Los Pitufos: ¿Una apología del Nazismo?

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Hemos rescatado este curioso texto, bueno, en realidad son dos diferentes, pero que tratan del mismo tema, el segundo traducido por nosotros, para completar asi un texto sobre este poco conocido asunto. El creador de los Pitufos, Pierre Cullimore, fue miembro del KU KLUX KLAN y simpatizante con la causa blanca. Es algo, que evidentemente nosotros no podemos confirmar, pero ahi queda el asunto. Los que elavoraron los siguien textos, dejan mas que claro que solo son unos progres, por la estupidez de muchos de sus comentarios, pero lo que nos interesa es el fondo del asunto. Resulta gracioso y patetico a la vez, que reconozcan que esta serie de dibujos con la que sehan educado un par de generaciones, tenga valores positivos, casi entendida esta como una lucha entre el bien (los pitufos) y el mal (Gargamel, el oro y la codicia), pero que sin embargo lo peligroso de la misma segun ellos, es precisamente ese “mensaje oculto” de la serie faborable de alguna manera a los ideales arios y NS. Es evidente que lo peligroso de verdad, es ver como la mentalidad sionista ha calado en toda la sociedad, llegando al punto de comparar la defensa de nuestra raza y de nuestros valores, como algo negativo.

LOS PITUFOS: ¿UNA APOLOGÍA DEL NAZISMO?

Estudio acerca de la similitud entre la serie infantil y la ideología nazi.

Voy a tratar de resumir en este breve estudio los motivos que me llevan a pensar que la serie de dibujos animados infantil “Los pitufos” contiene, de manera oculta, elementos fácilmente reconocibles pertenecientes al mundo del nazismo. Para ello dividiré las principales bases argumentales de la serie en varios apartados en los que compararé estas bases con determinados aspectos de la ideología nazi. La conclusión a la que pretenderé llegar es que, si estas similitudes no están hechas intencionadamente, el número de casualidades es muy superior a lo natural.

ORGANIZACIÓN POLÍTICA Y SOCIAL DE LOS PITUFOS:

Si analizamos la estructura social de los pitufos pronto observaremos que se trata de un pueblo aparte de todo. Es un pueblo que se autoabastece y que satisface sus necesidades simplemente con la ayuda de lo que le da su tierra y su espacio natural. Es un modelo que podríamos calificar de autárquico, no comerciar ni intercambiar nada fuera de sus propias fronteras, ellos se lo guisan, ellos se lo comen. Esto, en su base, es idéntico a ese nacionalismo visceral, a ese Volksgeit alemán que organizó Hitler durante sus primeros años de gobierno y que, más tarde, se transformaría en esa ansia expansionista. Pero volvamos a los pitufos; si seguimos observando su comportamiento social, salta a la vista la uniformidad casi total de esta raza de nuevos individuos. Todos son azules (que no rojos ni de otro color cualquiera, sino azules…), llevan un pantaloncito blanco y un extraño gorro del mismo color. A partir de ahí sólo se diferencian por pequeños rasgos como una flor, un tatuaje, etc. Esto nos recuerda en conjunto a esa estética nazi de uniformidad estricta y rigurosa tantas veces demostrada en desfiles y conmemoraciones. Una uniformidad de la que nadie sale y que constituía una de las principales armas con las que contaba el régimen para dar esa sensación nacionalista de unión y poder.

Profundizando más en la sociedad pitufa y en su sistema de gobierno, encontramos que no todos los pitufos van igual vestidos y uniformados. Sólo uno se diferencia, sólo uno se viste de otra forma, sólo uno llama la atención por los colores de su ropa y su barba blanca. Ese pitufo es el líder de la opinión del resto de los pitufos, es el consejero, es el más sabio, es el ejemplo al que todos quieren y deben seguir si quieren que las cosas salgan correctamente, es el que organiza a todo el pueblo y enseña al resto de pitufos lo que debe de hacer para que el pueblo pitufo salga adelante, es el Papá Pitufo. Una especie de führer en el que se identifica el Estado pitufo con su propia persona y que posee un führerprinzit según el cual tiene la autoridad total sobre el resto de los pitufos y nadie puede dudar de él ni de su opinión. En la sociedad pitufa, cambiando de tema, observamos un curioso, cuando menos, papel de la mujer. Encontramos que en todo el poblado sólo hay una, Pitufina (rubia, como no). Bien, pues esta Pitufina es el paradigma de la mujer florero. Sólo sirve para que liguen con ella y para coquetear, pero nada más.

