El Caso de William Herrmann

Siguenos en Facebook Siguenos en @Mparalelos SUSCRIBETEPLANTILLA

2:17:03 PM

A eso de las 8:10 a.m. del 2 de diciembre de 1977, William Herrmann, residente de Charleston, Carolina del Sur, fue despertado por un intenso retumbo que sacudió su casa móvil. Tomando a su asustada hija que lloraba, se fue a la puerta, la abrió y vio un objeto plateado en forma de platillo que sobrevolaba las torres de energía eléctrica cerca del Río Ashley, no muy lejos de su casa. Entre noviembre de 1977 y marzo de 1978, Herrmann y otros residentes de North Charleston fueron testigos de quince avistamientos de objetos voladores no identificados. Herrmann, al igual que sus vecinos, llevaba una vida imperturbable hasta que la tranquilidad fue rota por el sobrevuelo de estos extraños objetos en forma de disco. Su casa móvil, en las vecindades del Río Ashley, se convirtió en uno de sus más importantes puntos de observación del fenómeno.

El ruido que los despertó a su hija y a él esa mañana de diciembre había procedido de la misma zona del objeto en forma de platillo. Herrmann lo comparó a un ruido causado por un serio descarrilamiento de trenes. Esa mañana del 2 de diciembre, William no encontró extraño el suceso. El mes anterior, él había visto OVNIs los días 12 y 27 en la misma zona. De hecho, el 27 de noviembre tuvo la suerte de tener a mano su cámara Instamatic 126, con la que había tomado fotografías a su hija en la fiesta de su cumpleaños. Herrmann logró tomar varias instantáneas del objeto, las que hizo llegar a la Base de la Fuerza Aérea de Charleston a petición del oficial de información de la base. “Fui para ver al, en ese entonces, capitán Wade King. En la puerta de la base me saludaron el capitán King y un sargento de la policía militar. Este último me pidió las fotos y negativos para analizarlos en la base”.

Herrmann se rehusó y se llegó a un compromiso: permitió que el capitán tomara una foto para el análisis; en cambio, a Herrmann se le entregó un recibo. Unas tres semanas más tarde, después de haber hecho ampliaciones de 20 cm x 28 cm a todas las fotografías que había tomado, Herrmann volvió a la base para recoger la foto entregada al capitán King. “Su opinión era que yo había fotografiado un Jet Phantom F4 de la Fuerza Aérea. Me dijo que si yo observaba bien de cerca, podría ver las alas y el estabilizador del avión. En ese momento saqué la ampliación que claramente mostraba el objeto en forma de disco. Él se enfureció y me dijo que me olvidara del incidente y que lo borrara de mi mente”. Para William Herrmann, ese avistamiento y los que siguieron sólo reforzaron su convicción de que él y otros residentes de Charleston estaban siendo visitados por vehículos de otro mundo.

La respuesta estándar ofrecida a Herrmann por la Fuerza Aérea era la de que habían dejado de recoger información acerca de los OVNIs desde que cerraron sus archivos con el Proyecto Libro Azul, pero Herrmann no lo creyó. El empezó a enlazar los retumbos asociados con algunos de los avistamientos de OVNIs con el fenómeno sky quake (‘aeromoto’) experimentado por los residentes de la costa este de Estados Unidos.

Para Herrmann, la tarea fue formidable. Con sólo la educación secundaria y un trabajo en mecánica de inyectores de diesel, él sabía que obtener credibilidad iba a ser difícil. Para hacer las cosas más difíciles, el 3 de marzo de 1978, el Departamento de Defensa de Estados Unidos informó que los sky quakes se debían a los estampidos sónicos causados por aviones militares a propulsión. Curiosamente, la noticia daba conocer que la fecha inicial en que se habían manifestado los sky quakes había sido el 2 de diciembre, el mismo día en que Herrmann se había levantado sobresaltado por los retumbos y había visto un OVNI. La primera parte del documento titulado “Ondas de choque de la costa este aparentemente causadas por raro efecto de estampido sónico”, dice lo siguiente:

“El Departamento de Defensa anunció hoy que las ondas de choque atmosféricas reportadas por los residentes del litoral en Nueva Jersey y Carolina del Sur a comienzos de diciembre de 1977 fueron aparentemente causadas por un raro estampido sónico producido por un avión… Desde el 2 de diciembre, más de una docena de extraños incidentes de sky quake que sacuden ventanas, paredes y pisos y producen otros efectos, han sido reportados a lo largo del Este y las costas del Golfo, principalamente entre Carolina del Sur y Nueva Jersey”.

A Herrmann no le cabía duda que esas noticias estaban destinadas al consumo público y que la verdadera razón de los temblores se hallaba en otro lugar. Entonces, gracias a un contacto en la ciudad de Nueva York, Herrmann recibió copia de un memorándum (oficial) de Estados Unidos fechado el 16 de enero de 1978. El documento se refería al esfuerzo de un jet de Estados Unidos que intentaba interceptar a un grupo desconocido.

En parte, el reporte decía:

“A las 14:25 horas, el señor Drayton Cooper del noticiero del canal 2, en Mount Pleasant, Carolina del Sur, informó que había recibido numerosas llamadas telefónicas de ciudadanos que viven a lo largo de la costa, para señalar que habían escuchado retumbos. Se llamó a los oficiales del Control de Operaciones de la base militar de Charleston, en Carolina del Sur, para informarles de tales eventos. Entonces, dos jets F-4 fueron enviados a investigar. Los dos interceptores F-4 volaron a puntos situados entre 60 y 120 Km de distancia de la Base Charleston de la Fuerza Aérea, a altitudes entre 3.000 y 7.500 m. Los aviones aterrizaron en Cecil Field, Florida, a las 14:55 horas”.

