Witaikón: los guardianes del Uritorco

PLANTILLA


Uno de los casos más extraordinarios en el contactismo es la manifestación de “esferas de luz inteligentes”. Lo inquietante es que en muchos casos no se trata de aparatos o tecnología de origen extraterrestre, sino de entidades, seres cósmicos que se aparecen en lugares concretos e interactuan con los testigos. Capilla del Monte, el pueblo místico de la Argentina, es uno de los enclaves que atesora ese tipo de encuentros. Yo mismo he vivido esa experiencia con los denominados “guardianes de Erks”.

Ceremonias de contacto en Los Terrones

Es importante empezar estas líneas haciendo un breve repaso de los hechos de contacto más relevantes en Capilla del Monte. Lo que nadie discute, es que los primeros “contactados” con esas “luces” fueron los nativos locales, los comechingones, una etnia legendaria de las sierras de Córdoba. Ellos descubrieron el misterio del Uritorco.

Más tarde, en la década de 1940, el profesor Guillermo Alfredo Terrera, catedrático de la Universidad de Córdoba y profundo esoterista, se adentró en estos temas y fue el primer escritor en hablar de los entresijos intraterrenos de Capilla del Monte y el contacto con sus esquivas “luces cósmicas”. Pero fue en los años 80 cuando explotó todo.

Primero, el encuentro ovni de doña Esperanza Gómez y su familia. Fue un día de verano, exactamente el 9 de enero de 1986, cuando los Gómez contemplaron un objeto brillante en el cielo que emitía una intensa luz rojiza. Luego, al día siguiente, constataron atónitos la aparición de una gigantesca huella oval en las faldas del cercano cerro El Pajarillo.

Un caso polémico que hasta el día de hoy divide las aguas entre detractores y creyentes del paso de la presunta nave. Como haya sido, ese incidente terminó de poner a Capilla del Monte en el mapa ufológico mundial.

En medio de estas experiencias, en pleno auge de grupos de contacto en la zona, destacan las incursiones a Los Terrones, un bosque de piedras areniscas que, por sus caprichosas figuras, invita al misterio y a la especulación.

En ese lugar, el médico argentino de origen griego, Ángel Cristo Acoglanis, acompañado de un grupo de seguidores, entraba en contacto con “las luces de Erks”.

Terrones

Aquellas luces eran entidades cósmicas que se proyectaban desde su base secreta bajo el cerro Uritorco. Los Terrones era una suerte de “puerta dimensional” que permitía el contacto. Una forma de interactuar con esos seres lumínicos –que incluso fueron fotografiados– fue a través de prácticas de mantras y meditación.

Los mantras eran una colección de palabras en “irdin”, una lengua cósmica que, se supone, conocieron los ya citados comechingones. Esos mantras no surgen en Capilla del Monte, están presentes en toda la historia del contactismo, desde los años 50 en adelante. “Nos dan la bienvenida”, decía, satisfecho, Acoglanis, al ver que esas luces cósmicas se manifestaban luego de entonar los mantras secretos.

Las esferas de luz descendían del cielo, rodeaban la montaña, los árboles y la vegetación del lugar en una manifestación fantástica que, en la mayoría de los casos, motivaban a que muchos de los presentes rompieran en llantos de emoción y otros cayeran desmayados al piso.

En contadísimas ocasiones, en medio del despliegue de luces que rodeaban el lugar donde se encontraban los invitados, de la profundidad del valle comenzaban a emanar rayos de luz de distintos colores y en forma mágica: se materializaba la ciudad de Erks… De acuerdo a los testigos, la “ciudad fantasma” era de grandes dimensiones, surcada por canales secos por donde se desplazaban energías luminosas que semejaban bolas de un brillante color blanco. En lo que sería el centro de la ciudad, emergía una cúpula.

En ese templo, “El Templo de la Esfera”, se encontraban los ancianos sabios del universo. ¿Era real? ¿Un holograma de la base que existe bajo Los Terrones y el Cerro Uritorco? ¿Quiénes son los habitantes de esa “ciudad”? ¿Por qué están allí? Se calcula que entre 1984 y 1989 muchas personas participaron de estas experiencias de contacto con los seres lumínicos de Erks. Pero el contacto ha continuado. Y hoy está nuevamente activado como en aquellos legendarios tiempos.

La Ciudad de la Flama Azul

Debo decir que hay muchas teorías e interpretaciones sobre Erks. La mayoría de ellas –salvo la infantil hipótesis de un bunker nazi bajo el Uritorco–, coincide en algo: su origen no es humano. Y “Erks”, aunque es la denominación más extendida, no es el nombre de esa ciudad intraterrena. Es solo la abreviación de un juego de palabras que reúne un mensaje: “Encuentro de Remanentes del Kosmos Sideral”.

Eso es lo que significa “Erks”. No es el verdadero nombre, pero indica el origen y misión de esa instalación “no-humana” bajo el cerro Uritorco: la reunión de seres de otros mundos en una base pensada para impartir enseñanzas espirituales al ser humano. En suma, un centro de preparación. Acoglanis la llamaba, en realidad, la “Ciudad de la Flama Azul”.

Y afirmaba que no todas las luces que se avistaban en Los Terrones o el Uritorco eran naves sólidas, sino, como ya vimos, “seres”, entidades cósmicas en estado de proyección. Entre ellas se hallaban Witaicón, Maia, Tokor, Epanticuama, Sikuma, o el propio Sarumah, el ser que canalizaba Acoglanis y que confundió a muchos, pensando de que el propio Ángel, era ese ser. Los comechingones habían visto esas “luces”; o para decirlo de otro modo, a esos seres de luz, que se proyectaban desde el interior de la “Ciudad de la Flama Azul”.

De acuerdo a los datos que reunimos de los contactos, cada ciudad intraterrena vibra con una energía o frecuencia, siendo la de Erks el color azul, que se relaciona al cosmos y al propio campo de fuerza o aura magnética de la Tierra. Sobre la ubicación de Erks, el lector se sorprenderá, pues no sólo se relaciona con Capilla del Monte.

Es, en realidad, una mega instalación subterránea que involucra otros centros de poder en el norte Argentino, abarcando La Rioja, San Juan, Mendoza y Catamarca. Erks, o la Ciudad de la Flama Azul, es sólo uno de tres centros de poder, que involucran una gran instalación intraterrena de la esotérica Hermandad Blanca.

La “triangulación”, pues, sería: Erks (Córdoba), la ciudad subterránea de Ankar (Talampaya y Valle de la Luna, en La Rioja y San Juan), e “Isidris”, nombre místico que se acuñó para describir un retiro intraterreno en Mendoza. Todos ellos responden a un centro mayor intraterreno que abarca Cusco en Perú y el Lago Titicaca. Tiene que ver –según nuestras expediciones hacia esos enclaves y los datos reunidos– con Tiahuanaco, la historia perdida de los incas, y la leyenda de Paititi.

Y, a su vez, esos centros intraterrenos “responden” a un Consejo Cósmico que los “Diarios de Erks” mencionan como “Gobierno Celeste Central”; sin duda, una referencia a la “Confederación de Mundos de la Galaxia” que se conoce en el contactismo. Los “Diarios de Erks” afirman: “Los auto-convocados de la Llama Azul, serán reconocidos por los frutos de su entrega, y surgirán con el despertar del consciente derecho como sintonía de la programación de la consciencia del sol de Mahiuma, vuestro regente solar.

En el programa tendrán testimonios vivientes de la era de la Luz Dorada, pero vosotros estáis en el programa de la Llama azul, que responde al gran plan de la Era que se llevará a cabo. Éste no será entonces una obra exclusiva nuestra, sino que será compartida por los autoconvocados para la Nueva Era.

Erks, no permanecerá para ese entonces oculta a vuestros ojos, y se elevará como sucede por las noches de encuentro con su iluminación, donde la Luz Dorada responde al Templo de la Esfera; es decir, que solamente veis una pequeña parte del gran reinado de la Llama azul. Esta ciudad es ya la sede del centro Iniciático Mayor, y del despertar de la nueva espiritualidad cuando todos los auto-convocados estén integrados. Entonces nuestra tarea habrá concluido, como sucedió en su momento con el antiguo centro mayor Shambhala.

Y así, los actuales pobladores de Erks volverán a sus mundos superiores, una vez cumplido nuestro cometido. Vosotros los recordarán como lo hacían los mayas y los aztecas con sus veneraciones al regente solar, de allí que sus rituales eran dedicados al dios inca Inti (Dios Sol). Recordarán la obra emprendida para el planeta Tierra por los Señores del Cosmos”.

De acuerdo a estas controvertidas canalizaciones, los fundadores extraterrestres de los centros intraterrenos empezarán a volver a sus mundos de origen una vez concluya la misión de sembrar las bases de un conocimiento en toda la humanidad. Es decir: el hombre tomaría la posta, el encargo de la luz misma por parte de la Hermandad Blanca.

