LA VIDA EN EL ESPACIO

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A BORDO DE LA ESTACIÓN ESPACIAL INTERNACIONAL

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La vida ahí arriba Comer, asearse, tuitear, dormir, ejercitarse… La vida en la Estación Espacial Internacional, a 400 kilómetros sobre la tierra y sometida a las externas condiciones del espacio exterior, tiene sus caprichos, particularidades y por supuesto, riesgos. Así es el día a día de una astronauta ahí.

Recopilado del artículo de Lucia caballero.

Pág. 44-45  año 29 Núm. 340 ISSN0122-3577 revista Muy Interesante.

EL ARTE DE TOMAR EL DESAYUNOlos astronautas

La tripulación de la estación espacial internacional (EEI) repone fuerzas ingiriendo galletas convencionales, cereales y huevos revueltos deshidratados y envasados al vacío, leche en polvo y para consumirlos se utiliza una llave especial que añade agua proveniente de las naves de transporte o del sistema de reciclaje de la estación.

Ahí servir el café en una taza resulta casi imposible por las condiciones de microgravedad, pues el líquido forma gotas que quedan suspendidas, y aunque se confinara el fluido en un recipiente, sería muy complicado beberlo: por mucho que se incline la taza, el café no sale porque en el espacio las moléculas de los líquidos se mantienen unidas constituyendo la menor superficie posible, sin que ninguna fuerza rompa este precario equilibrio. Para beber el astronauta tendría que agitar el vaso en dirección a su boca hasta que un poco de la bebida se liberara y, con algo de suerte, pudiera atraparla.crop

Un grupo de científicos liderados por el físico Mark Weislogel, de la universidad Estatal de Portland, estados unidos, ha patentado una taza de café para gravedad cero. Luego de experimentar la capilaridad de fluidos a bordo de la EEI, concluyeron que, en condiciones de ausencia de gravedad, los líquidos fluyen normalmente cuando circulan por un ángulo muy agudo, debido a la tensión superficial que se origina. Por ello, esta taza posee una esquina pronunciada en uno de sus lados. Asimismo, la NASA invierte en un prototipo de impresora 3D, que producirá diferentes platos. Según la empresa que desarrolla el proyecto “el sistema de impresión –con cartuchos que contendrá azúcares, hidratos de carbono, proteínas- proporcionará comida caliente de manera rápida, con un alto nivel de nutrición y sin generar desechos”.

BOLIGRAFOS Y TUISel modelo

Escribir en el espacio no es tan sencillo, no se emplean lápices ni portaminas; su grafito produce que obstruiría los conductos. Además, este material es un gran conductor de la electricidad y muy inflamable, al igual que la madera y la goma. En los años sesenta, el  industrial y fabricante de esferos Paul.C.Fisher, diseño y vendió a la NASA el space pen, un bolígrafo capaz de escribir a temperaturas de entre -10°c y 204°c y en todas direcciones.

Hoy cualquiera puede adquirir uno como los que se utilizan en la estación  espacial; son fabricados en titanio y contienen  cartuchos presurizados con nitrógeno, rellenos  de una tinta muy viscosa, lo que impide fugas. El gas se expande poco a poco; ocupa el hueco el hueco  que deja la tinta al consumirse y obliga a la que resta a ir a la punta, lo que asegura que la escritura sea siempre limpia, sin manchas ni borrones, incluso hasta el final de la vida del instrumento, cuya duración, por cierto, triplica la de los diseños convencionales, los astronautas tienen computadores  portátiles con conexión a internet.

Con ellos trabajan, escriben sus correos y, desde 2010, tuis. Antes debían enviar sus tuis por el correo electrónico a los técnicos de la tierra para que ellos los publicarán, pero hace tres años les instalaron un software que les permite hacerlos de manera directa. La estación dispone de más de 60 portátiles resistentes a la radiación y que no emiten gases nocivos. Incluyen un velcro para fijarlos a las superficies, potentes ventiladores- el aire caliente no asciende en el espacio y un adaptador para la corriente continua de 28 V del sistema de la Estación.

 

HIGIENE ORBITALel cepillo de dientes

La tripulación se asea con agua enjabonada envasada en una bolsa de plástico duro dotada de un dispensador. El líquido, que  no requiere enjuague, flota, y hay que atrapar las partículas acuosas que frotarse con ellas o extenderlas con un pedazo de tela o un peine, si se trata de lavar se el cabello. PDFA si se ahorra e 90% del agua que se emplearía en la tierra. Cada astronauta tiene asignados  dos litros para su higiene diaria. La humedad y el líquido que quedan en el ambiente son succionados por el sistema de ventilación, que depura el aire y condensa los vapores para así reciclar el agua.

¿Cómo se cortan las uñas los astronautas? Emplean un cortaúñas cotidiano, con un velcro y una aspiradora que evitan que los pedazos se vayan a la nariz y los ojos, o a los de sus compañeros.

