Es la Gran Esfinge de Giza una estructura construida por los Anunnaki?


¿Y si existiera más acerca de los Anunnaki de lo que actualmente sabemos?

¿Y si la historia que nos han transmitido está incompleta? ¿Qué pasaría si hace miles de años misteriosos «dioses» llamados los Anunnaki descendieron del cielo y ayudaron a fundar la civilización moderna?

¿Y si durante su larga estancia en la Tierra dejaron diversas estructuras con el fin de honrar su tiempo en este planeta?

Según muchos autores, muchas pruebas de la existencia de los antiguos Anunnaki se pueden encontrar alrededor del mundo. En este artículo nos centraremos en la relación entre la Gran Esfinge de Giza, los antiguos Anunnaki y los misterios que la rodean.

Los antiguos egipcios no tienen registros acerca de la construcción de la Esfinge y curiosamente, este antiguo monumento fue descubierto – casi completamente enterrado en la arena, en el año 1817, cuando la primera excavación arqueológica moderna, dirigida por Giovanni Battista Caviglia logró descubrir el pecho de la esfinge.

¿Y si una las razones de la ausencia de «textos antiguos» que mencionen a la Gran Esfinge se debe a que fue construida antes del surgimiento de la civilización egipcia?

¿Y si el origen de la Gran Esfinge pudiera rastrearse cientos de miles de años atrás, en el momento cuando los Anunnaki gobernaban la Tierra?

Después de un par de décadas, la Gran Esfinge fue finalmente excavada en su totalidad entre los años 1925 a 1936 por una expedición arqueológica dirigida por Émile Baraize. Muchos autores han aceptado parcialmente la idea de que la Gran Esfinge de Giza puede ser uno de los mejores ejemplos de una civilización antediluviana.

Curiosamente, según un estudio presentado en la Conferencia Internacional de Geoarqueología y Arqueominerología en Sofía, titulado: Aspecto geológico del problema de la construcción de la Gran Esfinge, de los autores I. Manichev Vjacheslav (Instituto de Geoquímica ambiental de la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania) y Alexander G. Parkhomenko (Instituto de Geografía de la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania) propone que la gran Esfinge posee en realidad 800.000 años de antigüedad. Una teoría revolucionaria que está respaldada por la ciencia.

Fotografía de la Esfinge tomada a principios del siglo XIX, antes de que sea excavada y restaurada totalmente.

¿Quién podría haber creado esta majestuosa y compleja estructura hace 800.000 años?

Millones de personas alrededor del mundo están convencidas de que cientos de miles de años atrás, avanzados seres vivieron en nuestro planeta. Muchos autores e investigadores se refieren a ellos como los Anunnaki: «aquellos que vinieron desde el cielo a la Tierra.» Supuestamente y según algunos autores, los antiguos Anunnaki fueron una civilización extraterrestre muy avanzada, originarios de un planeta de nuestro Sistema Solar.

Estos misteriosos seres vinieron a la Tierra hace cientos de miles de años atrás y pusieron en marcha la civilización humana. Curiosamente, si miramos hacia atrás en los innumerables descubrimientos que se han hecho en el último par de décadas, entenderemos que la historia tal como la conocemos es totalmente diferente de la realidad.

La gran Esfinge de Giza es una de las más elusivas estructuras arqueológicas del planeta. Es evidente que los arqueólogos han fallado en explicar quién y cómo se construyó esta colosal estructura. Curiosamente, Gaston Maspero, un egiptólogo francés conocido por popularizar el término

«Pueblos del mar» en un artículo de 1881, escribió en el libro Dawn of Civilization lo siguiente: …La esfinge pudo haber existido desde los días de los ‘seguidores de Horus’, una raza de seres predinásticos y semi divinos, que, según las creencias de los antiguos egipcios existieron miles de años antes que los faraones de Egipto.”

No existen registros escritos sobre la Esfinge ni de sus creadores. Las pistas más grande que tenemos de la Esfinge son las huellas de erosión hídrica que han llevado a muchos autores e investigadores a creer que esta magnífica estatua antigua precede a la antigua civilización egipcia.