FUNDAMENTOS Y FINALIDAD DE LA VIDA DE UN PITUFO:

Los pitufos aparte de, como ya hemos dicho en el anterior apartado, tener que autoabastecerse siguiendo las indicaciones de un líder, deben seguir una serie de conductas para ser premiados y tener estima y valor entre el grupo del resto de los pitufos. El pitufo que emplea la fuerza bruta, aquel de complexión atlética, el que actúa como si su cuerpo fuera una máquina al servicio de su raza, el pitufo Fortachón, es el que se lleva todos los méritos. Por el contrario, dentro de los pitufos, aquel que investiga, que intenta saber tanto como Papá Pitufo, que lee libros, que se interesa por conocer una verdad más allá que la del resto de los pitufos, aquel que cultiva su mente, el pitufo Filósofo, es duramente reprimido y no pasa un solo capítulo en el no le echen a patadas del pueblo, casi siempre impulsado por Fortachón.

Pero, aparte de todo esto, hay algo que es común en todos los pitufos y que representa una de las características fundamentales de su existencia: el odio a Gargamel. Lo que intentaré demostrar en este párrafo es la existencia también de elementos antisemitas en la serie. Si analizamos al principal enemigo de los pitufos, Gargamel, pronto descubrimos en su rostro rasgos que han caracterizado a lo largo de la historia al pueblo judío, como puede ser la nariz prominente y algo aguileña. Esto podría ser una mera coincidencia pero, si analizamos su nombre y el de su gato Asrael, encontraremos la terminación “-el”, característica de los nombres hebreos, como en Gabriel, Miguel, Ángel, etc. Es más, simplemente cambiando la primera letra del nombre del gato por una “I” lo que aparece es Israel. Pero, aun así, podría tratarse de coincidencias. Sin embargo, lo que nos lleva a eliminar nuestras dudas, es la profesión y los objetivos del siniestro personaje. Gargamel no es otra cosa que un alquimista, y no un alquimista cualquiera, sino uno avaricioso que busca acabar con los pitufos para comérselos o para comerciar con ellos y hacerse rico. Si ahora escuchamos los causas que alegaba Hitler para culpar a los judíos de todos los males no se alejan mucho de lo que acabamos de expresar. Por tanto Gargamel y su gato se convierten ante los ojos de los niños en el paradigma del judío de la Alemania de 1930.

ALIADOS SUPERIORES EN LA CAUSA DEL PUEBLO PITUFO:

A la hora de enfrentarse con Gargamel y con otros enemigos y para sentar sus ideas y formar su pueblo, los pitufos no están solos. Desde siempre han contado con la ayuda de unos seres superiores y eternos que les han apoyado por confiar en su verdad y en la rectitud de su proyecto. Estos seres, tales como Mamá Naturaleza o el Padre Tiempo, no son seres tangibles, sino que superan a la realidad siendo inherentes a ella. Son como ese Espíritu Alemán que proclamaba Hitler desde sus consignas ultranacionalistas arraigadas en la esencia de lo alemán, como ese Volksgeit eterno y superior que siempre a acompañado al pueblo alemán y que antes he nombrado. Son todas esas tradiciones alemanas intangibles que daban unidad y fuerza al pueblo como tal y que el nazismo de Hitler encauzo hacia sus propias metas dándoles sentido en el contexto de la Alemania de antes de la segunda gran guerra. Por todas estas razones y por otras que no creo conveniente reseñar, puedo considerar que en la serie infantil “Los pitufos” se dan algunos principios de apología del nazismo criticables o, cuando menos, producto de un estudio más serio y profundo para verificar estas tesis a la luz de los hechos. Sin más, espero que esto sirva de orientación para futuras investigaciones.

