El asombroso caso de Filiberto Cárdenas


Desde su aparición en el teatro de la vida sobre la faz de la Tierra, el hombre ha dado por descontada la presencia de entidades, fuerzas o energías inteligentes, aunque no humanas -elementales, demonios, ángeles, arcángeles u otros- que irrumpen de vez en cuando, de forma furtiva, en el azaroso fluir de la existencia sobre este planeta. Nuestra época ha enriquecido el inventario de estas apariciones con la forma tecnológico-enigmática de los OVNI. Y en esta fenomenología, desde los últimos treinta años, juegan un papel cada vez más importante las “abducciones” o secuestros de humanos por parte de los supuestos tripulantes de esas naves alienígenas. De entre aquellas se destaca el caso de Filiberto CARDENAS cuya abducción es una contribución importante al tema, pues fue el primer caso en el que el abducido haya sido capaz de introducir a otra persona en contacto con los misteriosos acontecimientos, y de hecho hacerla subir a bordo de una nave alienígena junto con él.

Otro aspecto de este caso que ha ganado prominencia desde la Guerra del Golfo, fue el dictado, antes de 1981, bajo hipnosis, de una lista de diez acontecimientos -profecías- que habrían de tener lugar y que se han cumplido con exactitud perfecta. Finalmente, lo que brinda actualidad a la aventura de Cárdenas, así como relevancia escatológica para el Fin del Milenio, fue el encuentro que tuviera, durante la última entrevista con los alienígenas y visita al interior de la Tierra, con un ser de mirada relampagueante y voz como un trueno que en un momento prefijado ha de hacer su aparición entre nosotros.

Dar con Filiberto Cárdenas no fue tarea fácil. Más de cinco meses de visitas infructuosas a antiguas residencias, entrevistas a viejos conocidos, indagaciones en negocios y centros de trabajo, pesquisas a diestra y siniestra, no pudieron dar con el protagonista del que hasta ahora ha sido el caso más espectacular y mejor documentado de abducción ufológica en el mundo de habla española en América.

Un singular concurrir de circunstancias quiso que fuera el mismo Filiberto Cárdenas quién apareciera de improviso. En un programa de radio junto al investigador que había estudiado durante tres años, el Dr. Virgilio Sánchez Ocejo, -un abogado afincado en Miami, investigador de lo paranormal y en especial de la temática OVNI- y en respuesta a un llamado que éste le hiciera por los micrófonos de la estación, Cárdenas, para sorpresa de todos, llamó. Lo singular del caso es que, me atrevo a certificarlo, Cárdenas se despertó en el medio de la noche -pues era la una de la mañana- y sin saber para qué, encendió la radio que, de forma fortuita, estaba sintonizada en la estación en cuestión, justo cuando Sánchez Ocejo lo conminaba a que lo llamara. Varias semanas y más de un acontecimiento extraño más tarde, pudimos reunirnos y retomar el hilo de las singulares circunstancias que inciden en la vida de este personaje único.

“Este encuentro no fue casualidad” dijo Sánchez Ocejo. Extrañado le pregunté por qué, “Porque hacía muchos años que no nos veíamos, y con Filiberto nada es casual”. A lo que insistí, “¿Y por qué ahora, entonces?”. Su respuesta fue: “Eso no lo se. Quizá él lo sepa, nosotros lo sabremos en el futuro”.

A BORDO DE UN PLATILLO VOLADOR

Debemos pues remontarnos al atardecer del jueves 3 de enero de 1979, en las afueras de Miami. A eso de las 6 de la tarde, Cárdenas y los miembros de una familia amiga -el Sr. y la Sra. Martí y su hija de 12 años- regresaban de un esfuerzo infructuoso por comprar un lechoncito para celebrar una cena familiar el domingo siguiente, cuando, de pronto, vieron como su coche, un Chevrolet “station wagon”, de 1970, se detenía inesperadamente, en las inmediaciones suburbanas de Okeechobee Road. El coche se quedó calado, aparentemente sin batería alguna, y al salir ambos a ver que le pasaba al motor, de pronto una luz violeta-azulosa los cubrió, acompañada de un sonido como un zumbido de muchas abejas, el coche todo comenzó a vibrar, y la Sra. Martí y su hija empezaron a gritar, cuando Cárdenas trató de moverse para ver que les pasaba, se quedó paralizado y comenzó a elevarse en el aire envuelto en la luz, para enseguida desaparecer de la vista de sus tres aterrados amigos.

