Los americanos no están preparados para la verdad sobre los Ovnis

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10:49:42 PM

El expresidente de los Estados Unidos alienta las teorías de aquellos que creen la existencia de civilizaciones extraterrestres.

El acto de campaña de Jeb Bush a las primarias demócratas en Orlando (Florida) tuvo un protagonista inesperado. El padre del político, George H.W. Bush, presidente de Estados Unidos entre 1989 y 1993, director de la CIA en 1976, vicepresidente con Ronald Reagan y miembro del Club Bilderberg respondió a una cuestión acerca de los ovnis.
“¿El Gobierno de Estados Unidos dirá alguna vez la verdad sobre los ovnis?”, le espetó el periodista y Bush, sin inmutarse y ante la sorpresa de los presentes, respondió que “los estadounidenses no están preparados para conocer la verdad”. Sin tiempo para reaccionar, el servicio de seguridad identificó al periodista y procedió a su detención.
Se trata de Adam Guelch, miembro de la red Mutual Ufo Network (MUFON) organización privada que investiga el fenómeno OVNI y produce una serie documental de televisión seguida por millones de norteamericanos.
No es la primera vez que Bush protagoniza un incidente similar. El 7 de marzo de 1988, durante una reunión en Arkansas antes de ser elegido presidente, aseguró que era una persona “muy cuidadosa en la vida pública sobre cómo tratar la información clasificada”. Su respuesta ha sido, desde entonces, objeto de múltiples interpretaciones basadas en que no negó la existencia de Ovnis.
Según el portal Mil21, los asesores de Jeb Bush, que a pesar de contar con el apoyo de gran parte del establishment está sucumbiendo ante Donald Trump, no tardaron en quitar hierro al incidente y mantuvieron que se trataba de un anciano de 91 años con pérdidas de memoria.
“Sus comentarios no reflejan la opinión del candidato presidencial”, aseguró el portavoz de la campaña, que teme que las afirmaciones del expresidente puedan terminar definitivamente con sus opciones de llegar a la Casa Blanca.

http://www.gaceta.es/

 

Crees en Duendes o no ? Duendes en Argentina .

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10:37:18 PM

El duende, también conocido como Goblin, es una criatura folclórica que ha existido durante siglos. Hay referencias sobre ellos en las novelas de fantasía, en libros para niños, e incluso el cine los ha representado como criaturas grotescas que viven en lugares oscuros y tenebrosos. Sin embargo, muchas personas creen en su existencia y en sus habilidades sobrenaturales.
Según los expertos en el tema, hay muchas razas de duendes en todo el mundo, desde el norte de Europa a la zona del Mediterráneo y hasta Japón. Las habilidades sobrenaturales pueden variar de un país a otro o de un continente a otro. Por desgracia, con el paso del tiempo se ha ofrecido una versión totalmente distorsionada de estas criaturas. ¿Pero existen evidencias de su existencia?

A lo largo de nuestra historia, son muchas las personas que aseguraron haber tenido encuentros con estas pequeñas criaturas. Los representaron en pinturas o simplemente trasmitieron sus historias, sin embargo, en los últimos años han aparecido una gran cantidad de videos en Internet que supuestamente muestran duendes reales. En algunos casos son simples bromas o engaños, pero en otros las imágenes han llegado ha desconcertar incluso a los más escépticos. Este es el caso de un video publicado en YouTube en 2014, el cual parece mostrar una misteriosa criatura corriendo detrás un niño y desapareciendo bajo un mueble con cajones. El sorprendente vídeo se convirtió en todo un fenómeno viral, con más de 12 millones de reproducciones, un video que continúa generando acalorados debates en todo Internet.

El duende de Argentina

El video de la extraña criatura, que fue grabado en Argentina hace cuatro años y publicado en YouTube en 2014, se convirtió en todo un fenómeno viral con más de 12 millones de reproducciones. En el video se puede ver a un niño de dos años de edad, llamado Benjamín, hablando solo mientras está sentado en el suelo y mirando hacia la cámara.

Pero pasados unos instantes, aparece detrás del niño una diminuta criatura corriendo y desapareciendo debajo de un armario. En ese justo momento, la madre grita antes de que el sonido de la cámara se distorsione de repente. Benjamín parece oír y ver el duende, y se toma su tiempo para mirar debajo de la cómoda, el lugar donde desapareció.

