Proyecto A119: El Plan de EE.UU. para hacer estallar un bomba nuclear sobre la Luna


En las profundidades gélidas de la guerra fría entre EE.UU. y la Unión Soviética, los militares de Estados Unidos, trabajando con Carl Sagan y dirigido por el eminente físico nuclear Leonard Reiffel, proveyeron la ejecución de un increíble plan — volar parte de la Luna con un cohete portando una bomba termonuclear.

Hace casi 60 años, el gobierno militar y federal de Estados Unidos trabajó con científicos escogidos a dedo y se embarcó en un proyecto diseñado para vaporizar parte de la Luna y aterrorizar a los líderes de la Unión Soviética.

El sumamente riesgoso proyecto A119, involucraba lanzar una poderosa bomba nuclear a la Luna. Después de viajar durante días y cruzar casi aproximadamente 380 mill kilómetros, habría explotado el artefacto atómico tras el impacto, creando un flash intenso y un cráter brillante que habría sido visible por todo el mundo durante días, incluidos por los militares rusos.

Los miembros del equipo planificaron el increíble objetivo tomando la decisión de utilizar una bomba atómica especialmente construido para la explosión impulsada por un cohete. Debido a la ingeniería y la capacidad de levantamiento, se dieron cuenta que la más grande y más pesada bomba de hidrógeno no sería práctico.

De acuerdo a Leonard Reiffel, el líder de la operación, la idea era intimidar a los dirigentes soviéticos y aumentar la confianza de los medios de comunicación y ciudadanos después de la conmoción que el primer satélite artificial del mundo, Sputnik, tenía en la psique estadounidense.

De acuerdo a Leonard Reiffel, el líder de la operación, la idea era intimidar a los dirigentes soviéticos y aumentar la confianza de los medios de comunicación y ciudadanos después de la conmoción que el primer satélite artificial del mundo, Sputnik, tenía en la psique estadounidense.

‘Un estudio de los vuelos de investigación lunar’ alias Proyecto A119

Hablando sobre el proyecto A119, Reiffel dijo que “probablemente podría haber llevado a cabo la misión en 1959, cuando la fuerza aérea desplegó los misiles balísticos intercontinentales,”. “Los militares aparentemente abandonaron la idea debido al peligro de las personas en la Tierra en caso de que la misión fallará.”

Sin embargo, un coronel dijo que no abandonaron el proyecto de explotar una bomba atómica sobre la Luna debido a la preocupación del daño que podría causar tal detonación a las personas de la Tierra, sino que seres extraterrestres les impidieron hacerlo.

Coronel retirado Ross Dedrickson

En la década de 1950, el Coronel Ross Dedrickson era responsable de mantener el inventario de las reservas de armas nucleares de la AEC y de los equipos de seguridad que verificaban la seguridad de las armas, entre otras muchas tareas. En una entrevista realizada al coronel de alto rango estadounidense que ocupó posiciones muy sensibles en el Departamento de Energía durante años, explica cómo el gobierno estadounidense intentó detonar un arma nuclear en la Luna, pero fueron impedidos de hacerlo.

Él dijo:”También me enteré de incidentes relacionados con armas nucleares, y entre estos incidentes, un par de armas nucleares enviadas al espacio fueron destruidas por los extraterrestres. A finales de los años setenta y principios de los ochenta, intentamos poner un arma nuclear en la luna y explotarla para mediciones científicas y otras cosas, lo que no era aceptable para los extraterrestres. Destruyeron el arma antes de que llegara a la luna.”

¿Fueron los extraterrestres los que impidieron que los terrícolas hicieran explotaran una bomba sobre la luna como dice el coronel?

Algunos ufólogos creen que la luna esta habitado por seres de otro mundo y que la utilizan como una base para monitorear a la tierra. Y dicen que el proyecto no era científico como se sugiere, sino que tenía un propósito muy diferente, el de bombardear las bases que los extraterrestres tienen en la luna.

Se buscó un comentario de la Fuerza Aérea Estadounidense sobre el Proyecto A119 y si la causa del abandono del proyecto fue debido a los extraterrestres, pero se negaron a comentar sobre el proyecto.

