LAS ASOMBROSAS CAJAS DEL SERAPEUM

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9:45:25 PM

En este artículo, explicaré en detalle por qué creo yo que los artefactos que he estudiado en Egipto fueron producto de una cultura avanzada, o una cultura con un nivel de tecnología significativamente diferente al que le hemos dado crédito. Me centraré en un aspecto particular de estos artefactos: su precisión. Yo podría entrar en una larga  discusión sobre lo que fue necesario para producir esta precisión asombrosa, pero dejaré eso para otro artículo. Para los propósitos de este trabajo, lo que necesitamos entender es qué es la precisión industrial y por qué la creamos.

¿Qué es la precisión?

La palabra viene de “preciso”,  que el diccionario Webster define como “claramente o exactamente limitado o definido en cuanto al significado; exacto; definido, no amplio, vago o equívoco; exacto en la conducta; estricto; formal; fino; meticuloso.” La precisión es

“exactitud; riguroso detalle; excesivo respeto por las formas o reglas; rigurosa formalidad”. La precisión es “el estado de ser preciso respecto al significado; precisión; exactitud; fidelidad.”

Para mucha gente, el uso de la precisión en sus vidas está relacionado con sus palabras y acciones. Tenemos un discurso preciso, un tiempo preciso y la precisión de un entrenamiento militar. Podemos tener la buena fortuna de ser invitados a una cena por un

“rigorista” y encontrar el servicio de mesa en exacto orden, sin ninguna cuchara  o copa fuera de lugar.

El uso de la precisión, según lo observado arriba, es parte esencial de la civilización. Es la disciplina y el orden que es necesario para que la civilización funcione exitosamente.

A finales del 1800, un uso diferente de la precisión fue ganando creciente importancia al ser considerada necesaria para asegurar el resultado exitoso de los esfuerzos humanos. Las máquinas que se inventaron y utilizaron como dispositivos para ahorrar trabajo dependían de la precisión de los componentes para funcionar correctamente. En la década de 1800, la industria del algodón y la energía del vapor generaron la Revolución Industrial en el norte de Inglaterra. La demanda de telares y fábricas de hilados más eficientes dio lugar a un mayor énfasis en la producción de componentes que funcionaran con precisión. Para hacer productos que fueran constantes, las variables en el proceso de manufacturación tuvieron que ser reducidas o eliminadas. Para lograr esto, las variables dimensionales que eran inherentes a la fabricación de componentes fundamentales necesitaron ser reducidas a niveles aceptables. Sin embargo, debido a las inexactitudes de las máquinas de herramientas de aquella época, se necesitaron operarios expertos para raspar, tallar y limar los componentes a las dimensiones justas para que encajaran debidamente.

Las guerras han acelerado la evolución de medidas estandarizadas y la eliminación de variables en el proceso industrial. Póngase usted en el lugar de un soldado durante la Guerra Civil. Sus rifles eran de precisión artesanal, pero al reemplazar un componente en el campo, ellos tenían que limar a mano las piezas para hacerlas encajar. Obviamente, esto era un desperdicio de tiempo, y, en la guerra, el tiempo podía convertirlo a uno en ganador o perdedor. Necesariamente se instituyeron estándares y los proveedores tuvieron que cumplir estas normas o perder el negocio.

Cualquiera que haya  traído a casa una bicicleta o un mueble “listo para armar” puede apreciar la precisión que se requiere para que estos objetos vayan juntos fácilmente. ¿Alguna vez se ha encontrado usted tratando de alinear un perno en un agujero pre-taladrado que está errado por un octavo de pulgada? Éste es un ejemplo excelente de lo necesario de la precisión, y cómo el esfuerzo por producir productos de precisión puede ser un esfuerzo caro y difícil.

En la fabricación de hoy, los componentes se hacen en todo el mundo y van juntos en fábricas de montaje. Los rigurosos estándares y precisión del producto enviado a miles de millas de distancia garantizan que cuando ellos vayan a la cadena de montaje, los componentes encajan juntos sin ningún trabajo adicional que realizar.

La mayoría de la gente nunca creará realmente objetos de una alta precisión. Por consiguiente, es entendible que la mayoría pase por alto este importante aspecto de la infraestructura de una civilización. Para los profanos, la precisión es un concepto abstracto. Ésta no es una crítica. Si usted no ha tenido experiencia en la fabricación de precisión, sea profesionalmente o como un pasatiempo, la comprensión del concepto de precisión es puramente teórica.

