Los increíbles casos de astronautas que vieron “ángeles” en el espacio

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5:28:46 PM

¿Sería posible que algunos seres iconográficos de las religiones más grandes del planeta se hubieran manifestado ante las primeras civilizaciones? ¿Los relatos y descripciones que han sobrevivido al devenir del tiempo hasta llegar hasta nosotros habrían estado basados en encuentros con estos seres? ¿Qué pasaría si estos seres se presentaran ahora?

La humanidad viene presenciando interesantes encuentros con figuras desconocidas en el espacio desde los inicios del viaje espacial y son muchos los cosmonautas de diferentes nacionalidades que han relatado algún misterioso encuentro en la órbita de nuestro planeta, lo que sería indicativo de que seguramente habría muchos más encuentros cuya información no haya trascendido ya que hacerlas públicas significaría para estas personas con asombrosos credenciales y reputación, como son los astronautas, comprometer con su testimonio su credibilidad, su carrera profesional y hasta generaría dudas acerca de su salud mental. Sin embargo son varias las personas que han viajado más allá del planeta las que manifiestan su convicción en que la Tierra está teniendo contacto con otro tipo de inteligencias.

Pese al enorme secretismo que envuelve a los avistamientos en esta profesión son muchos los astronautas que han contado sorprendentes encuentros en el espacio.
Pese al enorme secretismo que envuelve a los avistamientos en esta profesión son muchos los astronautas que han contado sorprendentes encuentros en el espacio.

Entre este grupo de cosmonautas que se han decidido a narrar situaciones imposibles se encuentra un grupo de nacionalidad rusa que estuvo orbitando la Tierra en la estación espacial Salyut 7 hacia el final de la guerra fría mientras el resto del mundo se concentraba en el terrible temor de que una guerra con armas nucleares podía desencadenarse en cualquier momento de aquella tensión.

En la carrera espacial la unión soviética fue capaz de situar exitosamente varias estaciones espaciales en la órbita terrestre en lo que fue conocido como el programa Salyut. La estación Salyut 7 fue la última de este programa y la más avanzada del mismo, presentando varias y sustanciales mejoras con respecto a las estaciones predecesoras. Fue lanzada en Abril de 1982 y en ella se realizaron un total de 12 misiones tripuladas.

Durante dos de estas misiones tuvieron lugar unos sobrecogedores avistamientos que cambiarían por completo la visión de la realidad de la tripulación y que se posicionarían como unos de los encuentros más extraños de toda la historia espacial de la humanidad.

La estación Salyut 7 mejoró el sistema estructural de las estaciones rusas ya que se implantó un sistema modular en contraposición con las versiones predecesoras más monolíticas.
La estación Salyut 7 mejoró el sistema estructural de las estaciones rusas ya que se implantó un sistema modular en contraposición con las versiones predecesoras más monolíticas.

El primer evento tuvo lugar el 12 de julio de 1984 cuando los tres tripulantes de la estación: los astronautas Vladimir Solovyov , Leonid Kizin, y el cardiólogo Oleg Atkov se encontraban orgullosamente en su día 155 en órbita. Mientras realizaban una serie de experimentos médicos se percataron de que una especie de nube de color anaranjado y brillante comenzaba a rodear la estación mientras los sistemas comenzaban a fallar.

Inmediatamente pensaron que el resplandor anaranjado debía de corresponder a un fuego en la estación y bajo la preocupación de los peligros que un incidente de este tipo representan para sus vidas en el espacio se apresuraron hacia las pequeñas ventanas circulares para identificar su localización. En lugar de un fuego, los tres astronautas se vieron cegados por la intensa luz que atravesaba las ventanas hacia el interior de la estancia.

Mientras la visión de los camaradas rusos se ajustaba al cambio de intensidad lumínica pudieron hablar con el control de tierra para transmitirles que toda la estación estaba rodeada de una especie de niebla luminiscente y al volver a asomarse por las ventanas vieron lo imposible. Ante la estación de situaban 7 humanoides alados de tamaño colosal que resplandecían y flotaban en mitad del vacío del espacio.