Pero ahí no terminaron las cosas. El siguiente párrafo revelaba que un contacto de Betty Shedburne, de la estación de radio WHAN, en Haines, Florida, reportaba ruidos entre las 16:15 y 16:35 horas, dos horas después de los reportados el 12 de enero de 1978. Para William Herrmann, sin embargo, la parte más significativa del memorándum fue el último párrafo… Ahí figuraba una lista de los avistamientos de OVNI registrados a finales de 1977, incluyendo las horas exactas en que habían ocurrido con una breve descripción de su visita al capitán King de la Base Charleston de la Fuerza Aérea.

El párrafo decía así:

“En el curso de la conversación, ella (Betty Shedburne) también contó que un ciudadano local, el señor Willian Herrmann, 212 Floyd Circle, Charleston, SC, teléfono 552-3842 o 552-8429, se había comunicado con ella y había dicho que él tenía fotos de un objeto en forma de platillo, al que le había tomado fotos el 12 de noviembre (18:00 horas), 27 de noviembre (17:20 horas), 2 de diciembre (09:30 horas) y 4 de diciembre (20:30 horas)…”

El párrafo sigue así:

“El Sr. Herrmann le había mostrado las fotos al capitán King, de la Base Aérea Charleston, quien indicó en un análisis preliminar de una fotografía no ampliada que la misma mostraba una nave identificable. Sin embargo, al ampliarla, la forma correspondía más a la de un platillo y no era identificable. El Sr. Herrmann declaró que el objeto había seguido las líneas eléctricas antes de irse rápidamente. El Sr. Proodian ha solicitado al Dr. Bagwell analizar personalmente las fotos y, de encontrarlas interesantes, enviarlas al Instituto de Investigación Naval”.

Se descifraron más tarde dos códigos que designaban al remitente y destinatario del documento y se encontró que había sido enviado por la Oficina de Investigación Naval a la Oficina de Investigación de Plasma. Pero Herrmann sentía que continuaba eludiéndole la prueba definitiva. El 22 de enero de 1978, él tomó otro juego de fotografías de un OVNI. Ese domingo él iba camino a la iglesia y se había desviado de Dorchester Road a Cross-Country Road, el cual desemboca en Ashley Phosphate Road cerca de su iglesia. En ese momento, un brillante objeto en forma de disco plateado atravesó el camino y se elevó. Herrmann dijo: “Seguí el objeto en el cielo, que hacía maniobras en forma de triángulo, cuando, de repente, un avión C-141 Starlifter de transporte se dirigió sobre el mismo curso del OVNI mientras éste se acercaba a la Base Charleston de la Fuerza Aérea. Tomé una foto del OVNI cuando volaba sobre la cola del avión”. Poco después del incidente, el periódico local publicó un artículo que describía el incidente. A la semana siguiente, Herrmann recibió una llamada de Sam Eskew, capitán de la Fuerza Aérea y piloto de transporte de 28 años de edad estacionado en la Base Pope de la Fuerza Aérea. Eskew le dijo a Herrmann que él era conocido del Tnte. Gary Henderson, el piloto del avión fotografiado por Herrmann. Aparentemente, Eskew había tenido él mismo una experiencia en el aire con un OVNI en el mes de enero, y quería hablar al respecto. Eskew le dijo a Herrmann que toda su tripulación había visto el objeto y prometió enviarle una lista de las personas que habían sido testigos del fenómeno. Eskew también sugirió verse con Herrmann al día siguiente durante la hora de almuerzo, ya que él y su tripulación iban a volar a Charleston a la mañana siguiente.

herrmanndrawings
Izq: El Sr. Herrmann declaró que el objeto había seguido las líneas eléctricas antes de irse rápidamente. Der: Maniobras del objeto sobre las líneas eléctricas.

wherrmann02_doc

Desafortunadamente, Sam Eskew y su tripulación nunca llegaron a Charleston. Todos murieron cuando el avión fue golpeado por un rayo no lejos de su destino. Una cosa salió a luz esclareciéndole este incidente a Herrmann, quien más tarde obtuvo mediante el Acta de Libre Información una copia del récord de la misión y horas de vuelo del C-141 piloteado por el Tnte. Col. Henderson. La fecha señalada en la página dos del documento correspondía exactamente a la indicada por Herrmann en su informe. Herrmann llegó, inclusive, a poner en correspondencia la hora de llegada del avión a Charleston con la hora en que el OVNI había aparecido detrás del avión. El documento mencionaba los nombres de los miembros de la tripulación de Henderson y el número del avión.

wherrmann03_ufo
OVNI fotografiado sobre la Base Charleston de la Fuerza Aérea. 14 de abril de 1980. Fotógrafo: William Herrmann.
wherrmann04_ufo
OVNI fotografiado sobre Charleston, Carolina del Sur. 28 de enero de 1978. Fotógrafo: William Herrmann.
wherrmann_abduccion
“De repente, un OVNI flotaba sobre mi cabeza. Una luz azulada rápidamente me envolvió como si me halara hacia el interior de la parte inferior de la nave”.

Aunque entristecido por la muerte de Eskew, Herrmann saboreó la certeza de que, al menos, él y Henderson habían experimentado el fenómeno. Herrmann no se imaginaba que muy pronto él participaría en un hecho de tan fantásticas proporciones que sus afirmaciones se hundirían en un pantano de escepticismo. Una vez más, el 18 de marzo de 1978, Herrmann se encontró en los rieles del tren, cerca del Río Ashley, frente a un nuevo OVNI. Casi tres horas después, el agente de policía Pike Limehouse, de Charleston, llamó a la esposa de Herrmann desde la subestación de Knightsville. El agente reportó tener a un William Herrmann anonadado.

