Centralia, el pueblo fantasma de “Silent Hill”

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11:45:49 AM

Centreville existía ya en el estado de Pensilvania desde 1841, pero no fue registrada como tal hasta 1866, momento en que pasó a llamarse Centralia. Era una ciudad tan próspera como cualquier otra en aquellos años. Una ciudad más de Estados Unidos que centraba su economía en una cosa: su fructífera mina de carbón.

En pocos años, la ciudad empezó a tener escuelas, bancos, tabernas, parques e infinidad de sencillas casas donde sus habitantes vivían con normalidad, tranquilos al disponer de una mina que garantizaba plenamente su futuro, y el de la propia Centralia. Pero no siempre reinó la paz en esta pequeña ciudad.

El propio fundador de la ciudad, Alexander Rea fue asesinado por una asociación clandestina de mineros conocida como Molly Maguires. Estábamos a mediados de 1860 y este tipo de revueltas eran frecuentes, aunque la acaecida en Centralia tuvo su repercusión mediática en aquella época. Los culpables del crimen fueron colgados y, aunque durante unos años los asesinatos e incendios fueron constantes, la cosa pareció calmarse con la llegada del nuevo siglo.

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Zona restringida de Centralia

A mediados de los años 60, Centralia no podía ser más próspera. Tenía su comunicación con varias lineas férreas: la de Philadelphia and Reading y la Lehigh Valley, además de su propio colegio de primaria y secundaria, siete iglesias, dos teatros, una oficina de correos, cinco hoteles, veintisiete salones, múltiples almacenes y varios pequeños negocios asociados a la minería. Centralia era, definitivamente, un buen lugar para vivir. Hasta que algo cambió.

El incendio de 1962

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Centralia en la actualidad

Fue algo casual, algo sin demasiada importancia. Tal vez fue un cigarrillo mal apagado, el efecto del sol o, incluso, un fuego olvidado por parte de unos excursionistas. Quién sabe. El caso es que la chispa se prendió aquella mañana de 1962 en un pequeño vertedero a las afueras de Centralia. En un basurero que comunicaba con una de las fosas de la propia mina de carbón, una fosa abandonada que, poco a poco, fue encendiendo una vena principal.

Todo el subsuelo de Centralia está comunicado mediante una extensa y compleja red de carbón, un hecho que nos hace entender por qué fue encendiéndose tan poco a poco pero de modo imparable. Puede que te parezca asombroso, pero la gente siguió viviendo aquí hasta 1979. Se hicieron varios intentos por sofocar ese fuego subterráneo que iba prendiendo calladamente las entrañas de la ciudad y emergiendo por pequeñas vetas, por agujeros en la carretera, en los suelos de las casas, en los parques… Las llamas no se veían todos los días, pero ese infierno crecía y crecía en el propio vientre de la ciudad de Centralia.

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Centralia

Los efectos, cómo no, fueron inevitables. Las personas estaban inhalando monóxido de carbono por la quema subterránea de carbón y las consecuencias se tradujeron en serios problemas de salud. Todo esfuerzo por sofocar el incendio era inútil. Cualquier idea, cualquier propuesta para sofocar aquel enemigo no servía absolutamente de nada.

¿En qué momento empezó a reaccionar la gente? Te preguntarás. ¿Cuándo fueron conscientes de la gravedad del problema? Fue en 1979 cuando un empleado de la gasolinera de Centralia introdujo una vara en sus tanques de gasolina para averiguar la cantidad de combustible que le quedaba. Cuando sacó dicha varilla, se dio cuenta de que estaba ardiendo. ¿Temperatura? 78º grados centígrados. Aquello, no era nada normal…

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Parque abandonado de Centralia

Muchos empezaron ya a abandonar la ciudad, pero no fue hasta 1984 cuando el gobierno estadounidense se encargó del tema. Aprobó un presupuesto de 40 millones de dólares y sus habitantes fueron trasladados a poblaciones vecinas donde iniciar una nueva vida lejos del peligro. Aunque, como casi siempre ocurre, hubo alguna persona que se negó a dejar su ciudad. Es por ello que, a día de hoy, sigue celebrándose un servicio en la iglesia de Centralia todos los sábados por la noche.