“No me podía mover”, dice Cárdenas, “y cuando estaba como a unos tres metros de altura, perdí el conocimiento”. Mientras tanto su amigo, Fernando Martí, se resistía denodadamente a elevarse, agarrándose como pudiera al motor del coche. Al desaparecer la fuerza antigravitacional de la luz, atinó a mirar hacia arriba y ver a Cárdenas que, flotando gritaba “¡suéltenme, suéltenme!” Finalmente vio como éste entraba en una forma oscura en el cielo la que, entonces, salió volando en dirección oeste. Los gritos de su esposa e hija lo hicieron reaccionar y lo único que pudo decirles y que, por supuesto, no las calmó en lo más mínimo fue: “¡Se llevaron a Filiberto! ¡La luz se lo llevó!” Momentos después lograba poner más mal que bien en marcha el coche, logrando llegar hasta un teléfono donde notificó a la Policía la desaparición de su amigo.

Dos horas más tarde, Cárdenas apenas recuperaba el conocimiento caminando a gatas sobre el pavimento de la archiconocida Calle Ocho, a la altura de la Avenida 137 del suroeste, encandilado por unos faros de luz y el chirriar de los frenos de un automóvil que se detenía para ponerlo a salvo fuera de la carretera. Unos minutos más tarde, el patrullero William Christian, de la Quinta Comisaría de Policía lo recogía. Eran las 8:15 p.m.

Esa misma noche, fue conducido al Jackson Memorial Hospital, donde fue examinado y donde se le aplicó una prueba de radioactividad, paea lo que fue necesario hacer venir a un especialista desde la Base Aérea de Homestead, al sur de Miami. Los resultados fueron negativos y se le permitió abandonar el hospital.

Al día siguiente mismo, se hizo cargo del caso y organizó un equipo de investigación: un médico, un psicólogo, un neurólogo, un hipnoterapeuta, y un colega ufólogo, el ingeniero electrónico Mario Rodriguez DAgostino, representante de la MUFON (Manual UFO Network) en su país de origen, Uruguay.

Un examen minucioso reveló 108 marcas, como pequeñas quemaduras por todo el cuerpo, que más tarde se comprobó que coincidían con puntos de acupuntura. En los días siguientes al secuestro, el secuestrado comenzó a manifestar síntomas extraños: excesiva sudoración, mucha sed, cambios violentos de temperatura, olor fuerte a azufre, pérdida de la memoria, un incremento desmedido de la función sexual, y numerosos episodios de alteraciones de las leyes universalmente reconocidas del espacio-tiempo.

En estado de regresión hipnótica, Cárdenas reveló los detalles de su fantástica aventura: tres humanoides lo condujeron hasta una playa donde otras naves semejantes se le unieron para sumergirse en el mar. Al llegar a una ciudad por debajo del fondo, lo sometieron a un exámen médico que fue un episodio traumatizante de este primer encuentro.

Uno de los alienígenas, que dijo llamarse Kiostros, informó a Filiberto sobre la energía inmensa de los órganos sexuales, sobre la necesidad de una nueva religión, el próximo y trágico fin del presidente de Egipto Annuar El Sadat antes de 1981, una estrella de cine y su esposa, también estrella de cine, que se convertirían en presidente y primera dama de los EE.UU, y una guerra en el Oriente Medio en la que participarían Arabia Saudita e Israel, y en la que desaparecería del mapa una de las naciones de la energía, la entonces desconocida Kuwait, señalada por su nombre.

Al final de su estadía entre aquellas entidades, al llevarlo de regreso, justo antes de depositarlo en tierra, le hicieron beber un líquido verde y entonces ocurrió una de las facetas más enigmáticas de toda la aventura: le dijeron que ¡había pasado con ellos 18 meses!

EL DESTINO DE UN LEGADO DE PODERES

Diversos fenómenos paranormales muy fuertes comenzaron a manifestarse en relación con Cárdenas: era capaz de ver a través de las paredes, y saber con exactitud lo que estaba haciendo una persona distante. Unos implantes que le habían puesto en los oidos le proyectaban imágenes y sonidos, a veces con informaciones sobre lo que habría de suceder. El famoso astrónomo y ufólogo J. Allen Hynek, sugirió que estos aparatos podían haber sido implantados a nivel celular, cosa que con las máquinas microminiaturizadas de hoy día, no es nada estrafalaria.

Una de las aberraciones espacio-temporales más interesantes se presentó con un grueso reloj de oro que solía llevar en su muñeca: cada vez que regresaba al punto donde fue abducido, las manecillas de su reloj se aceleraban haciendo un ruido audible. Otro fenómeno, atestiguado por personas responsables fue el de ser capaz de atravesar paredes. Quise oirlo en sus propias palabras.

