LA MISTERIOSA MUERTE DE HITLER

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El jefe del tercer Reich alemán nació a las 18.30 horas (seis y media de la tarde), del día 20 de abril de 1889, en una modesta posada llamada Gasthof Zum Pommer de la ciudad de Braunau al norte de Austria, al otro lado de la frontera de Baviera.

 

Adolfo Hitler era el tercer hijo del tercer matrimonio de un funcionario secundario de Aduanas, que había sido hijo ilegítimo, el apellido que llevó durante 39 años era el de su madre, Schicklgruber. Cuenta la historia que tanto la abuela materna de Hitler como su abuelo paterno se llamaban Hitler. La madre de Adolf era prima segunda de su padre y tuvo que obtenerse de la iglesia una dispensa para el matrimonio.

 

Esta unión entre parientes es común, como el caso de los padres de Hitler y la ilegitimidad se manifiesta a diario.

Uno de los misterios históricos de la Segunda Guerra Mundial es la que se refiere a la muerte de Adolf Hitler.

La resolución del acta de defunción de Hitler (resolución 2/48/52 del 25 de Octubre de 1956, dictada en Berchtesgaden) confirmó oficialmente la muerte de Adolf Hitler el día 30 de Abril de 1945 a las 15.30 horas, mientras que a Eva Braun la declararon muerta el mismo 30 de Abril de 1945, 2 minutos antes de su marido (a las 15.28 horas).

El gobierno alemán, en particular las autoridades de Berchtesgaden, extendió los actas de defunción del dictador de Alemania y de su esposa hasta el año 1956, debido a que nunca se habían encontrado los cadáveres.

Conforme al procedimiento que establece el derecho alemán, como el de muchos países del mundo, primeramente se dicta la declaración de ausencia, cuando no se encuentra el cadáver de una persona a la cual se le da por desaparecida.

Diez años después, cuando no exista ninguna prueba física del desaparecido y no se le haya encontrado, se dicta la declaración de muerte para los efectos legales pertinentes, principalmente los testamentarios.

Según lo que dijeron algunos testigos, Adolf Hitler mató a tiros a Eva Braun antes de matarse él mismo de un tiero. Más tarde, seguidores del dictador derramaron gasolina a los cadáveres y los quemaron para evitar su profanación.

A finales del siglo veinte, las autoridades soviéticas abrieron los archivos históricos al público. En uno de los documentos aparece una fotografía de los “posibles restos de Adolf Hitler” (véase imagen).

Hay que reconocer que mucha gente no acepta la versión más probable de la muerte de Hitler. Algunos personajes contemporáneos del dictador expresaron sus opiniones, al haber terminado la guerra:

En 1952, Dwight D. Eisenhower dijo: “Nosotros no hemos podido sacar ni siquiera una pizca de evidencia tangible sobre la muerte de Hitler. Mucha gente cree que Hitler se escapó de Berlín”.

Cuando el Presidente de EE.UU. Truman le preguntó a José Stalin en la Conferencia de Potsdam en 1945, si Hitler estaba o no muerto, Stalin replicó: “No”.

El oficial mayor del ejército de Stalin, Mariscal Gregory Zhukov, cuyas tropas fueron las que ocuparon Berlín, afirmó después de una larga investigación en 1945: “Nosotros no hemos encontrado el cuerpo que pueda ser de Hitler”.

El jefe del consejo de EE.UU. de los juicios de Nuremberg, Thomas J. Dodd, dijo: “Nadie puede decir que él está muerto”.

El mayor general Floyd Parks, quien comandaba las fuerzas de EE.UU. en el sector de Berlín, expuso en una publicación que él estaba presente cuando el Mariscal Zhukov describió su entrada a Berlín. Según Parks, Zhukov dijo que creía que Hitler pudo haber escapado.

El teniente general Bedell Smith, jefe de personal del general Eisenhower en la invasión europea y después director de la CIA, dijo públicamente el 12 de Octubre de 1945: “Ningun ser humano puede decir conclusivamente que Hitler esté muerto”.

Coronel W.J. Heimlich, ex jefe de la inteligencia de EE.UU. en Berlín, que estuvo encargado en la investigación para determinar que había pasado con Hitler, dijo en el reporte final: “No hay más evidencia que las habladurías para sostener la teoría del suicidio de Hitler”. -También afirmó que: “En base a la presente evidencia, ninguna empresa de seguros de Vida en Estados Unidos, pagaría la prima por Adlof Hilter”.

El juez del tribunal de Nuremberg, Michael Mussmann, dijo en su libro Diez Días Para Morir: “Rusia debe de aceptar toda la culpa, hasta el entendido que todavía existe, de que Hitler no murió en Abril de 1945”.

El ex secretario de gobierno Jimmy Byrnes explica en su libro Hablando Francamente: “Durante la conferencia de los Cuatro Grandes en Potsdam, Stalin dejó su silla, se me acercó con su vaso de licor, la golpeteó con mi vaso, y muy amigablemente le dije: ‘Mariscal Stalin, ¿cuál es su teoría sobre la muerte de Hitler?’, y Stalin replicó: ‘El no está muerto. El escapó hacia España o Argentina’ “.

Por lo visto, las pruebas de la muerte del ex dictador no son muy contundentes. Al otro lado, tampoco hay pruebas de que Adolf Hitler haya sobrevivido la guerra. La única prueba absoluta y existente consiste en el hecho, de que los supuestamente muertos siempre encienden las fantasías tanto de sus seguidores como de sus adversarios. – Haya o no muerto en Berlín, hoy en día da igual. A estas alturas, Adolf Hitler debe haber fallecido de todas formas.

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