Pero lo que hace que la gran Esfinge de Giza sea aún más impresionante son sus cavidades y cámaras que se encuentran dentro del monumento. Muchos investigadores han propuesto durante mucho tiempo que debajo de la Esfinge existen una serie de túneles y habitaciones complejas. Entre las reivindicaciones más extraordinarias relacionadas con la Esfinge está el mítico «Hall of records» o «Salón de los Registros» que se encontraría justo debajo de este antiguo monumento.

Se dice que el «Salón de los Registros» es la clave para entender nuestra civilización y la verdadera historia de la humanidad. Mitológicamente, se dice que es una biblioteca enterrada en algún lugar en Egipto, y muchos creen que podría estar situada debajo de la enigmática Esfinge de Giza. En el libro Message of the Sphinx, de Graham Hancock y Robert Bauval se da a conocer que el gobierno egipcio junto con los arqueólogos estadounidenses han bloqueado las investigaciones alrededor o por debajo de la Esfinge, evitando que se localicen las cavidades subterráneas y así averiguar lo que se encuentra debajo de la Esfinge.

Evidentemente el poder de quienes rigen al mundo decaería si todos fueramos testigos y conscientes de la verdadera historia de la humanidad.

CodigoOculto.com

La medición del tiempo: Un invento de los sumerios


Podemos encontrar curioso el hecho de dividir las horas en 60 minutos y los días en 24 horas: ¿por qué no un múltiplo de 10 o de 12? Por decirlo de forma sencilla, la respuesta a esta pregunta es que los “inventores” del tiempo no operaban con un sistema decimal (base 10) ni duodecimal (base 12), sino con un sistema sexagesimal (base 60). Para un pueblo tan innovador como los antiguos sumerios, los primeros en dividir los movimientos del cielo en intervalos mensurables, 60 era el número perfecto.

La utilidad del número 60

El número 60 puede dividirse en 1, 2, 3, 4, 5, 6, 10, 12, 15, 20 y 30 partes iguales. La cosa no queda ahí, ya que además los astrónomos sumerios creían que el año tenía 360 días, un número que es exactamente seis veces 60. El imperio sumerio finalmente cayó, pero a pesar de todo, el mundo ha seguido utilizando desde hace más de 5.000 años la configuración del tiempo inventada por los sumerios.

El paso del tiempo

Muchas antiguas civilizaciones tenían un concepto tosco del paso del tiempo. Evidentemente, el día empezaba cuando salía el sol y la noche cuando se ponía. Pero el paso de semanas, meses y años no era tan obvio; sin embargo, estos ciclos también habían sido esbozados por los pueblos de la antigüedad. Un mes era la duración de un ciclo lunar completo, mientras que una semana era el tiempo que transcurría en una fase del ciclo lunar.

La famosa tablilla matemática babilonia conocida como Plimpton 322

El año podía calcularse basándose en la sucesión de las estaciones y la posición relativa del sol. Cuando se consiguió determinar el cénit del sol, los estudiosos de la antigüedad pudieron contabilizar el número de amaneceres/ocasos que pasaban hasta que el sol alcanzaba su cénit de nuevo. De este modo, los antiguos egipcios, mayas y babilonios, ente otros, determinaron que el año tenía 360 días. Pero fueron los astrónomos y matemáticos sumerios los primeros en dividir sistemáticamente el paso del tiempo. Su concepción fue ampliamente aceptada y se extendió por toda Eurasia.

El sistema decimal no fue el primero que se utilizó para contar

El sistema decimal es a día de hoy la base numérica más ampliamente utilizada. Es un sistema de conteo disponible al momento, dado que el ser humano dispone de diez dedos para contar. Por esta razón, varias civilizaciones se disputan la invención del sistema decimal, entre las que destacan los griegos (circa 300 a. C.), los chinos (100 a. C.) y los indios (circa 100 d. C.). Son menos conocidos los orígenes del sistema duodecimal, aunque parece haber surgido independientemente en diferentes lenguas, como el antiguo nigeriano, el chino y el babilónico, sistema basado principalmente en la creencia en los doce signos del Zodíaco. Sin embargo, todos ellos fueron precedidos por los antiguos sumerios, que idearon su sistema sexagesimal en el III milenio a. C.