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Dicen, que esta ciudad sigue siendo un infierno en llamas. Un infierno que arde desde el subsuelo y que arroja su aliento caliente a través de grietas, a través de la tierra del bosque y de ese cementerio, donde habitan los restos de la mayoría de sus vecinos.

Centralia es la auténtica Silent Hill y, según nos indican los expertos, existe aún suficiente carbón para arder 250 años más. ¿Te atreverías a visitar esta solitaria y “espectral” ciudad?

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El insólito caso del Caminante de Bosaica

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11:27:26 AM

Todo comenzó el 5 de mayo de 1988, en el expreso de “Rías altas”, que iba desde la estación de Santiago de Compostela hasta Madrid, en un recorrido de más de 7 horas. El exhausto maquinista José Aira Martínez alcanzaba un panorama boscoso cerca de San Lázaro, al girar hacia el Puente de Paredes divisó a un hombre que caminaba sobre las vías del tren, Aira no cabía en explicaciones de cómo un individuo podía transitar sin mayor preocupación por aquel paraje, sus esfuerzos por avisar su aproximación en la dirección de aquel sujeto fueron en vano. El hombre no mostraba ningún signo de conmoción o cautela ante el convoy que se acercaba peligrosamente, por lo que, intempestivamente, la colisión se produjo.

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El maquinista, inmediatamente después de lograr frenar el tren, descendió del mismo en un intento de proporcionar auxilio al extraño hombre que hacía unos minutos le daba la espalda al objeto de su muerte. Las terribles suposiciones de Aira fueron comprobadas al observar el cuerpo desfigurado entre los rieles. El cuerpo estaba dividido por la mitad, el torso y las piernas mostraban rastros de ropa, el violento golpe había dejado el cadáver con diversas deformaciones y amputaciones.

Un cuerpo fuera de lo normal

Con todo el valor que podían juntar Aira y su ayudante Carlos Castro arrastraron el cadáver fuera de las vías para después telefonear a la policía, la inspección de las autoridades determinó la siguiente conclusión: El fallecido era un varón de 1,65cm de altura aproximadamente, de raza blanca, complexión normal, cabello negro, corto y liso, ojos castaños.

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Sin embargo a partir de este momento ciertos hallazgos significativos comenzarían una incógnita que duraría más de 20 años: a pesar de lo desfigurado del cadáver podía distinguirse que poseía características anatómicas fuera de lo común ya que sus orejas parecían estar muy separadas de la cabeza, sin circunvoluciones en los lóbulos y rotadas hacia adelante, la cabeza era exageradamente voluminosa, los dientes poseían ciertas formaciones puntiagudas y salientes. Además de esto, algunos metros atrás de donde se había provocado el terrible accidente se encontraron peculiares símbolos trazados con precisión sobre la tierra en forma de dobles círculos, éstos no pudieron ser interpretados por los especialistas en ese momento.

Formulando hipótesis de identidad

Inmediatamente después del hallazgo, la búsqueda de la identidad del hombre se comenzó a agudizar puesto que debía darse aviso a la familia, lo que convirtió esto en una labor ardua debido a que el individuo no traía consigo algún documento o identificación oficial que develara el misterio, así mismo y según los reportes policiales, se determinó que el joven no podía ser algún vagabundo ya que llevaba consigo una gran suma de dinero, además llevaba ropajes en buen estado al igual que su higiene. Posteriormente llegó a pensarse que podría ser una persona con ideaciones suicidas, por lo que se determinó que se enviaran las huellas dactilares del joven a toda la región gallega, pero esto tampoco arrojó ningún resultado positivo. Oficialmente, el finado no existía.

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Las autoridades, en un desesperado intento por identificar al desafortunado chico, decidieron exponer fotografías del cuerpo desfigurado en los medios de comunicación lo cual sorprendentemente resultó ser en vano, nadie lograba identificarlo. Se pensó que tal vez el hombre padecía algún síndrome debido a que sus características reflejaban primitivismo y bajo la premisa de que existía un pabellón de enfermos mentales cerca de la zona, pero esto pronto se desmintió. La expectación del caso aumentó gracias a las peculiaridades del suceso, se relacionó al joven con rituales satánicos e incluso con seres de otros mundos.

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Los años pasaron y el joven tuvo que ser arrojado en una fosa común.