Nosotros somos usuarios finales de poderosas tecnologías de precisión que abastecen nuestra civilización y hacen nuestras vidas más fáciles. Sin la precisión industrial, los automóviles no correrían, los aviones no volarían y los CDs no funcionarían. La precisión que nosotros creamos nace por necesidad. No la creamos sin una buena razón, porque los costes de producción de artefactos hoy suben exponencialmente si la demanda de  exactitud es mayor.

Un ejemplo de rigurosa exactitud y precisión es la regla de 12 pulgadas que he llevado a Egipto en 1999 y 2001. El borde fue acabado en una amoladora de precisión. Su desviación de una línea recta perfecta era de .0001 pulgada. Para el lector que no pueda relacionar lo que eso significa en términos reales, saque un pelo de su cabeza y divídalo todo a lo largo en 20 partes iguales. Una parte es aproximadamente igual a .0001 pulgada. (el grosor medio del pelo es de .0025 pulgada). O, para compararlo con nuestro ejemplo anterior, esta regla es 1.250 veces MÁS precisa que el agujero pre-taladrado que estaba errado por un octavo de pulgada.

¿Si descubrimos milagrosamente un artefacto no identificado que había estado enterrado por miles de años en el desierto de Sahara, cómo determinaríamos su propósito? Si se plantea la especulación de que pudo haber tenido cierto propósito tecnológico, el desafío sería probarlo, lo cual requeriría someter a ingeniería inversa su diseño para determinar su función. La ingeniería inversa ha sido parte de la competitividad industrial por años. Los ingenieros comprarían un producto del competidor y estudiando su diseño y componentes entenderían la ciencia e ingeniería detrás de su función. Esta es la razón por la cual es importante la recuperación de armas de guerra de un enemigo potencial o verdadero.

Si, después de un rápido examen de este artefacto prehistórico no identificado,  determinamos que puede haber sido una máquina que funcionó como una herramienta para crear artefactos, ¿cómo sabríamos que era una máquina de precisión? Para probar que nuestra máquina prehistórica fue una herramienta de precisión, necesitaría ser  medida la exactitud. Ciertos componentes asociados con máquinas/herramientas de precisión son fabricados con la máxima exactitud. Las superficies planas necesarias para que la máquina funcione correctamente serían acabadas dentro de .0002 pulgada. Esta clase de exactitud diferencia a las herramientas primitivas de aquellas que son el resultado de la necesidad y el desarrollo. El descubrimiento de esta precisión elevaría el artefacto a un propósito superior. Si estos componentes no fueran precisos, se fortalecerían los argumentos en contra de que sea el producto de una sociedad avanzada.

Por consiguiente, la evidencia fundamental es la exactitud de las superficies que son medidas. Los artesanos no crean superficies con tal exactitud a menos que el artefacto que  estén creando necesite de especificaciones exactas para funcionar. Este tipo de precisión sólo es concebida y creada por necesidad. A menos que haya una necesidad, ni siquiera es considerada.

Al buscar máquinas prehistóricas, sin embargo, tendemos a buscar artefactos hechos de hierro o acero, no de granito. Principalmente porque nosotros usamos hierro y acero para construir nuestras máquinas. Vemos las cosas como son para nosotros, que no es como son para ellos. No obstante, la prueba fundamental que se exigiría para apoyar la conclusión de que un artefacto de acero fue una máquina de precisión es su precisión, y el producto de la máquina. Esta precisión puede encontrarse en Egipto – trabajada a mano en muchos artefactos hechos de sólida piedra ígnea que sobrevivirían miles de años y todavía conservarían su precisión. Por un lado podemos no tener el hierro y acero usado para crear el artefacto, pero tenemos los productos en abundancia. Muchos de estos artefactos, creo yo, pueden haber sido malinterpretados y asignados a un período de tiempo que no sustenta la hipótesis de que las herramientas utilizadas para crearlos puedan haberse erosionado durante un tiempo mucho más largo que el que permitirían las fechas establecidas. Hay sustento para tal especulación si miramos los artefactos estrictamente desde la perspectiva de la ingeniería. Se ha dicho que para entender la antigua cultura egipcia  uno tiene que pensar como un egipcio. Para entender sus logros tecnológicos, sin embargo, uno tiene que pensar como un ingeniero.

