Hombres Pajaro

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Hay historias increíbles. Esta es una de ellas. Es tan increíble, que ni yo mismo me la creo, pero los hechos están ahí y no los voy a cambiar ni por muy escéptico que uno sea. El comienzo de esta historia derivó -como una especie de subproducto del terror-, de una historia también muy increíble: la muerte de una joven mujer, en lo que la Iglesia Católica calificó de posesión demoníaca.
Y la creo el summum de lo fantástico, pese a que yo mismo he visto y fotografiado personajes hechos de luz, volando a ras de los cerros que aprisionan el lado nororiente de Santiago. El lugar de los sucesos, es la población Juanita Aguirre, cuyo borde norte es la calle Huechuraba, paralela a la Circunvalación Américo Vespucio, que discurre a orillas de un cordón de cerros donde la palabra fantasía es mezquina para definir lo que en dichos cerros sucede.
Reporteando el caso de la joven poseída, escuché la historia de un hombre-pájaro, cosa que he leído en relatos del siglo pasado, en Londres, y de los años cincuenta, en los Estados Unidos. Pero nunca lo había escuchado en Chile. Tal vez se podría encontrar un cierto, aunque lejano, parentesco con el “Chupacabras”, que dimos a conocer en la edición anterior.
Pero este asunto del hombre volador era algo nuevo para mí, a lo menos en la población Juanita Aguirre. La verdad es que publiqué la historia y estaba a punto de olvidarme de ella, cuando una segunda persona involucrada en el caso de la poseída, me relata varios meses después, una historia semejante. Entonces el asunto me quedó dando vueltas, pero no pasó de ahí.
En febrero de este año ya la cosa tomó un cariz diferente: un joven empleado bancario, estuvo quince minutos sin habla, tras ver pasar sobre su cabeza, a no más de diez metros de altura, a un ser volador, blanco, resplandeciente. al lado de mi casa.
Entonces desempolvé las historias anteriores, hice algunas averiguaciones y llegué a la conclusión que, si bien los cerros son escenarios de una realidad indiscutiblemente extraterrestre, en la Juanita Aguirre ronda un misterio tan antiguo como los Ovnis, que creo vale la pena investigar a fondo por parte de alguna institución científica y no por algunos auto designados “investigadores”, que sólo desprestigian esta clase de enigmas, de los cuales huyen los hombres de ciencia, temiendo ser confundidos con las chabacanerías y torpezas con que se ha rodeado el misterio más profundo a que se enfrenta la humanidad, por tanto charlatán que se cuelga títulos que nadie les dio.
Lo curioso es que mientras nadie publica en forma seria una de estas historias, nadie habla, nadie recuerda nada. Pero basta con que el suceso salga a la luz pública, entonces la gente pierde el miedo al ridículo y el reportero es literalmente “tapado” con nuevas revelaciones.
La primera vez que supe del hombre volador en la población Juanita Aguirre, ocurrió durante una entrevista que hice a Luis.
De dicha entrevista, copio la parte pertinente al hombre-pájaro:
–“Cuando vino el Santo Padre a Chile, a mí me comisionaron por mi trabajo a la ciudad de Puerto Montt, donde permanecí quince días. Durante mi estadía, me comuniqué con un amigo de la Institución, a la que pertenecía y le pedí que, de vez en cuando, se viniera a dar una vuelta por mi casa, para ver si mi familia necesitaba algo. En ese tiempo, aún no me ponían teléfono. Una noche, mi amigo vino a mi casa y como mi esposa estaba acostada, hablaron por la ventana. También se encontraba presente mi hija mayor.”
–“Conversaron de mi estancia en el sur y mi amigo le preguntó si necesitaba alguna cosa o tenía algún recado para mí. Si pasa cualquier cosa -le dijo mi compañero– me avisas de inmediato y yo se lo comunico a Lucho, a Puerto Montt.”
–“En medio de la conversación, de pronto mi amigo se da vuelta por ese sexto sentido de la gente y en un árbol muy alto que había en el patio de mi casa, divisa algo muy extraño. Entonces le dice a mí mujer, Nancy: -¡Mira el tremendo pájaro que hay en el árbol!–. Un pájaro gigante, negro, tan desmesurado, que mi amigo le aconsejó: –¡Nancy, cierra todo y acuéstate!–. Mi amigo se subió a su auto y se fue de inmediato a su casa. Llegó a su hogar, le relató lo sucedido a su mujer, y se acostó “espirituado” por lo que había visto.”
–“El me contó todo esto después y luego me lo corroboró mi esposa. Era un bicho inmenso, gigante, negro. Cuando mi esposa me relató el asunto, que ya me lo había contado mi amigo, traté de calmarla y darle ánimo, pero nunca pudo olvidar esa visión tan terrorífica.”
A pleno día
La señora Lucía, tarotista, me narró el caso de un hombre-pájaro observado a pleno día, junto a su esposo. Esta segunda versión, sacada a luz sin haber mencionado para nada el suceso anterior durante la entrevista, me dijo que el asunto de los hombres voladores, era algo más que invenciones de la gente. Resulta muy dificultoso creer que la gente se pone de acuerdo en inventar historias para hacer caer a periodistas incautos, máxime cuando el supuesto incauto ha fotografiado centenares de veces las luces que rondan los cerros vecinos y que usted podrá apreciar acompañando esta crónica.