El Misticismo y las teorías sobre el hombre de Bosaica

¿Por qué nadie lograba identificar al caminante de Bosaica? ¿Qué significaban aquellos símbolos que se encontraron cerca de su cadáver? ¿Cómo podían explicar las extrañas formas anatómicas del individuo? La gente especulaba más y más conforme el tiempo pasaba dejando este misterio casi en manos de lo sobrenatural. No fue hasta el año 2008 que el ADN otorgó al fin un nombre: Óscar Ortega Vasalo, un joven de 22 años que un día dejó una nota a su madre informándole que iba a salir de viaje, un viaje del cual nunca regresaría.

La familia de Vasalo al fin pudo dar sepultura a los restos de su hijo desaparecido hacía ya 20 años.

A pesar de ello, algunas interrogantes siguen sin tener respuesta, ¿Qué eran aquellos símbolos? ¿Por qué el cuerpo de Óscar presentaba tales deformaciones, las cuales en vida no poseía? Y sobre todo… siendo residente de este lugar y que conoce el terreno ¿Cómo podía estar caminando a través de las vías del tren sin precisar que en cualquier momento podría correr peligro? Sin duda un buen motivo de reflexión.

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Pluckleym, el aterrador bosque de los gritos

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11:21:04 AM

Pluckleym es un pequeño pueblecito de Kent, en Inglaterra. En su bosque se inscribe uno de los misterios más famosos del Reino Unido, de ahí que este rinconcito tranquilo y casi idílico se alce como uno de los escenarios más misteriosos y originales de Europa. Cabe decir además que para los historiadores, Pluckleym, es también el lugar donde se encontró el primer manuscrito de William Shakespeare, una especie de borrador de los actos iniciales de Enrique IV.

No obstante, la mayoría de turistas que recibe Pluckleym, busca en especial una sola cosa: adentrarse en el inquietante bosque de los gritos…

“Screaming wood”, el bosque de los gritos de Pluckleym

Cuando uno llega a la entrada de Pluckleym, lo primero que verá es la Iglesia de San Nicolás. Una vieja construcción donde se salpican aquí y allá, pequeñas lápidas moteadas de musgo y sobre todo, de tiempo. De siglos y siglos de antigüedad. Es un pueblo con mucha historia, y la mayoría con una esencia claramente dramática, y de la que se tiene bastante documentación, de ahí, que se conozcan prácticamente todos los fantasmas que, según dice la leyenda urbana, rondan el bosque de Pluckleym.

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El espíritu más conocido es el del bandolero del S.XVIII, Robert Du Bois. Se dice que después de varias horas de persecución acabó escondiéndose en el hueco de un árbol, ahí donde fue finalmente hallado por las autoridades y atravesado con el fino de una espada. Una muerte lenta y dolorosa… De hecho, aún se mantiene en pie ese árbol donde fue dejado su cadáver, y en cuyo hueco, proceden alguno de los gritos que se escuchan en el bosque.

Otro de los fenómenos sobrenaturales más aterradores es el de la gitana del puente de Pinnock. No se sabe muy bien quién le provocó la muerte, pero la anciana, murió envuelta en llamas, alzando sus gritos de dolor y desesperanción en la inmensidad del bosque de Pluckleym. Es frecuente encontrarla andando en silencio, envuelta en un chal y fumando en una pipa. Inquietante, no hay duda.

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Y las historias dramáticas no terminan aquí. Tenemos también al granjero Edward Brett, que se disparó con su propia arma en la cabeza en el siglo XVIII, también es frecuente ver a un viejo molinero, cuya oscura sombra suele vagar por una zona más alejada del bosque de Pluckleym, tras morir quemado en 1939 en el interior de su propio molino.

Una tragedia tras otra que los años, han traído a este lugar donde el dolor contenido, la tristeza y el horror, satura cada brizna de este bosque misterioso como un velo de extrañeza que envuelve a todo aquel que se adentra en él, ahí donde es frecuente sobre todo, escuchar lamentos, gritos, sollozos inconsolables.

Una de las historias más singulares es la de la llamada “dama blanca”, una joven perteneciente a la familia Dering, que suele aparecerse en las cercanías de la Iglesia de San Nicolás. Nadie pudo averiguar por qué razón esta muchacha fue enterrada en una cripta y dentro de 7 ataúdes, como una especie de “matrioska” o muñeca rusa a la que se deseaba mantener muy protegida, o por lo contrario, proteger al mundo de los vivos de ella.