La experiencia de Herrmann emergió después de las hipnosis progresivas practicadas por el Dr. Harder de APRO (Organización de Investigación de Fenómenos Aéreos), y más tarde, por el afamado doctor Gross de la Clínica Cleveland. Su increíble relato incluye las siguientes revelaciones acerca de su encuentro el día 18 de marzo: “De repente, sin advertirlo, en un movimiento confuso, un OVNI flotaba sobre mi cabeza.

Una luz azulada rápidamente me envolvió como si me halara hacia el interior de la parte inferior de la nave… Me encontré acostado sobre una mesa bajo una máquina fluorescente, y tres seres de cuatro pies y medio de estatura con aspecto de feto, vestidos con trajes de tejido de punto, rondaban a mi alrededor… Tenían grandes ojos ovalados con el iris café, dos pequeñas hendiduras por nariz, y una fina abertura por boca. Recuerdo que me pusieron una caja negra en el brazo”.

HIPNOSIS REGRESIVA HACE RECORDAR DETALLES DE LA NAVE Y DE LAS CRIATURAS EXTRATERRESTRES

Entrevista con el observador de OVNI, William J. Herrmann. Entrevistador: Harry Lebelson.

H.L.: ¿Ha estado usted siempre muy interesado en los OVNIs?

W.H.: No antes de noviembre de 1977. Antes, yo pensaba que el asunto OVNI era bazofia, simplemente basura.

H.L.: ¿Qué le hizo cambiar de opinión?

W.H.: Tuve una serie de avistamientos que comenzaron en noviembre de 1977. Entre esa fecha y marzo de 1978, mi esposa, yo mismo, varios residentes de Charleston y oficiales de la ley fuimos testigos presenciales de OVNIs.

H.L.: ¿Qué vieron exactamente usted y las otras personas?

W.H.: Yo ví un disco metálico plateado que medía entre 18 y 19 metros de diámetro. El objeto estaba cerca, entre 500 y 1000 metros de altitud. La mayoría de las avistamientos ocurrieron después de la 9 p.m. Hubo cerca de quince avistamientos entre noviembre de 1977 y marzo de 1978.

H.L.: ¿Fueron reportados esos incidentes de OVNI en los medios informativos de Charleston?

W.H.: El periódico de Charleston escribió un artículo en diciembre de 1977. Este describía cómo yo había sido testigo de un OVNI y cómo había ocurrido seguidamente un air quake. El air quake consistió en un gran retumbo en el cielo, que fue escuchado en todos lados, desde Florida hacia arriba, por la costa este de Estados Unidos hasta Nueva Jersey. Se sugirieron muchas teorías para explicar las causas de estos air quakes. Algunos pensaron que era un jet supersónico Concorde o un jet ruso que venía de Cuba creando estampidos sónicos, o eran explosiones de gas metano provenientes del fondo del océano.

H.L.: ¿Está usted insinuando que existe una relación entre esos estampidos sónicos y los avistamientos de OVNIs?

W.H.: Aproximadamente a las 8:10 a.m. del 2 de diciembre de 1977, me despertó un intenso retumbo, que sacudió el trailer en el que estaba viviendo. Mi hija estaba en su cama y se despertó llorando. La tomé en mis brazos y fui a la ventana. Miré pensando que un tren se había descarrilado. Al otro lado del Río Ashley, cerca de mi casa, había un disco plateado que sobrevolaba las torres eléctricas. El estrenduoso ruido se intensificó y corrí a tomar mis binoculares. Cuando regresé a la ventana, el objeto había desaparecido.

H.L.: ¿Informó usted esto?

W.H.: Lo reporté a la Base Charleston de la Fuerza Aérea. Me dijeron que habían recibido numerosos reportes acerca del objeto y que ellos lo estaban buscando.

H.L.: ¿Dudaron ellos de su reporte?

W.H.: No. No dudaron del reporte. Los noticieros sólo reportaron un ruido proveniente de un estampido, pero no el avistamiento de un objeto. Sin embargo, otras personas en Charleston también vieron el OVNI.

H.L.: ¿Prodría usted haberse equivocado confundiendo un prototipo de avión de la Fuerza Aérea de Charleston con el OVNI?

W.H.: La Fuerza Aérea ayudó a realizar una investigación e informó que en el momento del air quake no había ningún jet militar Phantom F4 u otro avión en la zona militar cercana.

H.L.: Entiendo que usted tomó fotos del objeto durante el avistamiento de noviembre y también durante el avistamiento de enero de 1978.

W.H.: Sí. Las fotos del incidente de noviembre de 1977 fueron vistas por la Fuerza Aérea de Estados Unidos. El oficial de información de la Base Charleston de la Fuerza Aérea me llamó por teléfono a la casa y me dijo que quería ver las fotografías. No me explico cómo él se había enterado de ellas, en primer lugar.

H.L.: ¿Qué pasó cuando usted fue a la Fuerza Aérea con las fotos?

W.H.: El mayor Wayne King de la Base Charleston de la Fuerza Aérea quería que yo le entregara las dos fotos y los negativos. Tuve ganas de decirle “Mire ¡no nací ayer!”, pero simplemente le dije, “quiero quedarme con ellas por el momento”.

H.L.: ¿Sirvió usted alguna vez como militar de Estados Unidos?

W.H.: Sí, durante dos años y seis meses en el Ejército de Estados Unidos.

H.L.: ¿Comprende usted los procedimientos militares?

W.H.: Sí.

H.L.: ¿No se daba cuenta usted que los militares querían las fotos o los negativos del OVNI?