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La versión que me entregara la señora Lucía, sacada textualmente de la grabación dice:
–“En noviembre de 1993, estábamos en el patio de nuestra casa y directo hacia arriba algo igual que un cóndor, con sus alas extendidas, que empezó a planear en círculos sobre nosotros. Y de repente como que el pájaro sale hacia lo alto y se elevó, pero soplado. Es lo más curioso que nos ha pasado”.
P. –¿A qué hora sucedió esto?
R. –“Como a las cuatro de la tarde”.
P. –¿Usted conoce los cóndores; a lo menos, los ha visto en el zoológico?
R. -“¡Por supuesto. sí los conozco!”
P. –¿Era del tamaño de un cóndor o más grande?
R. -“Yo diría que más grande; pese a la altura, se veía enorme. Nos llamó la atención, porque el pájaro es cierto, planea mucho rato, pero éste siempre tuvo sus alas rígidas (extendidas) y de repente se fue a una velocidad increíble.”
P. –¿Podría haber sido un cóndor o podría no haber sido un cóndor?
R. -“No. Yo diría que no. Era un pájaro, negro insisto, para mí un pájaro puede planear mucho rato con las alas extendidas, pero en algún momento tiene que hacer algún movimiento para seguir sosteniéndose en el aire. Lo que vimos nosotros en ningún momento lo hizo”.
P. –¿O sea, podría no haber sido un pájaro?
R. -“Yo, sinceramente, pienso que podría haber sido cualquier cosa menos un pájaro. No lo pensé ni por un minuto y lo comentamos con mi marido. Le dije: –“Si no me equivoco, vinieron unos extraterrestres a visitarnos y se fueron.”
P. –¿Lo vio alguien más?
R. -“Nosotros solamente.”
P. –¿Cuánto rato estuvo sobre su casa?
R. –¡Estuvo sobre nosotros! Estábamos parados en medio del patio, hacia atrás, donde está la parte del pasto; estaba súper claro; era un fin de semana; él (su esposo) estaba en la casa.”
P. –¿No se paró en ningún árbol?
R. -“Nada. Lo único que hizo fue empezar a girar en círculos allá arriba.”
Bueno, hasta ahí era una segunda historia de hombres-pájaros. Y nada más. Pero ya eran dos versiones.
Un día un comerciante de barrio que surte de verduras a la población. Mostrándome un ejemplar donde publicara el caso de la poseída, me dijo: –“Ese pájaro negro gigante es una cosa muy antigua aquí en la Juanita Aguirre. Lo ha visto mucha gente; yo mismo lo he divisado de noche sobre la cima del álamo que está frente a mi negocio.” Lo tomé con beneficio de inventario y al cajón de las rarezas incomprobadas.
Frente a mi casa
Al lado de mi casa viven dos hermanas, muchachas jóvenes, en edad de casorio. Y, claro, una de ellas estaba de novia (ahora es señora). Cierto día, me entero de algo increíble; algo así como una exageración, puesto que el reportero que colecciona historias de hombres-pájaros, se le ha paseado por sobre su techo, uno de estos personajes. Pero más en consonancia con los seres de luz que rondan por los cerros cercanos y no con los pájaros negros que atemorizan de día y de noche (¡menos mal!)
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El protagonista es el feliz novio de una de mis vecinas. Apenas lo conozco. Mediante “su suegro” enhebramos la siguiente entrevista:
P. –¿Tiene algún problema en contarme la historia y darme su nombre?–. Responde presto y seguro.
R. -“Me llamo Mario, tengo 26 años y trabajo en un Banco”.
P. –¿En qué fecha y a qué hora ocurrió este suceso?
R. -“Más o menos a fines de enero de 1996, un día viernes, alrededor de las diez de la noche. Me encontraba en la casa de mi novia. En el Pasaje Ferrada, cerca de Huechuraba, en la población Juanita Aguirre. Estaba en el patio trasero con mi novia y con mi cuñada.”
P. –¿Ellas vieron el fenómeno?
R. -“No, ellas no lo vieron, porque estaban de espaldas a lo que pasó. Yo estaba de frente hacia el norte y ellas frente a mí, por lo tanto esto pasó detrás de ellas. “Esto” surgió como del techo de las casas del frente, cruzó todo el sector y se depositó en el árbol que está de espaldas de la casa donde yo me encontraba”.
P. –¿Cuánta distancia cree usted que cubrió “esto”, en línea recta?
R. -“Una buena cantidad de metros. Yo lo vi volar entre cien y doscientos metros máximo.”
Mario revisa sus recuerdos y junto al periodista calculan el tramo que cubrió, en el campo visual del observador, la extraordinaria visión. Al final concuerdan en que el vuelo del ser resplandeciente fue observado no más de ochenta metros, antes de desvanecerse.
P. – Ahora, por favor, descríbamelo lo mejor que sus recuerdos lo permitan.
R. -“No lo voy a olvidar nunca. De partida, era una persona, no era pájaro, de ninguna manera. Supongo que era una persona, por lo grande. Vestía de color blanco, una especie de túnica. Y no movía alas, no movía nada.”