LOS PITUFOS: ¿TITERES ÁRIOS O INOFENSIVAS CARICATURAS?

La caricatura ”los pitufos” ha estado presente por muchos años, pero nunca nadie miró lo suficientemente cerca para ver algunos de los mensajes subyacentes. La caricatura siempre ha tratado de expresar valores morales fuertes describiendo actos de gentileza y buenas acciones hacia los demás. Las pequeñas criaturas eran lindas y adorables. Estos factores hacen difícil creer que el escritor y creador del programa Peyo, alias Pierre Cullimore, quién murió en 1992 a los 64 años, fuera un nazi y estuviera afiliado al ku klux klan. Observando diferentes aspectos de la caricatura en sí, tal vez no sea tan increíble.

Los pitufos siempre le dan a los niños un mensaje moral al final de cada capítulo. Sin embargo intrincadamente escondido dentro de la historia había un mensaje mas oscuro y profundo. Por ejemplo en un episodio el villano (Gargamel) le dá a un pitufo una moneda esperando que este se quede con ella y se vuelva codicioso. El plán funciona y se altera la pequeña villa de los pitufos. Al final todo se resuelve cuando el pitufo decide compartir la nueva riqueza con todo el resto de pitufos. ¿Acaso es solo una coincidencia que “el villano” tenga un nombre judío y parezca de ascendencia judía? ¿que tenía de horrible el que el pitufo mantuviera su moneda para si mismo? Tenía todo el derecho porqué era suya. Sin embargo debido a la estructura de su sociedad era erróneo que uno tuviera mas que los otros. ¿suena familiar, como socialismo tal vez?.

En retrospectiva algunos aspectos visuales y hasta de las historias muestran la conexión del creador con el ku klux klan. El klan es una organización de supremacistas blancos que creen que la raza blanca es la raza maestra. La organización era liderada por papá pitufo, un líder que llevaba un sombrero rojo puntudo en medio de la comunidad de sombreros blancos. De la misma manera el gran dragón del ku klux klan usa un sombrero rojo. En un episodio, los pitufos sufrían un hechizo maligno. Cuando eran negros, subitamente se volvían malos. También había muchos episodios en los que bailaban alrededor del fuego, igual que en los rituales tradicionales del k.k.k.

Otras influencias “nazis” pueden observarse en los nombres y as apariencias de los personajes. El villano de la historia, Gargamel, era un hombre que se asemejaba a la parodia del hombre judío estereotípico con pelo oscuro y facciones prominentes. Este vivía en una casa vieja y grande desaseada, el mismo se veía sucio. Su nombre proviene de la herencia judeo alemana así como el nombre de su gato Azrael. En mitología judía Azrael es el ángel que separa el alma del cuerpo al momento de la muerte. Entre los pitufos solo hay una chica, con facciones extrañamente arias, que se muestran de manera mas prominente en su largo pelo rubio. En la ideología nazi, este es un gentil caucásico, especialmente uno del tipo nórdico. Hitler tenía la creencia de que los “arios” poseían la imagen ideal para un nazi.

Aunque estas observaciones pueden ser consideradas como mera especulación, no se puede negar la evidencia encontrada en el hogar del autor. En realidad muchos espectadores pueden decidir no creer esto simplemente debido a que se rehusan a admitir que fueron engañados. La verdad que se encuentra escondida en el programa contradice el supuesto objetivo del programa. El programa que se suponía dedicado a enseñar a los niños una buena moralidad y valores como el compartir y amar al vecino, de hecho hacía lo contrario con algunos de los mensajes subyacentes. Para su creador el programa debió haber sido perfecto. Un programa que presentaba puntos de vista considerados buenos y correctos por la sociedad, mezclados de una forma tal para expresar sus opiniones y posiciones de forma sutil. Las ideas fueron ejecutadas con suficiente cuidado para no levantar sospecha y permitir expresarlas hasta el día de su retiro: no fué sino hasta el día en que se retiró que la verdad fue conocida. Tal vez la lección final es la más importante, nunca confiar en las apariencias.

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