres como los retransmisores humanos saben que no se puede, razón por la cual son partidarios de que el conocimiento revelado no sea para cualquiera.

Pero cuando cualquiera llega al conocimiento por alguna vía de información, como Internet, un programa o algún medio gráfico, es inevitable que a cualquiera que no esté a su altura le moleste, le parezca engañoso, ofensivo, peligroso para el orden público, para la estabilidad mental y emocional de quienes lean o escuchen eso. Y como es mayoría la gente que reacciona así, habría que preguntarse si es correcto exponerla a un conocimiento tan conflictuante que sólo una minoría está en condiciones de asimilar, y si por una minoría que sepa aprovecharlo, vale la pena poner las cosas al alcance de todos. A la vista y oídos de una mayoría a la que, de ese modo, no se le estaría respetando su derecho a seguir en la ignorancia y en creencias engañosas.

Tiempos y reglas

Habría que preguntarse si se le está dando a esa gente, miles o millones de años antes de tiempo, una información que algún día, en éste o en otro mundo, podrá recibir cuando las condiciones sean propicias, y no como ahora. Habría que preguntarse si una revelación efectuada en un mundo de ignorancia, no será acaso un salto que omite pasos, y si saltearlos va contra reglas cósmicas. Reglas por las cuales la ignorancia debería continuar, al igual que los poderosos de los gobiernos, de las religiones, de la economía y de las milicias, que se aprovechan de los pueblos ignorantes. En tal caso, habría que preguntarse a qué directrices obedecen tales reglas, y si romperlas es para mal o para bien del Universo. Si lo correcto es el ocultamiento o la revelación de la verdad. O ambas cosas según el caso y las circunstancias; según a quién, en qué situación.

Por lo pronto, estamos ante la evidencia de que a nadie fuera de la Tierra le parece que haya que revelarle al mundo, a todo el mundo, verdad alguna para que la ignorancia termine de la noche a la mañana. Por lo cual, los que estamos como humanos en este planeta, seamos o no de esos extraterrestres que han venido a tomar cuerpos, tampoco tenemos por qué tratar de evitar que sigan pasando miles de noches y mañanas con la ignorancia sustentando la cima del poder. Así que, aunque haya llegado un conocimiento cósmico que pueda desenmascarar la gran farsa de la obra de este mundo, y aunque esto esté a disposición para ser retransmitido, ignorarlo, dejarlo guardado, callarlo, son una alternativa respetable.
Si al final de esta existencia, algún jurado cósmico nos reclamara por qué no divulgamos esa verdad pudiendo hacerlo, tendremos la excusa de que “todo a su tiempo, paso a paso, y no era el momento… ya se sabrá todo dentro de miles o millones de años”.

Pero en caso de hablar la verdad en forma masiva, si algún jurado cósmico nos recriminara por qué hablamos indiscriminadamente para todos, si el conocimiento no era para cualquiera, tendremos la excusa de que a nosotros no nos importaron los “cualquiera”, sino los “no cualquiera” que estaban en medio de ellos, como la fina veta de oro en la roca. Y que al noble metal había que extraerlo a fuerza de golpes en la roca, por más que a la roca le doliera que no fuera a ella a quien se buscara, sino a lo que entre ella estaba aprisionado, escondido, invisible e inutilizado. Fuera de la roca, el oro va camino a ser joya. Evitando tener que esperar miles o millones de años para separarlo de lo impuro, lo que vive a gusto con lo falso, con lo engañoso, con la ignorancia.

Alternativas

Ambas opciones están dadas. El porvenir nos clasificará en el Gran Juicio, según nuestro respeto a las reglas de “paso a paso, tiempo al tiempo”, o según nuestro desacato, movidos por el “demos el gran salto, ahora o nunca”. Las dos alternativas parecen correctas. Por lo que el problema de las elecciones posibles no plantea cuál es la que corresponde y cuál la que no. Quizá no se vaya a medir con la misma regla al que habló que al que calló. Cada uno habrá tenido su razón, quizá las razones de ambos sean correctas, y la diferencia esté sólo en la metodología. Hay en el cosmos quienes emplean una metodología de transmisión de información que cambia las estructuras mentales del ser humano, y quienes emplean una metodología que deja esas estructuras como están.

Hay en la tierra personas con metodología transformadora, y otras con metodología preservadora. Hay mensajes llegados del cosmos, que se pueden usar para operar transformaciones, o que se pueden callar para que nada sea transformado antes de tiempo, considerando que vaya a existir tal tiempo futuro de transformación. Y el problema es tomar una posición absoluta: decir todo, o no decir nada. Porque, en general, estamos en posiciones relativas en que hablamos o callamos según la variabilidad de las situaciones.

Esa tendencia permite suponer que no habrá en lo sucesivo, como no lo hubo hasta ahora, ni un ocultamiento absoluto ni una revelación absoluta por parte de quienes posean el conocimiento cósmico. Y que, si como es abajo es arriba, tampoco podrá esperarse que el suministro de información desde el cosmos se corte del todo o llegue en torrentes; seguirá en cuentagotas. Goteo que seguirá provocando sed por escasez, a quien deseara que llegara más caudal de mensajes, pero que lo mantendrá irrigado al menos a niveles de subsistencia en un mundo donde eso ya es bastante.

Goteo que seguirá perturbando, como la gota de la tubería cuyo ruido fastidia, a quien deseara la paz de la ignorancia, de la ausencia de cualquier conocimiento que pueda cambiarle la visión de la realidad. Gotas de luz para saciar la sed de una minoría, y para pasar inadvertidas en medio de la oscuridad mental de la mayoría. Apenas una débil lluvia llegada desde el cosmos para el riego de muchos, que no son mayoría, pero que no son pocos, y que con la difusión creciente del mensaje, son más cada vez. Que vinieran de allá arriba a desparramar un gigantesco caudal de información para todos, no parece ser la idea. Y, como es arriba es abajo, tampoco la idea es que personas que tengan la información, abran las compuertas para que ella circule torrentosamente por el mundo.

Así, entre la tan medida provisión cósmica y la tan restringida difusión por los retransmisores humanos, esta información, a la mayoría, no tiene forma de parecerle tan real como la Coca-Cola o como cualquier cosa palpable del mundo de la materia. A quien sepa que esto es así, porque sabe cómo funciona el mundo, no le resultará incomprensible por qué un conocimiento tan revelador puede parecer increíble, discutible y falso, en un mundo hecho al revés, donde lo falso está implantado como verdadero.

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