PODEMOS PASEARNOS POR DISTINTAS DIMENSIONES ?

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12:19:58 AM

Tiempo si un finito y una cosa correcta calculada? Bueno, si usted va por el tiempo chronos entonces la respuesta es sí. Pero ¿y si yo fuera a decirle que hay una vista de percepción completamente diferente de tiempo que es en realidad lo que está buscando? Este nuevo tipo de tiempo se denomina tiempo kairos.

De acuerdo con el griego antiguo hay dos formas diferentes de ver y experimentar el tiempo. La primera es conocida como Cronos o el tiempo cronológico. Este es el tipo de tiempo secuencial que la mayoría de las personas se centran sus vidas. Trabajar 8 horas diarias, teniendo fines de semana libres, tomar una hora para el almuerzo, son ejemplos de la programación estricta de su tiempo cronos.

Hay otro tiempo, o la experiencia del tiempo, que también hablan de en griego antiguo llamado tiempo Kairos. Tiempo Kairos es “el momento adecuado u oportuno (el momento supremo)”. Tiempo Kairos “significa un lapso de tiempo, un momento de tiempo indeterminado en el que todo sucede.” – Wikipedia

Este es el momento del ahora, la experiencia atemporal de flujo universal, donde parece que es ya sea hora regular, no importa, se ralentiza o se detiene por completo. Hay gente por ahí que hacen investigación para aprender más sobre este tipo de experiencia que fluye porque está a menudo vinculada a la percepción sobrehumana, inspiración eureka, la creatividad divina, y poderosos momentos que cambian la vida.

Entrar en el flujo es conocido por diferentes nombres por diferentes personas. Las personas que practican deportes, y juegan bien, se refieren a esto como estar en ‘la zona’ . Su percepción se agudiza y se realizan muy por encima de su nivel de habilidad promedio luego de que entren ‘ la zona ‘. Los músicos de jazz se refieren a este nivel de conciencia y el rendimiento como “en el bolsillo” . Hablan de conseguir tan perdido en la música que sólo saben lo que viene tan natural como respirar.

Vea lo que significa tiempo Kairos para usted y su vida:

[su_youtube url=”https://youtu.be/4Gc12d6m9VE”]

Cuando esté completamente en el flujo usted se convierte en el universo en forma micro. Se siente la conexión divina entre usted y todos a tu alrededor. Usted fluir naturalmente con la naturaleza y no tiene espacio para la duda o el miedo en su percepción. Este es verdaderamente uno de los más poderosos y buscados formas de la conciencia en este mundo.
¿Qué herramientas utilizan a la gente a entrar en el flujo? La gente encuentra que la danza, la meditación, la música, el movimiento, y la conexión con la divinidad les ayudan a entrar en el flujo con más frecuencia y durante períodos más largos de tiempo. Es por esto que todo el mundo está siempre diciendo que “estar en el momento del ahora”. Ahí es donde sus superpoderes son.

En su próxima meditación enfocar su mente en este momento tan poderosamente que te conviertes en lo que me refiero como “observador” . No pienses en el pasado y no te preocupes por el futuro. Sólo frenar su mente y centrarse en todos sus sentidos físicos. ¿Qué estás escuchando, sintiendo oler, tocar, o ver? No conecte a cualquiera de las sensaciones y percepciones que vienen su manera, ni siquiera sus propios pensamientos. Deje que todo fluya a través de ti. Que todas las cosas fluyen a través de sus órganos de los sentidos y en su camino.

No eres más que un viajero en el río de la vida. No te aferres a un lado del río o dejarás de su propio flujo y estancado. Stagnicity es donde el miedo, la duda, la ansiedad y la enfermedad mentira. Montar las olas de la emoción y la percepción con un enfoque en calma en estar presente y se encontrará caer en flujo.

Qué más se puede hacer cuando se llega a un estado de flujo?

Una vez que esté en el flujo verá las coincidencias colocados en su camino con el propósito de guiarle hacia su misión superior. Usted se encontrará con un desconocido que necesitaba su ayuda, usted encontrará que la oportunidad que usted ha estado buscando, y que finalmente saber lo que es estar verdaderamente en paz. Estar en el flujo es la forma de atraer a la realidad y las experiencias que desea en la vida.

