¿Quién dibujó una esvástica en las estepas hace 8.000 años? La NASA publica imágenes de los misteriosos geoglifos de Kazajistán

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7:44:34 PM

En medio del valle de Turgai, una estepa situada al norte de Kazajistán, hay más de 200 geoglifos construidos por antiguas civilizaciones. Son pequeñas montañas de tierra y madera que juntas forman círculos, cruces o líneas rectas de tamaños similares a un campo de fútbol y solo perceptibles desde el aire. Hay un símbolo en particular que llama especialmente la atención y que ha sido bautizado como la «esvástica de Turgai», aunque la cruz que está representada en el suelo tiene tres asas en vez de cuatro.

Desde que en 2007 el arqueólogo ruso Dmitriy Dey diera con los primeros dibujos mientras navegaba por Google Earth, varios especialistas del gremio han avanzado en la investigación. En la actualidad se sabe que hay 260 geoglifos, que el mayor de ellos está situado cerca de un antiguo asentamiento Neolítico y que el más antiguo tiene 8.000 años.

Pero todavía nadie ha podido revelar el motivo de los desplazamientos de tierra. Ahora, los científicos de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) arrojan un poco más de luz al asunto, ya que están dedicando parte su trabajo fotográfico desde la estación espacial a colaborar con los investigadores que así lo soliciten. Esta semana la NASA ha publicado cinco imágenes realizadas en los años 2012 y 2014.

Dey, un entusiasta de la arqueología kazaka, teoriza en una entrevista con The New York Times sobre el objetivo de las construcciones: «pudieron haber sido utilizados para observar y seguir los movimientos del sol», una función similar a la del templo de Stonehenge.

http://mysteryplanet.com.ar/

El Asombroso incidente de teletransporte en Nueva York

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7:24:23 PM

Este caso fue ocurrido el 18 de abril de 2004 en las montañas Adirondack, en el estado de Nueva York y protagonizado por un hombre llamado David Crow que se encontró ante una escena que bien podría corresponderse con una anomalía dimensional, quizá otro plano de la existencia. Muchos investigadores teorizan que los avistamientos modernos de ovnis podrían corresponderse al menos en parte a pilotos u observadores dimensionales más que a entidades alienígenas. El fenómeno es tan amplio, tiene tantas vertientes, pasan tantas cosas y es tan rico que el día menos pensado alguien sacará una nueva teoría que también podrá explicar todo lo que ocurre en el mundo con incidentes como el del señor David. El caso de hoy bien podría amoldarse a ese patrón que parece fluctuar entre lo que denominamos tiempo y otros posibles tiempos en donde quizá otro tipo de seres humanos se han desarrollado igual que nosotros, en otros universos paralelos…

El señor Crow contactó con el investigador Stephen Wagner, del portal about.com a la edad de 61 años. Este hombre, adjunto de alguacil y jubilado se encontraba en un viaje de pesca en el mencionado estado de Nueva York junto a dos oficiales. Era de noche y acababan de llegar a la costa tras una buena jornada en la que habían conseguido no pocos ejemplares y mientras acercaban su barca al muelle vieron algo que deslumbraba en el lago. Una luz, azul, de un color azulado brillante comenzó a crecer poco a poco ante la mirada de aquellos hombres. David Crow se encontraba en esos momentos ya en el muelle atando su barca al cabo y tras mirar allí durante cinco o seis segundos se quedó obnubilado. La luz crecía y disminuía de forma cíclica. No podía ser otra barcaza, ni siquiera de las autoridades. Parecía estar flotando, elevada sobre el agua. La veían perfectamente. La sensación era extraña. No sabían si era algo maravilloso o aterrador. Latía, y lo peor de todo es que parecía que en ocasiones se movía hacia ellos.

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La luz comenzó a disminuir considerablemente cuando llegó a la parte opuesta y a continuación, comenzó a descender hacia el suelo lentamente cerca de un silo de la granja justo al otro lado del lago. La finca no había sido utilizada en al menos diez años y era un sitio abandonado e inhóspito. Los testigos estaban expectantes y fascinados viendo “aquella cosa” haciendo un efecto yo-yo moviéndose hacia arriba y hacia abajo, hasta que se ocultó tras la gran casa. Detrás se veía un resplandor azul brillante pero ya no veían el foco principal. Aquello fuera lo que fuera, parecía haber aterrizado ante el estupor de los testigos, asombrados, en un principio incrédulos, y ahora totalmente aterrorizados.

