La Caja Dybbuk

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Caja o Cuadro “Dybbuk”
 

La historia de “La caja Dybbuk”, va incrementando su leyenda a medida que los años pasan, los que la han tenido en su poder, especialmente debido a la curiosidad que despierta, mucho más pronto de lo deseado han intentado deshacerse de ella.

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La caja del demonio como algunos la definen, se ha convertido en uno de esos misterios antológicos. Tan fuerte es el revuelo mediático que en su día se formó alrededor de este gabinete antiguo, que unos cuantos programas americanos dedicados al misterio empiezan a relatar los sucesos ocurridos, por medio de testimonios reales en primera persona, que adquieren mucho más valor cuando el talentoso y reputado director de cine Sam Raimi, decide llevar la historia a la gran pantalla de la mano de “The possession (El origen del mal)”, en 2012.
La caja Dybbuk (del Hebreo “Kufsat Dibbuk”), no deja de ser un pequeño y antiguo gabinete de vino, del que el folklore judío sostiene que alberga un demonio malintencionado, capaz de convertir en realidad tus peores pesadillas.
Imagen Película “The Possession” ( El origen del mal )
Si miramos atentamente el exterior de este viejo gabinete, podemos leer una palabra que dice “Shemá” (del Hebreo “Escucha”), esta palabra inicia una de las más importantes plegarias de la religión judía, y es con ella con la que la doctrina judaica declara su creencia en un único Dios. Si nos colocamos enfrente de la caja podemos ver dos pequeñas puertecillas, con un mecanismo de lo más particular, pues al abrir una de las puertas, hace que de manera prácticamente automática se abra la otra puerta y un pequeño cajón. Ya en su interior, su contenido parece más misterioso e inquietante… nos encontramos con dos viejos peniques de EEUU, dos pequeños mechones de pelo uno negro y otro rubio anudados con una antigua cuerda, un capullo de rosa seca, una copita de oro, un diminuto candelero negro de hierro fundido con patas de pulpo, más una diminuta y enigmática figura de granito con una inscripción grabada, que dice “Shalom” (del Hebreo “Paz”).
Hasta aquí la caja en si no parece despertar ningún mal a pesar del extraño contenido de su interior, pero si profundizamos un poco más en su historia reciente, veremos cómo va adquiriendo más protagonismo, hasta el punto de convertirse en uno de los objetos más oscuros de la actualidad.
La caja Dybbuk comienza a obtener fama en 2001, cuando es comprada en la subasta de los bienes de una herencia por Kevin Mannis, en Oregon (Portland). La vendedora le comenta al comerciante que esta caja perteneció a su abuela, que recientemente había muerto a la edad de 103 años, también le comentó que su abuela había nacido en Polonia, donde vivió, hasta que años más tarde fue enviada a un campo de concentración nazi con motivo de la segunda guerra mundial, donde prácticamente toda su familia fue asesinada. La nieta le dijo, que años más tarde pudo escapar y refugiarse en España hasta el final de la guerra, momento en el que decidió emigrar a los Estados Unidos, acompañada eso si de una caja de costura, un baúl, y la famosa caja Dybbuk. Tras hacerse efectiva la venta, la vendedora se apresuró nuevamente hacia Kevin y le comentó de manera nerviosa, que por favor no abriese nunca la caja, que una vez le preguntó a su abuela que había en esa caja, y porque no se la dejaba tocar, y la abuela escupiéndose tres veces la mano había gritado “Dybbuk y Keselim”, y que nunca, nunca, nunca jamás esa caja se debía abrir. La chica le comentó antes de irse que su abuela la había pedido que la enterrase con ella, pero que no lo pudo hacer posible, debido a que está prohibido en los enterramientos judíos.
Kevin Mannis,  ya con la caja en su pequeña tienda de muebles, la baja a su taller para restaurarla, para así posteriormente regalársela a su madre, es entonces cuando abre la caja para ver su contenido. Al día siguiente por la mañana le llama su dependienta, diciéndole alterada que alguien ha entrado a robar, pero que la puerta está cerrada y tiene miedo de que el supuesto ladrón este dentro. Cuando este se presenta en la tienda el panorama es desolador, un insoportable olor a azufre impregna el ambiente, una veintena de bombillas destrozadas, fluorescentes rotos, todos los cristales por el suelo, y en una esquina su dependienta sentada y acurrucada en estado de shock. Pero esto no iba a ser todo…