F.C.- Un día se encalló la cerradura del edificio donde un médico me estaba haciendo pruebas y no había forma de entrar. Sin darme cuenta atravesé la puerta cerrada y les abrí desde adentro. Yo mismo no se como lo hice.

M.A.- ¿De que otra forma lo influenciaban?

F.C.- Su influencia sobre mí no era a través de conocimientos sino de energía, de una fuerza. Yo no tenía métodos, sino que hacía lo que en cada momento me venía, como cuando alguien estaba necesitado de que lo curara.

M.A.- Filiberto, y ¿qué pasó con esa fuerza?

F.C.- Digamos que no quise seguir empleando esa fuente de energía. Hoy está latente, pero no quiero más exhibición. A veces beneficio a alguien pero evito que establezca ningún lazo conmigo. Ocejo y yo pensamos que me tenían programado, aunque cuando he presionado, han respondido produciendo unos cambios violentísimos, que me han favorecido. Estoy seguro de que fue cosa de ellos. No se puede imaginar el dinero que me hacían ganar. Pero me tenían en sus manos.

TODO COMENZO EN LA NIÑEZ

Quise saber si el contacto empezó antes, como en otros casos.

M.A.- ¿Cómo comenzó todo en esa vida extraordinaria? ¿La fuerza era suya y ellos se la estimularon?

F.C.- La fuerza es innata en todos los humanos, pero no es utilizada ni en un 10 %. Ellos deben haberla estimulado. Mi nacimiento mismo fue singular. Nací el 31 de octubre de 1933 a las 5:30 de la madrugada, en Sancti Spiritus, un pueblo chiquito de unas 3000 personas, bajo un ciclón. Mi casa, cayéndose, quedó inclinada a la izquierda. Pero a los 9 días vino un tornado, y ¡la inclinó en sentido contrario, enderezándola! En el año 1940 ocurrió mi primer contacto. Tenía 7 años, y pensé que era mi hermano con una linterna muy fuerte que me estaba alumbrando la cara. Luego la luz se elevó y todo el patio de mi casa quedó iluminadísimo. A partir de ahí mi vida cambió: me hice un muchacho distinto a los demás, muy introvertido. Empecé a tener premoniciones que asustaban a la gente, porque se cumplían. Pasaron unas cuantas cosas de ese tipo y cada vez me recogía más. Para todo el mundo era una persona extraña. Luego, durante la guerra contra Fidel Castro, en la que participé, sabía el lugar de las emboscadas, las balas me evitaban, a mí, pero mis compañeros caían agujereados. Esto fue tanto así, que llegué a buscar que me dieran. Y lo hicieron. Tengo nueve heridas de bala en el cuerpo. Y así, cosas y cosas.

UNA RECEPCION A BORDO DE UN PLATILLO VOLADOR

Al mes siguiente del primer secuestro, el 21 de febrero de 1979, una voz le dijo a Cárdenas que se dirigiera al mismo lugar donde había sido abducido. Allí se personó con su esposa, después de habérselo consultado a ellos. Dice Iris: “Dentro de la nave, ellos se movían a gran velocidad; uno los veía allí y de pronto estaban aquí, casi inmediatamente”. Esta declaración es testimonio de una anomalía del movimiento o desplazamiento físico de los objetos, común en el comportamiento de los tripulantes de las naves alienígenas, y que -dicho sea de paso- Iris no podía conocer, dada su concepción del mundo, vinculada más bien con el mundo de la Santería (religión afro-cubana de práctica común en Cuba).

En esta ocasión el contacto se limitó a una extraña mezcla de aparentes trivialidades -como el interés en las uñas pintadas de los pies y las manos de la esposa, y a dejarse palpar por ésta para que comprobara que eran materiales y no una ilusión óptica-, con declaraciones sorprendentes, como que ¡en 1993 contactaríamos con otros planetas de la galaxia!

De las profecías del primer y segundo encuentro, todas se han cumplido, excepto esta última; aunque si consideramos el esfuerzo mundial y ciclópeo dirigido a la búsqueda de estrellas con planetas en órbita, y el proyecto de búsqueda de vida inteligente cósmica (SETI) relanzado por la NASA, no sería extraño que también se cumpliera. Pero lo que es de observar respecto a todos los vaticinios hechos por las entidades que abdujeron a Cárdenas y su esposa, es que fueron hechos ¡hace más de 14 años!, cuando a penas nadie había oido hablar de Kuwait, y cuando el futuro del proyecto de búsqueda de vida interplanetaria, SETI, era incierto.

Otro aspecto notable de esta “abducción” -pues ese es el americanismo hoy casi aceptado en todos los idiomas- fue que esa mañana tuvo lugar un avistamiento de un platillo volador hecho por testigos independientes del aeropuerto internacional de Miami, precisamente en el lugar donde Cárdenas y su esposa había subido a la nave.