P. -Usted dice: “no movía alas”, ¿tenía alas?
R. -“No. era como que hubiera sido. bueno, uno supone que tiene alas si va volando, pero una persona no vuela. Y era un persona, seguro.”
P. –¿Usted piensa que vestía una túnica?
R. -“Se me imagina que era una túnica.”
P. –¿Le vio cara, le vio cabeza?
R. -“Sí, llevaba cabeza. No le vi la cara, por la distancia que nos separaba; pero llevaba cuerpo, brazos y piernas, todo completo.”
P. –¿Tenía pantalones?
R. -“La túnica lo cubría entero”.
P. –¿Le vio los pies?
R. -“No, no, no, no. Pero pasó lento, no pasó rápido.”
P. –¿A qué altura iba, calcula usted?
R. -“Cinco metros de altura”.
P. -Los árboles de la esquina tienen alrededor de siete u ocho metros de altura mínima, le aclaro.
R. -“Entonces iba a unos diez metros, pero era muy bajo. Luego de verlo, estuve como quince minutos sin hablar. Estaba tan sorprendido, nunca había visto ni imaginado cosa semejante.”
P. –¿Este ser, pareció mirarlo a usted?
R. -“No sé. creo que no. Yo vi que iba directo al árbol.”
P. –¿Cómo volaba, vertical (de pie) o acostado?
R. – “Acostado.”
P. –¿Qué color, aparte del blanco, tenía. había cierta luminosidad en su túnica?
R. -“Sí, brillaba, como resplandeciente; había un resplandor medio azulino.”
P. –¿Los bordes del traje o de la túnica, tenían un color distinto?
R. -“Sí, no era completamente blanca.”
P. -Por favor, explíqueme mejor eso.
R. -“Se veía como que el centro era blanco, pero por los costados no era blanco. Es que es algo tan difícil de expresar lo que uno vio.”
P. –¿Qué color tenía?
R. -“No sé, no lo podría explicar.”
P. –¿No existe ninguna posibilidad que usted lo confundiera con otra cosa, por ejemplo -aunque suene ridículo- con un volantín grande?
R. -“No, de ninguna manera. Yo estoy completamente seguro de lo que vi, y lo que vi no era nada conocido.”
P. –¿Hacía ruido?
R. -“Nada, ningún sonido, nada. Que fuera un avión o algo parecido. nada.”
P. –¿Volaba al estilo de Superman?
R. -“Exactamente igual.”
P. –¿Con los brazos extendidos?
R. -“No, con los brazos pegados al cuerpo. No hacía ningún movimiento.”
P. –¿Podría no haber tenido manos ni brazos?
R. -“Podría no haber tenido, pero se me imagina que sí, que los tenía.”
P. -Pero, ¿tenía cabeza?
R. -“Sí, cabeza tenía.”
P. –¿Cómo era la cabeza, cómo la de un ser humano?
R. – “Como la de un ser humano; y digo que era un ser humano.”
P. –¿Cubierta con algún sombrero o algo semejante?
R. -“No, se veía negra. Lo único que se veía negro era la cabeza. Para abajo, era entero blanco. En la cabeza no se notaba nada, sólo que era negra.”
P. –¿Pero había algo, en el lugar de la cabeza?
R. -“Sí, desde luego; había una cabeza.”
P. –¿Dónde se detiene?
R. -“En el árbol.” (El testigo se refiere a un álamo que dista más o menos ochenta metros desde su patio y está en la esquina de Independencia con Pasaje Quito).
P. –¿Por dónde cruzó?
R. -“Desde el frente; como del techo de esta casa del pasaje Ferrada y pasa por encima de la casa de mi novia hasta el álamo.” (El testigo aclara que parece haber salido desde un alto ciruelo que frente a su casa y pasa rozando el techo y por sobre su cabeza).
P. –¿Usted lo vio despegar desde el árbol?
R. -“No, por eso le digo que tiene que haber salido de alguna de las dos casas del frente. Venía derecho hacia nosotros y se empezó a abrir hacia allá, hacia el álamo.”
P. -Las niñas que estaban con usted. ¿no se percataron de nada de lo que estaba sucediendo?
R. -“Se dieron cuenta solamente cuando vieron que yo no hablaba.”
P. –¿Cuál fue su reacción?
R. -“Quedé blanco. Incapaz de hacer ningún movimiento. No podía hablar. Ahí me tomó mi novia y trató de hacerme reaccionar para ver qué pasaba.”
P. –¿Ellas no supieron qué le estaba sucediendo?
R. -“Nunca supieron, porque pasó a espaldas de ellas.”
P. -Y cuando usted reaccionó, ¿qué les dijo a ellas?
R. -“Empecé a hablar a borbotones; les conté lo que había pasado y las tomé y nos entramos a la casa de inmediato.”
P. –¿Cuánto rato cree usted que presenció el paso de este extraordinario ser?
R. -“Unos diez segundos, volando lentamente.”
P. –¿Si se lo imaginara de pie, cuánto mediría?
R. -“¿De pie?… un metro setenta. Claro que esto a la distancia. Pero teniéndolo cerca, debe medir mucho más.”
P. –¿Usted lo vio detenerse en el árbol?
R. -“Se perdió en el árbol. Se introdujo en el árbol y ya no apareció más.”
Esta entrevista se realiza con la copa del álamo a la vista. Invito al testigo a cambiar de posición y el álamo queda casi entero a nuestra vista. Entonces le pregunto:
P. –¿Podría haber pasado de largo sobre el árbol o se estacionó allí?
R. -“Llegando al árbol se desvaneció. Me quedé mirando si lo veía nuevamente, pero no lo vi más. Al rato después saqué el habla.”
P. -A más de tres meses de ocurrido este extraordinario suceso, ¿qué reflexiones, qué conclusiones ha sacado de ello?
R. -“Me ha dado miedo. Miedo de haberlo visto. Creo que busca algo; no tengo idea qué cosa puede ser, pero busca algo.”