No se iban a quedar ahí parados. Eran oficiales de policía veteranos, ya retirados, pero eran sabuesos de vocación y decidieron dejar sus bártulos e ir a la zona a investigador. Cada uno de ellos se afanó en desligar las cuerdas que sujetaban su bote y remaron con fuerza en dirección al increíble fenómeno que tenían ante sí. Cinco minutos remando hacia el gran misterio que les esperaba en sus vidas.

Con emoción los hombres atracaron su barco en el pequeño dique de la finca y avanzaron 100 metros hacia ella. Allí estaba la luz, pero ya no pulsaba. Ahora su brillo era constante y espectacular. Una luz azul preciosa que invadía el entorno. Los árboles, la casa de campo, sus rostros. Estaba tras un viejo silo. Los hombres corrieron hacia ella, con ímpetu y sin miedo. Querían ver el origen. Querían ver si era un ovni o dios sabría qué. Corrieron como locos y cuando llegaron a la altura del silo, el brillo de repente dejó de brillar y los hombres se encontraron de forma increíble con que estaban corriendo en dirección contraria hacia donde iban. Los tres llevaban un cuchillo de bolsillo en la mano, cosa que no recordaban llevar cuando se acercaron a la luz y cuando miraron para atrás, aquella maravilla celeste ya no estaba.

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El testigo aseguró a Wagner que nunca jamás habían visto nada igual. Estaban corriendo en sentido opuesto, como si viniesen de la luz en lugar de ir hacia ella, como si en un ínfimo instante de tiempo toda su vida hubiese estado a merced de la inteligencia que había tras esa luz y ésta hubiera dispuesto de los tres testigos a voluntad durante un tiempo indeterminado, dejándolos de nuevo en el entorno con cuchillos en la mano y regresando al bote.
El fenómeno de teletransporte súbito que experimentaron los tres protagonistas ha sido visto en más casos y podría tener que ver con desgarros en el tejido espacio-tiempo. Problemas en la malla que se encuentra entretejiendo los recovecos de lo que llamamos existencia, agujeros que comunican dos puntos de la línea invisible que llamamos tiempo. ¿Pero quién provocaría algo así? El testigo no comenta nada sobre un tiempo perdido. No parecería ser un evento de abducción con tiempo robado a tres víctimas. Podríamos estar hablando de un desgarro espacio temporal provocado eso sí, por una anomalía aérea con capacidad para desplazarse tanto en el espacio como en el tiempo, o al menos… con capacidad para transportarnos a nosotros sin que nos demos cuenta. Ese efecto “espejo” es bastante extraño dentro de la casuística y podría tener que ver con la existencia de universos paralelos en donde todo tendría un equivalente… inverso, es decir, los hombres podrían haber saltado a un universo alternativo en donde todo fuese idéntico como en un espejo.

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El increíble viaje en el tiempo hasta 1944 de tres documentalistas

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7:03:49 PM

Un caso ocurrido en Cornwall, Inglaterra durante los años 80. El testigo en esta ocasión se llama Lawrence (seudónimo), un hombre que se encontraba filmando un documental en la mencionada localidad, quien, al final de un día de grabación tuvo la idea de buscar un bar para tomarse unas pintas con sus compañeros de rodaje y hablar allí de los siguientes movimientos, viajes y localizaciones para seguir filmando su documental. Un plan para confraternizar con el equipo y un merecido descanso tras una larga jornada. Era una hermosa tarde de verano, con la luz apenas comenzando a desaparecer en el horizonte y Lawrence y sus tres compañeros se encontraron con un bar al lado de una pequeña carretera cerca del centro de Cornwall. El plan iba a salir según lo planeado… o casi…

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Para su sorpresa cuando entraron, el lugar estaba abarrotado de gente. Todos aparentemente estaban pasándoselo en grande, conversaciones, ajetreos y un gran ambiente de camaradería. Les extrañó que no hubiera coches aparcados fuera y que hubiera tanta gente allí dentro, estando además el pub en un lugar tan aislado, sin otros edificios en las inmediaciones. Bueno, “podría ser que hubieran venido todos andando…”, pensaron…

Había en aquel gran bar gente cantando junto a un pianista, otros jugando con unos viejos dardos y varias partidas de cartas entre humo y risas a tutiplén. El ambiente era inmejorable y para colmo fueron cálidamente recibidos.