Silvia, la madre de Benjamín, se quedó conmocionada por la aparición del duende, y también se inclina para ver donde se fue el duende, mientras intenta convencerse de que no es real. Según The Inquisitr News, Silvia incluso continuaba siendo escéptica después del incidente. Sin embargo, la misteriosa criatura ha sido “capturada” en video al menos en cinco ocasiones.

Y cuatro años después, la madre del niño continúa afirmando que el video no fue editado con ningún programa informático e incluso en ocasiones escucha hablar solo a Benjamín. Al principio pensó que eran cosas de niños, hasta que vio el duende en el video. Pero lo más sorprendente es que Silvia dice que se puede percibir cuando el duende está presente, ya que se siente un olor nauseabundo. También quiso dejar claro que ni ella ni su familia han intentado atrapar o hacer daño a la elusiva criatura. Por lo tanto, cree que se trata de un verdadero duende pacífico y completamente inofensivo.

duende-casa-argentina

¿Duende real o montaje?

Un año después de su publicación en YouTube, continúa generando debate en las redes sociales. Los más escépticos piensan que el duende fue insertado digitalmente en el video, basado en un modelo reducido de un hombre o de una mujer corriendo. Y algunos usuarios de YouTube destacaron que el movimiento del ser eras poco natural y que no mostraba ningún defecto.

Sin embargo, los más creyentes en lo paranormal, aseguraron que se trataba una de las mejores evidencias de los últimos tiempos, un video que claramente muestra un duende real. Como hemos comentado anteriormente, los duendes han sido considerados como criaturas malignas, pero en realidad son entidades dimensionales que intentan ayudar al ser humano. Estas criaturas permanecen ocultas al ojo humano, para no causar ningún daño. Independientemente de si el video es real o falso, el video continúa generando controversia en las redes sociales.

¿Crees que se trata de un duende real? ¿O se trata de un engaño que perdura con el paso de los años?

Si no crees en duende ve este vídeo real también grabado en México en el 2010

http://www.mundoesotericoparanormal.com/

 

Creen haber encontrado una megaestructura extraterrestre en una estrella distante

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4:46:31 PM

Desde hace décadas algunos astrónomos están advirtiendo que la búsqueda de señales de frecuencias de comunicación extraterrestres procedentes del universo podría condenar a la humanidad. Ellos creen que si los extraterrestres existen en nuestra galaxia es probable que estén miles de millones de años más avanzados que nosotros. Los expertos creen que en una de estas comunicaciones podríamos recibir algún tipo de proyecto para construir algún tipo de máquina con la capacidad de controlar a la Tierra y a todos sus habitantes.
Pero para quienes piensen que este hipotético escenario solo puedo ocurrir en la ciencia ficción, en el Festival de Ciencia británico celebrado en Bradford en septiembre de 2015, los científicos debatieron los pros y contras de la búsqueda de vida inteligente extraterrestre. El astrobiólogo Lewis Dartnell, dijo que podría haber exoplanetas con ecosistemas desarrollados y exuberantes bosques tropicales. Otros científicos sugirieron que existe una posibilidad de que una raza extraterrestre nos envíe un mensaje ofreciéndonos la cura contra el cáncer, y la realidad es que podría ser un virus para destruir a toda la humanidad.

Incluso el legendario científico Stephen Hawking está convencido de que en caso de que nos pongamos en contacto con alguna civilización extraterrestre, presenciaríamos un escenario al estilo “La guerra de los mundos”. Y para la comunidad conspirativa, este giro inesperado en el seno de la comunidad científica sobre la existencia de vida extraterrestre se debe únicamente a la preparación de toda la humanidad para “el primer contacto”, o también llamado “falsa invasión extraterrestre”.

Y por si fuera poco, ahora un grupo de científicos están desconcertados por el descubrimiento de una serie de objetos que orbitan alrededor de una estrella, y que creen que podrían ser “Megaestructuras” construidas por extraterrestres.

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Según ha publicado Daily Mail Online, el telescopio espacial Kepler ha estado vigilando una zona del espacio conocida como KIC 946285 durante unos 7 años. Se encuentra a unos 1.480 años luz de distancia, y la extraña fluctuación en la luz que emite ha dejado a los investigadores y científicos completamente desconcertados. Debido a estas extrañas fluctuaciones de luz, que han causado una controversia entre los científicos, un grupo de expertos insisten en que una gran megaestructura extraterrestre está bloqueando la estrella.

