LA MISTERIOSA CULTURA TOLTECA

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La cultura tolteca es una cultura arqueológica mesoamericana cuyo centro ceremonial principal fue la ciudad de Tollan-Xicocotitlan, localizada en lo que actualmente se conoce como Tula de Allende (estado de Hidalgo, México). El gentilicio deriva del náhuatl toltécatl, que originalmente designa a los nativos de los lugares llamados Tollan, pero que después, durante la época mexica, pasó a ser sinónimo de artesano o artista. Esto se debe, entre otras cosas, a la relación mitológica establecida entre Xicocotitlan y la mítica Tollan.
Los toltecas fueron la etnia dominante de un estado cuya influencia se extendía hasta el actual estado de Zacatecas y al sureste en la península de Yucatán. La relación entre los toltecas y los mayas del período posclásico ha sido objeto de grandes controversias.
Después de la caída de Teotihuacan hacia el año 700, hubo en Mesoamérica varios siglos de tinieblas y concusión, cambió el índole de su civilización, las ciudades sin fortificaciones y gobernadas por sabios sacerdotes se desmoronaron y dieron lugar a ciudades guerreras y a religiones más belicosas.
Una de estas ciudades surge hacia el año 950 Tula, la capital de los Toltecas.
La historia de los Toltecas comienza con una leyenda que los describe como una tribu Chichimeca que viene del norte a principios del siglo X conducida por un rey llamado Miscoatl y que se establece en Culhuacán. No se sabe con exactitud si Miscoatl existió o fue solo leyenda, pero su hijo Topiltzin vivió realmente y es el primer personaje de carne y hueso que aparece en la Historia de México.
En ese sentido, los toltecas (náhuatl: tōltēcah; ‘[maestros] constructores’), fueron los miembros de una cultura precolombina que dominó la mayor parte del centro de México entre los siglos X y XII. Su lengua, el náhuatl, también fue hablado por los aztecas. Mucho de lo que se conoce de los toltecas está envuelto en mitos.
Si bien es cierto que los toltecas tuvieron una gran influencia entre los mayas, no está comprobado que hubiera una presencia militar en la península de Yucatán. Ni viceversa, aunque algunos autores pensaron que Tula había sido fundada por mayas de Yucatán.
De lo que si se puede hablar es de una gran influencia comercial, política-religiosa en la zona al grado que se ve reflejada básicamente en la arquitectura de muchas estructuras como son el Castillo, el Templo de los Guerreros de una fusión estilo Pucc (seguramente influenciada por Uxmal) con diseño tolteca así como de la presencia del chac-mool típico de Tula. La incursión de Quetzalcóatl como deidad es otro elemento tolteca importante reflejado en Kukulkán entre los mayas.

Tuvieron mucho talento para construir. Su influencia se extendió a la mayor parte de Mesoamérica en el período Posclásico. Los toltecas (o, algunos dicen, una versión ficcionalizada de ellos) se han hecho famosos en las décadas pasadas a través del escritor Carlos Castaneda.
Entre los pueblos nahuas de la época de la conquista, la palabra tolteca significaba alguien sabio que dominaba las artes y artesanías. Y la palabra toltequidad equivalía a lo que llamaríamos, alta cultura.
En 1941, un grupo de antropólogos mexicanos designó a la ciudad de Tula, en el estado de Hidalgo, como Tollan, la mítica capital de los Toltecas, pero algunos arqueólogos, como Laurette Séjourné criticaron la decisión, señalando que después de varias etapas de excavación no se había revelado una ciudad suficiente para justificar la leyenda de los toltecas, señalando que el origen de Tollan y de la leyenda debería ubicarse en Teotihuacan, siendo el pueblo de Tula uno de los refugios de los sobrevivientes de Teotihuacan y por ello se ostentaban como Toltecas.
El historiador mexicano Enrique Florescano, del Instituto Nacional de Antropología e Historia ha retomado esta interpretación, basándose en la mención de textos mayas anteriores a Tula, que se refieren a Teotihuacan como Tollan.
Esta cultura y en investigaciones se basa en que su ciudad es mapa de la traslación de Venus, es decir, su recorrido alrededor del sol. Cerca de ahí esta una montaña llamada Xicuco (Shicuco) que en náhuatl es Ombligo, que en significado de los toltecas es entre lo interior y lo exterior y hace una vez más referencia a Venus, esta montaña tiene que ver con su arquitectura vista desde sus edificios dan los ciclos antes mencionados de Venus, sin olvidar que este astro aparece en las mañanas en el horizonte como lucero que recibe el nombre de Citlalith (estrella del amanecer). Estos ciclos hacen referencias a las etapas de Quetzalcóatl para poder ser hombre – Dios, que representan las etapas de los humanos (en el catolicismo nacer – vida – resucitación). Esta cultura fue muy especial ya que en el traje de los Atlantes se encuentran representadas todas estas etapas, como el espejo negro que hace que Quetzalcóatl, vea sus errores para purificarse, otras pieza importante es el Chacmol, que representa al mismo

