NUEVOS DATOS SOBRE ROSWELL

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Nuevas investigaciones han reabierto el más famoso de los casos ufológicos de todos los tiempos. Y es que sobre Roswell todavía queda mucho por decir. Estos son los datos…Quienes cuestionan la veracidad de la caída y posterior recuperación de los restos de un “no identificado” en Roswell, Nuevo México –Estados Unidos– en 1947, argumentan que el suceso comenzó a construirse a finales de los años setenta porque antes no existían documentos que indujeran a pensar que en el ámbito militar fuera un asunto importante.
Ciertamente, aunque la prensa local reflejó en su edición del 8 de julio de 1947 la caída de un “platillo volante” –horas después se publicó también el desmentido oficial– la reconstrucción completa de la historia no llegaría hasta finales de los años setenta. Fue a partir de entonces cuando empezó a conocerse de forma masiva que el Ejército del Aire había organizado una operación de rescate de los restos tras la cual pudieron incluso recuperarse los cadáveres de algunos ocupantes.

Después vendría un cuarto de siglo de polémica. Mientras los investigadores aportaban cada vez más testimonios de la época para sostener la teoría de la conspiración, las autoridades divulgaban informes explicativos en los cuales el presunto OVNI resultaba no ser más que un globo experimental, y los ocupantes, muñecos de pruebas.

Ahora nos llegan nuevos datos de la mano del investigador Brian Vike, que ha localizado a un coronel retirado de la USAF que en el año 1976 trabajaba en la Base Aérea de Cannon, también en Nuevo México. Según ha revelado este militar, en aquella época al menos 48 oficiales de la base recibieron un informe confidencial que tenía que ver con el desarrollo de los aviones con los que se trabajaba en Cannon y en donde los asuntos relacionados con los servicios de inteligencia estaban a la orden del día.

Aquel documento incluía información sobre el suceso de Roswell que no sería de dominio público hasta unos años después. En ese pequeño memorándum se podía leer que “la operación de rescate sirvió para recuperar los restos de una nave de origen desconocido”. De acuerdo con el comunicado, fueron recuperados cinco cuerpos de aspecto humano, uno de los cuales “aparentemente sobrevió al accidente aunque falleció poco después”. Además, el texto explicaba cómo era el aspecto físico de los supuestos tripulantes y las características de las láminas de metal recuperado: “Parecían de un material similar al alumino que, aunque se retorciera, volvía a su posición original”. En el documento se explica además que los cuerpos “fueron trasladados a la Base Aérea de Wright Patterson, en Ohio, para ser examinados en un lugar de máxima seguridad llamado Hangar 18”.

Ahora, Brian Vike intenta localizar a alguno de los otros 47 receptores de aquel comunicado. Sería la forma de poder confirmar si esa información es cierta o se trata de otra noticia de origen apócrifo. De lograrse, se tendría una prueba muy determinante que certificaría parte de la realidad del caso más enigmático de todos los tiempos. Además, supondría la confirmación de que, en ambientes militares, se conoció la historia antes de que apareciera en los medios de comunicación.

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