“Nunca habíamos visto nada como esta estrella”, dijo Tabetha Boyajian, quien tiene un posdoctorado en la Universidad de Yale. ”Fue muy extraño. Pensamos que podría ser datos erróneos o los movimientos de la nave espacial.”

Ya en 2011, varios científicos amateurs, que fueron contratados por el equipo científico del Kepler para investigar el patrón de las estrellas en la zona por si podían detectar cualquier anomalía, dijeron que el patrón de luz de la estrella era realmente interesante y extraño. Este patrón sugería que había una gran cantidad de materia alrededor de la estrella. Normalmente esto ocurre cuando una estrella es joven, sin embargo, KIC 946285 tiene bastante tiempo.

Por su parte, Jason Wright, astrónomo de la Universidad Estatal de Pensilvania, revisó los datos y sugirió la teoría extraterrestre. Wright, está convencido de que este extraño patrón de luz está causado por la construcción de una “megaestructura” de origen extraterrestre, para capturar la energía de la estrella.

“Cuando Boyajian me mostró los datos, me quedé fascinado por el extraño fenómeno”, dijo Wright. “La teoría extraterrestre debe ser siempre la última hipótesis a tener en cuenta, pero en este caso parece una construcción de una civilización alienígena inteligente. La idea detrás de nuestra investigación es que, si una galaxia entera fue colonizada por una civilización extraterrestre avanzada, la energía producida por las tecnologías de esa civilización serían detectable en longitudes de onda del infrarrojo medio.”

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Pero Wright no quiere ofrecer simples teorías, también quiere demostrarlas. Es por este motivo que Andrew Siemion, director del Centro de Investigación SETI en la Universidad de California, está colaborando con Wright para demostrar la existencia de seres extraterrestres inteligentes. Wright y Siemion quieren pasar a la siguiente etapa para tratar de averiguar lo que realmente está pasando en la estrella.

Quieren dirigir una enorme antena parabólica hacia la estrella, y luego esperar y ver si reciben ondas de radio en frecuencias asociadas a la actividad tecnológica. Y si esto ocurre, entonces utilizarán el observatorio radioastronómico Very Large Array en Nuevo México para averiguar si estas ondas son emitidas por una fuente de vida inteligente. La controvertida investigación comenzará en enero, y sabremos los resultados de la misma en otoño de 2016.

¿Finalmente hemos encontrado vida extraterrestre inteligente? ¿O se trata del último paso para la inminente falsa invasión extraterrestre?

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SHEMSU HOR: Los arquitectos celestes de la Gran Esfinge

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12:14:43 PM

Mencionados en el Papiro de Turín y en otros textos a priori históricos, los Compañeros de Horus o Shemsu Hor constituyen uno de los enigmas más inquietantes de la prehistoria egipcia. Las alusiones a estos misteriosos personajes son vagas e imprecisas, pero su intervención en tiempos muy anteriores a la primera dinastía pudo concretarse en el diseño estelar de la Gran Esfinge y de otros importantes monumentos. Pero, ¿quiénes eran los Shemsu Hor? Para los egiptólogos, se trata de entidades legendarias y, por ende, sin base real. Otros investigadores, en cambio, creen que desarrollaron un papel muy relevante como intermediarios entre dioses y hombres.

El afamado arqueólogo francés Gaston Maspero (1846-1916), uno de los personajes más influyentes en el campo de la egiptología, disciplina de la que fue pionero, se preguntaba en la Revue de l’Histoire des Religions por el que, sin duda, constituye el enigma central de esta civilización: ¿De dónde salieron los antiguos egipcios? ¿Cuál fue el verdadero origen de su religión y de sus textos? Maspero, que combinaba a la perfección el perfil de erudito con el de arqueólogo a pie de excavación, concluyó que el pueblo que elaboró aquel sofisticado corpus de creencias «ya estaba establecido en Egipto mucho antes de la Primera Dinastía y, si queremos entender su religión y sus textos, debemos ponernos en las mentes de quienes las instituyeron hace más de siete mil años». Como advertimos por las palabras de este arqueólogo francés, la idea de que el Antiguo Egipto fue fundado por una civilización remotísima no es ni mucho menos nueva. Sin embargo, Maspero y sus ideas sobre la fundación de la civilización egipcia no son del agrado de la egiptología «oficial».