Las antiguas civilizaciones miraban al cielo para determinar el paso del tiempo.

Los sumerios inventan el sistema sexagesimal

Los sumerios dieron preferencia en un principio al número 60 por ser fácilmente divisible. No solo se obtenían pocos restos al dividir y operar con el número 60 y sus múltiplos, sino que además estos restos no tenían decimales periódicos (como por ejemplo 1/3 = 0.333…), un concepto matemático que los sumerios no podían manejar por aquel entonces. El país de Sumer fue conquistado en el 2400 a. C. por los acadios, y más tarde por los amorritas (también conocidos como babilonios) en el 1800 a. C. Cada poder conquistador sucesivo parecía apreciar de igual manera el sistema sexagesimal por su practicidad, incorporándolo a sus propias matemáticas. De este modo, la idea de dividir el tiempo en unidades de 60 perduró y se extendió hacia al este por Persia, la India y China, así como por el Oeste hasta Egipto, Cartago y Roma. El sistema encajaba perfectamente con el logro de los astrónomos chinos al descubrir las doce horas astronómicas de las estrellas (un descubrimiento principalmente teórico, ya que la mayor parte de la población se guiaba por el sol). También funcionaba de acuerdo con las estrategias militares imperiales, en particular en lo que respectaba a la división de la vigilancia nocturna en múltiples intervalos de idéntica duración. Los egipcios empleaban tres turnos de centinela por noche, los romanos cuatro.

Tablilla babilónica YBC 7289 en la que se observa la suma sexagesimal 1 + 24/60 + 51/60 2 + 10/60 3 como aproximación a la raíz cuadrada de 2 ( √2 = 1.41421296…)

Con las innovaciones griegas e islámicas en geometría, se descubrió que 360 no era solo la duración exacta de una órbita terrestre ideal, sino también un número perfecto para medir y dividir el círculo. De este modo, el sistema sexagesimal empezó a consolidar su lugar en la historia al convertirse en un concepto esencial para las matemáticas y la navegación (al dividirse el globo terrestre en grados de longitud y latitud). Finalmente, con la invención del reloj en el siglo XIV, el círculo de este mecanismo fue dividido en cuadrantes sexagesimales en los que cada minuto se subdividía a su vez en 60 segundos, conservando así la base sexagesimal inventada miles de años atrás por los sumerios.

AncientOrigins.es

 

Los Anunnaki y la historia prohibida del origen de la Humanidad


Los textos sumerios antiguos se refieren a los Anunnaki como “los que descendieron del cielo”. Una raza de seres extremadamente poderosos y avanzados que diseñaron la humanidad cientos de miles de años atrás. Según el relato del Génesis, el duodécimo planeta, conocido como Nibiru, estaba poblado por humanoides muy similares a nosotros, los seres humanos. Posteriormente, se encontraron con un problema severo en su atmósfera y lo abandonaron, viajando a través del sistema solar con el fin de encontrar oro, un metal especial que podría resolver la problemática sufrida en su planeta.

Cuando Nibiru se acercó a la órbita de la Tierra hace unos 432.000 años, los nibiruanos utilizaron naves espaciales para enviar individuos y bienes esenciales desde su planeta hasta la Tierra, y aquellos seres avanzados establecieron bases en la antigua Mesopotamia. Asimismo, a fin de extraer el precioso metal también establecieron minas de oro en Africa del Sur, donde se encontraban abundantes depósitos de este mineral.

Pero, debido a que ejecutar el pesado trabajo minero no convenía a los maestros nibiruanos, el pueblo Anunnaki fue enviado para hacer el trabajo por ellos, siendo tratados como una especie de esclavos a pesar de que sus características físicas e intelectuales se imponían a nuestros actuales estándares humanos modernos. Sin embargo, los Anunnaki pronto se rebelaron contra sus supervisores y exigieron crear un ser inferior con el fin de que realizase este “pequeño” trabajo en su lugar.

