LOS LIBROS ENCUADERNADOS CON PIEL HUMANA

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Pese a lo repugnante que nos puede parecer en nuestros días, la “bibliopegia antropodérmica”  o encuadernación de libros con piel humana, fue algo de lo más habitual desde el siglo XVII hasta hace relativamente poco. Cientos de estos libros se encuentran repartidos en bibliotecas, museos y colecciones privadas a lo ancho y largo de todo el mundo. Posiblemente, en la gran mayoría de ellos se desconozca esta cualidad porque a simple vista es imposible distinguir la piel humana a la de origen animal, y es necesaria una prueba de ADN para constatar su origen.
A principios del siglo XIX, en el reino unido era una costumbre habitual usar la piel de los criminales ejecutados para encuadernar libros. La mayoría de estos ejemplares se usaban para escribir las fechorías de estos mismos criminales. En la revolución francesa, las pieles de los nobles guillotinados se usaban para encuadernar ejemplares de la constitución francesa o paradójicamente, ediciones completas de Rousseau, del que los nobles se reían por sus teorías. En la época Nazi, se sabe que la piel de muchos judíos acabaron como tapas de libros o incluso como pantallas de lámparas.
También existe constancia de muchos casos voluntarios, en los que el último deseo del fallecido era que se forrasen las tapas de algún libro en concreto con su piel, incluso algún escritor famoso recibió en su casa un paquete con la piel de una fan como regalo. De modo que si tenéis en vuestras casas algún ejemplar antiguo de dudosa procedencia, quien sabe… puede que sus tapas inertes tuviesen vida algún día.

Expertos de Harvard dijeron esta semana que confirmaron que un libro del siglo XIX en una biblioteca de la universidad está empastado con piel humana.

Científicos y conservadores han realizado una serie de pruebas en una copia de la biblioteca Houghton del escritor francés Arsene Houssaye Des destinees de l’ame y concluyeron con un 99.9% de seguridad que el material de la cobertura es de origen humano.

Según la biblioteca, Houssaye presentó el texto, descrito como una “meditación sobre el alma y la vida después de la muerte, a uno de sus amigos, un médico amante de los libros, en la mitad de la década de 1880.

El destinatario, el médico Ludovic Bouland, encuadernó el libro “con piel del cuerpo no reclamado de una paciente mental que había muerto por un derrame cerebral”, indicó la biblioteca.

Bouland dejó una nota en el volumen explicando lo que había hecho.

“Un libro sobre el alma humana merece una cubierta humana”, escribió.

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Un práctica centenaria

Aunque encuadernar un libro con la piel de otra persona podría parecer terrorífico hoy en día, la biblioteca indicó que eso no siempre fue tan inusual y criticado.

“Denominado bibliopegia antropodérmica, la encuadernación de libros con piel humana se ha dado al menos desde el siglo XVI”, indicó. “Las confesiones de los criminales eran ocasionalmente encuadernados con la piel del convicto, o una posible petición individual para ser recordado por la familia o amantes en forma de libro”.

Bouland se refiere en su nota a otro libro en su colección, De integritatis & corruptionis virginum notis de Séverin Pineau, que también fue empastado con piel humana.

La piel en ese volumen del siglo XVII, ahora en la colección de la biblioteca Wellcome de Londres, está curtida con sumac, y tinte natural.

Rivales de la piel de oveja

La macabra versión de Des destinees de l’ame fue depositada en la biblioteca de Houghton en 1934 por un coleccionista de libros y donada a la biblioteca de manera permanente 20 años después por su viuda.

The Crimson, el periódico colegial de Harvard, reportó en 2006 que ahí había al menos tres libros en la vasta colección de la universidad que fueron encuadernados con piel humana.

Sin embargo, la biblioteca Houghton aseguró que la prueba de los otros dos volúmenes en la librería de la Escuela de Derecho de Harvard y el de la Escuela de Medicina, establecieron que estaban empastadas con piel de oveja.

“El libro de Houghton es ahora el único conocido en Harvard encuadernado en piel humana”, dijo la biblioteca, el depósito principal para libros raros y manuscritos.

Pruebas para descartar simios

Las pruebas, tomadas con muestras microscópicas de varias partes del empastado, permitieron a los analistas identificar la fuente del material a través de sus proteínas.

El análisis de Des destinees de l’ame encajó “la referencia humana, y claramente eliminó otras fuentes comunes de cubiertas, como oveja, vacas y cabras”, dijo Bill Lane, el director del laboratorio de Espectrometría de Masas y Recursos Proteómica.

Pero los científicos tienen que hacer más pruebas para asegurarse que el encuadernado no viene de otros primates muy relacionados a los humanos, como los grandes simios y los gibones.

Algunos ejemplos conocidos:
1827, William Corden mató a su amante, María Martín, seis años más tarde se publicó un libro con la historia de este famoso crimen con su piel. (Moyse´s Hall Museum)
1818 y 1821, dos casos similares al anterior, la piel de James Johnson se usó para encuadernar un ejemplar de Samuel Johnson´s Dictionary. John Horwood, tras asesinar a Eliza Balsum, también corrió la misma suerte, en este caso, en el lomo del libro se puede leer “Cutis vera Johannis Horwood”. (Bristol Record Office)
1833, la piel del famoso bandolero James Allen, sirvió para encuadernar un magnífico recopilatorio de todas sus fechorías.
1958, el encuadernador Dard Hunter, contó que una viuda le mandó la piel de su difunto esposo para encuadernar todas sus cartas de amor.
1831, a la muerte de Jacques Delille, afamado escritor de la época, André Leroy, un ferviente admirador, se coló en el tanatorio y le arrancó la piel para encuadernar sus ejemplares.
1890, se cuenta que Isidoro Liseux, editor francés de libros eróticos, conseguía la piel de los pechos de las mujeres fallecidas en el hospital de Clamart(París). Incluso existe un ejemplar de Elogio de los senos de las mujeres, de Mercier de Compiégne, dónde tanto en la portada como en la contraportada, se pueden ver las protuberancias de los pezones.
1920, el astrónomo y escritor Camille Flammarion, felicitó a una condesa en una recepción por la suavidad de su piel. La condesa, al morir de tuberculosis años después, hizo que le enviaran esa piel que él había elogiado para encuadernar uno de sus libros.
La lista es interminable..
http://www.contactoparanormal.org/

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