Según describieron los testigos, estos enormes entes tenían un aspecto casi humano y les miraban fijamente con una expresión de profunda paz en sus rostros y calma. Calcularon tomando como referencia la propia estación, que estos ángeles debían de medir entre 24 y 25 metros de alto y la envergadura de sus alas desplegadas sería comparable a la de un avión. Pudieron observar a estas criaturas durante aproximadamente 10 minutos con completa perplejidad tras lo cual simplemente se desvanecieron sin dejar rastro alguno. Según las palabras de uno de los cosmonautas:

‘’Lo que vimos fueron siete figuras gigantes con forma humana, pero con alas y halos como neblina como en las descripciones clásicas de los ángeles’’.

La desconcertada tripulación volvió a quedarse entonces sola en el inmenso y oscuro espacio tratando de dar sentido a la visión que acababan de compartir. Concluyeron, después de debatir, que debieron de haber experimentado alguna suerte de alucinación derivada del extenso tiempo en el espacio que llevaban acumulado y acordaron no dar mayor importancia al incidente.

Pero 5 días después, el 17 de julio de aquel mismo año, la estación recibió a la Soyuz T-12 y a sus ocupantes: el Comandante Vladimir Dzhanibekov, y los astronautas Igor Volk y Svetlana Savitskaya, la segunda mujer astronauta.

Savitskaya se convirtió oficialmente en la primera mujer que realizó un paseo espacial.
Savitskaya se convirtió oficialmente en la primera mujer que realizó un paseo espacial.

Una de las misiones que se destinó a este nuevo grupo fue la de convertir a Savitskaya en la primera mujer en realizar un paseo espacial ya que la NASA había manifestado su intención de hacer lo mismo. Los soviéticos quisieron adelantarse y se apuntaron una victoria sobre los americanos el 25 de julio cuando la cosmonauta realizó un viaje de casi 4 horas de EVA (Actividad Extra Vehicular).

Algunos días después de la satisfacción y demostración de capacidades tecnológicas soviéticas el resplandor anaranjado que los tres astronautas presenciaron la primera vez volvió a envolver la estación, esta vez con seis ocupantes en su interior y, de nuevo, trajo consigo a las gigantescas criaturas aladas que flotaban cerca de la estación. Otra vez, mirando fijamente a los asombrados rusos en su última aparición.

‘’Resplandecían y verdaderamente era sobrecogedor. Había una gran luz naranja y a través de ella, pudimos ver las figuras de siete ángeles. Sonreían como si compartieran un glorioso secreto, pero al cabo de unos minutos, se habían ido, y nunca más los volvimos a ver. ’’

El grupo de astronautas que protagonizó los encuentros
El grupo de astronautas que protagonizó los encuentros

Tras este segundo encuentro que presenciaron también los nuevos habitantes de la estación quedaba descartada la teoría de que una larga estancia en el espacio hubiera generado un evento de alucinación en 6 personas que tuvieron exactamente la misma visión. Resulta muy dudoso que dos o más personas puedan experimentar la misma alucinación visual.

El incidente se reportó al control de Tierra, y una vez los astronautas se hubieron encontrado en tierra al término de la misión, fueron sometidos a una ingente cantidad de exámenes médicos físicos y psicológicos en los que no se encontró nada anormal en ninguno de los cosmonautas.

El grupo de eminentes personas de ciencia, doctores, pilotos e ingenieros se decidieron a relatar su experiencia y a comprometer seriamente sus carreras profesionales poniendo en riesgo su reputación. La narración del asombroso encuentro apareció en varios periódicos de todo el mundo y la noticia de que unos astronautas rusos habían tenido un encuentro con unos seres alados en el espacio llenó las páginas de la prensa de aquellos días. ¿Estuvieron en presencia de extraterrestres o de alguna entidad sobrenatural?