Quetzalcóatl saliendo de la etapa del fuego escondido debajo de la tierra, representa entregando el mismo fuego a la superficie, que es cuando Venus no aparece en el horizonte y surge en el horizonte. Se dice también que esta ciudad fue unas de las más difíciles de pasar al cristianismo, que Sahagún era el encargado de hacerlo, ya que tenían muy bien arraigado sus creencias, Sahagún aprovecho el significado de la montaña Xicuco y el Sol sobre la misma que era unas de las etapas de Quetzalcóatl surge como sol y Dios, esto Sahagún represento como un flor sobre para que los Toltecas asimilaran y pudiesen ser pasados al Cristianismo. Esta ciudad fue envidiada por los Aztecas que a lo contrarios de los Toltecas tenían otra visión de Quetzalcóatl les había enseñado esto provocó un desorden de ideas haciendo que pasaran a ver mas sacrificios humanos que los Aztecas creían que era lo mejor, con la invasión de los españoles los Aztecas confundieron a Cortes como la resucitación de Quetzalcóatl esto provocó la anulación de guerreros sobre ellos quedando confundidos, también se dice en Tula (Tollan, ciudad de los Toltecas) se fueron a enterrar las galletas rancias que Cortes dio como intercambio del oro Azteca que se dio cuando llegaron. Estos relatos fueron sacados de libro de los espejos de la arqueología, códices Borgia y escritos de Sahagún.
Es indudable que los toltecas aportaron cambios importantes en cuanto a las normas arquitectónicas que existían en Mesoamérica en el siglo IX uno de ellos es el empleo de esculturas antropomorfas que sostenían con la cabeza el techo de una habitación, logrando así un gran espacio interior, como se aprecia en el templo de Tlahuizcalpantecuhtli El Señor del Alba. Se estima que Tula albergó alrededor de 30 000 habitantes los cuales vivían en grandes complejos de un solo piso con techos planos básicamente de piedra y tierra y acabados en adobe. Excluyendo la zona ceremonial, el diseño de las zonas habitacionales de Tula reflejan un plano cuadricular que definían claramente diferentes barrios.

De los elementos arquitectónicos más significativos esta la pirámide B con sus llamados “atlantes”, figuras de 4.60 m de altura y que alguna vez sostuvieron el tejado de un templo. Según los estudios estos atlantes estaban decorados con mosaicos enjoyados y plumas. Restos de pintura indican que probablemente fueron pintados para representar al guerrero tolteca-chichimeca de Mixcoatl (padre de Quetzalcóatl)o al dios estrella de la mañana “Tlahuizcalpantecuhtli”, aunque también construyeron columnas en forma de serpientes emplumadas, con la cabeza al suelo y la cola hacia arriba, sosteniendo el dintel que formaba parte de la entrada a la gran habitación.
En el ámbito doméstico poseían tres distintos clases de conjuntos habitacionales, el grupo de casas, las unidades residenciales y las residencias palaciegas.
La economía se basaba en una agricultura de extensos campos de cultivo irrigados por complejos sistemas de canales, donde el maíz, el frijol y el amaranto eran el principal cultivo. Al igual que en otros estados mesoamericanos, el comercio jugaba un papel fundamental para la obtención de materias primas y bienes de lugares muy alejados. Además de estas actividades, también se dedicaban a la explotación de minas con cal y demás.
De acuerdo a investigaciones realizadas en Tepetitlán, área rural de Tula, Hidalgo, los especialistas Guadalupe Mastache y Robert Cobean descubrieron que el amaranto fue esencial en la alimentación de la cultura Tolteca, ya que evitó que estas tribus pasaran hambrunas durante las épocas de sequías.
Actualmente el amaranto produce “alegrías”, mezcla de este producto con la miel, el cacahuate y las pasitas.
El amaranto, huautli o alegría, nombre con el que se le conoce en la actualidad, fue en época prehispánica un cultivo básico en diversas culturas del país, entre ellas la que se asentó en Tula, Hidalgo, como lo refieren evidencias arqueológicas y datos etnohistóricos sobre su cultivo.