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El enigma de los Manuscritos del Mar Muerto


Aunque la opinión generalizada es que los textos bíblicos y afines, sobre todo los gnósticos, han de ser interpretados como el reflejo de fuerzas que actúan en el interior del ser humano, al estilo del bien, el mal, el ego y esas cosas, hay gente que no se da por enterada y va por ahí sacando conclusiones historicistas sobre los mismos.

Quién sabe, puede que aquello de “como es arriba es abajo, como es dentro es fuera” sea un concepto extremadamente literal, más radical y poderoso de lo que se pueda llegar a pensar, quienes lleguen a pensar en ello, claro, y que todo ese asunto de la manifestación de los arquetipos en la materia ilusoria tenga desenlaces imprevisibles…

John Lamb Lash en “The Gnostic Theory of Alien Intrusion”, es uno de esos que se dedican a buscar conexiones entre nuestra historia y las complejas cosmogonías gnósticas extraídas de los textos de Nag Hammadi.

Y claro, cuando uno se mete en estos berenjenales, lo normal es que surja lo que nadie que no lea tales cosas puede concebir que surja: “compañeros cósmicos”. Esto es, que los manuscritos del mar muerto encierran la historia de cómo unos tipos sin escrúpulos invadieron la Tierra con bastantes malas artes.

Por suerte, también es posible encontrar las claves para librarse de ellos, que es la parte en que la interpretación se vuelve más “al estilo” de las explicaciones convencionales sobre el ego, el bien, el mal y esas cosas, por lo que no entraremos en ello. Al menos, esta vez.

Es lo que tienen los antiguos y sus cosmogonías tan elaboradas y complejas.

Y es que parece que la sencilla y simple idea de un cosmos con un Dios único y todopoderoso que lo tiene todo controlado de cabo a rabo les resultaba un tanto aburrida.

Las tradiciones más antiguas y herméticas consideran que la Fuente, pura y perfecta, no puede ser la responsable directa de la imperfección.

Ésta tiene que deberse a la actividad de agentes intermedios que han perdido, en el proceso de la cosmogénesis, parte de la perfección primera. Estos agentes intermedios eran, en las tradiciones herederas de las culturas que poblaron Mesopotamia hace seis mil años, los diferentes Dioses y sus cohortes.

Acudiremos aquí a uno de esos libros que no sabes cómo ni por qué lo tienes hasta que se te ocurre un tema como este que nos ocupa: Apócrifos del Antiguo Testamento, una colaboración entre profesores de la Universidad Complutense de Madrid y el Centro Bíblico Español de Jerusalén.

En su primer tomo, se analiza “un conjunto de obras judías (o, excepcionalmente, judeocristianas) escritas en el período comprendido entre el año 200 a. C. y el 200 d. C , obras pretendidamente inspiradas y referidas, ya sea como autor o como interlocutor, a un personaje del Antiguo Testamento”, pero que no fueron incluidas en el canon bíblico.

El Yahvé hebreo parece, cuando no se le presta mucha atención, un buen intento de monoteísmo.

Sin embargo, como su homólogo y antecesor sumerio Enlil, famoso entre los aficionados a las historias de alienígenas gracias a las obras de Zecharia Sitchin sobre la identidad extraterrestre de los Dioses, se muestra más complejo de lo que a muchos les gustaría, con sus cosas buenas pero también malas, estricto a la hora de imponer leyes, firme partidario del gobierno basado en el terror y severo a la hora de castigar a quien no se acoja a su sistema.

Mientras que para los hebreos éste era el Dios supremo, hubo otros que consideraron que no daba la talla, que la pirámide debía tener más niveles hacia arriba.

Es por ello que muchos acabaron refugiándose en textos alternativos que no fueron incluidos en las versiones canónicas de la Biblia, pero que parecían profundizar más en el asunto de las contradicciones entre el bien y el mal, lejos de un simple ángel caído que la lió parda.

Como El libro de Enoc, donde se habla de la lucha entre los hijos de la luz y los hijos de la oscuridad, y otros libros en los que se describe a multitud de seres intermedios entre Dios y sus criaturas.

En los textos de la tradición hebrea no incluidos en el canon del Antiguo Testamento, los ángeles y demonios tienen un protagonismo enorme.