Recorte de presa en el que se difunde la noticia
Recorte de presa en el que se difunde la noticia

Por supuesto estos encuentros generan una vasta cantidad de preguntas que van desde el campo biológico al metafísico: ¿cuál es la naturaleza de estas entidades?, ¿son los mensajeros de Dios como se establece en las religiones abrahámicas o son las manifestaciones corpóreas de una raza extraterrestre que lleva interviniendo el destino de la humanidad desde los albores de la misma?, ¿por qué decidieron presentarse ante esas personas en concreto?, ¿influye el subconsciente del propio testigo cuando experimenta un encuentro con este fenómeno en lo que ve?

Serias preguntas que de momento quedan sin respuesta. Tal vez aquellos astronautas tuvieron un encuentro con entidades etéreas y sobrenaturales que quisieron dejarse ver o tal vez se hallaron ante la presencia de algunos de esos seres que se presentaron ante los antiguos semitas o con una raza extraterrestre que lleva observando a la humanidad desde hace milenios. Lo único que podemos saber es que los testigos estaban absolutamente convencidos de lo que vieron hasta tal punto que aun poniendo todo en riego, se decidieron a compartir su visión con el resto del mundo.

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Una mujer declara haber viajado en el tiempo hasta el siglo XIX

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4:58:53 PM

Un reciente caso de deslizamiento del tiempo ocurrido a una mujer norteamericana llamada Susan de 52 años, y que data del día 9 de mayo de 2015. Los sucesos acontecieron en el condado de Williamson, justo en la carretera 96 que va desde la localidad de Franklin hasta Murfreesboro y es uno de esos incidentes que nos recuerdan a los grandes momentos del fenómeno de las anomalías temporales.

Según declaró esta mujer por email a un conocido portal que se dedica a recopilar casos de este tipo, eran casi las 11:30 de la mañana y el día era claro y soleado, con poca humedad y una temperatura de unos 25 grados. Susan, de profesión florista y fotógrafa, estaba conduciendo por una carretera que conocía bien desde hace años con su hija pequeña. El destino era una vieja cuadra en donde se realizaban espectáculos familiares con caballos y ponis. Llevaba haciéndolo 10 años y no había manera alguna de equivocarse de camino.

La anomalía comienza justo tras pasar una casa
La anomalía comienza justo tras pasar una casa

Eso sí, hacía al menos unos 3 meses que, por circunstancias no iban allí. Algo les esperaba en el camino esta vez. Ahí tenemos a Susan conduciendo a unos 65 kilómetros por hora en silencio. No tenía la radio puesta y estaba de buen humor. Iba a entregar flores a una boda y cuando justo pasaba cerca de una gran casa de ladrillos cerca de un campo abierto, de repente, en un intervalo ínfimo de tiempo se encontró de pie de bajo de un arco de piedra apoyándose sobre una losa. ¿Cómo podía haber llegado hasta allí?

La testigo expuso que hacía frío, estaba húmedo y sobre todo estaba muy nublado. La sensación no era algo que pudiese achacarse a la imaginación, era real. Susan, declaró que se había teletransportado a otro lugar de repente y podía sentir el soplo del viento frío por los tobillos. Pero qué raro porque en el coche llevaba pantalones y calcetines.

¿Qué estaba pasando en su coche mientras tanto?
¿Qué estaba pasando en su coche mientras tanto?

Susan se mira y observa algo extrañísimo. Lleva un vestido que no le corresponde. ¿Qué estaba pasando? ¿Donde está mi hija? ¿Qué hago aquí? El agobio iba en aumento y la testigo trata de calmarse y observar a su alrededor. La losa sobre la que se apoyaba era fría y podía sentir ese frío, podía sentir su superficie. Era real, no una alucinación. Estaba en una situación imposible y lo curioso es que no estaba sola. A su izquierda, un hombre y detrás de él, una mujer que se encontraba cerca de su posición. ¿Quiénes eran?

