Tláloc, el dios azteca de la lluvia

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9:30:15 PM

Tláloc es el dios azteca de la lluvia y esposo de la diosa del agua y del amor Chalchiuhtlicue, siendo ambos los padres de numerosos hijos conocidos como los tlalocas (nubes). Tal y como se narra en el Códice Aubin, cuando la profetizada ubicación de Tenochtitlan fue encontrada mediante la vista de un águila sobre un cactus devorando una serpiente, el sacerdote Axolohua se sumergió en las aguas de la laguna y un día después volvió a surgir de lago trayendo consigo el relato de su visita al propio Tláloc, quien le reveló que aquella sería la morada de su hijo Huitzilopochtli. La voluntad de Tláloc fue que los hombres vivieran unidos como hermanos sobre aquel lugar elegido por los dioses.

Tláloc habita en Tlalocan, un mundo subacuático al que viajan los espíritus de todos aquellos que fallecen por causas relacionadas con el agua, ya sea en inundaciones, por enfermedades como la hidropesía o incluso quienes fuesen alcanzados por un rayo durante una tormenta. En este reino submarino la comida crecía en abundancia y por doquier se podían encontrar árboles frutales de todas clases y fértiles cosechas de maíz y otros productos.

La caída o ausencia de la lluvia en una sociedad que vivía fundamentalmente de la agricultura era una cuestión de vida o muerte, y no es de extrañar que su culto fuese de los más extendidos. Su importancia (así como la de su hijo) que en la ciudad de Tenochtitlan, en el Templo Mayor, hay dos capillas, una al norte para el culto a Tláloc y otra al sur dedicada a las ceremonias en honor a Huitzilopochtli. Como otros dioses de la Mitología azteca Tláloc era honrado por los creyentes con sacrificios de varias clases, ya fuera mediante ofrendas de comida o sacrificios de animales y personas.

Generalmente se le representa con el cuerpo decorado con pinturas negras, verdes y amarillas, y decora sus ropajes con plumas de garza y quetzal así como numerosos adornos de jade en sus orejas y cuello, elemento estrechamente asociado al agua en la cultura azteca. Protege su pecho con un pectoral forjado en oro y porta un báculo o cetro con forma de serpiente, objeto con el que puede invocar al rayo durante las tormentas.

Leyendas, mitologías y misterios

Las Cuatro Bestias Sagradas

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9:23:54 PM

En la mitología de Japón los Cuatro Puntos Cardinales están guardados por las cuatro Bestias Sagradas, animales de origen divino y cuyo origen encontramos en las representaciones chinas de las constelaciones, compartiendo algunos rasgos en ambas culturas. Su función en la cultura japonesa es la de proteger los cuatro costados de la ciudad de Kyoto, y en ella tienen diversos templos dedicados como muestra de su importancia.

– Suzaku es el ave Fénix que guarda la ciudad de Kyoto desde el Sur y simboliza tanto el fuego como el Verano, siendo representado en la mayoría de ocasiones como un brillante pájaro de color magenta y cubierto de llamas. En la cultura de China se le conoce como el Ave Bermellón e incluso tiene su propia constelación en el cielo nocturno.

– Genbu es el guardián del Norte y se le suele representar como una serpiente que se enrosca alrededor de una tortuga, simbolizando el elemento tierra y el Invierno. Dentro de la mitología china es conocido como la “Tortuga Negra” o el “Guerrero Negro” y para ellos representa la protección del hogar y la longevidad.

– Byakko, cuyo nombre se puede traducir como “Luz Blanca” y que tiene el aspecto de un gran tigre blanco es el guardián del Oeste y representa la estación del Otoño y el elemento Aire. La tradición nos cuenta que es capaz de emitir un poderoso rugido con el que atrae las tormentas y tempestades. Dentro de la mitología china es el señor y amo de todas las bestias y que su blanco pelaje es muestra de su longevidad, ya que las leyendas dicen que cuando un tigre alcanza los 500 años de edad su pelo se vuelve completamente blanco.