Twitter: @Mpdesconocido

LAS HADAS DE COTTINGLEY ¿Fotos reales de hadas?…

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Reciben este nombre unos seres supuestamente sobrenaturales de tamaño diminuto; los cuales, según las creencias populares, poseen poderes mágicos, pudiendo ejercer una gran influencia tanto positiva como negativa sobre los seres humanos.
¿Quiénes pueden verlas?
Están en otro mundo, un mundo paralelo al nuestro (caracterizado en parte por una existencia pura), al cual sólo tienen acceso unos pocos. Forman parte de las leyendas populares. Aunque las leyendas pueden convertirse en realidad:
En nuestros días, aún hay personas que afirman haber estado en contacto con estos seres mágicos; ¿será eso cierto?, ¿serán personas limpias de corazón?, ¿gente merecedora de poder albergar magia dentro de sí?

En 1920 en Cottingley un pueblecito inglés, dos niñas; Elsie y Frances, estaban jugando como tantos y tantos días cerca del arroyo, donde pudieron observar un pequeño grupo de seres mágicos. Ellas aseguraban que habían visto hadas…
Las niñas, ante la desesperación e incredulidad de sus adultos, decidieron tomar prestada del Sr. Wright, fotógrafo y padre de Elsie, una cámara fotográfica.
Cuando el padre de Elsie reveló las placas, pudo observar unas borrosas figuras. Elsie aseguraba que eran hadas…
Las niñas realizaron varias fotografías, donde se observaban pequeños seres con alas, con bonitos vestidos bailando de forma amigable alrededor de las niñas.
Pronto las fotografías dieron la vuelta al mundo, la prensa publicó titulares sensacionales acompañados de estas fantásticas fotografías.
Parecía que la magia por fin existía, se rompieron todos los esquemas, ¡las hadas existen!
Incluso, Conan Doyle, creador del mítico Sherlock Holmes, defendía a capa y espada su existencia.
Por un momento la frontera del mundo real y el mundo de los sueños desapareció. Eso sí, sólo por un momento.
Pronto expertos en fotografía afirmaron que esas famosas imágenes eran un montaje. Años más tarde se demostraría definitivamente su falsedad.
Hoy en día, aquellas niñas son ya ancianas, aunque siguen conservando la expresión de inocencia que hizo confundir a la sociedad.En sus últimas declaraciones, estas dieron la vuelta a todo lo que habían dicho hasta ese momento. Reconocían por primera vez que las fotografías, habían sido un completo montaje. Que fue sin duda una pequeña travesura.
“Quien quiso creer creyó, quien no quiso creer no creyó; nosotras éramos niñas, sólo se trataba de una simple travesura, fue la gente quien quiso creer”.
Ahora afirman, que recortaron los dibujos de unas bailarinas, les pusieron por detrás unos alambres y unas alas. En el momento de sacar las fotografías, estas movían los alambres para dar sensación de movimiento.
Así fue como las niñas confundieron a la sociedad pero nos confundieron o ¿quisimos ser confundidos?
Las hoy ancianitas Elsie y Frances afirman que las fotos son un montaje pero por otro lado continúan asegurando que en el arroyo, vieron hadas y que hoy puede que todavía sigan allí. Ellas nunca lo han negado. Tal vez para que los que quieran creer, continuen creyendo.
A todos nos han contado un cuento de hadas, pero nunca tan verdadero como éste.
Por otra parte, las siguientes fotografías nos muestran la diferencia entre las imágenes que se hicieron famosas en la prensa, y las originales captadas por las niñas. A la segunda se le subió el contraste para poder apreciar las figuras mucho mejor, ya que en la original apenas se pueden percibir los contornos de las hadas.
Se sospecha que el mismo Sr. Wright, padre de Elsie, retocase las placas, y es que sólo un experto podía realizar algo semejante.