W.H.: De hecho yo le di al mayor King una copia de la fotografía del OVNI, y él me entregó un recibo. A la semana siguiente le entregué también una foto ampliada del objeto.

H.L.: ¿Qué pasó cuando usted trajo a la oficina del mayor la ampliación de la foto del OVNI?

W.H.: El mayor King me dijo que la Fuerza Aérea había analizado mi fotografía y que su análisis mostraba que el objeto era un jet Phantom F4. Entonces, él trató de señalar características en la foto, que él interpretaba como las de un jet Phantom F4. Entonces yo le mostré otra fotografía ampliada y con más detalles. Le mostré que el objeto no era similar a un avión. El se enojó entonces y me dijo que me olvidara del incidente y que borrara todo de mi mente.

H.L.: ¿Interpretó usted eso como si usted hubiese visto algo que no debió haber visto? ¿Algún tipo de aparato militar del gobierno de Estados Unidos?

W.H.: Inicialmente me dirigí a los militares porque ellos son responsables de patrullar el espacio aéreo alrededor de la Base Charleston de la Fuerza Aérea. Pensé que ellos tendrían alguna respuesta.

H.L.: ¿Porqué prosiguió usted su propia investigación después del avistamiento en vez de ir a la Fuerza Aérea?

W.H.: Sentía curiosidad por la experiencia que había tenido y quería algunas respuestas.

H.L.: ¿Preguntó usted a la Fuerza Aérea si se encontraba recogiendo información acerca del fenómeno OVNI?

W.H.: Me respondieron que ya no recogían información y que habían cerrado sus archivos con la terminación del Proyecto Libro Azul.

H.L.: ¿Sintió usted que le estaban dando una respuesta falsa, considerando su posición en la recolección de esa información?

W.H.: ¡Oh si! Tengo una copia de un memorándum oficial del gobierno de Estados Unidos que documenta y detalla mis experiencias en relación a los OVNIs en Charleston.

H.L.: ¿Cómo sabe usted que el documento es genuino?

W.H.: Tengo un contacto en la NASA, que descifró dos números del código del documento: procedía de la Oficina Naval de Investigación y había sido enviado a la Oficina de Investigación de Plasma. El código número 1405 fue designado como el oficial de Investigación Naval y el otro número era el de la Oficina de Investigación de Plasma.

H.L.: ¿Sabe usted qué estudia la Oficina de Investigación de Plasma?

W.H.: Esta oficina estudia el campo energético del plasma.

H.L.: ¿Cómo se convirtió usted en tema del memorándum del gobierno de los Estados Unidos?

W.H.: No tengo idea. H.L.: ¿Trabaja usted en algo en que sus experiencias de OVNI despiertan preocupación en el gobierno de Estados Unidos?

W.H.: No, pero mi padre trabaja para la Lockheed Aircraft.

H.L.: ¿Ha tratado alguien de amenazarlo o presionarlo para que olvide lo que vió?

W.H.: He recibido llamadas telefónicas que expresan amenazas a mi mi vida y dos veces casi me embisten y sacan de la carretera mientras iba en mi automóvil.

H.L.: ¿Ha habido algún otro evento significativo que implique a la Fuerza Aérea de Estados Unidos? W.H.: El 22 de enero de 1978 tomé el segundo juego de fotos de un OVNI. Esa mañana, un C141 Starlifter militar volaba en una zona donde había un OVNI. El OVNI persiguió al avión durante unos tres minutos y después voló sobre la cola del avión. Yo tomé una fotografía del OVNI cuando volaba sobre el avión militar. Se publicó un artículo poco después que describía el incidente del C141 Starlifter militar y del OVNI presenciado por mí. Una semana después recibí una llamada telefónica de Sam Eskew de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. El estaba estacionado en la Base Aérea de Pope, en Carolina del Norte, y afirmaba conocer los nombres del capitán y de la tripulación del C141 Starlifter militar que tuvo el encuentro con el OVNI.

H.L.: ¿Acordó usted encontrarse con él y obtener mayor información?

W.H.: Me dijo que llegaría al día siguiente en un vuelo militar de la Base Aérea de Pope y que me daría la información que yo necesitaba.

H.L.: ¿Se reunieron como habían planeado?

W.H.: Al día siguiente, mientras estaba en mi trabajo pasaron un boletín por la radio. Un avión C130 había estallado sobre Cottageville, Carolina del Sur. La Fuerza Aérea dijo que, golpeado por un rayo, el avión se había incendiado y los tanques de combustible habían explotado. El avión se había venido a pique y habían perecido todos los que estaban a bordo. El comandante del vuelo era Sam Eskew.

H.L.: ¿Fue el incidente de Eskew el último que involucraba a los militares respecto a los OVNIs?

W.H.: Sí. H.L.: ¿Tuvo usted algún otro avistamiento antes de marzo de 1978?

W.H.: Hubo dos avistamientos adicionales antes del 18 de marzo. Otras doce personas de Charleston vieron objetos metálicos.

H.L.: ¿No cree usted que ha visto más OVNIs que otras personas?

W.H.: Sí, realmente no sé por qué.

H.L.: Déjeme continuar ahora con los eventos de marzo de 1978. ¿Qué le pasó a usted?

W.H.: En marzo de 1978, alrededor de las 9:20 p.m., yo estaba con mi esposa en mi casa móvil. Caminé hacia la puerta y eché un vistazo hacia afuera. Vi un objeto resplandeciente que sobrevolaba las torres eléctricas a orillas del Río Ashley.

H.L.: ¿Qué hizo usted cuando vio el objeto?