Todo esto viene al cambiar su foco de vez cronos a Kairos tiempo y actuar sobre las oportunidades que el universo sigue enviando a su manera.

¿Ha experimentado un estado de flujo? Háganos saber acerca de sus experiencias en los comentarios a continuación.

Gracias por leer.

Fuente-

http://en.wikipedia.org/wiki/Kairos

CONFERENCIA: BE WITNESS DE JAIME MAUSSAN (VIDEO)

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8:31:46 PM

Si te perdiste la conferencia “Be Witness” (Sé testigo) de Jaime Maussan, acá te dejamos un par de videos con la conferencia. Estos videos fueron subidos por el usuario de YouTube Mundo – Enigma.

[su_youtube url=”https://youtu.be/YPtDbUuitS4″]

[su_youtube url=”https://youtu.be/LN_mZB-md8c”]

 

La maldición del reloj de Güigüe

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8:08:33 PM

El antiguo reloj del pueblo de Güigüe, no lejos del Lago de Valencia, municipio Carlos Arvelo del estado Carabobo, se alza misterioso en la acera frente a la casa parroquial de la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, llevando en su cima su penacho metálico que incluye un termómetro, un barómetro y una veleta. Algunos dicen que como las pirámides, no le teme al tiempo, pues él mismo es como Saturno, el dios romano del  tiempo humano .

Cuentan que el general Antonio Guzmán Blanco encargó el reloj en Europa para llevarle el tiempo de trabajo a sus peones que recogían café en las haciendas sureñas de Copetón, Santa Efigenia y Las Palmas. Posteriormente, Juan Vicente Gómez lo hizo trasladar a la hacienda El Trompillo, una de las tantas posesiones de Gómez y de Don Antonio Pimentel.

Al morir el llamado benemérito, el reloj fue nuevamente movido y llevado a la Plaza Ávila de Güigüe, pero ya su mecanismo no funcionaba. Muchos relojeros intentaron repararlo, pero no había forma ni manera; era como si el artefacto se negara a marcar el tiempo y se lo cortaba a quien intentara hacerlo echar andar.

Obsesionado por la historia del reloj maldito

Todas esas historias que se tejían alrededor del misterioso aparato entre finales del siglo XIX e inicios del XX, obsesionaron a un exitoso relojero suizo de nombre Crónida Piaget, de 47 años, quien a comienzos de enero de 2013, comenzó a realizar viajes al pueblo de Güigüe para observar, analizar y tratar de arrancarle los secretos al reloj, pues supuestamente tenía en mente, hacer una solicitud al ayuntamiento para repararlo con sus propias manos.

Crónida, hombre de negocios, vivía solo en Caracas, puesto que sus hijos y su mujer, quienes vivían en Berna, no habían querido acompañarle en su  loco viaje a Sudamérica, así que abandonó el país de los Alpes y los cucús y aterrizó en Maiquetía.

Cuentan algunas personas que Crónida, quien estaba hospedado en un hotel de Valencia, estado Carabobo, prefería visitar el reloj en horas de la tarde-noche, cuando las tinieblas empezaban a apoderarse de la tierra. Algunas veces pasaba horas y horas observando el monolítico reloj, con sus cuatro caras circulares, cuyos fondo blanco mostraba sus romanos números como si fueran Jano (el dios romano de los comienzos y los finales), pero con cuatro rostros, en vez de dos.

Crónida, quien hablaba un fluido español, leía una y otra vez hasta que le ardían los ojos, las dos placas que rezaban:  Hacienda El Trompillo, General J.V. Gómez y  El Trompillo, altura sobre el nivel del mar 472 metros, distancia a Maracay 58Kms .

Crónida trataba de buscar en esa lectura un indicio, una pista o una prueba de algo que le condujera a resolver la causa por las que aquel reloj  asesinaba a quien quería arreglarlo. Debía hacerlo si pretendía él mismo  entrarle para hacerlo echar a andar después de tantos años.