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“¡Eh vosotros! ¡Venid aquí! ¡Vamos a pasarlo bien esta noche!” Más que sorprendidos se sentaron en la barra y el propietario sacó unas pintas para ellos. Cuando fueron a pagar, el buen señor tras la barra se negó a aceptar el dinero, diciendo que no era necesario. La decoración era de los años 40, no había máquinas tragaperras, tampoco televisión o máquinas de discos. Todos vestían uniformes militares. Quizá los miembros de una película cercana aunque ellos sabían que eran los únicos que estaban en Cornwall filmando algo…
Entre tanto buen ambiente, los miembros del equipo de filmación fueron a sentarse y discutieron amigablemente sobre la filmación del día. Todo el que se acercaba por allí, les saludaba, les ofrecía nuevas bebidas o les trataba de invitar a cigarillos. Cada vez que un miembro del grupo trataba de invitar a cualquiera de aquellos amables clientes, éstos les decían “¡No, no, no hay necesidad de hacer eso!”

Finalmente dejaron el bar impresionados con este nivel de amabilidad tan gratuito con un grupo de extraños, como ellos. Estábamos en 1980 y esas costumbres ya no se llevaban. Cada uno solía ir a lo suyo, pero dentro de aquel bar, era al contrario, todos parecían hermanos de toda la vida. Tras tomarse una cerveza los tres hombres regresaron a su hotel después de pasar dos horas en todo ese inusual “ambientillo”…

El rodaje se reanudó al día siguiente y cuando llegó la hora de comer, Lawrence sugirió el pub del día anterior con la esperanza de volver a tomarse esa rica pinta, un sándwich y quizá devolver algo de la hospitalidad de la noche anterior. El plan fue aceptado de inmediato pero hubo un problema. Cuando llegaron a esa vieja carretera de Cornwall, no pudieron encontrar el bar. Se aseguraron bien de que era el mismo sitio pero nada, el pub sencillamente no existía ya. ¿Quizá lo habían cerrado y demolido en tiempo récord? ¿Lo de ayer era una fiesta de despedida? Quizá sí, pero no de aquel tiempo…

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Completamente desconcertados, los documentalistas buscaron otro lugar para cenar, un restaurante cercano y empezaron a hablar de la noche anterior. Pronto comenzaron a darse cuenta de que había habido algo raro en toda la experiencia. Aunque el bar estaba absolutamente lleno se dieron cuenta de que no habían tenido ningún contacto físico con nadie. No habían rozado siquiera a ninguna persona, nunca notaron contacto físico aunque pasaron junto a ellos. Poco a poco fueron acordándose de más detalles: la decoración era perteneciente a los años 40, la manera de hablar de aquella gente, sus gestos, los continuos ofrecimientos amables con todo pagado. Esa cortesía tan propia de mediados del siglo XX… en un entorno que parecía la fiesta con la que los mandos militares obsequiaban a los pobres soldados que lucharían en la guerra…

Una vez que la filmación había terminado Lawrence regresó a Escocia y descubrió que había habido un número considerable de bases aéreas en el área de Cornwall durante la Segunda Guerra Mundial, y el pub estaba situado justo a media distancia de todas ellas.

¿Se había producido un desdoblamiento del tiempo en los años 80 que había teletransportado a los tres testigos a un punto del tiempo situado durante la guerra contra Alemania? Es muy interesante observar ese detalle de no poder interactuar con toda la gente que hubiera dentro. No podían tocarles… pero esa gente sí podía verles ya que interactuaron con ellos sin ningún tipo de problemas. Por otra parte, las pintas que se tomaron habrían sido elaboradas con ingredientes de hacía… 40 años, tal y como ocurre en el caso que estudiábamos hace dos días sobre los tres hombres que entraron en un hostal de los años 30 en 1959. Es interesante también el detalle de la falta de coches aparcados y sobre todo, la época.