Por su parte, Nadia Vélez Saldaña, arqueóloga especialista en paleobotánica y miembro del equipo de investigadores de la Zona Arqueológica de Tula, explicó que esta semilla no sólo fue importante para esta población de Hidalgo, sino también en toda Mesoamérica, debido a que era una planta fácil de cultivar, además de tener un alto grado de resistencia a las temporadas de secas y heladas.
“El amaranto es más re

sistente, y crece en toda clase de terrenos abonados, por lo tanto, a falta del grano, el huautli era el que cubría las necesidades alimenticias de la población”, comentó la investigadora.
Otra de las características del amaranto, es su posibilidad de almacenamiento en ollas de barro, por largos períodos de tiempo, sin descomponerse.
Lo anterior asociado a su alto valor nutritivo, lo llevó, en ocasiones, a ser considerado el cultivo más importante de Tula, incluso sobre el maíz.
De hecho, uno de los tributos que las provincias de Ajacuba y Jilotepec, entre las que quedaba comprendida Tula durante el Posclásico Tardío (1200-1521 d.C.), daban a la Triple Alianza -además de maíz y frijol- era precisamente amaranto, lo cual indica que esta planta era un cultivo importante durante ese período.
El amaranto no sólo fue utilizado como alimento, sino también como parte de las ofrendas y rituales; en este sentido, Vélez Saldaña mencionó que el uso del grano fue documentado por Sahagún y otros cronistas, quienes describen su utilización en algunas ceremonias donde se usaban figurillas hechas con amaranto aglutinando.
Las figurillas rituales de huautli, eran elaboradas con la técnica que hoy en día se utiliza para fabricar los dulces de amaranto, relató la investigadora. Tostaban el amaranto y después lo mezclaban con miel de maguey para obtener una masa maleable para formar las figuras antropomorfas de algunas deidades, que eran utilizadas en las ceremonias.
Finalmente, Vélez Saldaña señaló que, según parece, pudo haber sido su importancia ritual la causa de su prohibición a partir de la Conquista, decreciendo su cultivo hasta casi desaparecer de algunas regiones, durante la época Colonial.
La sociedad tolteca se dividió en dos clases:
• El grupo privilegiado: Integrado por jerarcas militares, funcionarios, el supremo gobernante y los sacerdotes, quienes estuvieron al servicio de la casta militar y se encargaban de atender el culto, los calendarios y la cuenta del tiempo. Los jefes guerreros subordinaron todas las actividades a sus intereses particulares; conquistaron grandes extensiones territoriales para formar un gran imperio cuyas fronteras fueron sólo superadas por los aztecas.
• La clase explotada: Integrada por los trabajadores agrícolas y artesanos (pintores, lapidarios, carpinteros, albañiles, alfareros, hilanderos, tejedores, entre otros).

Mitología tolteca

La mayor parte que se conoce sobre los toltecas viene de las leyendas adoptadas por culturas posteriores. Los toltecas fueron la última cultura dominante en Mesoamérica antes de la llegada de los aztecas, aunque tuvieron su declive después de un enfrentamiento con los teotihuacanos alrededor del 900.
Los toltecas practicaban lo que en nuestra cultura occidental llamamos: sacrificios humanos que para ellos era una forma de comunión y servicio hacia algunos de sus dioses. Es posible que usaran el “tzompantli”, que usaban los aztecas, estante donde eran colgados los cráneos de los muertos con una finalidad específica desconocida. La religión politeísta del imperio tolteca estaba dominada por dos deidades principales. El primero, Quetzalcóatl, se representaba como una serpiente emplumada. Era la deidad del conocimiento, cultura, filosofía, y la fertilidad; fue adoptada de culturas anteriores. Su contraparte o rival es Tezcatlipoca, el espejo empañado, conocido por su naturaleza guerrera. Los dioses importantes dentro de la mitología tolteca son los siguientes:
Quetzalcóatl
Tezcatlipoca
Tláloc
Centéotl
Itzlacoliuhque
El más grande de los reyes toltecas fue Ce Acatl Topiltzin quien era reconocido por ser el principal sacerdote de Quetzalcóatl cuando fueron establecidos Tollan y el imperio Tolteca. De acuerdo con la leyenda tolteca, los seguidores de Tezatlipoca guiaron a Topiltzin y los seguidores de Quetzalcóatl a las afueras de la ciudad alrededor del año 1000 DC. Se dirigieron al sur, donde derrotaron a los mayas en la ciudad de Chichén Itzá, y la reclamaron para sí mismos. Un dato interesante en la leyenda de Topiltzin es que prometió regresar a Tollan durante el año sagrado con motivo de tomar venganza. Esta leyenda se mantuvo viva durante la época de los aztecas, quienes atribuyeron la llegada de los españoles como el retorno de Topiltzin, un evento que temieron grandemente.