Susan en ese momento no siente temor y otea el horizonte sin prestar atención a su compañía. Observaba el entorno otoñal, casi invernal, la vegetación de un lugar que no era el de los alrededores de la carretera 96, ni siquiera el paisaje que se levantaba ante ella recordaba remotamente a algo que pudiese identificarse con la localidad de Murfreesboro en la actualidad. La testigo mira y mira y se pregunta qué demonios está pasando y se da cuenta de que justo detrás, hay una iglesia con gente dentro. Se oían voces. Todo es extremadamente triste, hay dolor en el ambiente, ella misma siente que en su mejilla hay lágrimas como si estuviera llorando.

La anomalía se planta delante de los testigos de improviso
La anomalía se planta delante de los testigos de improviso

En la hipótesis que barajamos en nuestro estudio de deslizamientos del tiempo existe la posibilidad de que en un fallo espacio-temporal, simplemente se produzca un cambio de cromos, una persona por otra, un momento de error en lo que llamamos realidad en donde dos personas de tiempos y lugares diferentes de repente se encuentran ambas mirando el mundo a través de los ojos de la otra persona. Por difícil que pueda parecernos este hecho, incidentes así han sido reportados desde el siglo XIX y buena parte de ellos aparecen en el famoso Libro de los condenados de Charles Fort.

Los testigos que dicen pasar este tipo de eventos, suelen estar razonablemente bien de salud, haber vivido un día normal y llevan una alimentación saludable. Ni rastro de medicamentos o alteraciones de la percepción en sus descripciones. Un fenómeno que coloca a la conciencia de un ser humano en el cuerpo de otro.

¿Por qué a ellas?
¿Por qué a ellas?

Susan observó todo aquello con miedo y entendía que la persona en donde había “caído”, digámoslo así, salía del funeral de algún conocido junto a unos familiares, en otro tiempo, otra época sin duda, pasada. Lo siguiente que pasó fue que ella misma se encontró de nuevo en su coche, pasando esa casa de ladrillo en donde empezó todo.

No había pasado mucho tiempo, quizá unos segundos. No había ocurrido nada en su coche. Seguía conduciéndolo sin problema con su pequeña atrás, así que pensando en lo que había pasado, la protagonista llega a la feliz boda con sus flores, hace su trabajo de fotógrafa, limpia todo y pasa el día allí hasta que a las once menos cuarto de la noche coge la misma carretera de vuelta pero tiene miedo de que le vuelva a pasar ese extraño deslizamiento del tiempo. Esa cosa.

En las matemáticas se incluye la posibilidad de que estas eventualidades temporales respondan a un patrón
En las matemáticas se incluye la posibilidad de que estas eventualidades temporales respondan a un patrón

Así, decide llamar a un amigo con el bluetooth del coche hasta llegar a Murfreesborough sin novedad. A día de hoy se conoce que en los alrededores de esa localidad hubo una iglesia en la carretera 95 en donde se realizaban funerales… en el siglo XIX. Un caso más de deslizamiento del tiempo en el que ocurre algo muy curioso: si Susan apareció en el cuerpo de la mujer llorando, ¿sería posible que el fenómeno de los deslizamientos del tiempo hubiese colocado a una mujer del siglo XIX al volante de un moderno coche del siglo XXI con una niña en el asiento de atrás peinando caballos de colores? Si así fuese, y siguiendo la hipótesis que marcamos en esta serie de artículos, menos mal que fueron solo unos segundos…

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VIDEO: ¿Se puede ver una pirámide en la Antártida?

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2:16:19 PM

Vicente Fuentes expone un increíble hallazgo en materia de avistamientos vía satélite al respecto de lo que podría ser una inmensa construcción piramidal en la principal cordillera del continente antártico, en el Polo Sur. En el video estudia sus principales características, sus paralelismos y diferencias con las pirámides de Egipto y otras construcciones en las inmediaciones que podrían corresponderse con antiguas ruinas enterradas bajo toneladas de hielo y barro.