– Seiryu es un gran dragón de color azul que protege Kyoto desde el Este y representa tanto al elemento agua como a la Primavera. Una curiosidad sobre el Dragón Azul es que posee un templo dedicado (Kiyomizu) en cuyo interior hay una fuente de la que se debe beber a medianoche, tras lo cual comienzan las ceremonias nocturnas en su honor.

Leyendas, mitologías y misterios

Indra, rey de los devas de La India

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9:19:13 PM

Indra es considerado como el señor supremo o rey de los 33 vedas según el Rig-veda, dioses de la “época védica” predecesora del hinduismo, y además de ser el dios del trueno y la tormenta, del cielo y de la guerra su principal cometido es la protección de hombres y divinidades. Indra es mencionado a menudo con el título de Shakrá, que se traduce como poderoso, y también como Vasavá o señor de los dioses Vasus.

Indra es el hijo de Dyaus Pita (dios del cielo) y de Prthivi (diosa de la tierra), está unido en matrimonio a Indrani (también llamada Sachi) y reside en una morada en los cielos llamada Svarga, hogar que puede desplazarse a su voluntad y que es el destino final de los guerreros tras la muerte.

Según la mitología de La India, Indra se ganó el trono de rey de los dioses al vencer al gigante asura Vritrá que robó toda el agua de los ríos del planeta. Se le asocia también con la pupila del ojo derecho, mientras que su esposa Indrani lo es de la pupila izquierda.

Generalmente se le representa portando una espada de hoja ondulada llamada vashra asociada con el relámpago, y monta sobre el lomo de un elefante de tres cabezas llamado Airavata que simboliza las nubes de tormenta. Su pálida piel, ya sea amarilla o blanca, está recubierta con innumerables ojos, a través de los cuales puede ver todas las cosas que ocurren en el mundo.

El origen de estos ojos es cuando menos curioso y responde a una venganza de Gótama, quien ofendido porque Indra sedujese a su esposa, le maldijo llenándo su cuerpo de vulvas. Cuando Indra arrepentido pidió perdón a Gótama, este no le quitó del todo el castigo, sino que las convirtió en ojos.

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Imp, pequeño y travieso demonio germánico

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9:11:14 PM

El Imp es una suerte de demonio menor procedente de la tradición folclórica germánica, cuyo nombre posiblemente provenga de la palabra “ympe” con la que se denomina a los injertos de árboles jóvenes y que no son considerados ni malvados ni bonachones, simplemente muy traviesos y juguetones. En algunos lugares se le considera como una especie de sirviente o enviado de los propios dioses para realizar alguna tarea menor. Curiosamente son entidades inmortales pero pueden ser heridos mediante el uso de armas mágicas o encantamientos, pero nunca ser eliminados definitivamente.

Los Imps son criaturas poco agraciadas y en ocasiones incluso desagradables a la vista, amén de contar con una actitud inquieta, anárquica e incontrolable igual que ocurre con sus primas lejanas las hadas, seres que comparten con ellos el espíritu juguetón y un gran afán de diversión, pese a quien pese y sin importarles las consecuencias.

Quizá el hecho de que se haya terminado considerando a los Imps como una especie de “hadas malas” se deba a su afición a gastar bromas muy pesadas y a engañar a cualquier incauto que se cruce en su camino. En ocasiones sus bromas pueden ser inofensivas pero también por diversión pueden guiar mal a los viajeros y provocar que se pierdan o cambiar a un bebé por otro para desesperación de ambas madres.

Otra de sus características es que a menudo están ligados a objetos, ya sea un collar, un anillo, una espada o incluso una botella de vidrio, objeto en el que viven y que abandonan o bien a voluntad o bien cuando son invocados. Cierto es que los Imps buscan en todo momento la atención de los hombres ya sea mediante bromas o chistes, pero sólo es necesario ignorarles durante un rato para que terminen por desanimarse y marcharse a buscar otra víctima para sus retorcidos juegos.

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