W.H.: Yo le dije a mi esposa: ya regreso, y decidí acercarme para mirar el OVNI. Tomé el camino de los rieles del tren cerca del Río Ashley y vi que el objeto se movía graciosamente en el cielo. Estaba haciendo una maniobra similar a una hoja que cae, cuando, de repente, el OVNI apareció frente a mí, sobre los pantanos. El objeto lanzaba una luz azul-verde sobre los rieles del tren donde me encontraba. Yo estaba asustado y me caí hacia atrás al mismo tiempo que tropezaba con los rieles. Sentí que una fuerza me revolcaba y perdí la conciencia. La siguiente impresión que recuerdo es la de estar de pie en un campo abierto, rodeado de árboles.

wherrmann06_abductufo
Boceto del platillo utilizado en el secuestro de W.H. el 18 de marzo de 1978.

H.L.: ¿Dónde estaba el objeto cuando usted se encontraba en ese campo?

W.H.: El objeto ascendía hacia el cielo.

H.L.: ¿Era el objeto parecido a los otros OVNIs que había visto anteriormente?

W.H.: Sí.

H.L.: ¿Qué le llevó a creer que usted había sido secuestrado?

W.H.: El hecho de encontrarme en medio de una finca totalmente extraña me convenció que yo había sido transportado a ese lugar.

H.L.: ¿Qué pasó cuando usted se dio cuenta que estaba en un lugar extraño?

W.H.: Tomé el camino más cercano a la carretera, busqué un teléfono y llamé a la policía. La policía vino y me encontró en una condición de aturdimiento. Un oficial llamó a mi esposa, quien vino y me recogió.

H.L.: ¿Qué pensó su esposa de todo esto?

W.H.: Estaba preocupada porque me había ausentado tanto tiempo. A mí me pareció que habían pasado sólo cinco minutos, pero cuando miré el reloj me di cuenta que habían pasado, realmente, más de dos horas y media desde el comienzo del incidente.

H.L.: ¿Podría usted dar cuenta del tiempo perdido?

W.H.: No, no podría.

H.L.: Cuando la policía lo recogió, usted declaró que estaba aturdido. ¿Qué quiere decir con eso?

W.H.: Cuando el oficial me preguntó dónde estaba, me sentí confundido. Lo que vi frente a mí eran esos ojos. No podía ubicarlos. Después vi luces que relampagueaban y continuaba diciendo ¡No, no, esto no puede ser!

H.L.: ¿Qué hizo el oficial cuando usted respondió de esa manera?

W.H.: Me dijo que me calmara. Un oficial me tranquilizaba y me decía que todo estaba bien. Pensó que yo había sufrido un accidente aéreo.

H.L.: ¿Le explicó usted cómo había llegado ahí?

W.H.: Le dije simplemente la verdad.

H.L.: ¿Pensó la policía que usted estaba intoxicado o bajo los efectos de una droga?

W.H.: No. Vieron que estaba llorando y que estaba emocionalmente turbado.

H.L.: ¿Qué distancia hay del campo donde usted estaba inicialmente a los rieles del tren donde vio primero el objeto?

W.H.: Alrededor de treinta y dos kilómetros.

H.L.: ¿Qué hizo usted después para averiguar lo que pasó esa noche del 18 de marzo de 1978?

W.H.: Durante los tres meses siguientes tuve migrañas. Por la noche, tuve impresiones (‘flashes’) de aquellos grandes ojos que me miraban y de luces que relampagueaban en el techo del dormitorio. No podía poner nada en perspectiva.

H.L.: ¿Qué pasó cuando usted se dio cuenta de que no tenía ningún recuerdo significativo de los eventos ocurridos en marzo de 1978?

W.H.: Finalmente puse en orden mi cabeza y decidí averiguar qué me había sucedido.

H.L.: ¿Cómo llevó a cabo ese propósito?

W.H.: Alguien me recomendó que escribiera pidiendo ayuda a la Organización de Investigación de Fenómenos Aéreos en Tucson, Arizona.

H.L.: ¿Escribió usted y recibió alguna ayuda?

W.H.: Sí. APRO envió al Dr. James Harder a Charleston en agosto de 1978. Durante una sesión de hipnosis regresiva, el doctor Harder, director de investigaciones para APRO, me ayudó a descubrir los pensamientos inconscientes en torno a los eventos de esa noche.

H.L.: ¿Es posible que usted haya inventado la historia completa de su experiencia del OVNI y, bajo hipnosis, haya recordado su fantasía?

W.H.: El trauma, el miedo y la ansiedad de no poder recordar aquellos eventos eran demasiado reales como para haberlos urdido en mi imaginación.

H.L.: ¿Me podría decir qué descubrió en la sesión de hipnosis regresiva acerca de la noche de marzo de 1978?

wherrmann05_aliens

W.H.: Me gustaría resumir la información obtenida de las tres diferentes sesiones de hipnosis que he pasado desde el comienzo de mi experiencia. Me desperté en una mesa que me pareció una habitación de hospital. Pensé que me había caído y me había lastimado después de tropezar con los rieles de la vía férrea al ver el OVNI. De repente, mis ojos se concentraron sobre tres individuos que estaban parados alrededor de la mesa. Tenían poco más de un metro de estatura, usaban pullovers tejidos en gamuza roja. Llevaban los pantalones metidos dentro de unas especies de botas. Su forma me recuerda a los fetos humanos.

H.L.: ¿Cuál fue su respuesta emocional hacia esas criaturas?

W.H.: Bueno, sentí gran repulsión cuando regresaron y me miraron. Me parecían totalmente extraños, aunque tenían dos brazos, dos piernas y una cabeza parecida a la humana, dos manos y pies.