Antes que los faraones

Padre de la denominación «Pueblos del Mar» y principal impulsor de los trabajos de Sir Flinders Petrie, Gaston Maspero había visitado Egipto en 1880, formando parte de la Misión Francesa y, como no podía ser de otro modo, quedó extasiado al ver de cerca las pirámides de Guiza, pero, sobre todo, al contemplar la Gran Esfinge, un monumento que le desconcertó. ¿Qué hace aquí, junto a las pirámides, este extraño coloso?, debió preguntarse Maspero, al observar la Esfinge en el contexto de la explanada de Guiza.

En adelante, el arqueólogo francés se dedicaría en cuerpo y alma a estudiar los numerosos enigmas de la civilización egipcia, aunque siempre mantuvo cierta predilección por la enigmática estatua, sobre la que escribió lo siguiente: «la Gran Esfinge Harmakhis monta guardia en el extremo norte desde los tiempos de los Seguidores de Horus, una estirpe de seres semidivinos y predinásticos que, según las creencias de los antiguos egipcios, habían gobernado esta región miles de años antes que los faraones históricos» (The Dawn of Civilization: Egypt and Chaldea, 1894).

Que Gastón Maspero aludiera sin prejuicios al papel desempeñado por los Seguidores de Horus o Shemsu Hor, puede resultar chocante desde la perspectiva de la arqueología actual, encorsetada por el academicismo y las posiciones frecuentemente dogmáticas. No obstante, Maspero no hizo sino reflejar cuáles eran las creencias de los antiguos egipcios en relación con sus ancestros, recordando la relevancia que éstos concedían a los Seguidores o Compañeros de Horus. Pero, ¿quiénes eran estos personajes? ¿Es cierto que «gobernaron» el Egipto predinástico?

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Representación de un Seguidor de Horus (Shemsu Hor).

La referencia más conocida a los Shemsu Hor la hallamos en el Canon Real de Turín (Italia), un papiro fragmentado donde se dice que, en efecto, habrían gobernado Egipto durante seis mil años, en un periodo intermedio comprendido entre el reinado de los dioses y las primeras dinastías de faraones.

No obstante, ¿qué grado de fiabilidad tiene este documento? Custodiado en el Museo Egipcio de la capital lombarda, el también conocido como Papiro Real de Turín contiene, básicamente, una relación de los gobernantes del Antiguo Egipto desde Menes (o Narmer) hasta la convulsa XVII dinastía. Aunque el principio y el final de la lista se perdieron, de manera que no conocemos ni la introducción a la misma ni los detalles de los gobernantes que siguieron a la citada XVII dinastía, la relación incluye —en la parte posterior del papiro— a los gobernantes de Egipto antes que Narmer, reyes que, insistimos, eran de naturaleza divina, semidivina o no enteramente humana. ¿Cómo debemos interpretar esto último?

Turín: Un papiro auténtico

Al contrario de lo que sucede con otros papiros, cuyo contenido parece referirse a sucesos legendarios, mágicos o especulativos —o eso es lo que interpretaría un observador pragmático—, muy pocos dudan de la historicidad del Canon Real; esto es: refleja nombres y detalles fidedignos, datos que han podido contrastar los prestigiosos egiptólogos y papirólogos que han tenido acceso al mismo, desde Jean François Champollion hasta Richard Parkinson y Bridget Leach, pasando por Giulio Farina y Alan Gardiner, por citar sólo a unos pocos de entre quienes lo han investigado. Así, la opinión generalizada es que el escriba autor del texto, probablemente a las órdenes de Ramsés II, compiló varias listas depositadas en los principales templos de Egipto, limitándose a transcribirlas. La relación de los gobernantes mencionados en el documento es asombrosamente prolija en detalles, a tal punto que los periodos de los reinados están consignados por años, meses e incluso días, lo que da idea de la minuciosidad de sus autores. Se trata, pues, de un informe burocrático cuyo contenido nada tiene que ver con formulaciones esotéricas o recetas mágicas.

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Papiro de Turín.

Cuando la versión oficial no funciona

No obstante, la arqueología oficial parece menoscabar la relevancia histórica de este manuscrito, tendiendo a pasar por alto su contenido. La razón de tal olvido probablemente tiene que ver con la incómoda «cara b» del Papiro Real de Turín, ésa que otorga rango de gobernantes carnales a personajes poco o nada materiales, como los mitad humanos mitad divinos Shemsu Hor. Que la arqueología oficial haya soslayado el Papiro de Turín no debe sorprendernos.