¿QUIENES SON?

La problemática de la identidad de los alienígenas es hoy en día un tópico no resuelto, de la mayor importancia. A mi pregunta al respecto, Cárdenas respondió:

F.C.- ¿Hasta qué punto son personas, hasta que punto son de aquí, del mismo planeta, intraterrestres, hasta qué punto son demonios, hasta qué punto son ángeles? No lo sé. Uno de ellos, el jefe principal de una nave, una vez me dijo: “Nosotros somos como ustedes en el planeta Tierra, somos personas físicas, de distintos colores, edades, pensamientos, con el poder de desintegrarnos, de aparecer o desaparecer, pero ustedes también tienen esos poderes, lo que pasa es que no los usan o no saben usarlos. También existen demonios y existen ángeles, y existe universalmente el mismo Dios”. Impaciente, una vez le pregunté: “En definitiva, ¿son personas?” La respuesta fue concreta: “Somos personas como ustedes. A veces nos han recibido o confundido con santos, vírgenes y esas cosas que son todas proyecciones de las expectativas de cada cual”.

¿QUIEN CONTROLABA LAS RELACIONES?

Un aspecto reiterado en la investigación de los OVNIs es el hecho de que siempre son “ellos” los que determinan el contacto, lo que siempre ha irritado tanto a los testigos y a los investigadores.

F.C.- Yo no tenía prácticamente ningún control. Al principio antes de salir a las citas anotaba lo que quería preguntarles, pero al llegar, se me olvidaba todo, me controlaban la mente, y ya no me acordaba de nada; y entonces me sentía defraudado.

M.A.- ¿Nunca logró imponerles nada?

F.C.- Una vez sí, en aquellos tiempos, aunque mi esposa, -que practicaba la santería- tenía una herboristería, y yo una gasolinera, nuestra situación económica empezó a empeorar cada vez más. Fue cuando empecé a resistirme a dar entrevistas, no quería que nadie me hablara de eso, y entonces empecé a sentir la presión en el orden económico: bajó la venta, tuve que sacar empleados.

M.A.- ¿Como consecuencia de no querer colaborar…?

F.C.- Bueno, no me dijeron “vamos a tomar venganza”, pero lo sentía. Un día se lo planteé en términos fuertes. El resultado fue que en ese mismo momento un conocido me regaló un billete de la lotería que me hizo ganar 7000 dólares y la venta aumentó inmensamente. Eso fue a partir de mi protesta y me dio una pauta: no sólo pueden adelantarse al tiempo y ver cosas que van a acontecer, sino que también pueden producir las cosas.

M.A.- Pero, en definitiva ¿el contacto con ellos no le había dado una serie de poderes?

F.C.- Sí, y además la suerte se me disparó de una manera tal que la gente decía que todo lo que tocaba se convertía en oro. Pero todo el mundo me utilizaba, uno venía a sacar esto, otros aquello, y no me parecía que eso fuera bueno para la Humanidad: era como relatar un cuento.

MAESTROS DE LA MENTE-ESPACIO-TIEMPO

Su aspecto físico dependía del estado mental y emocional del testigo, me contó Cárdenas. Fuera de la nave caminaban normalmente, pero dentro flotaban, se deslizaban. Eran capaces de dominar las leyes fundamentales del espacio-tiempo.

M.A.- ¿Y según usted, cómo eran?

F.C.- Al principio me parecían fuertes por la energía que tenían. Una vez, en una playa vi uno transparente y pensé en una masa de energía en forma de persona o en un ángel, o en un demonio, no sé. Era de unos 3 metros de estatura.

SU OPINION

No podría dejar pasar la ocasión de oir de primera mano la impresión que sobre un testigo como Cárdenas habían causado estos seres.

M.A.- ¿Y después de tantos contactos, que son, en su opinión?

F.C.- Están muy lejos de ser dioses, como ellos mismos dicen. Sin embargo, conocimiento del futuro o la posibilidad de cambiarlo, sí tenían. La prueba son las predicciones.

LA MISION ENCOMENDADA

Lo enrevesado de las relaciones de estos seres con Cárdenas hace suponer un designio y no encuentros fortuitos, sin propósito. Reclinándome en mi asiento le pregunté:

M.A.- ¿Qué es lo que estos seres quieren de usted?

F.C.- Querían que fuera un portavoz profético de ellos, para dar a conocerlos y de lo que eran capaces, y así preparar el camino para su venida.

M.A.- En su opinión, ¿ha cumplido usted con esa encomienda?