H.L.: ¿Por qué pensó que estaba en un hospital cuando despertó?

W.H.: El cuarto me parecía limpio y sin manchas. Mi sospecha despertó cuando vi un resplandor rojo alrededor del cuarto y barras de luces que relampagueaban en secuencia, directamente sobre mí. El único sonido que escuché fue un zumbido tenue, que resonaba a través del cuarto.

H.L.: ¿Qué pasó después?

W.H.: Miré cuidadosamente a los seres, quienes me miraban con curiosidad alrededor de la mesa. Tenían ojos de forma ovalada con iris café y sin blanco en el ojo. No tenían pestañas o cejas. Dos pequeñas aberturas hacían de nariz. La boca era muy delgada con una pequeña indicación de labios y una abertura por boca. No parecían tener orejas y no había signo de que tuvieran pelo en el cuerpo. Parecían ser réplicas unos de otros.

wherrmann07_drawaliens
Dibujos de W.H. acerca de la apariencia de los extraterrestres.

H.L.: ¿Parecían hablar entre sí?

W.H.: No escuché nada.

H.L.: ¿Se miraban unos a otros?

W.H.: Sí.

H.L.: ¿Ejecutaron ellos algún tipo de examen mientras usted estaba en la mesa?

W.H.: Mientras yo estaba acostado, trajeron una caja negra que me pusieron sobre el brazo. Entonces, para mi asombro, empezaron a hablarme.

H.L.: Pero usted dice que no habían hablado.

W.H.: Es verdad. Hasta ese momento estuvieron en silencio.

H.L.: ¿Qué le dijeron a usted? ¿Le hablaban en inglés?

W.H.: Hablaban un inglés perfecto. Uno de ellos me preguntó que si alguna vez me había quebrado el brazo. En ese momento recordé que a los diez años me había resbalado en un estanque y me había quebrado el brazo.

H.L.: ¿Qué más le dijo?

W.H.: Me dijo que recordara la experiencia y yo lo hice.

H.L.: ¿Cómo respondió el extraterrestre a esto?

W.H.: Dijo que estaba “adecuado”. Entonces dijo, “Ven, el tiempo es corto”. Al sentarme alargué el brazo instintivamente hacia el extraterrestre. Lo toqué. Era como tocar un dulce de malvavisco (‘marshmallow’) que cede suavemente a la presión. Era parecido a una esponja. No parecía tener huesos en el cuerpo.

H.L.: Durante el secuestro ¿tuvo usted alguna comunicación con ellos respecto a su lugar de origen?

W.H.: Dijeron que venían de un lugar situado a treinta y dos años luz de la Tierra.

H.L.: ¿Mencionaron su lugar de origen?

W.H.: Dijeron que venían de Zeta 1 y Zeta 2 Reticuli.

H.L.: ¿Está usted seguro de que no vio, leyó o escuchó algo que pudiera haber sembrado una semilla en su mente y que le haya hecho evocar su experiencia?

W.H.: Nada. Estoy convencido de ello. En realidad, estaba seguro de que lo que yo había visto era un proyecto militar de algún tipo.

H.L.: ¿Declararon estos seres el porqué estaban aquí en el planeta Tierra?

W.H.: Dijeron que eran parte de una red de vehículos. Que eran astrónomos estelares que conducían experimentos en hidrodinámica y en ósmosis invertida, y que estaban trazando un mapa geológico de la

Tierra. H.L.: ¿Le dijeron cuánto tiempo llevan conduciendo esa investigación?

W.H.: Dijeron que han estado aquí durante cincuenta años.

H.L.: ¿Les preguntó a ellos por qué lo habían escogido a usted para ser parte de sus investigaciones?

W.H.: Sí. Me dijeron que este conocimiento vendría en el futuro.

H.L.: ¿Por qué deben mantener tanto secreto sobre sus actuaciones? ¿Por qué no se muestran a los científicos e investigadores?

W.H.: Contestaron que trataron de establecer contacto directo con el Gobierno. Dicen que el gobierno de Estados Unidos trató de manipularlos.

H.L.: ¿Es su motivación pacífica o nociva?

W.H.: Están aquí con intenciones pacíficas y no tienen ninguna intención de hacer daño.

H.L.: ¿Cree usted que el intercambio de información con los extraterrestres ha arrojado alguna luz en su conciencia desde el momento del contacto hasta el presente?

W.H.: Tengo una mayor conciencia del fenómeno OVNI y me considero mejor informado en general.

H.L.: ¿Qué piensa usted de la génesis del fenómeno OVNI?

W.H.: Creo que la gama completa del fenómeno OVNI y mi contacto en particular tienen una base espiritual y que un proceso de condicionamiento de masa está ocurriendo, no sólo en Estados Unidos, sino también en el mundo entero.

H.L.: Gracias, William Herrmann.

 

MysteryPlanet.com.ar

 

La Desaparición extraña de Owen Parfitt

Siguenos en Facebook Siguenos en @Mparalelos SUSCRIBETEPLANTILLA

12:37:51 PM

Todos los días desaparecen personas, algunas con razón otras por asuntos desafortunados, pero muy pocas se alejan sin dejar rastros de la Tierra. Estas desapariciones misteriosas quedan por siempre recordadas en las mentes de todos ya que no existe una explicación lógica alguna. Como es el caso que hablare a continuación, en donde Owen Parfitt un hombre con una discapacidad paralizante que no se podía mover y siendo visto casi todo el tiempo por varias personas, desapareció de un segundo para otro sin dejar rastros, huellas y nunca fue encontrado. Sin lugar a dudas este es uno de los casos de desapariciones más inquietantes e ilógicas que conocerás.
Muchas personas que desaparecen nunca se les volvió a ver. Por supuesto, algunos habrán sido víctima de algun juego sucio mientras que otros han, por cualquier razón, decidió abandonar su antigua vida y empezar de nuevo en otro lugar. Esto es triste, pero es sólo un hecho de la vida. Sin embargo, una categoría aún más pequeño de personas desaparecidas se ausentan en circunstancias que son verdaderamente desconcertante. El caso de Owen Parfitt es un ejemplo de ello. Parfitt era un hombre mayor, un residente de Shepton Mallet, que había sido un aventurero en su juventud.