Representación imaginaria de Nibiru acercándose a la Tierra.

Los líderes consultaron su propuesta y finalmente llegaron a la conclusión de que se hacía necesaria la existencia de un ser menor para llevar a cabo ese tipo de trabajo y crearon una nueva especie, combinando sus genes con los de los primates más evolucionados que vivían en la Tierra en aquel momento que, probablemente, fueran los Australopitecos.

Al principio, Enki y Ninmah (dos de los líderes) diseñaron seres de formidable fuerza y gran tamaño que trabajaron para los Anunnaki en la Tierra. Mas, estos nuevos seres presentaban un “fallo” importante: no podían reproducirse, por lo que los llamados “dioses” tenían que estar creándolos continuamente para conseguir una producción óptima de las extracciones minerales. Entonces, Enki y Ninmah desarrollaron varios prototipos de seres hasta que lograron alcanzar la meta deseada, consiguiendo que se pudieran reproducir entre ellos: había sido creada la primera especie humana bajo la forma del Homo Erectus.

Cada vez que Nibiru se alejaba de la Tierra, una parte de los “dioses” regresaba a su planeta natal hasta que terminara el ciclo de 3.600 años, un período temporal al que los sumerios llamaban Sar. Mientras tanto, los Anunnaki permanecían en la Tierra para cuidar de las minas de oro y de sus nuevos esclavos, tal y como les había sido ordenado por sus “dioses”.

Reconstrucción de un ejemplar de Homo erectus expuesta en el Museo del Estado de Westfalia, Herne, Alemania.

Sin embargo, los nuevos seres, creados a imagen y semejanza de sus creadores, finalmente comenzaron a luchar por cuestiones terrenales, formaron una alianza y se rebelaron contra sus amos, de manera exactamente igual a como habían hecho los Anunnaki anteriormente. Muchos de ellos lograron escapar de las minas y, finalmente, se establecieron como individuos libres en otras regiones de la Tierra, viviendo sus vidas –tal y como se describe en muchos textos antiguos–, “como bestias salvajes”.

Tras 3.600 años el ciclo se completó una vez más, y los líderes de los Anunnaki volvieron a la Tierra, quedando muy descontentos al contemplar que la situación estaba fuera de control. Condenaron a los Anunnaki a trabajar en las minas una vez más, y durante su breve estancia en el planeta Tierra, los maestros realizaron nuevos experimentos para crear una raza más perfecta de trabajadores.

Así, desarrollaron una nueva especie capaz de pensar, hablar y reproducirse, creando al hombre moderno, también conocido como Homo sapiens.

El jefe científico Enki y el médico Ninti, jefes de los Anunnaki, hicieron uso de la manipulación genética y la fertilización in vitro a fin de crear a los seres humanos “a su imagen y semejanza”. El proceso consistió en el desarrollo de un organismo biológico en un entorno controlado no biológico, similar a tubos de ensayo y probetas.

Detalle del ‘Sello de Adda’. Los personajes pueden ser identificados como dioses por sus sombreros puntiagudos. La figura central con corrientes de agua y peces fluyendo de sus hombros es Ea (versión acadia de Enki), dios de las aguas subterráneas y la sabiduría. A la izquierda se observa una diosa alada, Ishtar (la Inanna sumeria). Las armas que asoman por detrás de sus hombros simbolizan su naturaleza belicosa. Museo Británico.

“Varón y hembra los creó; y los bendijo, y los llamó Adán el día en que fueron creados”. (Génesis 5,2). El término hebreo Adán no se referiría por tanto a un solo hombre, sino más bien, al primer grupo de seres humanos llamados adanitas o “Los que son de la tierra”.

Pero tras la creación del hombre, los Anunnaki todavía se enfrentaban a otro gran problema: los esclavos que habían escapado y se habían dispersado por gran parte del planeta. La solución llegó bajo la forma de un gran diluvio provocado por lo que estaba sucediendo en nuestro sistema solar en aquellos tiempos.