Las ciudades intraterrenas, entonces, serían enclaves de un recuerdo ancestral, perdido en las estrellas, que debe heredar el hombre de la Tierra. De hecho, los “Diarios de Erks” describen a la Ciudad de la Flama Azul como un centro de preparación para tal cometido.

Una instalación extraterrestre que cuenta con “Tres Espejos Cósmicos”: “Hace aproximadamente 21.000 años, el Consejo de la Llama Azul decide la construcción de la Ciudad de la Llama Azul, preparada para el despertar de estos tiempos. Allí sería el centro iniciático de los cósmicos remanentes del kosmos sideral, para el encuentro.

De allí que en las revelaciones al auto-convocado se les informe de la ciudad subterránea, conocida con el nombre de Erks. Es una ciudad esférica, emplazada dentro del círculo montañoso elegido por el Consejo de la Llama Azul, dotada ésta del sistema de espejos. El espejo de alcance medio, que responde a nuestro regente solar Mahiuma en representación, emite una permanente llama azul; hoy, después del Concilio Intergaláctico, celebrado por la Confederación Universal, estando representadas todas las civilizaciones superiores que responden al gobierno celeste central, se decide activar el sistema de intercomunicación galáctica a través de los espejos.

A la Ciudad de la Llama Azul, o Erks, conocida por los esotéricos auto-convocados por el regente Sikuma, arriban los hermanos de la flota enviada por la confederación celeste; su misión encomendada es controlada por los espejos instalados en Erks para responder en información a las delegaciones especiales de distintas constelaciones solares fuera del regente solar del planeta Tierra.

Nuestra hermandad de la Llama Azul activa entonces el generador del programador; por este sistema se contactan los espejos que informan a los seres espaciales desde el consejo de la sexta dimensión; están guiados a su vez por los Maestros interplanetarios en diferentes jerarquías de misión. La etérica ciudad, es poblada por las numerosas jerarquías que en misión desarrollan una actividad encomendada por la Confederación responsable de la recuperación del planeta Tierra…”.

Una de las "luces de Erks" es fotografiada en Los Terrones por el periodista argentino Roberto Villamil. La luz parece formar una silueta humanoide.
Una de las “luces de Erks” es fotografiada en Los Terrones por el periodista argentino Roberto Villamil. La luz parece formar una silueta humanoide.

Desde luego, este relato parece sacado de una mente imaginativa, abundante de términos extraños y referencias imposibles de corroborar. Pero, ¿si fuera cierto? ¿Si más allá de esa prosa mística y enrevesada hubiese un conocimiento de fondo real?

De lo que no hay duda, es que los “Diarios de Erks” fueron la base de los libros del escritor brasilero Trigueirinho, y de otros investigadores y místicos que acudieron al Uritorco y empezaron a difundir todo tipo de historias sobre Erks. Hoy en día, hay más de un “Portero de Erks”: muchas personas afirman ser las herederas de los contactos del Uritorco y tener la llave secreta que permite el acceso a la ciudad intraterrena.

Capilla del Monte parece encaminarse a un pueblo “New Age”. Una especie de punto de reunión de creyentes en ovnis, místicos, bohemios, mochileros, aventureros, y personas de todo tipo que tienen las más diversas interpretaciones de lo que Erks significa. Pero el misterio es real.

Penosamente, el relato de los Diarios de Erks –tan cargados del misticismo propio de la época–, a pesar de su importancia, no aportan más detalles que puedan permitir una comprobación de sus aseveraciones. No obstante, las “luces” siguen moviéndose sobre nuestras confundidas cabezas. Luces que, como ya dije, han sido vistas y fotografiadas. Luces que, se supone, son “entidades cósmicas” de Erks.

Un encuentro con Witaikón

Han transcurrido más de veinte años desde que empecé a recibir mensajes telepáticos de seres extraterrestres. Mensajes que luego fueron corroborados a través de avistamientos programados, primero teniendo a miembros de mi familia como testigos, y luego a diversos grupos de personas en el mundo, incluyendo periodistas y reconocidos investigadores ovni.

En todo este tiempo he podido vivir extraodinarias experiencias, incluyendo contactos físicos con los seres que nos contactan. Seres como nosotros, de carne y hueso, pero más evolucionados, y procedentes de lejanos astros y otras realidades.

Fue en 1998 cuando viví una de las primeras experiencias de contacto con un ser de luz. Es decir, con una entidad que no posee cuerpo físico, que está “construida” de energía pura. Me ocurrió en una cueva de la misteriosa “Zona X”, en Cusco.

En ese contacto no estaba solo. El chamán cusqueño, Sergio Cáceres Huamán, vio también a la entidad, brillante y erguida en medio de la cueva. En aquel contacto recibí un poderoso mensaje personal que atesoro en mi corazón. Más tarde, en lugares de poder como la Cueva de los Tayos, Monte Shasta, o la estancia de la “Aurora” en Uruguay –luego de compartir con su dueño, el recordado Ángel María Tonna–, repetí la misma experiencia de hallarme ante seres de luz.

No tuvo que pasar mucho tiempo para comprender que esas entidades cósmicas de energía formaban parte del mismo “programa” de contacto que involucraba a los seres físicos que ya había visto, como Antarel, Ivika o Alcir.

Incluso, Antarel, el ser extraterrestre de Alfa Centauro, se presentó en una ocasión en Talampaya, ante varios testigos, al lado de una esfera de luz que correspondía a Maia, una de las entidades asociadas a Erks.

El día de hoy, 1 de enero de 2016, en que escribo estas líneas desde un retiro en la localidad de Bonao, en República Dominicana, recuerdo con emoción la más reciente experiencia que viví con esos seres de Erks, tal y como Terrera y Acoglanis reportaron décadas atrás. Fue el 7 de diciembre de 2015, en Capilla del Monte.

Un grupo de treinta y tres personas nos habíamos reunido en un lote que adquirimos con mucho esfuerzo para construir allí, en el futuro, el Centro Roerich, un espacio de difusión de la obra del humanista y pintor ruso Nicolás Roerich.

El 5 de diciembre se había izado la Bandera de la Paz en la plaza principal de Capilla del Monte, en un evento oficial del Comité Internacional de la Bandera de la Paz –una prestigiosa ONG internacional, distinguida por las Naciones Unidas por su trabajo por la Paz–. Como miembro del Comité, y coordinador del mismo en la Argentina, tuve el honor de formar parte de la organización de ese evento mágico y extraordinario, que tuvo enorme concurrencia en el pueblo y una gran repercusión.

16_Izando la Bandera de la Paz Monumental

Dos días más tarde de este acontecimiento, estábamos reunidos en el predio del futuro Centro Roerich para realizar una meditación de contacto. Nuestra intención era consultar a los extraterrestres por los siguientes pasos a seguir.

Entre ellos, los relativos a la recepción de una información de relevancia que simbólicamente se denomina “Las Enseñanzas de Erks”. De acuerdo a lo que nos dijeron en contactos previos en Talampaya, esta información complementaría conocimientos ya entregados como “Los Diarios de Erks” y las “Leyes de Erks”.

La información había sido entregada en lo que estos seres denominan procesos de “impregnación”. Eran tres momentos. Uno se había dado en enero de 2015, en Talampaya, luego del multitudinario encuentro mundial de meditación en Quebrada de Luna. El segundo, también en Talampaya, en el mes de octubre.

Y el tercer momento se había concretado con el izamiento de la Bandera de la Paz. Durante la meditación de contacto del citado 7 de diciembre, sentí la necesidad de escribir. Podía percibir que me hallaba acompañado de una energía muy fuerte. Una “fuerza” que, de inmediato, se presentó con el nombre de “Witaikón”: Soy Witaikon: Estoy al mando de las tareas de ayuda. A difundir el conocimiento. Angrar y Maia me acompañan. Sikuma asiste los programas en Tierra.

Maikuma, Kitiuma, Epanticuama, Nahualkuma, Enrimi, entre otros, inician al caminante en la conciencia. Tokor está a cargo, actualmente, de los Tres Espejos en el Templo de la Esfera. Nuestra realidad es más interdimensional que física; al menos en lo que respecta a la percepción humana. Sin embargo, si vibran adecuadamente, nos podrán ver, sentir y escuchar.

El tercer y último paso de impregnación de conocimiento se dio el 5 de diciembre. Se inició con la lluvia. Y se culminó cuando izaron el Símbolo Cósmico aquí… Durante esta psicografía, Witaikón me mostró una serie de trabajos en el futuro, y me acercó indicaciones para la materialización de la información que se publicará, libremente, después de agosto de 2016. Será en esa fecha y no antes porque es imperioso sellar una gravitante tarea en el Altái y el desierto de Gobi: dos expediciones simultáneas por la paz, que serán acompañadas de una meditación global por el futuro planetario.