ea29a25b25765e5471b6432822f25e0d

En 1755, Parfitt regresó a vivir con su hermana Susannah cuando se hizo evidente que su salud física se estaba deteriorando. Una discapacidad paralizante que finalmente lo dejó casi totalmente paralizado y tuvo que ser llevado de un lugar a otro. Una noche de verano cálido en junio de 1768 Parfitt estaba acostado en su cama en la casa que él y su hermana compartieron cerca de la zona conocida como Barton de Granfer, cuando él le pidió que lo llevara abajo, donde podía disfrutar del aire fresco. Con la ayuda de un vecino, Susannah llevó abajo a Owen y lo sentó fuera de su casa en su silla favorita. Ella lo cubrió con su abrigo (extraño, teniendo en cuenta el clima cálido) y luego volvió a entrar. Al otro lado de la carretera de Owen varios obreros se encuentran en un campo propiedad de un granjero local llamado Joseph George. Todo tarde declararon que habían visto al viejo donde Susannah lo había dejado. Y entonces sucedió algo inexplicable.

1195672526_f

Susannah estaba arriba cuando oyó lo que más tarde describió como “un ruido”, a pesar de que tenía problemas para articular qué clase de ruido de lo que realmente fue. Su curiosidad despertó, ella bajó las escaleras para ver a su hermano. Al salir de la casa que esperaba ver Owen sentado en su silla junto a la puerta, pero no lo estaba. Alarmada, ella le preguntó a los peones a varios metros de distancia, “¿Has visto a Owen?” Sus respuestas fue unánime; “No, él había estado allí apenas unos segundos antes”. Susannahs y los peones de inmediato buscaron en el área, pero Owen Parfitt nunca fue encontrado. Entonces, ¿qué le había ocurrido? Su hermana argumentó que el diablo se lo había llevado, como él había llevado una vida libertina. Era cierto que Owen Parfitt no era un buen hombre. Él había participado en el robo, el vandalismo, el contrabando, la prostitución y, en las Indias Occidentales había supuestamente practicado la magia negra.

4870828203_a7681249cb

Otros tenían una explicación más prosaica: aparentemente Parfitt había caído por desgracia ante un grupo de Bristol y al parecer les debía dinero. Deben de haber seguido al viejo hombre menos, dijeron, y se lo llevaron para el juicio sumario a una corte. El problema es que Owen había arreglado sus asuntos con “los hombres de Bristol” años atrás, así que ¿por qué de repente aparecerán nuevamente en escena? Pero el mayor problema fue la propia desaparición. Los peones estaban a unos metros de distancia y tenía una visión clara de Parfitt. Pensaron que es imposible que alguien pudiera haberle arrebatado sin ser visto por ellos. ¿Y por qué no había el anciano gritó alarmado? Todo lo que quedaba era su abrigo y la silla en la que había estado sentado sobre. El misterio nunca fue resuelto.

http://www.3djuegos.com/

La misteriosa desaparición de un pueblo Inuit

Siguenos en Facebook Siguenos en @Mparalelos SUSCRIBETEPLANTILLA

11:59:27 AM

La luz que se llevó a un pueblo

Eran seminómadas, un pueblo que vivía de la caza y la pesca que vio en aquel lago un refugio más que idóneo para permanecer un tiempo. Las regiones cercanas sabían de su presencia allí y era común tener buenas relaciones con los Inuit. Fue una mañana de verano ártico cuando Joe Labelle, un cazador canadiense, recorría las tierras de los inuit para negociar con ellos. Para venderles unas pieles como siempre había hecho.

Pero cuando llegó al lago Angikuni se dio cuenta de que algo ocurría. Aquel día se había desencadenado una temible tormenta y, por un momento creyó que se había perdido. No era normal escuchar tanto silencio, ni ver tanta quietud. ¿Dónde estaban los ladridos de esos perros que siempre lo recibían cuando se acercaba algún extraño al poblado? ¿Dónde el humo de los fuegos, o el grito de los niños jugando aquí y allá?

Inuit-desaparecidos-pueblo

Joe Labelle pensó que, tal vez, los Inuit habían decidido dejar la zona. Algo extraño, sin duda, pero era una posibilidad. Aunque no podía ser, allí estaban las casas, los trineos, los rifles, los kayak, su ropa, sus indispensables pieles de abrigo, e incluso los restos de comida aún servidos en las mesas… El viejo cazador canadiense tenía la suficiente experiencia para saber que aquello no era normal. ¿Dónde había ido a parar aquellas 1.200 personas?
Tras investigar un poco en los alrededores, se fue de inmediato a una oficina de telégrafos para comunicar a la Policía Montada del Canadá lo ocurrido. No tardaron en llegar y a ponerse manos a la obra para averiguar qué había sucedido. Vinieron los mejores rastreadores, pero no encontraron nada. Absolutamente nada. Solo pudieron ver algo no muy agradable: a los perros aún atados, pero muertos tras haberse devorado entre ellos al no disponer de comida. Una pista más para deducir que su desaparición, no había sido voluntaria.

inuit-pueblo-perdido

Otro dato extraño del que pusieron en evidencia las autoridades es que su cementerio, el cementerio inuit, tenía las tumbas vacías. Al parecer habían desenterrado a sus muertos y se los habían llevado. ¿Por qué? se desconoce. Nadie pudo dar explicaciones lógicas al respecto de lo ocurrido, no hubo hipótesis… solo preguntas y una incógnita: la de una luz verde que bajó del cielo días antes de aquella tormenta. Para muchos solo fue una aurora boreal, para otros, algo que por alguna extraña razón se llevó a 1200 personas del poblado Inuit. Quién sabe…

¿Y tú? ¿Qué opinas? Déjanos un comentario más abajo o continúa el debate en nuestras redes sociales.

