1982: Aterrizaje OVNI en La Cañada de Los Garabatos, Sevilla


Manuel Morato era tractorista por aquellas fechas en el cortijo y se convirtió en el principal testigo del avistamiento de este aterrizaje OVNI en la zona. El encargado del cortijo también observó el objeto cuando pasaba por la vertical.

Según el informe que redactaron los investigadores Joaquín Mateos Nogales y Manuel Filpo Cabana casi una semana después, «el objeto fue visto a una distancia de unos trescientos metros. Estaba parado en tierra o muy cerca de ella, en posición horizontal. La observación duró unos cinco minutos.

«El objeto tenia la forma de un cigarro puro, el testigo lo define como un tubo fluorescente, de unos treinta metros. Todo él se encontraba iluminado por igual con una intensa luz blanca y rodeado por una niebla del mismo color. El lugar quedó tan iluminado que podían verse los menores detalles: plantas, arbustos y piedras. No produjo sonidos ni olor. No se encontraron rastros. Posteriormente al avistamiento, cuando los testigos regresan a sus casas, presencian como sus televisores sufren una avería pasajera al quedar las pantallas marcadas por un gran lunar negro. No se han constatado anomalías en animales del cortijo vecino.

«El señor Morato realizaba las faenas agrícolas en su tractor y, a consecuencia de las últimas lluvias, se le atasca. Deja el vehículo y se dirije a pie al cortijo para pedir ayuda. El encargado y él deciden tomar otro para remolcarlo. A poco de salir observan una luz que les llama la atención. Esperan a que pase y comentan que es más largo que un avión, además de ir totalmente iluminado como un tubo fluorescente. Su velocidad es lenta. Contemplan absortos su trayectoria hasta que desaparece tras unos cerros. Se dirigen al tractor atascado y lo sacan, montando cada uno en uno de ellos. Mientras que el encargado se adelanta, nuestro testigo principal decide dar un vistazo tras los cerros y comprueba asombrado como está casi en tierra rodeado de la misteriosa niebla con la que lo vió pasar.

Mapa de la zona que aparece en el informe de los investigadores Joaquín Mateos Nogales y Manuel Filpo Cabana redactado en 1982

«Así está presenciando el fenómeno durante unos cinco minutos hasta que decide avisar a su compañero para que él también la contemple. Vuelven de nuevo pero ya no divisan nada. Quizás se apagó -comenta el tractorista- pero aburridos decidimos volver al cortijo. Posteriormente ocurre la avería en los televisores de ambos.

«Una vez más se produce en esta zona “caliente” un avistamiento. Debemos también señalar que los testigos son personas serias, de pocas palabras y muy agradables, educadas. Para nosotros no hay razones que puedan justificar una falsedad. Están confusos, aturdidos.

«La zona tiene en teoría atractivos para unos hipotéticos visitantes extraterrestres: minas, restos arqueológicos, variedad de cultivos… y hasta un investigador de prestigio como es Don Manuel Osuna. No se debe rechazar la posible hipótesis del “imán” que ejerce todo investigador ante el fenómeno. Puede – como argumenta Don Ignacio Darnaude – que un día se confirme.

«Es también digno de estudiarse la posible relación entre los avistamientos y la presencia de eucaliptos, pues rara ha sido la ocasión en la zona que comentamos en que este hecho no se haya producido. Nuestros compañeros Hermida y Valls están elaborando un estudio al respecto.

«Resulta muy interesante la interferencia producida en los televisores ya que es insólita. Un lunar que ocupa casi toda la pantalla de color negro no es producto más que de una avería grave. Es cierto que después de comprobaciones pudimos averiguar que aquella noche hubo interferencias pero fueron la clásicas. Cabria suponer que el objeto permaneció durante algún tiempo, confirmando las sospechas del tractorista cuando comentaba que “a lo mejor se apagó”.

«Se confirma también la indefinible de la luz blanca al asegurar que no se parecía a nada; sin deslumbrar iluminaba todo como si fuera de día – son frases muy oídas por nosotros –

«Al tratar de reconocer la zona con detenimiento, pudimos comprobar que fue arada y no pudimos por tanto encontrar posibles huellas o rastros.»

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