Es un enorme compromiso que hemos aceptado y que llevaremos adelante en representación de todos. “Ahora ven, que necesitas verme”… me decía Witaikón, al final del contacto telepático, mostrándome un lugar concreto del terreno en donde nos encontrábamos. Sin pensarlo mucho, me puse de pie y raudo me aproximé al lugar.

Estaba emocionado y algo nervioso, a pesar de haber enfrentado este tipo de experiencias en el pasado. El cielo estaba estrellado, y se veían imponentes las siluetas del cerro Uritorco y Las Gemelas. Fue entonces cuando dos pequeñas luces se acercan hacia mí. Me detuve y las observé tranquilo, analizando lo que podría ser. Falsa alarma: se trataba de un zorro. Sus ojos brillando en la noche llamaron mi atención en un primer segundo.

Por si ello fuera poco, luego surgió otra luz, pero solitaria, moviéndose erráticamente muy cerca de mí. No tardé mucho en constatar de que era una luciérnaga… ¿De qué se trata todo esto? ¿De un “test”?, ¿De un “acondicionamiento” de mis reacciones? –me decía–. Acto seguido, en el cielo se “enciende” una luz: un objeto muy brillante, que empezó a moverse en dirección a Las Gemelas.

Claramente era una nave. Entonces, a lo lejos, a baja altura, surge otra luz, como una esfera blanca azulada, que se desplazó como si un pintor estuviese agitando su pincel a mano alzada. Instantes después, desapareció. Sencillamente, se “apagó”. Y, ante mi sorpresa, escucho una voz mental, clara y firme, que me dice “Soy Witaicón”, y la luz vuelve a aparecer, pero mucho más cerca de mi ubicación… El corazón me dio un vuelco y empecé a vibrar de los pies a la cabeza… La luz, finalmente, se había “encendido” a pocos metros frente a mí… Una hermosa e indescriptible esfera de luz blanca con ligeros bordes azulados… Preso de mi emoción y con la respiración agitada, vi cómo esa luz se estiraba hacia arriba y hacia abajo, como si fuese elástica, y formaba, claramente, una inmensa figura humanoide… Una silueta de energía, que no permitía ver rasgos o detalles del rostro del ser.

“Yo no soy así… –me dijo Witaikón–, pero me presento de esta forma para que sientas el acercamiento como algo familiar. Es para que no dudes de que estamos aquí…” Entonces se “esfumó”, y su “partida” dio paso a unas imágenes extraordinarias que, de momento, me las reservaré por tratarse de instrucciones muy específicas con el proyecto del Centro Roerich y futuros trabajos y experiencias en Capilla del Monte.

Al volver con el grupo, compartí el contacto y leímos los mensajes que cada uno había recibido durante la meditación. Los muchachos también vieron la nave que me acompañó durante la experiencia. Y no fue la única, ya que durante el tiempo que compartíamos todo lo vivido, tuvimos una verdadera “fiesta” en el cielo: un avistamiento detrás de otro, algunos volando en formación, otros “estacionados”, detenidos sobre nuestra ubicación, pero respondiendo nuestras preguntas mentales con intensos resplandores.

Una interacción hermosa e inolvidable. Estábamos tan compenetrados con esta experiencia, que a diferencia de otras ocasiones, en esta oportunidad, no nos preocupamos de registrar los avistamientos. Teníamos cámaras y filmadoras. Pero a nadie se le ocurrió filmar. El momento que estábamos viviendo tenía a nuestra mente y al corazón en otro lugar… Ciertamente, luego del izamiento de la Bandera de la Paz en Capilla del Monte, algo increíble ocurrió.

De hecho, los siguientes días al izamiento hubo mucha actividad ovni, reportada desde distintos puntos del pueblo. Como ya dije líneas arriba, el contacto con los guardianes de Erks, continúa, y se profundiza en esta nueva etapa.

23_Grupo en terreno Centro Roerich

Dos días más tarde de este acontecimiento, estábamos reunidos en el predio del futuro Centro Roerich para realizar una meditación de contacto. Nuestra intención era consultar a los extraterrestres por los siguientes pasos a seguir. Entre ellos, los relativos a la recepción de una información de relevancia que simbólicamente se denomina “Las Enseñanzas de Erks”. De acuerdo a lo que nos dijeron en contactos previos en Talampaya, esta información complementaría conocimientos ya entregados como “Los Diarios de Erks” y las “Leyes de Erks”.

La información había sido entregada en lo que estos seres denominan procesos de “impregnación”. Eran tres momentos. Uno se había dado en enero de 2015, en Talampaya, luego del multitudinario encuentro mundial de meditación en Quebrada de Luna. El segundo, también en Talampaya, en el mes de octubre. Y el tercer momento se había concretado con el izamiento de la Bandera de la Paz. Durante la meditación de contacto del citado 7 de diciembre, sentí la necesidad de escribir. Podía percibir que me hallaba acompañado de una energía muy fuerte. Una “fuerza” que, de inmediato, se presentó con el nombre de “Witaikón”: Soy Witaikon: Estoy al mando de las tareas de ayuda.

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A difundir el conocimiento. Angrar y Maia me acompañan. Sikuma asiste los programas en Tierra. Maikuma, Kitiuma, Epanticuama, Nahualkuma, Enrimi, entre otros, inician al caminante en la conciencia. Tokor está a cargo, actualmente, de los Tres Espejos en el Templo de la Esfera. Nuestra realidad es más interdimensional que física; al menos en lo que respecta a la percepción humana. Sin embargo, si vibran adecuadamente, nos podrán ver, sentir y escuchar.

El tercer y último paso de impregnación de conocimiento se dio el 5 de diciembre. Se inició con la lluvia. Y se culminó cuando izaron el Símbolo Cósmico aquí… Durante esta psicografía, Witaikón me mostró una serie de trabajos en el futuro, y me acercó indicaciones para la materialización de la información que se publicará, libremente, después de agosto de 2016.

Será en esa fecha y no antes porque es imperioso sellar una gravitante tarea en el Altái y el desierto de Gobi: dos expediciones simultáneas por la paz, que serán acompañadas de una meditación global por el futuro planetario. Es un enorme compromiso que hemos aceptado y que llevaremos adelante en representación de todos.

“Ahora ven, que necesitas verme”… me decía Witaikón, al final del contacto telepático, mostrándome un lugar concreto del terreno en donde nos encontrábamos. Sin pensarlo mucho, me puse de pie y raudo me aproximé al lugar. Estaba emocionado y algo nervioso, a pesar de haber enfrentado este tipo de experiencias en el pasado. El cielo estaba estrellado, y se veían imponentes las siluetas del cerro Uritorco y Las Gemelas. Fue entonces cuando dos pequeñas luces se acercan hacia mí.

Me detuve y las observé tranquilo, analizando lo que podría ser. Falsa alarma: se trataba de un zorro. Sus ojos brillando en la noche llamaron mi atención en un primer segundo. Por si ello fuera poco, luego surgió otra luz, pero solitaria, moviéndose erráticamente muy cerca de mí. No tardé mucho en constatar de que era una luciérnaga… ¿De qué se trata todo esto? ¿De un “test”?, ¿De un “acondicionamiento” de mis reacciones? –me decía–.

Acto seguido, en el cielo se “enciende” una luz: un objeto muy brillante, que empezó a moverse en dirección a Las Gemelas. Claramente era una nave. Entonces, a lo lejos, a baja altura, surge otra luz, como una esfera blanca azulada, que se desplazó como si un pintor estuviese agitando su pincel a mano alzada. Instantes después, desapareció.

Sencillamente, se “apagó”. Y, ante mi sorpresa, escucho una voz mental, clara y firme, que me dice “Soy Witaicón”, y la luz vuelve a aparecer, pero mucho más cerca de mi ubicación… El corazón me dio un vuelco y empecé a vibrar de los pies a la cabeza… La luz, finalmente, se había “encendido” a pocos metros frente a mí… Una hermosa e indescriptible esfera de luz blanca con ligeros bordes azulados… Preso de mi emoción y con la respiración agitada, vi cómo esa luz se estiraba hacia arriba y hacia abajo, como si fuese elástica, y formaba, claramente, una inmensa figura humanoide… Una silueta de energía, que no permitía ver rasgos o detalles del rostro del ser.

“Yo no soy así… –me dijo Witaikón–, pero me presento de esta forma para que sientas el acercamiento como algo familiar. Es para que no dudes de que estamos aquí…” Entonces se “esfumó”, y su “partida” dio paso a unas imágenes extraordinarias que, de momento, me las reservaré por tratarse de instrucciones muy específicas con el proyecto del Centro Roerich y futuros trabajos y experiencias en Capilla del Monte.