Días después con motivo del cumpleaños de su madre, este le decide regalar la caja, su madre la recibe encantada, pero pocos minutos después, y en mitad de la celebración, su madre se queda paralizada en el sofá junto a la caja, su madre no tiene expresión en el rostro, pero las lágrimas cubren su cara, su madre ha sufrido un accidente cerebrovascular, y días después le pide a su hijo, que no quiere ver esa caja más, que la haga desaparecer, que la odia…
Al otro día, Kevin recoge la caja de casa de su madre y se la da a su hermana, que se la devuelve a la semana porque le cuenta que las puertas de la casa se abren y se cierran  sin motivo aparente. Es entonces cuándo la caja pasa a manos de su hermano, que no tardara en devolvérsela, ya que dice desprender un olor insoportable.
La caja definitivamente no encuentra casa, por lo que la pone a la venta en su tienda, siendo al día siguiente vendida a una pareja de mediana edad, que nuevamente a los pocos días se la dejan junto a la puerta de la tienda con una nota que dice “está caja tiene el mal, guarda oscuridad”.
Cansado ya de rodar con la caja, el confiado Kevin decide guardarla en su casa, pero que le ocurre… no logra dormir, se despierta entre sueños, nota en ocasiones cuando duerme la respiración agitada de algo o alguien junto a su cara, tiene la visión de una extraña sombra vagando por la casa, siempre la misma pesadilla en la que una anciana le golpea, hasta que el asunto va tomando más fuerza y se despierta con moratones por todo el cuerpo, es entonces cuando harto de la dichosa caja, se plantea la descabellada opción de destruirla, pero habiendo recapacitado decide ponerla finalmente a la venta en “Ebay”, por miedo a que si la destruye ese mal que al parecer fluye de la caja, pueda quedar atrapado en su casa para siempre.
El siguiente desafortunado que remata la puja en Ebay, y se lleva la caja Dybbuk, es un joven estudiante de Missouri llamado Losif Neitzke. Kevin se asegura la venta garantizándose la no devolución, pero dejando eso sí muy claro en el resumen del artículo que quiere que esta caja demoniaca caiga en manos de un profesional adulto, dado el peligro que entraña. El joven curioso es un apasionado del misterio, y no se encuentra muy por la labor de hacer caso a la advertencia, porque es precisamente la llamada de los fenómenos que acompañan a esta caja, los que le empujan a tenerla.
La historia de Losif con la caja fue muy particular, porque creó un blog en el que diariamente iba escribiendo lo que sucedía en su casa en torno a su preciada caja… pero en fin, el  desenlace se le pueden imaginar, fallos electrónicos, luces que se encienden y se apagan, insectos que se acumulan en torno a la caja, el antes mencionado olor pestilente, pesadillas que involucran a la anciana, caída de cabello extrema… agotado y consumido, Losif no puede más y decide vender la caja Dybbuk a Jason Haxton.
Jason Haxton por aquel entonces era el Director del Museo de Medicina Osteopática de Missouri, y un fiel seguidor del blog de Losif, a pesar de ser una persona eso si totalmente escéptica, que compra la caja con el único propósito de poder estudiarla. Haxton tenía sus dudas con respecto a la caja dado su escepticismo, pero eso no le libró de experimentar junto a su familia, fenómenos parecidos a los que habían vivido sus anteriores propietarios. Haxton desde un principio guardo la caja Dybbuk en su oficina en el museo, pero fueron los continuos problemas informáticos y estallidos de bombillas, los que le obligaron a ponerla a mejor recaudo; y si aunque parezca increíble, fue la furgoneta que guardaba en su garaje el lugar elegido por Haxton, para intentar custodiar e intentar poner freno a estos sucesos. Evidentemente esto no le sirvió para tratar de evitar los problemas que la caja generaba, sino que los acrecentó, y empezó junto con su familia a tener esas siniestras pesadillas con la temible anciana como protagonista, y que desencadenaron en él y en su mujer una tremenda urticaria.
A partir de aquí se ha perdido totalmente el rastro de la Caja Dybbuk…  algunos dicen que Haxton se puso en contacto con rabinos de “la Cábala”, para exorcizar y sellar al Dybbuk nuevamente en la caja, y que una vez encerrado, la llevó muy lejos de su hogar para enterrarla en un lugar donde nunca, nunca nadie la abrirá…

Fuente: sirjabat.blogspot.com.

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