El Serapeum

La caja de granito dentro de la pirámide de Kefrén tiene las mismas características que las cajas dentro del Serapeum. Sin embargo, las cajas del Serapeum fueron atribuidas a la 18va. Dinastía, más de 1.100 años después cuando el trabajo de la piedra estaba supuestamente en decadencia. Considerando que esta datación fue basada en artículos de alfarería que se encontraron, y no en las propias cajas, sería razonable especular que las cajas no han sido datadas con exactitud. Sus características demuestran que sus creadores usaron las mismas herramientas y fueron bendecidos con la misma habilidad y conocimiento de aquellos que crearon la pirámide de Kefrén. Es más, las cajas de ambos lugares son evidencia de un propósito muy superior que el de meros sarcófagos. Están terminadas con gran exactitud, sus aristas son notablemente cuadradas, y sus esquinas interiores trabajadas a una dimensión que es más aguda de lo que uno esperaría encontrar en un artefacto de la prehistoria. Todas estas características son sumamente difíciles de lograr y ninguna de ellas es necesaria para una simple caja de entierro.

Esta fotografía es de una impresión de cera tomada de la esquina interior vertical sudoeste de la caja de Kefrén. La impresión de cera fue fijada sobre un comparador 40X J&L. La existencia de una esquina tan aguda plantea la cuestión del propósito, debido a la cantidad excesiva de tiempo adicional necesario para trabajar el granito a una tan pequeña dimensión.

La siguiente fotografía es del radio de esquina de una de las cajas que están dentro del Serapeum. Yo era la única persona dentro de esta oscura caja cuando esta fotografía fue tomada, de modo que tuve que soltar la linterna para usar mi cámara. De ahí que la fotografía esté un poco fuera de enfoque. Yo puedo atestiguar, sin embargo, que cuando estaba revisando mi juego de calibradores del radio para seleccionar el ajuste más cercano, el calibrador de 5/32 pulgadas que se ve en esta foto encajó perfectamente en la esquina.

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Foto: © Copyright, Chistopher Dunn.

En 1995 examiné las superficies interiores y exteriores de dos cajas en el Serapeum con un borde recto de 6 pulgadas de una precisión que era exacta en .0002 pulgada. Mi informe sobre lo que descubrí se ha publicado en artículos de revistas, en mi libro The Giza Power Plant, y en mi Web, www.gizapower.com , como Advanced Machining in Ancient Egypt.

Los artefactos que he medido en Egipto tienen las marcas de cuidadosos y notables métodos de fabricación. Son inequívocos e irrefutables en su precisión pero el origen o el propósito estará siempre abierto a la especulación. La siguiente serie de fotografías fueron tomadas dentro del Serapeum el 27 de agosto de 2001. Aquellas tomadas de mí en el interior de estas grandes cajas me muestran inspeccionando la equivalencia entre una tapa de 27 toneladas y la superficie interior de la caja de granito en la que se asienta. La escuadra de precisión que utilicé fue calibrada a .00005 pulgada (esto es 5/100.000 de pulgada) usando un comparador de Jones & Lamson.

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 Fotos: © Copyright, Chistopher Dunn.

Encontré que la parte inferior de la tapa y la pared interior de la caja estaban a escuadra, y que la equivalencia no fue lograda sólo en un lado de la caja sino en ambos, aumentando el nivel de dificultad para llevar a cabo esta hazaña.


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 Fotos: © Copyright, Chistopher Dunn.

 Piense en ello como una realidad geométrica. Para que la tapa esté en escuadra con las dos paredes de adentro, las paredes interiores tendrían que ser paralelas entre sí a lo largo del eje vertical. Es más, la parte de arriba de la caja necesitaría establecer un plano que es cuadrado a los lados. Eso hace exponencialmente más difícil la terminación del interior. Los fabricantes de estas cajas del Serapeum no sólo crearon dentro superficies que eran planas al ser medidas verticalmente y horizontalmente, también se aseguraron de que las superficies que estaban creando fueran cuadradas y paralelas, con una superficie, la superior, que tenía lados separados 5 y 10 pies el uno del otro. Pero sin tal paralelismo y equivalencia de la superficie superior, la equivalencia notada en ambos lados no existiría.