Los casos de desdoblamientos del tiempo parecen conectar con gran asiduidad con los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, como si la cantidad de acontecimientos, sensaciones, emociones, dramas e historias personales en conjunto ocurridos en aquella gran confrontación hubiera creado una anomalía indeleble en el tejido de la realidad, conectando ese tiempo con diferentes puntos de la línea temporal.

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La hipótesis que barajamos es que el fenómeno de los desdoblamientos del tiempo aparece cuando un punto de nuestra historia se queda impregnado de dramas o emociones personales que se terminan repitiendo en bucle permitiendo a tres sorprendidas personas, en este caso, disfrutar quizá de la última gran fiesta antes de marchar al frente. Esos documentalistas, si ellos saberlo, habrían estado dos horas ante el documental de su vida: un viaje en el tiempo cuarenta años antes en un pub que en los 80 ya no existía…

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Los tres hombres que viajaron en el tiempo y cenaron…en 1930

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6:45:58 PM

Un nuevo caso de desdoblamiento del tiempo ocurrido en marzo de 1959 con características similares a otros incidentes que hemos tratado en la web. El protagonista de esta historia se llama Bob Wetzel (seudónimo), un militar norteamericano destinado en la Base Aérea de Lowry en Denver, Colorado, que decidió realizar una excursión en coche a Worland. La esposa de Bob vivía allí y a sus dos amigos les venía bien el viaje para ver también a diferentes familiares. En el camino les esperaba otro de esos agujeros temporales que se presentan ante ti sin avisar…

Aquí tenemos a esos tres hombres en su camino conduciendo por las afueras de la ciudad de Cheyenne, cuando de pronto una tormenta de nieve comienza a dejarles sin visión de la carretera. Un poco extraño para ser primavera pero cosas más raras se han visto, piensan ellos.

Es algo repentino, un gran temporal con una espesa niebla. Inesperado a más no poder. No podían ver bien el camino hasta Chugwater, el siguiente pueblo, pero aún así siguieron conduciendo a baja velocidad jugándosela por el mal estado de la carretera. Podían seguir conduciendo. Pero no por mucho tiempo…

La niebla, elemento que aparece en infinidad de casos de desdoblamiento del tiempo
La niebla, elemento que aparece en infinidad de casos de desdoblamiento del tiempo

Las condiciones climatológicas continuaron haciéndose más duras y cuando peor estaban las cosas los viajeros se sintieron aliviados cuando inesperadamente se encontraron con varios restaurantes en fila casi ocultos a un lado de la carretera. Les venía como caído del cielo. Quizá, literalmente…

Según declaraciones a la investigadora Debra Munn, quien se encargó de estudiar este caso, Bob comentó que pararon el coche en el parking del restaurante y entraron en el establecimiento bastante contentos por el hallazgo. Era ya la hora de cenar y tenían un buen lugar para guarecerse del tremendo vendaval de nieve que asolaba la zona. Al entrar se dieron cuenta de que estaba prácticamente vacío: solo tres clientes y las camareras: dos mujeres jóvenes vestidas con largos vestidos blancos con delantales blancos y negros esperaban en la puerta. Su atuendo sin duda era de lo más extraño pero no preguntaron. Pidieron unos filetes para cenar y algo de beber. Estaban hambrientos.

La descripción del atuendo de las mujeres concuerda con la de la moda nippy… de los años 30
La descripción del atuendo de las mujeres concuerda con la de la moda nippy… de los años 30

El lugar estaba limpio y aseado y las mujeres sirvieron los platos. Cuando los tres protagonistas terminaron de comer pidieron la cuenta y una de las mujeres se la trajo. Sorpresa. Solo 9 dolares por los tres menús, demasiado barato incluso para 1959. Estaban tan contentos que dejaron cinco billetes de un dólar de propina, algo que fue apreciado por las camareras que parecían no creerse que alguien pudiera darles tanto dinero.

“Deberías haber visto cómo se sorprendieron las camareras”, comentó Bob a la investigadora.