Era como si Crónida estuviera  enamorando al reloj. Este relojero del siglo XXI, tenía recopiladas historias que decían que luego que el reloj fue trasladado donde se encontraba ahora, fue reparado y que esa persona murió a los pocos días de manera inexplicable, pues aparentemente gozaba de buena salud. Era la primera víctima de la supuesta maldición del reloj de Güigüe, cuyo nombre se perdió en la bruma de los tiempos.

Posteriormente, un italiano de nombre Salvatore Consoli, pudo arreglarlo y se quedó en Güigüe como operador del reloj. Un día, a inicios de los años 40 en plena Segunda Guerra Mundial, el italiano se empeñó en regresar a su tierra natal, pero según cuentan, fue asesinado no más poner pie en su tierra natal durante un bombardeo aliado al sur de su país.

Güigüe y el croar de las ranas

Las noches del primer trimestre del año 2013 en que el señor Crónida visitaba el reloj casi a diario, le llegaban ecos lejanos, como voces de gentes ya muertas en aquellas antiguas tierras. Voces tan legendarias como el croar de las ranas, una onomatopeya más o menos así:  Uí, ué, uí, ué mismas que supuestamente fueron escuchadas por los españoles e interpretada como Güígüé, que finalmente se convertiría en el nombre del pueblo de Güigüe.

La leyenda decía que después de la muerte del italiano, un señor de nombre Andrés Mijares, a quien todos llamaban  Chipia , quiso mantenerlo en funcionamiento en memoria del italiano que era su amigo y para beneficio del pueblo. Desgraciadamente, las manillas del reloj solo avanzaron por espacio de 24 horas, y al final, marcó la hora de la muerte del mismo  Chipia Mijares.

El caso más reciente fue el de un señor de nombre Juan Lorenzo que desestimó la maldición y arregló el reloj. Su vida duró poco tiempo; murió en Valencia a los pocos días a la hora en que el reloj dejó de funcionar nuevamente.

Crónida conocía todas esas historias y parecía que todas las noches que iba a Güigüe, las hablaba con el artefacto, como pidiéndole explicaciones o permiso para que dejara que él lo reparara. Sabía ciertamente que el último trabajo que se le hizo fue en 2001, cuando fue remozado (pero sin tocar su mecanismo ni intentar echarlo a andar) y trasladarlo desde el frente de la iglesia hasta la acera frente a la casa parroquial.

El obsesionado relojero no quería ser uno más de la lista de víctimas del reloj, pero por eso quería desentrañar su misterio antes de ofrecerse para repararlo. Crónida también se había enterado que la maldición fue supuestamente echada por el mismo Juan Vicente Gómez, quien sabiendo que la hacienda El Trompillo sería desmantelada, maldijo el reloj antes de morir y éste se paró justo a la hora de su deceso.

El reloj marcó la hora de su muerte

El suizo no estaba muy convencido de la maldición, pero sabía que algo había de extraño en todo eso. Analizó la situación científicamente y llegó a la conclusión de que el mecanismo del reloj tenía un material tóxico en su interior que fue usado al momento de ser construido por los antiguos relojeros europeos del siglo XIX. Llegó a la conclusión de que sería necesario desmantelarlo y analizar todos sus componentes. Dudaba que la municipalidad se lo permitiera, pero valía la pena solicitar el permiso de arreglar definitivamente el reloj y acabar con la maldición.

Justamente el día en que pensaba dirigirse a la alcaldía para hacer la solicitud formal como maestro relojero que era, llegó una llamada telefónica urgente de Berna: su esposa estaba muy enferma y debía regresar de inmediato. Crónida se fue a Caracas sin siquiera tocar el reloj, pero se marchó muy contento. Luego de arreglar sus asuntos familiares, volvería e intentaría lo que a todos aterrorizaba: ¡Arreglar el reloj de Güigüe para siempre!

Por alguna razón desconocida, antes de ir a Suiza con su familia, Crónida tomó en Maiquetía un avión hasta Madrid, España. La Guardia Civil reportó que a las 03:01p.m. (justo a la hora que marcaba el reloj del lejano pueblo de Güigüe en la lejana Venezuela), consiguieron el cadáver del ciudadano suizo Crónida Piaget, tirado en la cama de su habitación de hotel.