 

Aunque pueda ser discutido que el hombre moderno no puede imponer una perspectiva moderna ante un artefacto que tiene miles de años, está faltando en la literatura arqueológica un reconocimiento del nivel de precisión encontrado en estos artefactos, que sólo es develado por una comprensión de lo que lleva producir este tipo de trabajo. Como ingeniero y experto en la fabricación de herramientas, que ha trabajado en manufacturación por más de 40 años y ha creado artefactos de precisión en nuestro mundo moderno, en mi opinión este logro en la prehistoria merece más reconocimiento. Nadie hace este tipo de trabajo a menos que haya un muy importante propósito para el artefacto. Ni siquiera el concepto de este tipo de precisión se le ocurre a un artesano a menos que no haya ningún otro medio de lograr lo que se piensa que debe hacer el artefacto. La otra única razón por la que se crearía tal precisión en un objeto sería que las herramientas que se usan para crearlo son tan precisas que son incapaces de producir algo de menor precisión. Con cualquier escenario, estamos mirando una civilización de la prehistoria que es muy superior de lo que se acepta actualmente. Para mí, las implicancias son asombrosas.

Ésta es la razón por la cual creo que estos artefactos que he medido en Egipto son la pistola humeante que prueba, sin una sombra de duda, que existió en el Antiguo Egipto una civilización más grande que la que nos han enseñado. La evidencia está cortada en la piedra.

Las cajas que marcan el camino del turista en los túneles de piedra del Serapeum serían sumamente difíciles de producir hoy. Sus lisas superficies planas, la perfección ortogonal e increíblemente pequeña de los radios de esquina interior que yo he inspeccionado con modernas reglas de precisión, escuadras y calibres, me dejan asombrado. Aunque después de entrar en contacto con cuatro fabricantes de granito de precisión no pude encontrar uno que pudiera reproducir su perfección, no diría que sería imposible hacerlo hoy – si tuviéramos una buena razón para hacerlo. ¿Pero cuál sería esa razón? ¿Para qué propósito extraeríamos un bloque de 80 toneladas de granito, ahuecaríamos su interior y procederíamos a trabajarlo hasta tan alto nivel de exactitud? ¿Por qué encontraríamos necesario hacer la superficie superior de esta caja de modo que una tapa con una superficie inferior igualmente plana cuadrara con las paredes interiores?

Puede haber argumentos en contra de los dichos sobre sociedades avanzadas en la prehistoria. Algunos pueden sostener que la falta de maquinaria refuta tales dichos, pero la ausencia de evidencia no es evidencia. Es falaz negar o ignorar lo que existe defendiendo lo que no existe. Cuando reflexionamos sobre el propósito de crear tal precisión, vamos inexorablemente más allá de las simples razones propugnadas por los historiadores y nos obligamos a considerar que hubo en la prehistoria una civilización que era más avanzada e inmensamente diferente que la que se pensaba antes. No necesitamos buscar cámaras secretas o salas de archivos para saber que esta civilización existió. Está en algunos de los durísimos materiales con los cuales trabajaba – la roca ígnea.

Agradecimientos:

Agradezco al Dr. Zahi Hawass por presentarme al Sr. Adel Hussein Mohamed, Director de Saqqara, quien me permitió realizar los extensos estudios dentro del Serapeum. El Sr. Mohamed fue sumamente hospitalario y amable. Él me acompañó al sitio y observó cuando yo inspeccionaba las cajas de granito y tomó las fotografías. Yo disfruté especialmente su hospitalidad egipcia y el té caliente. Le agradezco, también, a Gail Fallen de Grizzly Adams Productions. Sin su impecable diplomacia, estos eventos no habrían ocurrido.

EL AUTOR es ingeniero y experto en la fabricación de herramientas de alta precisión, y ocupa actualmente un cargo directivo en una empresa de la industria aeroespacial norteamericana. Lleva más de 25 años dedicado a la investigación de las tecnologías del Antiguo Egipto, y es autor de varios artículos y dos libros que son considerados de gran interés: The Giza Power Plant: Technologies of Ancient Egypt, publicado en 1998, y Lost Technologies of Ancient Egypt: Advanced Engineering in the Temples of the Pharaohs, publicado en 2010.

© Copyright 2011, Chistopher Dunn. Todos los derechos reservados

Traducido y publicado con permiso expreso del autor.


 

http://www.antiguosastronautas.com/articulos/Dunn01.html

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