EL ENCUENTRO DE CUSSAC (1967)

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En el fenómeno de los OVNIS tenemos que tener en cuenta la diversa variedad de casos y sus clasificaciones para poder entender el nivel de dramatismo que el testigo tuvo que afrontar ante un suceso que lo desconecta de la realidad de un simple ser humano.

Uno de esos casos en donde no quedan dudas fue el sucedido en Cussac en un pequeño pueblo de Cantal Macizo Central, Francia. Esta es una pequeña ciudad situada a 1045 metros del nivel del mar, en una meseta un poco pantanosa, en donde el río Temes fluye en el Truyere, después de pasar por el pueblo de Alleuze.

El 22 de agosto de 1967, dos hermanos. Francois y Anne Marie, de 13 y 9 años respectivamente, acompañados de su perro Medor, salieron para llevar a una docena de vacas a pastar al costado de la carretera n°57 a 800 metros de Cussac.

Ese recorrido lo hacían habitualmente turnándose para cuidar los animales. Mientras que las vacas pastaban los niños jugaban a las cartas para pasar el tiempo. Hubo algo de movimiento en la carretera local con coches que pasaban de vez en cuando. En un momento dado las vacas empezaron a saltar una pequeña valla que separaba de otra propiedad donde había otras vacas. François, que estaba sentado en la hierba, se puso de pie en ese momento para llamar a su perro para que desvíe las vacas. Fue entonces cuando observó, a unos 60 metros de donde estaba, lo que él pensaba eran cuatro niños, detrás de una pequeña valla de piedra y rodeado de arbustos y árboles.

Intrigado, advirtió a su hermana Anne Marie, que estaba encantada con la oportunidad de tener nuevos amigos con los que jugar. Debido a esto, ella corrió hacia ellos gritando e invitandolos.

Pero al ver bien que no eran niños, quedó asombrada al darse cuenta que se trataba de unas pequeñas criaturas que al parecer no se asustaron ante la presencia de los dos hermanos así permaneciendo en el mismo lugar. Dos de estos seres estaban de pie al lado de un extraño dispositivo. Un tercer se encontraba de espalda hacia ellos, estaba en el centro, y de rodillas, y parecía que estaba haciendo algo en el suelo. Y un cuarto se encontraba parado a la derecha, mirando hacia los niños. De acuerdo con el relato de estos dos hermanos este cuarto tenía galgo en su mano lo que parecía ser algo parecido a un espejo. Tenía una forma rectangular y medía entre 20 x 30 cm, y al parecer tenia dos caras. Su intenso brillo cego a los niños y así también el reflejo que este proyectaba sobre el lado derecho de la extraña máquina.

De acuerdo con el informes de los niños, estos seres tienen entre 1 a un 1,20 metro de altura (con una pequeña diferencia de altura entre ellos), eran delgados, con cabeza alargada, sus narizes eran puntiagudas, con una afilada barbilla, los brazos eran más largos de lo normal (comparadas a los de un ser humano normal), y sus piernas eran delgadas y cortas. Vestían un traje negro, similar a las que se utilizan para bucear en el mar con un aspecto brillante.
François en ese momento se subió a un pequeño muro que rodeaba el campo, a lo largo de la carretera 57, para observar mejor a los extraños, y a partir de este acto algo parece haber cambiado los planes de estos visitantes.

Al parecer aquellos seres detectaron la presencia cercana de estos dos niños e inmediatamente regresaron al objeto.
En un momento los dos niños quedaron asombrados al ver como estos seres de repente comenzaron a levitar hacia la entrada del objeto. Tres de ellos se lanzaron de lleno dentro del objeto. El cuarto miembro regresó y recogió algo que había caído en el suelo e inmediatamente volvió al objeto que a cabo de unos segundos realizó unos movimientos en espiral hasta que se sintio un suave y agudo silbido mientras que el objeto aumento su brillo. El extraño vehiculo desaparecio en el cielo, en dirección noroeste, hacia Plomb de Cantal.

El perro de los niños ladró durante algún tiempo. Las vacas de los vecinos dejaron de pastar y se unieron a la manada de François y Anne Marie y se quedaron mugiendo por un tiempo. Un extraño olor a azufre permaneció en el ambiente. Ante estos hechos, los hermanos recogieron sus vacas y volvieron a su casa. François tenía un reloj que funcionaba perfectamente bien hasta esa fecha. Al parecer, después de este episodio se había detenido. A 300 metros del lugar se encontraron con el Sr. Valjeux y a este le preguntaron que hora era. Fue a las 10.30. Después se dio cuenta de la ausencia del perro y que al llegar a la casa lo encontraron allí. Esto les había parecido extraño ya que el nunca se separaba de ellos cuando hacían su recorrido.

Al llegar a la casa, los dos hermanos contaron entre lágrimas lo que había sucedido. Con lo cual el padre se puso en contacto con la policía que investigó el caso poco después. La investigación no reveló nada inusual, sólo encontraron en el lugar un fuerte olor a azufre.

Unos días despues los testigos tenían los ojos llorosos e irritados, y les molestaba la luz.
También hubo otros testigos que vieron a los niños en el lugar en el momento del contacto. El Sr. Delcher trabajaba en un granero cercano y pudo escuchar el sonido de un silbido agudo, al mismo tiempo que los niños se encontraban en ese lugar. Otro granjero fue testigo cuando las vacas empezaron a mugir, pero no pudo ver nada en el cielo.

Fuente: Archivos Bureau 2017.