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La Gran Pirámide de Keops se anticipa en milenios a la evolución de la ciencia

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La Gran Pirámide de Giza en Egipto, la más antigua de las Siete Maravillas del Mundo y la única que aún persiste, ha sido y sigue siendo un monumento que despierta la admiración de egiptólogos, arqueólogos y arquitectos como Miquel Pérez-Sanchez Pla (Barcelona, 1950), que la ha reconstruido en su medida exacta. Pero lejos de cerrar un capítulo de la historia, la reconstrucción del monumento ha generado aún más enigmas, parte de los cuales se resuelven en el libro La Gran Pirámide, clave secreta del pasado.

Miquel Pérez-Sanchez Pla no es un arquitecto al uso. Amante de la poesía –ha escrito cinco libros de este género–, su curiosidad por la Gran Pirámide de Giza nació al escribir sobre los orígenes del hombre. “Me pareció necesario como arquitecto hablar en este libro de la arquitectura de los orígenes”, recuerda Pérez-Sánchez Pla.

Su hábito de dibujarlo todo le llevó a poner en el ordenador las medidas conocidas de uno de los monumentos más importantes de la historia de la Humanidad. Ahí comenzó un viaje que, doce años más tarde y tras interesantes hallazgos sobre la civilización egipcia, culmina en la publicación del libro La Gran Pirámide, clave secreta del pasado.

Pero los secretos revelados por este arquitecto, que entremezcla las matemáticas, la geometría, la astronomía, la geodesia y las lenguas antiguas, no son más que la primera pieza de un gran puzle. Y es, sin duda, su experiencia como poeta la que le ha guiado en toda esta aventura. “Ha sido absolutamente clave para ver el monumento desde el punto de vista de la mitología, la literatura y la historia”, dice Pérez-Sánchez Pla.

La Gran Pirámide es un monumento distinto de las otras pirámides. Aunque en la actualidad la vemos como una gran escalera, no lo era cuando se construyó. Tenía las caras lisas, pero “parece que un terremoto desprendió parte de los bloques y luego los fueron arrancando para utilizarlos como cantera”, informa el investigador.

A pesar de todo, quedó una hilera de piedras cuya inclinación hace tiempo que se había medido. El arquitecto ajustó la medida gracias a los números y a Pitágoras –que estuvo 20 años en Egipto y fue ungido sacerdote–. “Pero con la inclinación perfectamente definida nos dimos cuenta de que los bloques de caliza no llegaban hasta arriba, hasta su altura total definida por William F. Petrie en 280 codos reales (cr=0,5236 metros) y aceptada unánimemente. Por tanto, faltaba algo. Pero, ¿qué?”, se pregunta Pérez-Sánchez Pla.

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Para responder a esta cuestión, Miquel reconstruyó el monumento que quedaba truncado en su vértice. “Lo que fue absolutamente sorprendente es que contiene una fórmula matemática todavía indescifrada que garantiza que su reconstrucción sea exacta”.

En su labor de reedificar virtualmente la pirámide, el arquitecto entrelazó números y llegó a realizar un cálculo que resultó ser poético para definir la altura del vértice del monumento. El resultado fue igual a 277,7778 cr, que se obtiene al dividir lo infinitamente grande según los egipcios –el millón–, dividido por lo infinitamente pequeño –3.600, que es la división de la hora y del grado en segundos–. Pero esa altura no permitía llegar a los 280 cr ya determinados. Y sólo una esfera representando al Sol podría completar este vacío.