“Me dieron las gracias, nos acompañaron hasta la puerta, y nos dijeron que debíamos tener cuidado, ya que todavía estaba nevando con tanta fuerza que apenas se podía ver.”

Los tres hombres se pusieron en marcha de nuevo y llegaron a la localidad de Worland sin ningún otro contratiempo. Cuando llegaron allí, los tres hombres se encontraron con Sharon, la esposa de Bob, y con sus padres y les comentaron que habían tardado más de la cuenta porque habían comido en un bonito restaurante en el camino. Y bien barato, además. Los cuatro decidieron volver a Cheyenne parando en ese coqueto sitio que tan buen recuerdo les había dejado. Una sorpresa les esperaba…

En el camino de vuelta, el tiempo era mucho más claro y el sol brillaba con fuerza. Bob recordaba que habían venido bajando la colina desde Denver hacia el norte, y el restaurante era el tercer o el cuarto negocio en el lado izquierdo de una conocida calle.

“Pero esta vez no estaba allí.”, Dijo Bob. “Ni siquiera había ningún edificio en el sitio. Estábamos buscando en un terreno yermo. No había nada cuando antes había toda una cadena de establecimientos”.

Bob en ese momento no puede creer lo que ve y sus amigos tampoco. No daba tiempo a demoler todos los edificios en una noche y menos recoger los restos. Preguntándose qué demonios había pasado, Bob y uno de sus amigos se dirigieron a un cercano puesto de hamburguesas, donde el testigo entabló conversación con un señor de avanzada edad.

“Creo que su nombre era Charlie. Le dije que habíamos comido en un restaurante que ya no estaba allí”.

El hombre parecía confundido, y entonces le dijo:

“Hijo, el lugar que usted describe se quemó hace años y años, y esto ha sido un solar sin uso desde entonces”.

“Eso es imposible”, respondió Bob. “Estábamos allí”.

En este punto de la historia, el protagonista comenzó a describir las dos camareras que les habían servido pero éste le interrumpió.

“Hijo” -dijo el hombre de nuevo-, ese lugar se incendió y las dos mujeres que acaba usted de describirme perecieron en el incendio, pero eso fue hace ya mucho tiempo.”

Mirando hacia atrás, estudiando su increíble experiencia, Bob no llegó a recordar nada inusual en el restaurante excepto el bajo costo de la comida. Los alimentos y la bebida sin duda eran reales, se los habían comido de manera normal y las dos camareras no mostraron comportamientos anómalos. No había nada fantasmal en toda la vivencia de ninguno de los tres testigos.

El fenómeno se presenta ante los testigos de repente y transporta a personas a diferentes puntos del espacio y el tiempo
El fenómeno se presenta ante los testigos de repente y transporta a personas a diferentes puntos del espacio y el tiempo

Un incidente absolutamente fascinante que expone lo que podría ser un desdoblamiento del tiempo en el que, como veíamos en el caso de la limonada y los niños de Inglaterra, diferentes testigos parecen acceder a un punto del pasado en el que efectivamente sigue existiendo ese restaurante que aún no se ha quemado y de hecho los testigos interactúan con las personas de ese tiempo, comen perfectamente los alimentos de ese punto del pasado, hablan con las camareras y éstas les tratan como a tres viajantes de su época, cobrándoles lo que costarían tres menús en ese momento: solo 9 dólares.

Es muy interesante el hecho de que en este caso los testigos vivieran ese desdoblamiento del tiempo tras entrar en una impresionante tormenta de nieve y niebla. Esa niebla que una vez más precede a un episodio de rotura espacio-temporal que cogió a tres testigos, los situó unas décadas antes y al salir, los devolvió a su época de forma instantánea.

Los testigos establecieron comunicaciones normales con las camareras de los años 30… en 1959
Los testigos establecieron comunicaciones normales con las camareras de los años 30… en 1959

Como comentario final, es fascinante estudiar estos casos en donde se produce transferencia de materia entre ambos tiempos. Los tres hombres supuestamente habrían degustado unos alimentos en los años 30 y al volver a su tiempo habrían estado digiriendo unos filetes cocinados hacía tres décadas…

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