Al volver con el grupo, compartí el contacto y leímos los mensajes que cada uno había recibido durante la meditación. Los muchachos también vieron la nave que me acompañó durante la experiencia. Y no fue la única, ya que durante el tiempo que compartíamos todo lo vivido, tuvimos una verdadera “fiesta” en el cielo: un avistamiento detrás de otro, algunos volando en formación, otros “estacionados”, detenidos sobre nuestra ubicación, pero respondiendo nuestras preguntas mentales con intensos resplandores.

Una interacción hermosa e inolvidable. Estábamos tan compenetrados con esta experiencia, que a diferencia de otras ocasiones, en esta oportunidad, no nos preocupamos de registrar los avistamientos. Teníamos cámaras y filmadoras. Pero a nadie se le ocurrió filmar.

El momento que estábamos viviendo tenía a nuestra mente y al corazón en otro lugar… Ciertamente, luego del izamiento de la Bandera de la Paz en Capilla del Monte, algo increíble ocurrió. De hecho, los siguientes días al izamiento hubo mucha actividad ovni, reportada desde distintos puntos del pueblo. Como ya dije líneas arriba, el contacto con los guardianes de Erks, continúa, y se profundiza en esta nueva etapa.

Luego de que compartí esta experiencia en una disertación que ofrecí en Fundación Columbia de Palermo, en la ciudad de Buenos Aires, un asistente me envió a mi correo electrónico un extracto del libro “Saruma, un ser cósmico”, obra del profesor Terrera. Cuando lo leí, sonreí y una emoción muy grande me abrazó.

Les comparto el texto: “Witaicón, el supremo de la mitológica ciudad de Erks, es visualizado cuando navega por el cielo del Uritorco, Ongamira, Los Terrones o San Marcos Sierras y en muchas oportunidades, es observado surcando el espacio, en diversas localidades de Argentum y de remotos parajes de Surarmórica.

Cuando Witaicón toma corporeidad, tiene dos metros con cuarenta centímetros de altura, delgado; viste de larga túnica y no posee ninguna facción en su rostro: al aparecerse, pone mano izquierda sobre el plexo solar, y estirando la mano derecha, en el clásico saludo del Solsticio, dice con voz pausada y normal: Yo soy Witaicón. Si después de su saludo solar, impone la mano derecha sobre la cabeza de uno de los presentes, se siente un alto grado de energetización.

En el barrio de San Telmo de la Capital Federal, en un salón rodeado de árboles, donde dábamos clases, el sacerdote Witaicón fue invocado insistentemente por mantras cósmicos y sonidos de percusión, en medio de una gran tormenta eléctrica, cuyos truenos daban pavura y la luz de los relámpagos iluminaba el salón con sus luces amarillas.

De pronto se visualizó un destello fortísimo que pasó delante de casi los cincuenta alumnos que estaban en clase y Witaicón se corporizó en una de las esquinas del salón, frente a los asistentes, y todos pudieron observarlo, como un ser delgado, de gran altura, cubierto por una túnica de tela, pero sin facciones en su cara, que levantando el brazo derecho en el saludo solar, exclamó: Yo soy Witaicón, y en un instante desapareció del lugar…” Sin ninguna duda, “ellos” no han vuelto. Siguen aquí…

Ricardo González

legadocosmico.com

LA HERMANDAD BLANCA

PLANTILLA


Los maestros invisibles

En la historia de diferentes pueblos de la Tierra encontramos claras insinuaciones a esa morada interior, un lugar secreto donde se reúnen los Rishis o Mahatmas, seres supra-humanos que sólo permiten el ingreso a su mundo a los que han sido “llamados”. Es en Oriente, donde existen mayores referencias al reino subterráneo. Es así por cuanto según las leyendas tibetanas fue en el desierto de Gobi (Mongolia) donde se estableció el primer centro físico de la Hermandad Blanca, conocido más tarde con el nombre de Shambhala, ciudad principal del entramado intraterrestre de Agharta. Arriba: representación de un “guardián” de la Hermandad Blanca, protegiendo la entrada de un santuario en la selva. Aquel nombre ya no es extraño para muchos.

También llamada Shangri-La, el centro supremo de los Maestros invisibles, fue abordado en una película de gran impacto basada en el libro “Horizontes Perdidos” del novelista James Hilton. El mensaje llegó a muchas almas. Pero la búsqueda de Shambhala se remonta décadas atrás. Diversos exploradores han ido en pos de ella, rastreándola en las arenas del Gobi o en los mismísimos Himalayas.

Y aunque no todos tuvieron éxito en dar con su paradero, hallaron indicios inquietantes de su función y de los seres que la habitan. Quizá una de las experiencias más célebres con Shambhala sea la de Nicolás Roerich, explorador y artista ruso que emprendió en los años 20 una expedición al Tíbet y al Asia Central. Allí fue invitado a conocer el reino subterráneo. En 1926, Roerich contempló en pleno día un objeto dorado, como si fuese una esfera (o posiblemente un disco), reflejando la luz del Sol mientras surcaba imponente los cielos de la cadena montañosa del Altai-Himalaya.

Los lamas que le acompañaban, sin sorpresa alguna frente a este hecho extraordinario, aseguraron que se trataba de un signo de ¡Shambhala! A nosotros tampoco nos sorprende, ya que los visitantes celestes cumplen funciones de vigilancia y observación en las proximidades de un Retiro Interior. El objeto, finalmente, desaparecería tras las montañas de Humboldt, mientras la caravana que acompañaba al explorador europeo intercambiaba con evidente entusiasmo el portento que habían presenciado.

Durante el avistamiento, tanto Roerich como los lamas percibieron un perfume especial, como a flores, un fenómeno que acompaña muchas veces las experiencias de contacto. Para dar una rápida idea científica de ello, digamos que el ser humano genera normalmente una vibración entre 62 Mhz y 68 Mhz. Por ejemplo, si nuestra frecuencia disminuye tan sólo a 57 Mhz, podríamos estar inmunes a un resfrío. Minuciosos estudios de aroma-terapia concluyen que en esta escala de vibraciones la más alta es la emanada por la fragancia de la Rosa, que puede llegar a alcanzar los 320 Mhz.

Dicho de otro modo, estos “perfumes” sobrenaturales que se perciben en las experiencias de contacto son en realidad ondas de elevada calidad vibratoria, que se han dejado notar, incluso, en las propias apariciones marianas. Definitivamente, Roerich vivió un encuentro cercano mientras se dirigía hacia Shambhala, donde debía dejar una misteriosa piedra que cayó del cielo.Él iba en busca de “La Torre del Rey”, presuntamente ubicada en pleno centro de la perseguida Shambhala.

Su viaje, más allá de procurar enfrentarse cara a cara con los Mahatmas, era devolver una extraña piedra negra a la Torre que permanece encendida eternamente por una luz “de otro mundo”. Ya he hablado de esa piedra en otros artículos de este sitio web: la piedra de Chintamani ?como se le llamaba? era parte de un cuerpo mucho mayor que “llegó del cielo”, actualmente escondido en el desierto de Gobi. Se dice que esa piedra tiene propiedades misteriosas, como ser capaz de activar la telepatía, o efectuar una transformación de la consciencia a las personas que tan solo estuviesen en contacto con ella.

Curiosamente, la piedra negra de la Kaaba en La Meca y la piedra que se encontraba en el otrora templo de Cibeles ?la diosa Madre de Oriente Próximo? habrían sido también parte de ese meteorito mágico. Para dar una idea de esto, en su libro Bêtes, Hommes et Dieux (1924) M. Ferdinand Ossendowski ya mencionaba la piedra de poder que habría sido enviada en tiempos antiguos por el “Rey del Mundo” ?cabeza espiritual de Shambhala? al Daläi-Lama, transportada después a Ourga, en Mongolia, para luego desaparecer súbitamente por cerca de cien años.

René Guénon, en su obra “El Rey del Mundo” (1927), relaciona, acertadamente, este enigma con la mentada lapsit exillis, la piedra caída del cielo, sobre la cual aparecían “inscripciones” en ciertas circunstancias, y que es identificada al Grial en la versión de Wolfram d’Eschenbach. Sea como fuere, los Iniciados piensan que el origen de aquella extraña piedra se encuentra en Orión. Según los relatos lamaístas, cada vez que la humanidad se enfrenta a una nueva misión espiritual, se envía un fragmento de esta piedra de Chintamani a la superficie, y vuelve a Shambhala cuando la misión, ha finalizado.

El establecimiento de la luz

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Shambhala fue fundada hace miles de años por 32 visitantes celestes o “mentes cósmicas”, al ver que la oscuridad se cernía sobre el planeta. A estos “Maestros de Luz” se habría referido Thot el Atlante en las Tablas Esmeralda, cuando menciona: “Treinta y dos están allí de los hijos de la luz, quienes han venido a vivir entre la humanidad buscando cómo liberar de la esclavitud de las tinieblas a los que estaban atrapados por la fuerzas del más allá…” La nave estelar que trajo consigo a los 32 mensajeros para establecer Shambhala ?en el actual desierto de Gobi? se hallaba diseñada, en realidad, para 33 navegantes espaciales.