“La reconstrucción de la Gran Pirámide se realizó con una precisión de veintésimas de milímetro, es decir, de un milímetro dividido en 20 partes. Se trata de un nivel de precisión 100 veces superior al normal en arquitectura que solo se podría conseguir por ordenador. Una vez realizada nos encontramos con que la superficie de la Gran Pirámide era de 314.159,2 cr2, lo que nos ofrecía una aproximación con seis decimales al número Pi, y esto representaba avanzarse 3.000 años en la evolución de la ciencia”, afirma Pérez-Sánchez Pla.

Estas conclusiones llevaron al investigador a realizar su tesis doctoral en la Universidad Politécnica de Cataluña. “Quise analizarla de arriba abajo”, certifica el autor atraído por dos de sus peculiaridades: un zócalo que mide un codo real (0,5236 metros) –la distancia que va desde el codo hasta la punta de los dedos– y el centro de las caras (apotemas) ligeramente hundido hacia el interior, “por lo que la medida de la pirámide en el extremo del cuadrado de la base es mayor que la que tiene en el centro”, explica el experto.

La primera sorpresa fue que el zócalo ya daba la unidad de medida de la pirámide. “¿Te imaginas que en el Partenón los arquitectos hubieran dejado en piedra la unidad de medida que emplearon para construirlo? Yo no lo he visto nunca, salvo en el caso de la Pirámide de Keops”, se asombra todavía el arquitecto, reconvertido en científico.

No obstante, esto no fue más que el principio. Al medir la Cámara del Rey, Pérez-Sánchez Pla se percató que contenía dimensiones exactas en metros: su altura respecto al zócalo era de 43,00 m, la diagonal de su muro mayor de 12,00 m y su volumen de 321 m3. “Aún no nos explicamos cómo, pero son demasiadas casualidades”.

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A partir de la geometría de la Gran Pirámide confirmó la presencia del número Pi (3,1416), del codo real (0,5236) y del número Phi o número de oro o divina proporción (1,6180). Además, el perímetro, la superficie y el volumen de la Gran Pirámide calculados por ordenador demostraban que la reconstrucción era totalmente exacta a través de la ley del número 888, una cifra clave en el libro que solo su lectura puede revelar.

“Hay un montón de elementos relacionados con el número 888”, y esta cantidad podría simbolizar la presencia de un dios único primigenio, que está documentado en el IV milenio antes de Cristo y que es anterior al politeísmo conocido de los egipcios. Esta cifra ‘secreta’ que está asociada a toda la geometría del monumento, y que se repite de forma sistemática a lo largo de su investigación, no es la única: también aparecen frecuentemente los números 432 y 892.

En busca de más respuestas, Pérez-Sánchez Pla no encontró más que preguntas para resolver este gran rompecabezas. Por ello recurrió a la lectura de la mitología, centrándose en el mito de Osiris (dios egipcio de la resurrección, símbolo de la fertilidad y la regeneración del Nilo). “Hemos llegado a la conclusión de que era la personificación de una civilización madre que transmitió la sabiduría al Antiguo Egipto”, explica el científico.

De nuevo, son los datos comprobados a través de las matemáticas y la astronomía los que permitieron establecer la fecha del día de la muerte de Osiris. Comparándola con el momento de la inauguración de la Gran Pirámide, que se había determinado por los canales estelares, el arquitecto llegó a la conclusión de que había 1.000 años de diferencia entre un día y otro.

Por lo tanto, “la Gran Pirámide es el monumento conmemorativo del Milenario del día de la muerte de Osiris”, zanja el autor quien añade que la construcción de la Gran Pirámide –que duró 17 años y 9 días– se culminó el 3 de octubre del 2530 antes de Cristo, hace 4.545 años. Las fechas del inicio y del final de las obras se han podido establecer a partir de la alineación de dos canales estelares de la Gran Pirámide con el planeta Marte.

Pero los cálculos también han permitido desvelar el significado del nombre del monumento: el Horizonte de Keops. Si la esfera del vértice se transforma en un ojo es “exactamente lo que ellos están viendo desde arriba”, el horizonte. Esta imagen da aún más pistas sobre un segundo horizonte, cuyo perímetro de visión se establece desde la altura donde está la hipotética y aún oculta Cámara Sepulcral. “Resulta que este segundo horizonte es la medida del primero multiplicado por 0,888. A partir de ahí, y con otras pruebas, deducimos dónde se hallaría esta cámara que podría contener el cadáver momificado del faraón”.

Sin embargo, lo que más sorprendió a este arquitecto catalán fue la precisión de los resultados de los cálculos del volumen, el perímetro y la superficie de la pirámide. Este es el gran enigma. “No tengo ni idea de cómo lo hicieron, no solo cómo la construyeron sino cómo la proyectaron, porque la Gran Pirámide se convierte en un elemento que concentra una gran cantidad de información. Es una enciclopedia de piedra”, afirma el investigador ante la inevitable pregunta: ¿Cómo pudieron construir con tal grado de precisión? “Cuánto más sé, menos sé. La incógnita de cómo lo hicieron sigue abierta”.