En general, los egiptólogos han despreciado sistemáticamente los textos que contravenían sus tesis. Cualquier evidencia que contradijera «su versión» de la historia de Egipto, ha acabado siendo desprestigiada. Y no sólo ha ocurrido con papiros o grabados. Cuando un investigador ha puesto en duda esa «versión oficial», inmediatamente se le ha excluido del establishment académico, por mucho que sus propuestas tuvieran el aval de documentos fidedignos o estudios científicos rigurosos.

De ese modo, ocurre que los nombres de Robert Schoch, John Anthony West, Robert Bauval, Graham Hancock y tantos otros, suelen ir acompañados de apostillas como «arqueología alternativa», «pseudociencia», etc. A la arqueología ortodoxa le irritan estos investigadores de mente abierta, que no comulgan con los dogmas que venden Mark Lehner y compañía. El caso de Lehner resulta especialmente sangrante, pues él mismo, siendo un joven seguidor de Edgar Cayce, no parecía hacerle ascos a la idea de que la civilización egipcia estuviese conectada con la mismísima Atlántida…

Dicho sea con el mayor de los respetos hacia el trabajo de este, sin duda, eminente egiptólogo. Si nos lo permiten, existe un gran problema con Lehner y demás arqueólogos que han investigado o investigan el Antiguo Egipto. Y no se trata de una cuestión menor, pues tiene que ver con el concepto fundacional de la egiptología. A grandes rasgos, la egiptología es una disciplina moderna, que integra otras ciencias de la antigüedad como la arqueología, la papirología, la epigrafía, etc. Sin embargo, hasta hace muy poco, la generalidad de los egiptólogos rechazaban que el diseño y emplazamiento de las pirámides y templos a lo largo del Nilo tuvieran que ver con la posición de los cuerpos celestes en la época en que fueron erigidos. De hecho, todavía encontramos a egiptólogos que refutan esta visión arqueoastronómica de los monumentos egipcios. Que se lo pregunten a Robert Bauval…

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Paleta de Narmer.

Pero este error de enfoque de la egiptología nace, en nuestra opinión, mucho antes. Veamos, ¿cómo puede una disciplina basada en el método científico dilucidar el misterio de una cultura tan profundamente esotérica como la del Antiguo Egipto? ¿Cómo puede un egiptólogo enfrentarse al enigma de que seres mitad humanos mitad divinos construyeron la Gran Esfinge? En cuanto a lo primero, está claro que el esoterismo escapa al análisis materialista científico.

Y en lo que respecta a lo segundo, plantear que entidades no humanas gobernaron en la práctica a seres humanos sería un disparate desde la perspectiva científica. No obstante, sin las ataduras de los dogmas, hagamos un esfuerzo por ubicar en la historia de Egipto a los Compañeros de Horus. Ya hemos mencionado que el Papiro de Turín sitúa a los Shemsu Hor inmediatamente antes de la primera dinastía faraónica, la comenzada por Menes o Narmer. Pues bien, la egiptología aceptó que la cronología establecida por el papiro es correcta, pero sólo de Narmer en adelante. Lo anterior, en cambio, no era «historia», sino «mitología».

Así, el Canon Real es histórico sólo hasta donde les conviene a los egiptólogos. El resto, lo que no pueden confirmar —ni aceptar desde su lógica—, es legendario… Pero, ¿y si no fuera así? ¿Y si todo lo que se cuenta en este papiro fuera cierto?

De las cavernas a la Gran Esfinge

En este caso, tendríamos que, hace alrededor de 12.000 años, Egipto fue gobernado por unas entidades híbridas dotadas de avanzados conocimientos, tantos como para haber diseñado la Gran Esfinge de Guiza y realizado quién sabe cuántas otras proezas arquitectónicas o tecnológicas. Paradójicamente, la irrupción de los Shemsu Hor se habría producido en los albores de la civilización en el Valle del Nilo, si hacemos caso de la historia aceptada sobre la evolución humana. Así, hace 12.000 años, justo cuando declinaba la última glaciación, la temperatura subió gradualmente en el norte de África —Delta del Nilo incluido—, región que comenzó a recibir importantes precipitaciones que, más tarde, dieron paso a la formación de pastizales con cereales silvestres que atrajeron a gran variedad de animales y éstos, a su vez, a grupos humanos de cazadores-recolectores. Claro está que este complicado proceso no se produjo de la noche a la mañana, sino que duró milenios, estableciéndose el Neolítico egipcio tan «tarde» como hace 6.000 años… Obviamente, esta última cronología de los hechos no «funciona» con la datación de la Gran Esfinge propuesta por Bauval —alrededor del 10500 a.C.—, ni mucho menos con la que sugieren los geólogos ucranianos Vjacheslav I. Manichev y Alexander G. Parkhomenko, según los cuales el monumento ya estaba en Guiza hace ¡800.000 años!