Cada Maestro era representante de una civilización cósmica. Empero, como la civilización 33 dentro del orden espacial (que corresponde a la Constelación de Orión) se hallaba en medio de un conflicto bélico interno, la Jerarquía no permitió que viniese un representante de aquel cúmulo de estrellas por razones más que evidentes, quedando así, al ser humano, reemplazar a Orión como la civilización número 33.

Ello sucederá cuando la Tierra ascienda finalmente a la esfera superior que desde un principio le ha sido reservada. He aquí, pues, el simbolismo de “devolver” la piedra de Chintamani o la “Piedra de Orión” a Shambhala, con su significado intrínseco de reestablecer a través de la luz un orden interrumpido. No en vano, el número 33 se encuentra inmerso en la vida del ser humano. No en vano, Jesús, el “Humano Supremo”, vivió su muerte y resurrección a la edad de 33 años. La Clave 33 representa la victoria espiritual a través de la lucha de opuestos, que nos conduce a sellar nuestra sagrada misión como raza humana.

El simbolismo de esta “lucha interior” se aprecia también en el Bhagavata Purana, texto antiguo de la India, que reza: “Los dioses aparecieron en sus respectivos vehículos voladores para presenciar la batalla entre Kripakarya y Arjuna. Incluso Indra, el señor del cielo, llegó montado en un vehículo volador espacial con capacidad para treinta y tres seres divinos”.

Ya en mi primer libro, “Los Maestros del Paititi”, había hecho amplia alusión a las tradiciones y leyendas de diversos pueblos del mundo que hablan de Shambhala y los maestros del mundo intraterrestre. El tiempo no ha borrado el recuerdo de su existencia en el Asia Central y sus ramificaciones en el mundo. Por ejemplo, los hindúes la conocen como Aryavarsha, la tierra de donde provienen los Vedas. Los chinos la llaman Hsi Tien, “El Paraíso Occidental de Hsi Wang Mu”, la Gran Madre del Oeste. Los antiguos creyentes rusos, para dar un ejemplo europeo no tan conocido, la llamaban Belovodye, en pleno Siglo XIX.

Muchos pueblos de la Tierra piensan inclusive que Shambhala es la fuente de donde proviene su religión, ya fuese el hinduismo, el budismo o el taoísmo ?el mismísimo Lao Tzu creía en Shambhala, aunque la llamaba “La Tierra de Tebu”?. Además, antiguos textos tibetanos la mencionan abiertamente como una realidad física-espiritual.

Libros como el Vaidurya Blanco, los Anales Azules, la Ruta hacia Shambhala y la Esfera de Shambhala ?todos escritos por Lamas? han disparado el misterio en occidente. Dando una rápida mirada a textos antiquísimos, hallamos en la Epopeya de Gilgamesh que el legendario héroe sumerio visita a su antepasado Utnapishtim en el “interior de la Tierra”, el mismo lugar donde Orfeo buscaría el alma de Eurícide. Miles de años más tarde, el propio Cristobal Colón, durante su viaje a América, habría escuchado historias de “enormes pasadizos subterráneos” cerca de las Antillas.

Supuestamente, el navegante genovés oyó estos relatos en el Caribe, allá por el año 1493. Explorando las tradiciones de la India, encontramos claras alusiones a esos Reinos Perdidos que evocan la conexión con Shambhala. En el sagrado Kalapa ?al norte del Himalaya? habitarían los grandes Yoguis, hombres con facultades sobrenaturales y pertenecientes a una hermandad espiritual subterránea. En esta región existirían grandes montañas que otrora formaron parte de una misteriosa isla que se hallaba en el desierto de Gobi, pero cuando éste se encontraba cubierto por las aguas.

En China las referencias a ese mundo oculto no son menos importantes: según Andrew Tomas, en su libro “Shambhala: oasis de luz” (1976), hace siglos los monarcas de Pekín enviaban a los montes Nan Shan y Kun Lun embajadas cuyo propósito era consultar a los espíritus de las montañas en las situaciones de crisis.

Ello nos recuerda, sospechosamente, las antiguas costumbres de los incas de ir a las montañas para “hablar” con los Apus. Quizá no eran las montañas sino quienes habitaban en sus profundidades los que “respondían” a las consultas… Como para pensar un poco más nos hallamos ante el testimonio de un indio quechua que, alrededor del año 1844, le confió en agonía de muerte a un sacerdote peruano la existencia de un sistema de túneles bajo la cordillera de los Andes.

Como analizaremos más adelante, la actividad de la Hermandad Blanca está concentrada ahora en América, como parte de un despertar colectivo planetario que será estimulado desde los Andes como en un principio se realizó en los Himalayas.

Las referencias al mundo intraterrestre y sus enviados son apabullantes, desde la aparición de Melquisedec ?sacerdote del Altísimo según la Biblia? ante Abram, a la leyenda del Preste Juan, un presunto Emperador de las remotas tierras de la India, que despertó la curiosidad del Papa Alejandro III al enviarle una larga e intrigante carta, donde se describía el fabuloso Reino Interior.

Desde luego, no sólo encontraremos interesantes informaciones referentes a esa morada intraterrestre en las tradiciones de antiguo; obras muy posteriores, muchas de ellas acariciando la inmortalidad, nos invitan a imaginar un mundo maravilloso bajo nuestros pies. ¿Quién no ha leído la fabulosa obra “Viaje al centro de la Tierra”? Julio Verne se aproxima considerablemente al secreto de los Retiros Interiores en dicha novela (publicada por primera vez en 1864).

Cabe mencionar que el imaginativo escritor francés no dejaba los argumentos de sus libros al azar. Verne sabía muy bien lo que hacía, no en vano se adelantó varias décadas al desarrollo de los submarinos nucleares en “20.000 leguas de viaje submarino”, así como anticipó el alunizaje de 1969 en “De la Tierra a la Luna”. En el campo científico podría citar las investigaciones del erudito alemán Athanasius Kircher (1602-1680), quien en 1665 publicó un libro de geología donde sustentaba una Tierra hueca, llena de “agujeros subterráneos”. Kircher era un respetable jesuíta y polígrafo, considerado por algunos como el padre de la geología.

Su amplio conocimiento de lenguas orientales y de jeroglíficos egipcios le permitió develar muchos misterios que lo condujeron a proponer arriesgadas teorías, sobre todo para su tiempo. Kircher tampoco fue el único, Edmundo Halley, John Cleve Symnes, y otros respetables científicos, llegarían a las mismas conclusiones. Sin embargo, ello no quiere decir que la Tierra sea hueca en la acepción literal que se le ha dado.

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Arriba: hay muchas imágenes dando vueltas en internet que sugieren la existencia de una Tierra Hueca con accesos a través de grandes hoyos en los polos. Pero nada de eso es verdad. Incluso, el hoy famoso Almirante norteamericano Richard Byrd, nunca habló de un mundo hueco y que habría estado dentro de él.

En los años 30, el tema de la Tierra Hueca fue obsesión de la Alemania Nazi, pero tampoco se pudo demostrar. Una cosa es que nuestro planeta tenga inmensos túneles, y otra muy distinta, que esté hueco… Nuestro planeta está compuesto de cuatro capas principales: la corteza, el manto, el núcleo y el nucléolo. La corteza, básicamente conformada de granito y roca basáltica, tiene un grosor de 30 a 40 km. (mucho más delgada en las fosas oceánicas).

Debajo de la corteza se encuentra el manto, que se extiende hacia adentro 2.900 Km., compuesto de silicatos de magnesio, hierro, calcio y aluminio. Y debajo del manto se halla el núcleo, que se cree debe estar constituido principalmente de hierro en estado de fusión. Finalmente, a una profundidad de unos 5.090 km. está el nucléolo, que es posible que sea sólido como resultado de la congelación del hierro bajo la extraordinaria presión de unas 3.200.000 atmósferas.

Así pues, nuestro mundo posee un núcleo de metal sólido, hoy científicamente estudiado; y precisamente al estar compuesto fundamentalmente de hierro, es el responsable del campo magnético terrestre, que guarda relación con el propio Archivo Matriz del planeta o “Registro Akásico”, una suerte de cinta magnetofónica que graba todo cuanto ha hecho la humanidad.

Los maestros de Shambhala accedieron a este “archivo” para copiarlo en planchas metálicas de ingeniosas aleaciones y cristales de roca, hoy protegidos en los diferentes Retiros Interiores. Estos Santuarios se hallan en la corteza, a pocos kilómetros de profundidad, pero lejos de visitas prohibidas que puedan ponerlos en peligro.