Angustiado ante la ausencia de esta gran respuesta, Pérez-Sánchez Pla se refugió en su director de tesis. “Tú bastante has hecho descubriéndolo; ahora que sean los demás quienes expliquen el cómo”, le dijo.

El libro responde de algún modo a esta importante cuestión. “Esta sabiduría es imposible que naciese a lo largo de los seis siglos de historia que llevaba esta civilización que surgió en el 3100 antes de Cristo. La pirámide se inauguró en el 2530 antes de Cristo, seis siglos de diferencia en la que se demuestran sin duda grandes conocimientos astronómicos, geodésicos, geométricos y matemáticos”.

La conclusión a la que llega Miquel es que los egipcios fueron herederos de una sabiduría anterior porque “sino no tiene explicación”. El investigador se remite a toda una serie de datos mitológicos que hacen pensar en una civilización científica previa.

A esto se suma el conocimiento geodésico que los egipcios tenían de la Tierra que es “imposible que sea casual”. En la Gran Pirámide de Keops hay datos proporcionales que nos dan el perímetro medio de la Tierra, la longitud del meridiano, y el radio polar con una gran precisión. Pero si realmente fueron herederos de una sabiduría anterior, ¿en qué otros monumentos se reflejaría este conocimiento?

Miquel Pérez-Sánchez no tuvo que buscar muy lejos. Miró hacia la Esfinge de Giza, que según la egiptología es contemporánea de la Pirámide de Kefrén. “El desgaste de la piedra es extraordinario en el cuerpo pero mucho menor en la cabeza. Al estar en una fosa, las arenas del desierto la recubrieron y lo que quedó fuera fue la cabeza, por lo que se tendría que haber desgastado más que el cuerpo que quedó protegido. Pero ocurre justo al revés”.

A través de su investigación, Pérez-Sánchez Pla la ha podido fechar con exactitud confirmando la datación aproximada realizada por Robert Schoch, geólogo y profesor de la Universidad de Boston (EE UU), que llegó a la conclusión de que la Esfinge –que originariamente tendría cabeza de león– era de entre el 5.000 y el 7.000 antes de Cristo. Pero no solo eso, Miquel ha averiguado también porqué construyeron este monumento. “Esto no aparece en este libro”. Habrá que esperar al siguiente para descubrirlo.

Mientras, el arquitecto seguirá intentando desvelar los misterios de esta civilización porque, como decía el historiador griego Plutarco, “no hay nada más grande para el hombre que la obtención de la verdad”.

A lo largo del mes de abril, Miquel Pérez-Sánchez Pla presentó su libro en la sede del CSIC en Barcelona, en el Ateneo de Madrid y en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM). Durante el mes de mayo, está prevista otra presentación en la Casa de la Ciencia del CSIC en Sevilla.

http://noticiasdelaciencia.com/

Evento #BeWITNESS – Las fotografías del ser extraterrestre expuesto 2015 !

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Finalmente, el anfitrión de este evento, Jaime Maussan, ha revelado lo más esperado de la noche: Las fotografías del supuesto ser extraterrestre encontrado en Roswell.

Sin tanto preámbulo, veamos la primera fotografía (sin animaciones ni modificaciones, según declaró Maussan):

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La primera diapositiva mostrada en el evento #BeWITNESS. Muestra un ser de cabeza grande, brazos delgados y largos. Son notorias las costillas, y además como podemos ver y como dijo Maussan, le falta una pierna.

La primera diapositiva mostrada en el evento #BeWITNESS. Muestra un ser de cabeza grande, brazos delgados y largos. Son notorias las costillas, y además como podemos ver y como dijo Maussan, le falta una pierna.

Evidentemente, la primera diapositiva mostrada concuerda con la que se lanzó a los medios (pero no con la misma calidad que la mostrada hoy) hace un tiempo.

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En las siguientes imágenes el equipo de diseño de #BeWITNESS hizo una reconstrucción en base a la primera diapositiva. Se puedo observar la cabeza reconstruida digitalmente. En las siguientes imágenes, vemos como se ha agregado “carne” al cuerpo para aproximarse a como podría haber sido dicha entidad.

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Un especialista declaró sobre esta imagen, que no se trataría de una momia, pues los ojos se encontraban salidos, y no como lo mostraría una momia: hacia dentro.