Home

Centralia, el pueblo fantasma de “Silent Hill”

Siguenos en Facebook Siguenos en @Mparalelos SUSCRIBETEPLANTILLA

11:45:49 AM

Centreville existía ya en el estado de Pensilvania desde 1841, pero no fue registrada como tal hasta 1866, momento en que pasó a llamarse Centralia. Era una ciudad tan próspera como cualquier otra en aquellos años. Una ciudad más de Estados Unidos que centraba su economía en una cosa: su fructífera mina de carbón.

En pocos años, la ciudad empezó a tener escuelas, bancos, tabernas, parques e infinidad de sencillas casas donde sus habitantes vivían con normalidad, tranquilos al disponer de una mina que garantizaba plenamente su futuro, y el de la propia Centralia. Pero no siempre reinó la paz en esta pequeña ciudad.

El propio fundador de la ciudad, Alexander Rea fue asesinado por una asociación clandestina de mineros conocida como Molly Maguires. Estábamos a mediados de 1860 y este tipo de revueltas eran frecuentes, aunque la acaecida en Centralia tuvo su repercusión mediática en aquella época. Los culpables del crimen fueron colgados y, aunque durante unos años los asesinatos e incendios fueron constantes, la cosa pareció calmarse con la llegada del nuevo siglo.

3111717555_259e3dcbac_b_1800x1075_660x330
Zona restringida de Centralia

A mediados de los años 60, Centralia no podía ser más próspera. Tenía su comunicación con varias lineas férreas: la de Philadelphia and Reading y la Lehigh Valley, además de su propio colegio de primaria y secundaria, siete iglesias, dos teatros, una oficina de correos, cinco hoteles, veintisiete salones, múltiples almacenes y varios pequeños negocios asociados a la minería. Centralia era, definitivamente, un buen lugar para vivir. Hasta que algo cambió.

El incendio de 1962

centralia-supercurioso-2_660x330
Centralia en la actualidad

Fue algo casual, algo sin demasiada importancia. Tal vez fue un cigarrillo mal apagado, el efecto del sol o, incluso, un fuego olvidado por parte de unos excursionistas. Quién sabe. El caso es que la chispa se prendió aquella mañana de 1962 en un pequeño vertedero a las afueras de Centralia. En un basurero que comunicaba con una de las fosas de la propia mina de carbón, una fosa abandonada que, poco a poco, fue encendiendo una vena principal.

Todo el subsuelo de Centralia está comunicado mediante una extensa y compleja red de carbón, un hecho que nos hace entender por qué fue encendiéndose tan poco a poco pero de modo imparable. Puede que te parezca asombroso, pero la gente siguió viviendo aquí hasta 1979. Se hicieron varios intentos por sofocar ese fuego subterráneo que iba prendiendo calladamente las entrañas de la ciudad y emergiendo por pequeñas vetas, por agujeros en la carretera, en los suelos de las casas, en los parques… Las llamas no se veían todos los días, pero ese infierno crecía y crecía en el propio vientre de la ciudad de Centralia.

centralia-supercurioso-1_660x330
Centralia

Los efectos, cómo no, fueron inevitables. Las personas estaban inhalando monóxido de carbono por la quema subterránea de carbón y las consecuencias se tradujeron en serios problemas de salud. Todo esfuerzo por sofocar el incendio era inútil. Cualquier idea, cualquier propuesta para sofocar aquel enemigo no servía absolutamente de nada.

¿En qué momento empezó a reaccionar la gente? Te preguntarás. ¿Cuándo fueron conscientes de la gravedad del problema? Fue en 1979 cuando un empleado de la gasolinera de Centralia introdujo una vara en sus tanques de gasolina para averiguar la cantidad de combustible que le quedaba. Cuando sacó dicha varilla, se dio cuenta de que estaba ardiendo. ¿Temperatura? 78º grados centígrados. Aquello, no era nada normal…

centralia-2-1_660x330
Parque abandonado de Centralia

Muchos empezaron ya a abandonar la ciudad, pero no fue hasta 1984 cuando el gobierno estadounidense se encargó del tema. Aprobó un presupuesto de 40 millones de dólares y sus habitantes fueron trasladados a poblaciones vecinas donde iniciar una nueva vida lejos del peligro. Aunque, como casi siempre ocurre, hubo alguna persona que se negó a dejar su ciudad. Es por ello que, a día de hoy, sigue celebrándose un servicio en la iglesia de Centralia todos los sábados por la noche.

silent-hill_660x330

Dicen, que esta ciudad sigue siendo un infierno en llamas. Un infierno que arde desde el subsuelo y que arroja su aliento caliente a través de grietas, a través de la tierra del bosque y de ese cementerio, donde habitan los restos de la mayoría de sus vecinos.

Centralia es la auténtica Silent Hill y, según nos indican los expertos, existe aún suficiente carbón para arder 250 años más. ¿Te atreverías a visitar esta solitaria y “espectral” ciudad?

Home