Se acordó que se dejaría morir a las especies “fugitivas” no avisándoles de lo que estaba por venir. Sin embargo, el director científico Enki, convencido de que su última creación era demasiado perfecta y única, decidió finalmente permitirle vivir sobre este planeta. Al poco llegó la gran inundación, limpiando a la humanidad de toda especie a excepción del Homo sapiens.

‘El Diluvio’, óleo de León Comerre (1850-1916). Museo de Bellas Artes de Nantes.

Este artículo está basado en la obra de Zecharia Sitchin conocida como Crónicas de la Tierra, que presenta la supuesta historia prohibida de la especie humana partiendo de innumerables estudios e interpretaciones de las antiguas civilizaciones que florecieron y se desarrollaron hace milenios usando técnicas ahora olvidadas.

Este artículo fue publicado con anterioridad en Código Oculto

La misterosa Abducción de Napoleon Bonaparte


A lo largo del curso de la historia, de vez en cuando una mente brillante se ha alzado para someter la voluntad de las personas en todas partes de acuerdo a su interés y conquistar el mundo. Todos ellos, incluyendo a Alejandro Magno y Saladino, utilizaron tácticas, tecnología y habilidades de negociación más allá de la comprensión para sus sociedades y respectivos períodos de tiempo.

Hace tres años, el Dr. Dubois solicitó y recibió permiso para examinar el cráneo de Napoleón Bonaparte con el fin de descubrir cualquier posible problema médico que nos ayudara a entender mejor su pensamiento y comportamiento. Buscaba anomalías en las glándulas cuando vio una pequeña incisión en el hueso.

Lo que encontró desafía la explicación científica hasta nuestros días.

Los investigadores sólo pudieron adivinar la naturaleza y procedencia del objeto, porque es mucho más pequeño que cualquier dedo humano y no tiene componentes eléctricos o cableado. El cráneo de Napoleón creció alrededor del extraño objeto, así que una cosa que los investigadores pudieron concluir es que probablemente fue insertado en su cabeza durante sus años de juventud. (asumimos que fue durante su estancia en Egipto).

El líder más poderoso de Francia nunca habló de esto con nadie y nunca se encontró una historia escrita de él, por lo que los investigadores comenzaron a excavar registros de sus viajes, con la esperanza de encontrar lugares y circunstancias donde podría haber tenido un encuentro con representantes extraterrestres.

El líder más poderoso de Francia nunca habló de esto con nadie y nunca se encontró una historia escrita de él, por lo que los investigadores comenzaron a excavar registros de sus viajes, con la esperanza de encontrar lugares y circunstancias donde podría haber tenido un encuentro con representantes extraterrestres.

Primero, hubo un levantamiento local en 1794, cuando un Napoleón de 25 años desapareció durante varios días y le dijo a todos al regresar que estuvo preso. El microchip, si eso es lo que realmente es, podría haber sido instalado primero y más tarde actualizado o reparado, o su cuerpo podría haber sido sólo objeto de pruebas de compatibilidad en un primer momento.

La mayoría de los casos de abducción extraterrestre no son singulares, lo que significa que el sujeto es usualmente secuestrado y estudiado no sólo una vez, sino muchas veces (como los expertos en vida silvestre hacen al colocar dispositivos de rastreo y registro en animales para la investigación). Se sabe que los OVNIs aparecen en las zonas de conflicto y algunos creen que fue elegido durante la rebelión de la época, por fuerzas extraterrestres, para detener de algún modo la violencia.

Después de esta extraña desaparición causada por una posible abducción donde se le implanto el microchip y obtuvo mejoras mentales, Napoleone (su nombre de nacimiento, sus padres eran italianos de Córcega) continuó dirigiendo grandes ejércitos, convirtiéndose en emperador de Francia y teniendo a Europa a sus pies en sólo unos pocos años.

Las personas que lo han conocido cara a cara dijeron que su presencia era tan poderosa que sentían que algo les impediría hacerle daño en alguna manera, incluso si no había nadie más presente en la habitación. Algunos lo describieron como un aura o una armadura invisible, pero muchos creen ahora que estos sentimientos eran causados por la energía generada por el microchip.

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