Un joven especialista mexicano declaró sobre esta imagen, que no se trataría de una momia, pues los ojos se encontraban salidos, y no como lo mostraría una momia: hacia dentro. Además afirmó que existen diferencias con una momia humana en los brazos, costillas, cráneo. También declaró que la cavidad abdominal fue posiblemente abierta para que los órganos sean extraídos y evitar descomposición total del ser. También declaró que el cadaver muestra signos de que estuvo en refrigeración. Además declaró que el ser no presenta glándulas mamarias, lo que anula las posibilidades de que se trate de un mamífero. Tampoco presenta articulación en la pelvis, lo cual lo diferencia de los primates. También el hueso del fémur de este ser presenta diferencias grandes con respecto al ser humano. Además, también dijo que la articulación del tobillo es diferente a la humana.

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Anomalías en el cráneo del supuesto ser extraterrestre. Lo diferencian de un cráneo humano.

El especialista declaró que de más de un centenar de enfermedades presentadas, solo 4 se relacionan con las características que presenta estre cráneo. Enre estas enfermedades se encuentran la hidrocefalia, la macrocefalia, etc. Sin embargo existen muchos aspectos que hacen que no se pueda relacionar estrechamente a este ser como afectado por una de estas enfermedades. También afirmó que el tamaño del cráneo no concuerda con el tamaño del cuerpo. Además el especialista dijo que el ser no podría masticar alimentos pues no presenta las condiciones ni los músculo necesarios para ello, pero que si podría digerir alimentos.

Un forense que asistió al evento #BeWITNESS declaró hace poco que se hizo un arduo estudio al ser, un estudio que tomó varias horas y arrojó resultados reveladores y “buenos”, lo que da a entender que se trataría de algo desconocido, y como lo dio a entender entre bromas Jaime Maussan. Maussan también dijo que en tres días se publicará en el sitio web bewitness.mx todo el estudio realizado y las conclusiones.

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La altura del ser sería de 1 metro con 20 centímetros. Ademas el ser muestra caracterpisticas similares a las de un feto entre 5 y 7 meses de gestación, pero la estatura que posee (120cm) hace que no se pueda pensar en que se trate de un feto.

Ante la pregunta de Jaime Maussan al especialista, de qué si no se trata de un mamífero, ¿qué podría ser? El especialista dijo que evidentemente la estructura del cuerpo y otras características hacen que no se pueda pensar en que se trate de un mamífero, pero que las aerticulaciones, la forma de algunos huesos y estructura del ser lo acercan a un reptil.

También dijo que el ser no podría ser una momia, y que la entidad no presenta ninguna caracterísitica que lo relacione con los seres humanos.

HOLOGRAMA DEL SUPUESTO SER EXTRATERRESTRE

Tal como lo había prometido, en el evento #BeWITNESS se presentó el holograma del ser reconstruido en base a los estudios realizados.

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Holagrama del supuesto ser extraterrestre estrellado en Roswell, presentada en #BeWITNESS

Aunque se dijo que existían dos diapositivas hasta este momento [23:32] solo se ha mostrado una, y se han hecho análisis y se ha debatido sobre ella. También cabe resaltar que el servicio de Streaming en el site bewitness.mx estuvo caído durante casi todo el evento. Rápidamente algunas personas relacionadas al evento aducieron que se trataba de un ataque de hackers, quizá culpando a USA de esto. Evidentemente, el servidor no soportó tanta concurrencia de solicitudes. Por suerte para quienes adquirimos un ticket pay per view en el sitio en ingles bewitness.org si pudimos observar este evento vía Streaming.

LA SEGUNDA FOTOGRAFÍA DEL SUPUESTO SER EXTRATERRESTRE DE ROSWELL

[0:00] Por fin se mostró la segunda fotografía del supuesto ser extraterrestre de Roswell, pero es muy similar a la anterior, pero tomada desde un ángulo ligeramente distinto y a una distancia más cercana.

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Segunda fotografía del supuesto ser extraterrestre de Roswell presentada casi al finalizar el evento #BeWITNESS

Para el cierre de este evento la voz en off dijo una frase que me parece genial: “Aunque no se pueda afirmar la procedencia extraterrestre de este ser al no tener el cuerpo, entregamos toda esta investigación para que sea evaluada por otros investigadores”.

Y así es como terminó el esperado evento, con un Jaime Maussan agradeciendo al público en general y con el aplauso del público presente en el Auditorio.

Mañana 06 de mayo continuaremos informando sobre este evento, las reacciones de los investigadores y ufólogos a nivel mundial, la reacción de la gente, la opinión (sies que la brindan) del gobierno de EE.UU.

Ante los hechos mostrados, creamos o no creamos, aunque algunos lo consideren un fraude o algo ya conocido con anterioridad; solo queda esperar las declaraciones del país en donde se dieron los hechos y que en reiteradas veces negó, reveló una y otra historia para negar del estrellamiento de una nave extraterrestre en Roswell. Más allá de lo vertido hoy, considero que lo que pase a partir del 6 de mayo del 2015, será TRASCENDENTAL.

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