Un gigantesco sistema de túneles

Sobre este punto, considero respetuosamente, que la ciencia aún no está en capacidad de confirmar o desmentir la existencia de un reino subterráneo. Como vimos anteriormente, son miles de kilómetros los que separan la superficie de la Tierra de su centro; mientras que el pozo petrolero más profundo no llega aún a los 15 Km., lo que equivaldría a una débil picadura de mosquito en la corteza.

Es paradójico que nos preocupemos más por investigar las insondables posibilidades del espacio exterior sin conocer los misterios que de por sí nos reserva nuestro propio planeta. Los Retiros Interiores de la Gran Hermandad Blanca se distribuyen en diferentes puntos del mundo, unidos todos por las fuerzas de la luz y al servicio de la humanidad.

Para citar sólo algunos enclaves en América, podría citar: Erks, Talampaya y la “Ciudad de los Césares” patagónica, en Argentina; Aurora, en Uruguay; la Sierra del Roncador, Goias y Parauna, en el Brasil; Licancabur y el desierto de Atacama, en Chile; Lago Menor (Titicaca) y Tiahuanaco, en Bolivia; Paititi, Cusco, Marcahuasi y Hayumarca en Perú; la Cueva de los Tayos, Cajas y Llanganati, en Ecuador; Guatavita y Sierra Nevada en Colombia; Catatumbo, Caripe y Roraima, en Venezuela; Ciudad Blanca, en Honduras; Palenque, la Zona del Silencio, Tepoztlán y el Valle de las Siete Luminarias, en México; y por último, Monte Shasta, al norte de California, en Estados Unidos.

Sin duda, en otras regiones del planeta se encuentran palpitando más centros internos de la Hermandad Blanca, como Montserrat, Compostela y el Pico Sacro, en España; los Pirineos (especialmente Monte Perdido) y el Bugarach, en el sur de Francia; la Península del Sinaí, en Egipto; Potala, en el Tíbet; los montes Karakorum, entre el Tíbet y China; en los montes Vindhya, al sur de la India; o el propio desierto de Gobi, en la Mongolia; y amén de otras moradas sagradas.

Todos estos lugares se hallan unidos por túneles subterráneos. He tenido la fortuna de haber visitado la mayoría de ellos. En el caso de América, el gigantesco “pasadizo” se inicia en Monte Shasta, atraviesa México, penetra en Centroamérica, y hace su aparición en Sudamérica por Colombia; de allí continúa por el Ecuador hasta penetrar en el Perú; el inmenso túnel prosigue recorriendo las entrañas de Bolivia, Chile, y concluyendo en la Patagonia argentina (un acceso subterráneo se encuentra “tapado” bajo la gran meseta de Somuncurá, donde yace el cerrro sagrado).

Sin embargo, tenemos sólidos indicios que de allí conectaría de alguna forma con la Antártida, donde mora un misterio de proporciones significativas. Una importante bifurcación de este gran túnel, conocido en tiempos antiguos como “El Gran Camino Inca”, se ubica precisamente en el Perú; así, se forma un verdadero entramado de galerías y caminos subterráneos que se propagan en otras regiones de Sudamérica, particularmente en Brasil.

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La Hermandad Blanca

Se dice que el nombre sánscrito “Shambhala” significa “lugar de la paz, de la tranquilidad”, denominación apropiada para la labor de sembrar la semilla de la luz en el mundo. La Hermandad Blanca es la propia fuerza de la luz polarizando el planeta, inspirando a diversos hombres y mujeres del mundo a encender su propia antorcha interior.

Cual faro luminoso que guía las embarcaciones, el llamado de los Maestros estimula al caminante a descubrir su real “sentido” y “misión”, que aunque yace silente en algún lugar de nuestro interior, es sensible a esa activación si estamos prestos no sólo a escucharla, sino a asumirla, por cuanto requiere un compromiso para con la Humanidad.

El establecimiento de la Hermandad Blanca en la Tierra, ha transitado por tres etapas: Etapa Estelar: Que involucra la propia fundación de Shambhala en el desierto de Gobi, la denominada “Isla Blanca”, como parte de una misión sagrada que atañe a la protección de la Historia humana y su destino espiritual en el concierto de los mundos.

Etapa Mestiza: Supervivientes de reinos perdidos, como la Atlántida de Platón, habrían constituido la segunda generación de Maestros, llamados mestizos por ser fruto de la unión de razas cósmicas y humanas hace miles de años.

Luego de la destrucción de la Atlántida ?catástrofe que se recuerda en las leyendas de diversos pueblos como el “diluvio universal”? aquellos “Noes” se refugiaron con los archivos de su avanzada civilización, que no supo conciliar la tecnología con la ciencia del espíritu, generando su propia destrucción que, además, desataría en el planeta entero una suerte de invierno nuclear debido al accidente cósmico que precipitaron (como veremos más adelante, el impacto de dos “lunas” sobre la Tierra).

Por esta razón los supervivientes ?que se habían mantenido en la luz observando el inevitable ocaso de su cultura? eligieron las oquedades de la Tierra para protegerse y poner a salvo los Anales de las Antiguas Civilizaciones Prehistoricas.

Etapa Humana: Aquellos que han sabido escuchar el llamado de la Hermandad Blanca, empezarán a constituirse en sus mensajeros o emisarios de luz. Hoy, la humanidad está llamada a integrarse a la Magna Obra, y modificar el futuro planetario sobre la base de la fuerza más poderosa que existe en el Universo: el amor.

La Hermandad Blanca está activa, iniciando a los caminantes en su mensaje. Los senderos que conducen a sus Retiros Interiores, son variados y sutiles; sin embargo, ante los “ojos del espíritu”, se trata de un camino claramente definido, y que sólo puede ser transitado por un alma valiente que no tema vencerse a sí misma.

Existen tres tipos de Retiros de la Hermandad Blanca: Retiros Interiores: Que señalan la morada subterránea de los Maestros. Aquí debemos mencionar que la mayor parte de los seres intraterrestres no poseen cuerpo denso; es decir, ya dejaron su envoltura material. Por tanto existen tanto Retiros Interiores físicos como sutiles.

Generalmente el acceso a los Retiros Físicos es complicado, por cuanto se encuentran estratégicamente en lugares de difícil acceso. Los Retiros Sutiles, fundamentalmente, pueden ser conectados a través de la meditación y la proyección del Cuerpo Astral. Retiros Intermedios: Lo constituyen Monasterios ocultos en la superficie, como la antigua Hermandad de los Siete Rayos en los Andes del Perú. Por ejemplo, sabemos que al norte de Cusco, al este de Marcahuasi y al norte de Puno, se encuentran enclavadas aquellas comunidades secretas.

Quienes forman parte de ellas son humanos, que voluntariamente se apartaron del mundo para adiestrarse en lo que bien denominan “Escuelas de la Sabiduría Eterna”. Se hallan en conexión con los Maestros intraterrestres y actúan muchas veces como emisarios.

Retiros Externos: Son aquellos seres humanos que viven en el mundo moderno pero que, concientes de esta realidad, que los une a los Santuarios de la Hermandad Blanca, actúan como “infiltrados” en la sociedad para generar un cambio desde dentro. Los Retiros Externos están constituidos también por los estudiantes de la Luz, aspirantes de la Verdad Primera.

Actualmente, los Retiros Interiores de Oriente se encuentran en un estado de “sueño”. América ha empezado a despertar y los Sabios Maestros de las ciudades intraterrenas se encuentran atentos, protegiendo los Anales de la Historia Humana y enviando la poderosa Luz del Conocimiento al planeta entero.

Los grandes Maestros de Oriente conocen de esta activación, no en vano diversos Lamas han venido visitando diversos puntos de América para identificar las “Moradas Sagradas”, que palpitan bajo nuestros pies.

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LA ROYAL SOCIETY Y LA MASONERÍA

PLANTILLA


La Royal Society se origina cuando doce hombres cultivados adoptaron la costumbre, poco después de 1640, de reunirse esporádicamente en Londres para conversar y discutir en la residencia de uno de ellos o bien en una taberna próxima al Gresham College. Al poco tiempo, bajo patrocinio del monarca, decidieron crear una asociación para el estudio de los mecanismos de la naturaleza.

Para asegurarse de que los dogmas no fueran un obstáculo, desterraron de sus asambleas toda discusión de tintes religiosos y políticos. Y eso a pesar de que los doce fundadores diferían tanto en cuestiones políticas y religiosas, como en experiencia científica y rango social.