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Puede que pienses que todas estas historias son cosas del pasado, leyendas urbanas entretejidas por la superstición y el misterio. Bien, cabe señalar que contamos también con una historia relativamente reciente, y es la sucedida con un maestro. No quedan claras las razones que llevaron a cometer tal salvajismo a un grupo de jóvenes estudiantes, pero fue una mañana de invierno cuando se encontró el cuerpo de este hombre colgando de un árbol cerca de la carretera de Dicky Buss’s Lane. Sus propios alumnos lo habían ahorcado y abandonado después en este bosque de leyendas y dolor.

Una historia más que trae la brisa embrujada del bosque de Pluckleym, una brisa cargada de recuerdos tristes y gritos que todo turista ansía experimentar en persona. ¿Te adentrarías tú a este lugar maldito?

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LA MISTERIOSA DESAPARICIÓN DE GRANGER TAYLOR

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11:39:11 AM

Aunque Granger Taylor no terminó la enseñanza primaria, la gente que le conocía insistía en que no se trataba de un joven sin inquietudes. Algunos incluso lo calificaban de genio, un joven mecánico con tanto talento que podía resucitar viejos tractores largo tiempo olvidados y devolver un coche de treinta años al esplendor del escaparate. Durante un año, Taylor trabajó como aprendiz de mecánico después de dejar los estudios. después instaló un taller propio en el cobertizo del jardín de la casa de sus padres, en Duncan, British Columbia, un pueblo a orillas de un lago en el extremo suroriental de Vancouver. En poco tiempo, el taller adquirió el aspecto de una chatarrería entre la vegetación. Bajo los abetos estaban aparcados coches antiguos y entre los matorrales podían encontrarse motores desmontados.

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Una de las pocas fotografías que se conservan de Granger Taylor

Sin embargo, los logros de Taylor compensaban el desorden y el caos de su jardín. Con apenas 12 años, Taylor reparó una locomotora a vapor abandonada y le devolvió su vigor. A los catorce construyó un coche con un solo cilindro que fue expuesto, junto con la locomotora en el Duncan Forest Museum. Se dice que incluso un coleccionisa llegó a pagar 20.000 dolares por una réplica de un avión de la segunda guerra mundial que el joven había construido.

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Libros de la bibliografía de Taylor

A pesar de estos éxitos, a finales de los setenta, Taylor perdió el interés en los medios de transporte terrenos y se volvió hacia otro tipo de vehículos, los OVNIS. Curioso por conocer la forma de propulsión de los platillos volantes, Taylor devoró libros sobre alienígenas y viajes espaciales y reflexionó durante días encerrado en casa sobre la forma de platillo volante que se muestra en la siguiente fotografía:

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Lo construyó con dos placos de satélite e incluso metió una cama, un televisor y una estufa de leña.

Lo que podríamos denominar una locura, realmente se convirtió en una de las historias más especiales de la historia de la ufología porque según Bob Nelson, su amigo de toda la vida, Taylor en octubre de 1980, mientras se encontraba en su “residencia espacial” recibió supuestamente contactos telepáticos con seres extraterrestres.

“No podía verlos. Se limitaban a hablar con su mente”. aseguró su amigo Nelson.

Taylor en esas supuestas conversaciones preguntó a los seres cómo funcionaban sus naves, pero aquellos seres no se lo contaron. Le invitaron sin embargo, supuestamente, a viajar con ellos en un viaje interestelar y Taylor aceptó.

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Fotografía de los padres de Granger Taylor.

Al cabo de un mes, Taylor dejó una nota en la puerta del dormitorio de sus padres diciendo: “Queridos papá. Me voy al espacio a bordo de una nave alienígena, ya que unos sueños recurrentes me instaban a emprender un viaje interestelar de cuarenta y dos meses para explorar el vasto universo y luego regresar. Os dejo todas mis posesiones ya que no las voy a necesitar.”

Esa noche, una violenta tormenta azotó la costa del pacífico. Vientos huracanados barrieron la isla de Vancouver y derribaron postes eléctricos. A la mañana siguiente, Granger Taylor y su camioneta de color rosa habían desaparecido. Seis años más tarde, el vehículo fue encontrado en una montaña cerca de Duncan, hecha pedazos por lo que, al parecer, fue una explosión masiva, pero el cuerpo jamás fue encontrado…

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