La multiplicación de espíritus buenos y malos se atribuye al influjo de la cultura babilónica, al igual que lo es la serpiente del paraíso como fuerza enemiga de Yahvé.

El nombre de querubines dado a los que guardan el paraíso alude a seres híbridos mesopotámicos, mitad hombres mitad animales, que guardaban los palacios o templos. Los serafines, ángeles con seis alas que se sitúan encima del trono de Yahvé, parecen tener su origen en los Dioses protectores que flanqueaban a los reyes de Oriente, y que en un principio se representaban como serpientes.

El que uno de estos protectores fuera un rebelde se ajusta a la imagen de la serpiente del Génesis, ese ángel que se rebela contra su superior.

En las tradiciones más antiguas, los ángeles no tienen condición moral. Son buenos cuando ayudan a los humanos, y malos cuando no. Sencillamente, aparecen en la Tierra para llevar a cabo una misión concreta.

Esta idea irá cambiando según avanza la tradición y surgen nuevos escritos sobre la misma.

Sin embargo, no parece posible simplificar aquí la existencia de ángeles como la idea de un sistema teológico que reinterpreta a Dios y lo convierte en ser trascendental y fuente primera, siendo necesario así alejarlo de sus criaturas para explicar las imperfecciones del mundo mediante la acción de seres intermedios, al estilo de lo explicado más arriba. Puesto que Dios se seguirá comunicando con su pueblo elegido.

Es decir, tenemos a un Dios que cuida directamente a algunos de sus favoritos pero que gobierna al resto de pueblos mediante ángeles.

Sencillamente, este Dios no cumple con los “exigentes” requisitos de la Fuente, sino que más bien parece tener una graduación superior al resto del reparto y, en ocasiones, delega responsabilidades.

Dios distribuyó los pueblos entre los ángeles y se reservó para sí a Israel.

Cada nación tiene su ángel custodio, habiéndose establecido las fronteras en función del número de “hijos de Dios”. Los ángeles velan para que la historia siga su curso fijado en las tablas celestes, por lo que intervienen constantemente en la vida de los humanos. El poder de estos ángeles es tal que pueden cometer actos tales que ciertas naciones se llegan a apartar de Dios.

Los demonios son ángeles rebeldes que se presentan como enemigos de los hombres.

A su frente está Satán, Mastema, Beliar… depende del libro. En algún tipo de pacto, éste pide a Dios que no encadene a todos sus espíritus, de forma que logra que una décima parte de sus subordinados anden sueltos por la tierra causando el mal, garantizándoles que no serán castigados hasta el fin de los días.

El origen del mal en la Tierra llega con el descenso de los elohim, “Dioses”, la historia del Génesis donde “los hijos de los Dioses” bajaron a la Tierra y se unieron a las hijas de los hombres. Por supuesto, la versión oficial es que no eran hijos de los Dioses, sino de Dios. El plural era algo así como señal de respeto y reconocimiento de su gran poder.

Pero los apócrifos que narran esta historia parecen mucho más divertidos. Se refieren a ángeles que llegaron al planeta para engendrar hijos de mujeres terrestres, de donde surgió una raza de gigantes, los nephilim.

En otras versiones, esa no era la misión encomendada, sino que venían con una intención más noble, enseñar leyes y justicia.

Sin embargo, algunos de ellos, concretamente doscientos, se desmadran al ver a las humanas. El caso es que los príncipes de tal grupo, Semyaza y Azazel, parecen haber desobedecido las órdenes de más arriba, por lo que el asunto acabará con la reclusión y castigo de los insubordinados.

Al contrario de lo que se pretende aparentar con los textos canónicos, los eruditos que escriben sobre los apócrifos veterotestamentarios dicen que
en el mundo de los apócrifos, ángeles y demonios figuran como seres personales; Satán, Mastema, Beliar, Azazel no son personalización de fuerzas nocivas, sino seres personales malos.

[…] hay una intuición verdadera compartida por otras religiones: que entre Dios y el hombre existen seres personales que dan razón de los males que, por su magnitud y calidad, no pueden derivar del libre albedrío del hombre, pues le superan”.