Antropóloga afirma que ancestrales manos pintadas en una cueva no son humanas

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2:03:35 PM

La Cueva de las Bestias es un lugar muy hermoso. Situado en el Wadi Sora II, en el desierto occidental de Egipto, las paredes de este refugio de piedra albergan un increíble conjunto de decoraciones de animales salvajes, algunos sin cabeza, y figuras y contornos de huellas humanas de hasta 8.000 años de antigüedad. Entre esas huellas llaman la atención 13 muy diminutas, que parecen haber sido dejadas por bebés o niños muy pequeños. Resultan sorprendentes, porque antes del hallazgo de este lugar en 2002 semejantes pinturas solo habían sido documentadas en el arte rupestre de Australia.

Tan sorprendentes que Emmanuelle Honoré, antropóloga del Instituto de Investigación Arqueológica en la Universidad de Cambridge, cree que esas pequeñas manos estarcidas no son humanas. «La primera vez que las vi, en 2006, me quedé asombrada, porque la forma de los dedos con un extremo puntiagudo (como una garra), la forma de la mano, y por encima de todo, las proporciones de los dedos en comparación con la palma, no evocan la mano del hombre en absoluto», explica la investigadora.

Al principio, Honoré optó por quitarse la idea de la cabeza, ya que su hipótesis podía ser demasiado atrevida —incluso hay un par de manos pequeñas dentro de otras adultas, lo que para algunos investigadores es un claro ejemplo de simbolismo—, pero unos años más tarde decidió probarla. «Quise ser muy prudente al principio. Hay que decir que Wadi Sora II puede ser considerado el sitio de arte rupestre más importante en todo el norte de África, debido a la cantidad de pinturas.

El refugio está situado en una zona muy remota y ha sido descubierto recientemente, así que no ha habido tantos intentos de leer e interpretar su arte», señala. «Las pinturas son susceptibles de ser fechadas en el 6000 aC. A excepción de eso, sabemos muy poco. Estamos descifrando los rastros de sociedades prehistóricas muy desconocidas».

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Para empezar, Honoré comparó las huellas con las manos de los niños pequeños de su familia y se dio cuenta de que eran incluso más diminutas que las manos de los bebés recién nacidos. La investigadora sondeó a algunos de sus colegas en el campo de la arqueología y la antropología, que la animaron a ir más allá en sus inquisiciones.

De esta forma, decidió emprender un estudio a mayor escala y reunir a un equipo de primatólogos, antropólogos, especialistas de la morfología de la mano y médicos especializados en neonatología. El grupo elaboró un protocolo para el estudio morfométrico comparativo y llevó a cabo el estudio de observación en la unidad de neonatos del Hospital Universitario de Lille.

Para la científica, los resultados no dejan lugar a dudas: «No son manos de bebé humano». Los ha publicado en la revista Journal of Archaeological Science. Pero si no son huellas de manos humanas, ¿qué son? ¿quién las ha dejado ahí?

En búsqueda de una respuesta, Honoré pensó en manos de primates no humanos. Viajó al Parque nacional de Mosi-oa-Tunya en Zambia para observar a decenas de pequeños monos. Pero pronto tuvo que admitir que la forma de las manos de los monos no era similar a las diminutas plantillas de Wadi Sora II. «Después de muchas discusiones con mis colegas del Museo Nacional de Historia Natural en París, en especial con la profesora Brigitte Senut, una gran primatóloga y paleoantropóloga, decidimos investigar la hipótesis reptil, dice. «Entré en contacto con muchos parques zoológicos y centros de investigación en todo el mundo para obtener mediciones de muestras del Varanus griseus griseus (varano del desierto).

Los resultados del estudio comparativo eran de lejos los más convincentes», apunta. De momento, este reptil que habita el norte de África parece el auténtico dueño de las pequeñas huellas de la Cueva de la Bestias. En concreto, sus patas delanteras, que posiblemente fueron llevadas a la posteridad en estarcido por los artistas de la época. Pero Honoré no se queda aquí. Ahora estudia la hipótesis de cocodrilo.

«No estamos seguros de si será posible obtener una respuesta definitiva entre los reptiles, pero nuestros resultados preliminares son muy prometedores», concluye.

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