Mito de Quetzalcóatl

Existen varias versiones del mito de Quetzalcóatl. En una de ellas, era gobernante de Tollan durante su época dorada. Tollan era descrita como un lugar de perfección universal. Durante su reinado, Quetzalcóatl se sumergió cada vez más en su propia perfección espiritual. Esto incluía actividades como el baño ritual, rezos, ayuno, autosacrificio y otras rutinas que se vinculaban con la vida sacerdotal. Con el tiempo, esta obsesión con su realidad interna causó que perdiera el sentido de lo que estaba ocurriendo en el mundo exterior.
Tezcatlipoca y otros dioses ganaron el acceso al palacio espiritual de Quetzalcóatl. Ellos probaron la vanidad de Quetzalcóatl al revelarle falsamente su imagen y su inmortalidad en un espejo. El impacto de verse a sí mismo le abrumaba, incluso lo horrorizaba, por lo que los dioses oscuros le ofrecieron ayudarlo a lo que este accedió. A continuación, le ofrecieron una manera de olvidarse de su fealdad: con cinco copas de una bebida intoxicante el pulque. Quetzalcóatl se alcoholizó y en este estado tuvo relaciones sexuales ilícitas con Quetzalpétlatl, su hermana. Este evento deshonorable terminó con su función como líder espiritual. Fue esta caída de gracia, debido a la pérdida de control sobre sus pasiones, lo que lo llevo a la resignación como líder, y consecuentemente, el fin de la era dorada de Tollan. Su primer acto de conciliación fue el enterrarse en un ataúd de piedra. Cuatro días después se levantó y abandono la ciudad. Quetzalcóatl siguió la ruta al este de Tollan hacia el mar. Viajó a través de muchos pueblos y sitios sagrados, dejando un rastro en forma de formaciones rocosas y nombres de lugares a través de México que aun se puede reconocer. Finalmente llegó a la costa donde construyo con serpientes una balsa y se embarcó hacia el horizonte en el mar.
Huémac ocupó el lugar de Quetzalcóatl como gobernante de Tula. Una serie de eventos alarmantes se gestaban en otra parte de la ciudad que interrumpieron los altos estándares de la comunidad. Se piensa que fueron causados por el dios Tezcatlipoca, algunos eventos de naturaleza sexual fueron impactantes, mientras que otros desmoralizaban totalmente a la población. En una de las historias este dios tomó la forma de un horrible vendedor de chile quien se las arregló para cortejar a la hija del rey Huémac, exponiendo sus grandes genitales. Y de esta manera ganó el acceso al poder y el prestigio como miembro de la familia gobernante.

Otras versiones del Mito

De acuerdo con los Anales de Cuauhtitlan, un importante cuerpo de historias sobre los mitos aztecas, también se describe a Quetzalcóatl como el rey-sacerdote de Tollan, se dice que él nunca ofreció víctimas humanas, solamente aves, víboras, y mariposas. Por lo que el dios del cielo y la noche, Tezcatlipoca, lo expulsó de Tollan por realizar actos de hechicería. Quetzalcóatl vagó hacia la costa del “agua divina” y se inmoló a sí mismo en una pira en medio de la costa, después de cuatro días se transformó en un ave quetzal que voló hacia el cielo para convertirse en el planeta Venus.
Quetzalcóatl y Xolotl
Existe también otra parte del mito de Quetzalcóatl que habla sobre su hermano gemelo, el deformado (se representaba como un perro) dios llamado Xólotl. En vista del grado de destrucción literaria realizada por los monjes españoles, en realidad no se sabe exactamente como fue la función de estos dos dioses juntos, pero se sabe que Quetzalcóatl se identificaba con la estrella de la mañana y Xolot con la estrella de la tarde. Algunos investigadores creen que es una analogía con la relación entre el Sol y Venus.
Preservación de sus mitos en otras culturas
Al llegar al valle de Anahuac, los aztecas trataron de incorporar la cultura y los dioses de las civilizaciones más avanzadas que ya estaban establecidas o de civilizaciones más antiguas como la Tolteca; de este modo incluyeron a Tlaloc, Tezcatlipoca y a Quetzalcóatl dentro de su panteón de dioses en la religión.

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