El departamento de patología forense de Madrid, dijo que la muerte fue de carácter natural. El cadáver fue repatriado a Suiza donde Crónida fue sepultado en el cementerio de Weggis, cantón de Luzerna, llevándose con él a su tumba la escalofriante historia de cómo el reloj de Güigüe lo persiguió hasta el viejo continente para finalmente asesinarlo en la misma tierra europea donde supuestamente construyeron el enigmático aparato artesanos cuyos nombres también se perdieron en la noche de los tiempos.

 

Personas víricas que consumen tu energía

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8:16:44 PM

Seguro que usted se ha visto alguna vez en esa situación en la que después de mantener una conversación con un amigo se ha sentido desolado, ha contemplado el mundo con más tristeza y menos entusiasmo que antes de empezar la conversación, o ha pensado: “Madre mía, a este amigo no le pasa nada bueno, siempre tiene una queja”.

Y en situaciones extremas, ha escuchado el teléfono, ha visto el nombre de la llamada entrante y ha dejado de atenderlo porque sabe que esa persona, de alguna manera, le va a complicar la vida: le va a contar un nuevo problema o seguirá hablando de su monotema, por lo general con temática “desgracia”. La pregunta que uno se plantea siempre después de pasar un rato con las personas víricas es: “¿Y yo qué necesidad tengo de estar oyendo esto?”.

¿Quiénes son las personas víricas? Aquellas que llegan y le contagian de mal humor, de tristeza, de miedo, de envidia o cualquier otro tipo de emoción negativa que hasta ese momento no se había manifestado en su cuerpo. Es igual que un virus: llega, se expande, le hace sentir mal y cuando se aleja, poco a poco, usted recobra su estado natural y, con suerte, lo olvida.

El origen de la persona vírica puede ser variado: el mal genio, la envidia, la falta de consideración, el egoísmo, la estupidez o la falta de tacto. Lo importante es verse con recursos suficientes para protegerse del contagio. El mundo está lleno de personas víricas de diferentes tipologías, unas menos dañinas y otras malévolas que dejan memoria y cicatriz.

Víricos pasivos. En esta categoría incluyo a los victimistas, los que echan la culpa de todo su mal a los que tienen alrededor, nunca son responsables de lo malo que les ocurre porque son los demás o las circunstancias los que provocan su malestar. Si les escucha y a usted le va bien, llegará a sentirse mala persona por disfrutar de lo que los victimistas no tienen. Y no porque no tengan posibilidad de hacerlo, sino porque han aprendido a obtener la atención a través de la queja y eso es cómodo. Se sienten maltratados por la vida y abandonados de la suerte. Por supuesto, le hacen sentir mal a quien no les presta la atención de la que se creen merecedores. Con estas personas sufrirá el contagio del virus tristeza, frustración y apatía.

“Es extraña la ligereza con que los malvados creen que todo les saldrá bien” (Víctor Hugo)

Víricos caraduras. Son los que siempre le pedirán favores, pero a la vez no son capaces de estar atentos a sus necesidades. No mantienen relaciones bidireccionales en las que entreguen tanto como reciben. Tiran de otros sin preguntarles si están bien, si necesitan ayuda, si les viene bien prestársela en ese momento. Son egoístas y egocéntricos, y en el momento en el que se deja de satisfacer sus necesidades comienza la crítica y el chantaje emocional. Con estas personas sufrirá el contagio del virus “siento que abusan de mí”, aprovechamiento y resignación.

Víricos criticones. Viven de vivir la vida de otros porque no les vale con la suya. Su vida es demasiado gris, aburrida o frustrante como para hablar de ella, así que destrozan todo lo que les rodea. No espere palabras de reconocimiento hacia los demás ni que hablen de forma positiva de nadie, porque el que a los demás les vaya bien, les potencia su frustración como personas. No saben competir si no es destruyendo al otro. Arrasan como Atila. Con estas personas sufrirá el contagio del virus desesperanza, vergüenza, incluso culpa si participa en la crítica. Y la culpa luego arrastra al virus del remordimiento.