F.C.- Lo cierto es que desde 1979 la creencia en los OVNIs ha aumentado muchísimo. Se han visto ya muchas profecías cumplidas

PROFECIAS

Una de las características más desconcertantes de esta historia son las predicciones que, singularmente comprobadas con gran grado de acierto, han sido vehiculadas a través de este testigo.

M.A.- ¿Qué precognición le ha impresionado más?

F.C.- A finales de 1985, me mostraron las próximas caídas de los dictadores de América Latina, en el mismo orden que se dieron: Duvalier, Marcos de Filipinas, Pinochet, Strossner, Noriega y, aproximadamente 2 ó 3 años después Fidel Castro. Y que antes de esto último yo iba a ir a Europa a dar unas instrucciones importantes al Papa, que era también un instrumento de ellos. Me parece extraño todo esto, pero así fue, y que se iban a desatar guerras muy violentas y de nuevo el mundo se iba a ver envuelto en una conflagración mundial, debido a un gobernante árabe que estaba adquiriendo cohetería atómica y fabricándola.

M.A.- ¿Y para cuando habría de ocurrir todo eso?

F.C.- Lo que le queda a Fidel Castro, es decir, a mediados de 1993.

M.A.- ¿Qué país sería, Irán, Irak?

F.C.- No lo creo. Nadie sospecha el que es, y está adquiriendo científicos de otros países y los está reuniendo en grandes laboratorios clandestinos en Europa. Así que debo aún advertir al mundo del peligro que se está corriendo, pero temo represalias porque podrían raptarme, hacerme desaparecer. Por eso al final de mis relaciones con ellos me sentí amenazado físicamente y temí por mi familia. Mire lo que le sucedió en Argentina a Ricardo Vásquez con la revelación que hizo de que venía la guerra por las Malvinas. Poco más y lo matan. Su caso fue estudiado también por Allen Hynek, Sánchez Ocejo y Willy Smith. Pero a él lo cogieron las fuerzas de seguridad, creyendo que era un espía. ¡¿Pues cómo, si no lo era, se decían, podía saber semejante cosa?! Y otros casos más…

M.A.- En México no le dejaron avisar a la población de que venía un gran terremoto. ¿Quién se lo prohibió?

F.C.- El Presidente de México, a través de la Policía. Fue durante una entrevista con el ufólogo Pedro Ferriz, presentador del canal 13, el mayor de México. En la pausa de los comerciales, Ferriz se ausentó, y al regresar me informó que acababan de llamarlo de Palacio, y que no se podía continuar la entrevista pues iba a aterrorizar a la población, y al turismo de los Juegos Olímpicos. Que no volviera a mencionar la cosa.

EL ULTIMO CONTACTO

En total, Cárdenas afirma haber hecho catorce viajes con los “extraterrestres”, a lo largo de 10 años.

M.A.- ¿Cuando tuvo contacto con ellos por última vez?

F.C.- En 1989. Univisión quiso estar presente cuando aparecieran. Desde luego no me presté a ese tipo de espectáculos.

M.A.- ¿Y qué ocurrió?

F.C.- Me llevaron a un lugar en el fondo del mar, donde sentí una presión muy grande en el pecho, no podía respirar, como si estuviera en una profundidad muy grande; luego pasamos por unos pasadizos y al final vi gente que eran seres igual que yo, humanos, terrícolas. Mi acompañante me dijo que aunque era terrícola como yo, él tenía “una gran misión” y su voz fue como de trueno y empezaron a chisporrotearle los ojos, como si rayos de un láser le salieran de los ojos. Luego me dijo: “Estoy aquí porque voy a subir a una misión de dominio mundial. En distintos países, hombres inteligentes se preparan para gobernar el mundo a mis órdenes.” Muchas personas, entre las que hay sacerdotes, ministros del Evangelio, pastores, etc. creen que es el Anticristo bíblico el que viene. Sin embargo, yo mismo no lo se.

Estas son palabras serias que, de no provenir de un testigo tan probado como Filiberto Cárdenas, no dudaría ni un momento en encasillarlas bajo una misma rúbrica con muchos otros iluminados y profetas apocalípticos de los tantos que desafortunadamente pululan en nuestra cultura. Sin embargo, repito y recalco, el peso del testimonio clarividente, ya comprobado, me aconseja prudencia epistemológica y apertura mental para encontrar el contexto apropiado -quiera Dios que sea inofensivo- en el que también esas aseveraciones resulten ser certeras.

Revista Investigación 10-11 (Julio-Octubre 1995)
Documento facilitado por Raúl Núñez
Fotos: (c) Virgilio Sanchez-Ocejo

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