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Según Heródoto, los sacerdotes tebanos asumían con naturalidad que hubo varias dinastías de dioses gobernantes en Egipto.

Por otra parte, si aceptamos las divisiones de la historia de la humanidad para el Antiguo Egipto y situamos a los habitantes de esta región en la Edad de Piedra (IV milenio a.C.), ¿cómo es posible que estos hombres y mujeres recién salidos de las cavernas fueran capaces de construir algo ni remotamente parecido a la Gran Esfinge de Guiza?

Algo nos dice que la cronología sobre la historia de la humanidad está equivocada. Eso o antes que la nuestra existió otra «humanidad», una especie de «civilización madre» altamente evolucionada desde el punto de vista tecnológico y probablemente espiritual. En el primero de los casos, Heródoto (siglo V a.C.) —a menudo considerado «padre de la Historia»— recogía por boca de los sacerdotes de Tebas una historia de Egipto bien distinta a la que conocemos hoy. Así, el cronista griego se refería a un episodio en el que los sacerdotes tebanos le mostraron 345 estatuas que parecían representar a imponentes dioses.

Sin embargo, para sorpresa del historiador, los religiosos apuntaron que no se trataba de dioses, sino que cada coloso simbolizaba cada una de las generaciones de grandes sacerdotes que les precedieron, hasta completar 11.340 años de gobiernos de los hombres. Y subrayaban esto último, «gobiernos de los hombres», para a continuación remarcarle que «antes de estos hombres, los dioses eran quienes reinaban en Egipto, morando y conversando entre los mortales, y teniendo siempre cada uno de ellos un imperio soberano» (Los Nueve Libros de la Historia, Libro II, Cap. CXLIV).

Por lo anterior, se infiere que los sacerdotes de Tebas distinguían claramente dos rangos de reyes de Egipto: los humanos, que habían gobernado el país desde hacía 11.340 años y los dioses, que no sólo gobernaron físicamente Egipto durante un periodo igual o mayor, sino que lo hicieron mezclándose con aparente naturalidad entre los habitantes del País del Nilo. Por su parte, Manetón (siglo III a.C.), sacerdote e historiador egipcio que vivió durante los reinados de Ptolomeo I y Ptolomeo II, también se refería a estos dioses y semidioses gobernantes en su obra Aegyptíaka, una especie de cronología que confeccionó a partir de las Listas Reales que le facilitaron los sacerdotes de otros templos.

Diseño estelar

En la misma, Manetón establecía cuatro dinastías anteriores a Menes (dos de dioses, una de semidioses y una cuarta de transición), adjudicando el origen de la civilización egipcia al gobierno de 7 grandes divinidades —Ptah, Ra, Shu, Geb, Osiris, Seth y Horus—, que permanecieron en el poder durante 12.300 años.

A continuación, gobernó una segunda dinastía encabezada por el primer Toth e integrada por 12 «faraones» divinos (1.570 años de gobierno), tras los cuales ascendieron al poder 30 semidioses —generalmente identificados con los Shemsu Hor y simbolizados por halcones—, que gobernaron el país durante 6.000 años. Tras éstos, siempre según Manetón, se produjo un periodo de caos, hasta que, finalmente, Menes encauzó la situación y logró la unificación de Egipto.

Obviamente, la egiptología ortodoxa incluye estas cronologías en la categoría de los mitos, no en la de los sucesos históricos comprobables. Al fin y al cabo, las fuentes que nos ofrecen información sobre los Shemsu Hor son ciertamente escasas. Claro que también podemos extraer información sobre los Compañeros de Horus —y sobre los dioses que gobernaron Egipto— de las obras que nos legaron estos misteriosos personajes, construcciones que, en todos los casos, se erigieron siguiendo un «plan estelar», como ha quedado atestiguado por los estudios arqueoastronómicos de estos monumentos. De confirmarse la datación extrema de la Gran Esfinge o, cuanto menos, la propuesta por Bauval, los arquitectos de estas imponentes maravillas sin duda tendrían más de «celestes» que de humanos.

Por Paco González.

http://mysteryplanet.com.ar/