Víricos con mala idea. Manténgalos bien lejos. Están resentidos con la vida, ya sea porque no han sido capaces de gestionar la suya o porque la suerte no les ha acompañado. Anticipan que las personas son interesadas y no esperan nada bueno de ellas. Todo lo interpretan de forma negativa, a todo el mundo le ven una mala intención. Viven en un constante ataque de ira, como si el mundo les debiera algo. No soportan que otros tengan éxito, esfuerzo y fuerza de voluntad, porque estas actitudes de superación les ningunean todavía más. Con estas personas sufrirá el contagio del virus indefensión, inseguridad, impotencia y ansiedad.

Víricos psicópatas. Para los que no lo sepan, no hace falta ser asesino en serie para ser un psicópata. El psicópata es aquel que inflige dolor a los demás sin sentir la menor culpabilidad, remordimiento y sin pasarlo mal. De estos hay muchos de guante blanco. Son los que humillan, faltan al respeto a propósito, pegan, amenazan y provocan que se sienta ridículo, menospreciado, y se cargan la autoestima. Ante ellos, salga corriendo, porque el que lo hace una vez, repite. Si le permite que le maltrate, usted terminará pensando que ese es el trato que merece. Con estas personas sufrirá el contagio del virus miedo y odio. Muy difícil de erradicar, perdura durante mucho tiempo en su memoria.

Mecanismos de defensa. Para evitar el contagio de los víricos victimistas, lo primero que hay que hacer es pararles. Decirles que estará para ayudarles a tomar decisiones y solucionar problemas, pero no para ser el pañuelo en el que ahogan sus penas sin implicarse. Estas personas se acostumbran a llamar la atención con sus desgracias, pero son incapaces de responsabilizarse y actuar porque optan por el camino fácil: llorar.

Dígale que estará encantado de ayudarle siempre y cuando se movilice. Y si no lo hace, decida alejarse de alguien que ha tomado la decisión de ser un parásito toda la vida. No lo está abandonando, le está dando aliento para que actúe. Si decide no tomar las riendas de su vida, ser su paño de lágrimas, tampoco será una ayuda. Se gasta la misma energía quejándose que buscando soluciones. La primera opción consume y resta, y la segunda suma.

“La tristeza del alma puede matarte mucho más rápido
que una bacteria” (John. E. Steinbeck)

Ante el virus de pedir, el antivirus de decir no. Si usted no hace prevalecer sus necesidades y prioridades, ellos tampoco lo harán. Una cosa es ser solidario y otra muy distinta estar a disposición de todos y no estar nunca para uno mismo.

No permita que la persona vírica criticona haga juicios de otras personas que no estén presentes. Si lo hace con otros, también lo hará cuando usted no esté presente. No entre en su juego ni se identifique con esa conducta. Dígale que no le gusta hablar de personas que no están presentes. Y si se trata de rumores, dígale que no tiene la certeza de que el rumor sea cierto. Los rumores, la mayoría de las veces, son infundados, falsos o exagerados. Se propagan como el viento, y a pesar de que luego se compruebe que son falsos, el daño ya está hecho. Actúe como le gustaría que lo hicieran, con respeto, discreción y veracidad. Es más importante ser ético que evitar un conflicto con un criticón.

Y por último, no permita que nadie le falte al respeto y mucho menos le maltrate ni psicológica ni físicamente. Como personas, todos merecemos un trato digno. Hágase valer. Pida ayuda, póngase en su sitio, no consienta una segunda oportunidad a quien le ha hecho daño. El que le daña no le quiere; olvídese de justificarle por su pasado, su carácter, su educación, el alcohol o sus problemas. Nada, absolutamente nada, autoriza la falta de respeto y el maltrato físico y psicológico. Y esto es válido en el ámbito familiar, laboral y entre los amigos.

Rodéese de personas de bien, que le quieran y que se lo demuestren, que le hagan feliz, con las que salga con las pilas recargadas. Tenemos la obligación de ser felices y disfrutar. Hay mucha gente dispuesta a ello. No las deje escapar. Las personas estamos para ayudarnos, somos un equipo.
Norali Caggiano (Sanadora Espiritual, Mental, y Física)
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