Entre los nombres de los primeros miembros de la Royal Society se encuentran científicos que dieron nombre a sus descubrimientos; así, la Ley de Hooke, la Ley de Boyle, la construcción de Huygens, las leyes de Newton, el movimiento browniano, y esto sin contar a científicos de menor talla como Christopher Wren, John Eveyn, John Wilkins, Elias Ashmole, John Flamsteed o Edmund Halley. Sin embargo, los hombres que fundaron esta Sociedad no sólo fueron los primeros científicos, sino, al mismo tiempo, los últimos “magos”. De hecho, Ashmole pertenecía a una sociedad de rosacruces y practicaba la astrología, Newton estudió y escribió acerca de los conceptos alquímicos de los rosacruces, y Hooke llevó a cabo experimentos con arañas y cuernos de unicornio.

Desde su primera reunión en 26 de noviembre de 1662 la Sociedad llevó un diario. En esa primera reunión se reunieron en Gresham College y se acordó que la Compañía celebraría reuniones semanales los miércoles en el propio Gresham College.

Sus doce miembros fundadores fueron:

– El reverendo John Wilkins, que presidió aquella primera asamblea, era hijo de un herrero de Oxford. En el momento de su muerte, en 1672, era obispo de Chester.

– El vizconde William Brouncker fue elegido primer presidente de la Royal Society, porque el rey insistió en que él ocupase ese puesto. Brouncker dedicó años a traducir al inglés las teorías de Descartes sobre la música. También era un matemático capaz. Era masón.

– Robert Boyle había pasado la mayor parte de la guerra civil escribiendo tratados teológicos. Físico extremadamente competente, dio su nombre a la ley que relaciona la presión y el volumen de los gases.

Sir Robert Moray, masón miembro de la Royal Society
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– Alexander Bruce, conde de Kincardine, había apoyado a los Estuardo durante toda la guerra civil y se había visto obligado a huir de Gran Bretaña. Acudió a La Haya para acompañar a Carlos II en su regreso a Londres, formando parte de su séquito. Era masón.

– Sir Paul Neile, nacido el 1613, cortesano de Carlos I, fue hecho caballero en 1633. En 1640 fue elegido diputado por Ripon; era gran amante de la ciencia y especialista en el paciente pulido de lentes ópticas para telescopios.- Sir Robert Moray, nacido el día 10 de marzo de 1608 había estudiado en la Universidad de St. Andrews. Era masón.

– El médico Jonathan Goddard, había obtenido su doctorado por Cambridge en 1643, catedrático de Física en el Gresham College, Rector del Merton College de Oxford.

– El doctor William Petty inventó la estadística moderna. Desarrolló técnicas de registro y análisisque supusieron el origen de la actual Oficina Nacional de Estadística. Nacido en 1623, fue a París a estudiar Medicina y Química. Petty ingresó en el Brasenose College (Oxford), y se doctoró. En 1650 asumió la cátedra de Anatomía en Brasenose y además fue nombrado catedrático de Música del Gresham College.

– William Ball era monárquico y científico amateur. Carlos II le escogió como primer tesorero. Fue el primer Responsable de magnética de la Sociedad.

– Laurence Rooke era catedrático de Geometría del Gresham College.

– Sir Christopher Wren fue un científico y el mejor arquitecto de su generación. Nació el 20 de octubre de 1632, su padre fue secretario de la Orden de la Jarretera. Era masón.

– Abraham Hill, tenía más de hombre de negocios que de científico. Empezó a interesarse por la teoría monetaria y por las finanzas.

Tales fundadores originales de la Royal Society formaban dos grupos principales, la mitad de ellos eran monárquicos al margen de la vida pública durante el mandato de Cromwell y que habían vuelto a Londres buscando medrar en la corte del rey Carlos II. Por otro lado, casi toda la otra mitad eran profesores universitarios del bando parlamentario bajo el mandato de Cromwell, pero que al volver Carlos al trono habían sido expulsados de todas partes, excepto del Gresham College.

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De los doces fundadores, al menos cinco eran masones.

El último acto de la primera reunión de la Royal Society consistió en elaborar un listado de cuarenta personas consideradas apropiadas para convertirse en miembros del recién creado grupo. De los cuarenta socios iniciales, veinticuatro pertenecían al mundo universitario y dieciséis ocupaban influyentes cargos políticos. Robert Boyle lo denominó el Colegio invisible, y a sus miembros “piedras angulares del Colegio Invisible” (o Filosófico, como ellos mismos se hacían llamar). «Son personas que han decidido esforzarse por dejar al margen la estrechez de miras, mediante la praxis de una caridad tan extensiva que llega a todo lo que pueda llamarse hombre, a lo cual no puede sino tildarse de universal buena voluntad. Y tal es su preocupación por la necesidad de buenas obras, que toman bajo su cuidado a la humanidad entera».

El Gresham College se creó en 1579 como consecuencia de un legado estipulado en el testamento de sir Thomas Gresham. Y no menos de diez titulares de cátedras del Gresham se hicieron fellows de la Royal Society cuando ésta obtuvo su primera carta. A saber: Christopher Wren, Walter Pope, Daniel Whistler, Laurence Rooke, Isaac Barrow, Robert Hooke, William Petty, Thomas Baynes, Jonathan Goddard y William Croome.El papel del Gresham College.

Ahora bien, Sir Thomas Gresham había sido Vigilante o Guardián General conjunto de los masones, junto al conde de Bedford. Poco después, el rey Jacobo nombraba al arquitecto Inigo Jones como Guardián General de los masones y topógrafo de la Corona. A continuación, Jones «fue designado por su soberano para presidir logias». En 1607 el rey Jacobo colocó la piedra angular de un nuevo salón de banquetes en el palacio de Whitehall enn presencia del maestro Jones y de sus Vigilantes o Guardianes William Herbert, el conde de Pembroke y el señor don Nicholas Stone, maestro masón de Inglaterra, acompañados por numerosos hermanos ataviados debidamente, y por otras eminentes personas invitadas para la ocasión. Inigo Jones permaneció en el cargo masónico hasta 1618, año en que le sucedió el conde de Pembroke.

Pues bien, el 27 de diciembre de 1663 se celebró en St. Albans una asamblea general de masones, en la que sir John Denham fue nombrado Vigilante General del Oficio. Sir John Denham era uno de los integrantes de la lista de miembros propuestos para ingresar en la Royal Society. Pero también lo eran ya Christopher Wren, William Hammond y Alexander Bruce.

Otros masones en la Royal Society

En la logia de Scoon y Perth hay un cuadro que retrata la iniciación del rey Jacobo VI de Escocia. La Carta de la logia afirma: “Su Majestad el rey Jacobo VI, ingresó como hombre libres, masón y miembro del Oficio en 1601” presidiendo la reunión John Mylne. En 1631 otro John Mylne, hijo del John que inició al rey Jacobo, fue nombrado maestro masón de Carlos I. El tercer John Mylne participó en la reunión masónica de Newcastle en 1641 en la que sir Robert Moray se hizo masón.

Los nombres de los integrantes de la logia en esos momentos son el señor Richard Penket, Vigilante; el señor James Collier; el señor Richard Sankey, Henry Littler, John Ellam, Richard Ellam y Hugh Brewer.El propio Elias Ashmole menciona en su diario el 3 de enero de 1661: “Esta tarde se votó mi admisión en la Royal Society”. Años antes, su primo, el coronel Henry Manwaring, había presentado a Ashmole a una logia de francmasones que se reunía en Warrington de modo que Ashmole había sido hecho masón la tarde del 16 de octubre de 1646. De hecho, en su diario anota el 16 de octubre de 1646 que: “Me he hecho libre masón en Warrington, Lancashire, con el coronel Henry Manwaring de Karincham, Cheshire”.

Ashmole dice en su anotación del 11 de marzo de 1682 que «recibió una convocatoria para presentase en una logia que se celebraría al día siguiente, en Masons Hall, Londres». En dicha logia estaba presente William Hammond, Fellow de la Royal Society.

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El simbolismo masónico en la Royal Society

La Nueva Atlántida, de Francis Bacon, una de las principales fuentes de inspiración de la masonería del XVII y XVIII

En una de las reuniones de la Sociedad, el masón John Wilkins presentó el 10 de octubre de 1667 la primera copia del recién terminado libro oficial de A History of the Royal Society de Thomas Spratt. En el frontispicio de esta obra había un grabado de John Evelyn que ponía de manifiesto la relevancia que tenía Francis Bacon para los fundadores de la Royal Society. La lámina muestra una habitación. La parte frontal del saliente se apoya en un arco y en dos pilares. El suelo de la habitación es un damero blanco y negro. En las paredes hay muchas herramientas colgadas: cuatro compases, tres escuadras y dos plomadas, etc. A la izquierda de Carlos II aparece sentado William Brouncker, entonces presidente de la Sociedad. A la derecha se sienta Francis Bacon.

