LOS MISTERIOS DE OSIRIS

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Al sur del templo de Hathor, se halla el templo del nacimiento de Isis, decorado en tiempos de Augusto. En los “Misterios de Osiris“, Dendera fue una de las tumbas de Osiris, celebrándose allí la representación ritual de su resurrección.
En el templo se encuentran un conjunto de inscripciones y jeroglíficos, junto a enormes relieves y pinturas que no incluyen una sola palabra de texto, siendo dos los zodiacos que se encuentran allí, uno es circular (que es el mas conocido), y fue robado por Napoleón llevándolo a Francia en pedazos, encontrándose hoy en el Museo del Louvre, para el museo este calendario circular era un calendario astronómico.
El otro zodíaco, rectangular y menos conocido, está bellamente pintado con armoniosos colores, que aún se conservan, y ocupa una larga franja a todo lo largo del techo de la sala hipóstila.
Una característica que le brinda especial importancia al Zodíaco de Dendera es la relación que establece, con el nacimiento del la civilización egipcia a partir del éxodo de los atlantes, según la teoría de Albert Slosman, profesor de matemáticas y miembro del equipo de la NASA, que se ocupó de las sondas Pioneer a Júpiter y Saturno. De todo ello ya hablamos en este otro artículo dedicado exclusivamente al tema.
Saqqara es la primera manifestación de los avanzados conocimientos en todos los campos de los sacerdotes de la Escuela de Misterios de El Ojo de Horus, cuyas ruinas llegan hasta nuestro tiempo.
Allí se usaron por primera vez bloques modulares de piedra para construir un edificio, y se tallaron hieroglifos en los muros con los primeros textos religiosos de la historia. Allí se construyó un enorme complejo subterráneo. Doce pisos bajo tierra, con cámaras y galerías decoradas con las primeras baldosas de cerámica horneadas por el hombre. En estas cámaras, bajo tierra, se encontraron más de 40.000 urnas, cuencos y vasos de alabastro. ¿Para qué servían? ¿Qué lograrían al realizar con tanto esfuerzo túneles, cámaras y salones, 30 metros bajo tierra? ¿Iluminaron estos espacios con las bombillas a las que hemos hecho referencia? ¿Por qué las construcciones son volúmenes macizos de piedra sin ninguna utilidad aparente?
Saqqara es uno de los misterios más grandes de Egipto. Su historia nos revela las más increíbles respuestas, comenzando por el genio multifacético, el fabuloso personaje que la diseñó y de la que dirigió su construcción.
El arquitecto Imhotep, cuyo nombre significa el sabio que viene en paz, sumo sacerdote de La Escuela de Misterios de El Ojo de Horus, tiene uno de los lugares destacados en la historia del hombre. Fue Primer Ministro, Gran Visir y Canciller del faraón Djoser, que reinó en la tercera dinastía alrededor del año 2800 antes de Cristo.
Imhotep nace un 31 de mayo, hijo del arquitecto Kanopher y de su mujer Kreduhuonc. Unas pocas estatuillas lo muestran como un ser sencillo, vestido con la sobriedad de un monje. Padre de la arquitectura, pasa de la madera y el barro cocido a los bloques modulares de piedra, diseña las primeras columnas talladas con flores de loto en el capitel, los más refinados detalles arquitectónicos…
Fue el primer filósofo de la historia del hombre; se dedicó a pensar y a analizar conceptos fundamentales, como espacio, tiempo, volumen, la naturaleza de la enfermedad, la existencia de Dios y de la inmortalidad. Expresa la base conceptual de la civilización egipcia, como el movimiento de la conciencia hacia Maat, hacia lo justo, lo recto, lo armónico y lo equilibrado. Platón nos dice que la historia que le contaron a Solón los sacerdotes egipcios sobre la Atlántida, se remonta a Imhotep. Astrólogo y astrónomo, realizó el primer registro sistemático de la bóveda celeste, dejando los primeros mapas de las constelaciones. Demuestra su conocimiento de la precesión de los equinoccios al usar los cambios de era para determinar las etapas de revelación en el desarrollo espiritual de la civilización egipcia. Pero fueron las grandes dotes de Imhotep como médico, las que le dieron su popularidad. Sólo 50 años después de su muerte, el faraón Micerinos le dedicó un templo, que fue sitio de peregrinación y curaciones milagrosas.
Los griegos que estudiaron en Egipto y que le cambiaron el nombre a todo, lo llamaron Asklaepios o Esculapio para marcar sus logros como médico. También lo llamaron Hermes Trismegistus, el tres veces grande, por sus dotes como filósofo y físico que reveló las bases de cómo funciona el universo. Imhotep fue el primero en recopilar información sobre cómo diagnosticar y curar muchas enfermedades.

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