 

HORA DE ORINAR Y DEFECARen esta planta piloto

La EEI tiene dos baños unisex. Para defecar, el astronauta un retrete recubierto de material suave y cómodo que sella su trasero a la superficie. Pero debe atarse  y asegurarse con correas. Un flujo de aire continuo succiona las haces – sin gravedad no caen- y las introduce en una bolsa micro perforada que retiene sólidos, líquidos y bacterias; su contenido se liofiliza aplicándole vacío, lo que elimina el olor. Los desechos son transportados a la tierra para analizarlos y eliminarlos. En  el caso de orina esta se deposita  en un embudo unido a una manguera flexible que la succiona y conduce a una cámara giratoria. Allí, la acción de la fuerza centrífuga lanza el fluido a las paredes de la estructura, que rota a gran velocidad, introduciéndolo por unos orificios conectados con tuberías que terminan en el sistema de reciclaje. El dispositivo para purificar la orina humana, o de los animales del laboratorio que se utilicen, es un destilador de vacío que gira sin cesar su propio campo gravitatorio y separar así el agua de las impurezas. El producto se filtra varias veces y los contaminantes orgánicos y los microbios se destruyen. La unidad depura el 93% de los líquidos y produce agua potabilizada.

Ahora se busca el diseño de sistemas autosuficientes de reciclaje de air y agua. Elissa (Micro-Ecological Life Support System Alternative) es un proyecto de la agencia espacial Europea y otras instituciones para crear un ecosistema artificial  de microorganismo y plantas que regenere el aire y recicle los fluidos mediante los residuos orgánicos y el CO2 producidos por los propios tripulantes.

 

¡HORA DE DORMIR!daniel tani

Dos cubículos acolchonados sirven como dormitorio, con grandes ventanas al exterior. Están adaptadas para una persona con su saco de dormir, el cual se fija a la pared.

Los otros astronautas duermen don de deseen dentro de la cabina, siempre que se aseguren a algún punto. La microgravedad les permite descansar en cualquier orientación. Para conciliar el sueño, deben superar la cinepolis – desorientación y malestar temporales por la ausencia de gravedad- y su propia ansiedad y emociones, además de ignorar el ruido de los ventiladores y de los aparatos a su alrededor. Los habitáculos deben airearse bien, pues el aire no asciende de un ambiente de microgravedad, y los astronautas podrían despertar en una burbuja formada por el dióxido de carbono que ellos mismos exhalan.

Las tuberías de ventilación de la estación, fabricadas con materiales anticorrosivos y antimicrobianos, como el titanio y el acero, conducen oxígeno y nitrógeno a presión desde los vehículos de transporte hasta los tanques de almacenamiento y, de estos, a la cabina.

También otros conductos se encargan de transportar el aire de los habitáculos hasta unas depuradoras de CO2 para devolver al interior una corriente ya oxigenada, lo que  garantiza que el gas  se acumule.

 

EL EJERCICIO NECESARIOluca parmitano

Allá arriba, actividades como correr o caminar no requieren ningún esfuerzo- de hecho, se flota-, por lo que los músculos tienden a atrofiarse, pues el cuerpo percibe que no los necesita. Para mantener el tono muscular los astronautas corren sobre una caminadora, y para conseguir la resistencia necesaria se colocan un arnés que se engancha a unas pesas situadas a cada lado de la máquina de ejercicio y que pueden agregar hasta /0 kilos a la masa del corredor, según su peso. El objetivo es simular el efecto de la fuerza de gravedad.

Luego de un largo rato de ejercicio, las suelas de las zapatillas alcanzan temperaturas muy elevadas, porque en el espacio el calor no afirma el ex astronauta Jerry M. Leinenger en su libro OFF THE PLANET: SURVIVING FIVE PERIOLOUS MONTHS ABOARD THE SPACE STATION MIR (Fuera del planeta: sobreviviendo cinco peligrosos meses a bordo de la estación espacial Mir).

La tripulación de la EEI utiliza también una especie de bicicleta estática similar a las convencionales, y un dispositivo para aumentar aplica una carga, que puede alcanzar los 300 kg a una barra o cable con la que se realizan ejercicios de fuerza. Como afirma Lori Ploutzsnyder, investigadora del programa de fisiología del ejercicio del centro jhonson de la NASA en Houstom (estados unidos), es importante que los astronautas se entrenen unas dos horas al día para mantener “su salud cardiovascular, su esqueleto, su resistencia y su tono muscular”, y combatir a la vez la perdida de densidad ósea y la atrofia muscular que sufre el cuerpo en microgravedad.

 

LA REVISIÓN MÉDICAel protocolo de kei

En el espacio se analiza a diario la sangre, la orina la saliva de los astronautas. Ellos mismos se toman las muestras, pese a que siempre hay al menos dos oficiales médicos con formación básica. La tripulación sabe manipular pacientes, poner inyecciones, suministrar oxigeno o usar un desfibrilador. La estación tiene todo tipo de fármacos y conexión permanente con un equipo médico de la NASA y las agencias espaciales rusa, europea y japonesa. Aunque cumple ocho días de aislamiento previo al despegue, para evitar contagios, la tripulación está muy expuesta a las enfermedades.

En la tierra un estornudo propulsa los gérmenes hasta dos metros, pero en microgravedad los microbios flotan hasta depositarse en una superficie sin que el sistema de ventilación los elimine. Por  razones aún desconocidas, el sistema inmunitario decae en el espacio y los fármacos pierden eficiencia por la  microgravedad y la radiación continua.

 MnK1lj1Q@HOWARD0426firma digital

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