Todo el personal empleado en la Casa de Salomón tiene asignada una tarea concreta, y todas ellas combinadas forman un vasto estudio de la ciencia. Unos extraen material de los libros, otros realizan experimentos, otros cotejan los resultados de éstos. Otro grupo hace viajes, y otros se dedican a investigar las aplicaciones técnicas o a diseñar nuevos experimentos. Los maestros de la Casa de Salomón convierten todas las tareas cooperativas en teorías coherentes y organizadas.¿Por qué ese interés en Bacon? Sin duda por ser el autor de La Nueva Atlántida obra publicada en 1626 en la que Bacon establece novedosas ideas sobre la organización de la investigación y la ciencia. El libro es una historia de aventuras de un barco que se pierde en los Mares del Sur. Los aventureros llegan a una isla perdida llamada Bensalem cuyos habitantes poseen el primer sistema económico basado en la información. En el lugar central de su civilización se encuentra la Casa de Salomón, o Colegio de los Trabajos de los Seis Días.

La institución ejemplar imaginada por Bacon en la Nueva Atlántida fue bautizada como Casa de Salomón. A través de ella se pretendía «mostrar un modelo de casa de estudios, para beneficio de la Humanidad».

Sus habitantes hacían juramento de no revelar ciertos secretos. Los detalles del Colegio de los Seis Días de la Creación debían ser ignorados por el resto de la Humanidad y descubiertos tan sólo a los iniciados. El extranjero adquiría un primer grado de conocimiento por las revelaciones de los iniciados pero antes había sido sometido a pruebas y entrevistas no desprovistas de ritualismo.

El símbolo de la luz es otro rasgo que asemeja las utopías masónica y baconiana. «Pero de ese modo veis que mantenemos comercio, no de oro, plata o joyas, ni de sedas o especies, sino sólo de la primera criatura de Dios que fue la luz. Y os digo que nuestro comercio era sólo para obtener la luz en todas las partes del mundo donde fuera posible encontrarla».

La utopía baconiana recogía también el simbolismo de la palmera que, como la acacia masónica, auspiciaba la inmortalidad; y los miembros del Colegio de los Seis Días debían llamarse entre sí hermanos.

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Qué mensaje oculto guarda los sueños repetitivos?

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En diversas ocasiones hemos comentado como los sueños continúan siendo un verdadero misterio para la ciencia. Incluso los conceptos básicos de cómo y por qué se producen los sueños siguen desconcertando a los investigadores. Algunas teorías sugieren que los sueños ayudan al cerebro a procesar la información que se obtuvo durante el transcurso del día, con los recuerdos retenidos. Otros creen que los sueños tienen significados simbólicos y pueden ser utilizados para predecir eventos futuros. La comunidad científica cree que los sueños y las pesadillas son información al azar sin relación, sin sentido y como una manera para que el cerebro libere las tensiones del día.

Sin embargo, esta teoría se desmorona cuando aparecen los sueños recurrentes. La repetición frecuente de tales sueños deja un recuerdo inolvidable al soñador. Estos sueños generalmente son aterradoras pesadillas y pueden llegar a repetirse a lo largo de nuestras vidas. ¿Se trata de señales, mensajes o hay algo mucho más oscuro y siniestro detrás de los sueños recurrentes?

¿Qué son los sueños recurrentes?

Los sueños recurrentes o repetitivos son sueños que una persona puede experimentar de forma intermitente durante un período de días, semanas o años. Estos sueños vienen acompañados de visiones repetitivas, donde símbolos, temas y sentimientos provocan que los sueños tiendan a ser los mismos cada vez que el soñador tiene otro sueño similar. Algunos sueños son intensamente agradables, mientras que otros pueden ser bastante incómodos y molestos para el soñador.

A pesar de que los sueños recurrentes parecen sorprendentemente similares, la verdad es que no hay dos sueños exactamente iguales. Hay una serie de factores que ayudarán a la hora de determinar las variaciones entre sueños recurrentes. En primer lugar, la capacidad de un soñador de recordar el sueño desempeña un papel importante a la hora de comparar. En segundo lugar, la disposición del individuo para documentar este tipo de sueños es también un factor importante en el descubrimiento del significado y las variaciones entre los sueños similares.

Ciertamente se debe tener en cuenta el marco de tiempo en que comenzaron los sueños recurrentes. Si los sueños comenzaron a ocurrir poco después de un evento traumático, los sueños podrían estar relacionados con el evento traumático en cuestión. También hay explicaciones perfectamente mundanas para tales sueños. Una enfermedad podría provocar sueños repetitivos y después de curarse los sueños desaparecen. El estrés en la vida también puede provocar sueños recurrentes relacionados con un tema en concreto: una vez que los factores de estrés se resuelven, los sueños repetitivos cesan.

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Mensajes del Universo

Ahora bien, en otros casos, los sueños recurrentes pueden estar intentando transmitir un único mensaje importante para el soñador. Algunos expertos en el tema creen que los sueños repetitivos son provocados por espíritus guía, quienes están tratando de conectar con el soñador para darle un mensaje. El hecho de que el sueño se produce en varias ocasiones sugiere que se trata de un mensaje que no ha sido debidamente recibido.

Si hay un mensaje importante para el destinatario, el Universo encontrará muchas maneras de asegurarse de que llegue. Es por este motivo que es importante averiguar qué significa el sueño. Incluso si es una pesadilla, no hay que tener miedo de averiguar lo que están tratando de decir. Cuando el “creador de sueños” es tan persistente, insistente, podemos estar seguros de que el mensaje es importante. Y si no entendemos el mensaje, entonces no entenderemos en el nivel consciente lo que se está transmitiendo.

Y cuando los sueños recurrentes comienzan a tener ligeras variaciones, eso significará que ya estamos entendiendo el propósito del sueño y lo estamos haciendo en un nivel intuitivo, respondiendo, tomando medidas, o haciendo cambios en nuestra vida cotidiana. Porque al igual que los sueños normales, funcionan de esta manera: hacen un buen servicio si los recordamos o si los entendemos, y mucho más si los asimilamos a un nivel intuitivo.

Sueños recurrentes en nuestra infancia

A menudo, a pesar de que somos adultos, podemos recordar una serie sueños recurrente que teníamos cuando éramos niños. A pesar de que los sueños se produjeron hace muchos años, estos sueños repetitivos siguen siendo muy importantes. Carl Gustav Jung, conocido por su gran contribución a nuestro conocimiento y comprensión de los sueños, creía que los sueños recurrentes en la infancia eran una vista previa de nuestro destino. Si tenéis recuerdos de esta naturaleza, sin duda valdría la pena esforzarse en buscar ayuda para descifrarlo, aunque ya no continúen estos sueños repetitivos.

Y lo que es más importante es entender lo que quiere comunicarnos el sueño. Algunas veces no estamos lo suficientemente bien informados o educados para desentrañar los misteriosos caminos simbólicos, en los cuales se presentan nuestros sueños. De hecho, no importa cuánto sepamos, siempre podemos llegar a una comprensión más rápida de nuestros sueños cuando las compartimos con alguien que nos quiere ayudar.

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Como actuar

Entonces, ¿qué se debe hacer cuando se tiene un sueño recurrente? ¿Cómo se puede resolver el misterio de lo que está tratando de decir? En primer lugar, se puede pedir a sus guías espirituales que nos ayuden. Una vez que se solicita orientación, hay que esperar a los mensajes del universo sobre ese sueño. Tal vez alguien sugerirá leer un libro determinado, o escuchar una canción en concreto. Hay que estar abierto a la sincronicidad y estar dispuesto a seguir los impulsos de la intuición. Si te sientes realmente bloqueado sobre cómo proceder, entonces recomendamos los servicios de una de las mejores psíquicas en este campo, Elise Defer.

En segundo lugar, establecer la intención de recordar y entender el sueño. Antes de ir a la cama, hay que pensar en ese sueño en concreto y que vas a recibir el mensaje que te están tratando de transmitir.

En tercer lugar, anota cualquier idea que tengas después del sueño repetitivo. Nuestros recuerdos sobre los sueños con frecuencia se desvanecen rápidamente. Mantén un diario junto a la cama donde poder anotar los recuerdos rápidamente. Otra opción es mantener una grabadora cerca y hablar de los recuerdos del sueño, para poder utilizarlos posteriormente.

Por último, actuar sobre la información que se obtiene. A veces tenemos información importante en un sueño y no sabemos qué hacer, y nuestros guías espirituales nos enviarán de nuevo a ese sueño otra vez en un intento de llevarnos por un camino nuevo o importante. La guía espiritual que se obtiene en la vida es una bendición, y puede ayudar siempre y cuando se lo permitas.

Tenéis que recordar que los sueño tienen un único propósito. Nada es por nada y todo tiene un propósito. Y el sueño recurrente no es ninguna maldición ni nada por el estilo, por muy terrorífico que sea. No todo el mundo tiene la suerte de tener sueños repetitivos y son un ayuda que hay que entender y utilizar.

¿Alguna vez has tenido sueños recurrentes? Comparte tu experiencia.

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