“[…] en el origen del mal tienen mucho que ver seres y poderes suprahumanos (que, por otra parte, no quitan la libertad del hombre), pero tales seres perversos – llámese Mastema, Beliar, Satán o Sammael – se conciben siempre como criaturas bajo el supremo dominio de un solo principio bueno, Dios.
En este sentido de la realidad de estos seres, los autores también apuntan a la Epístola a los Efesios 6,12:
No es nuestra lucha contra la carne y la sangre [el hombre], sino contra los principados, potestades, contra los poderes mundanales de las tinieblas de este siglo, contra las huestes espirituales de la maldad que andan en las regiones aéreas.
Hasta aquí la historia contada por los textos hebreos, pero no reconocidos por el canon bíblico, donde Yahvé es temido pero todavía respetado como poder supremo o “principio bueno”, aunque, como vemos, las historias apócrifas filtran datos, por algo son apócrifos, que permiten atisbar que la cosa no es tan simple.

Ahora vamos con los gnósticos, la otra parte de la historia.

En uno de los documentos de Nag Hammadi, el Apocalipsis de Adán, éste le cuenta a su hijo Set que, en su estado original,
“nos parecimos a los grandes ángeles eternos, pues estábamos más altos que el Dios que nos creó y que los poderes de aquel a quien no conocimos”.
El Dios que nos creó es Yahvé, así que éste hizo una raza humana cuyos individuos fueron infundidos por un espíritu superior, “a quien no conocimos”, por encima incluso del creador de los humanos.

El texto apócrifo no tiene reparo en colocan al Dios del Antiguo Testamento en una posición muy distante de la cima de la pirámide.

Volviendo un momento a los apócrifos hebreos, en ellos también aparecen reconocimientos al grado elevado del ser humano, aunque se señala que éste es a imagen y semejanza de Dios, el cual hace que los ángeles se postren ante el hombre.

Pero Satán se niega a rendirle pleitesía alegando que debería ser al revés, puesto que él había sido creado antes que el hombre, actitud que será secundada por otros ángeles. Es por ello que es expulsado de los cielos y, debido a la envida y al orgullo, se encomienda a la tarea de perseguir al hombre en la Tierra.

Y regresando a los gnósticos, un repaso por el material de Nag Hammadi nos lleva al encuentro de la Hipóstasis de los arcontes o, para que nos entendamos, “la realidad de los gobernantes”, el texto al que se refiere John Lash:
El escrito se presenta como una instrucción sobre el tema de los dominadores (arcontes) de este mundo mencionados por San Pablo.

La intención expresa de este escrito (86.26 – 27) es enseñar la verdad sobre los poderes que tienen autoridad sobre este mundo. El relato empieza con el alarde del demiurgo, el arconte principal, en palabras atribuidas al Dios de la Biblia: “Yo soy el que soy, Dios no es nada separado mí”.

Puede agregarse como objetivo del tratadista cristiano la clarificación de la condición del hombre gnóstico (la raza de Set) y su conflictiva relación con los “príncipes de este mundo”. Con este fin, el autor procede a una rectificación de la historia sagrada.
(Fuente: wikipedia)
El arconte autodenominado Dios se llama Yaldabaoth, nombre que enlaza con el Dios de los hebreos, Yahvé.

Según la hipóstasis, es una criatura demente y cegada por el poder, incapaz de evolucionar debido a que es una limitación de su naturaleza intrínseca.

John Lash distingue en los textos dos tipos de arcontes.

Uno de ellos es referido en los manuscritos, literalmente, como un feto, y el otro como una serpiente con cabeza de león. Tras una guerra que ganaron estos últimos, los primeros se pusieron a su servicio.

Algo que Lash no duda en identificar con los actualmente llamados grises y reptilianos, dos razas de un denominado “grupo de Orión”, que según los que discuten de estas cosas son quienes tratan de someter a nuestro planeta.

De manera que Yaldabaoth, o Yahvé, sería el jefe de un grupo de seres reptilianos y grises a su servicio procedentes desde Orión para crear a los humanos y tratar de someterlos.

Para comprender la historia que cuentan los manuscritos de Nag Hammadi, en vista de que lo dicho puede sonarle muy fuerte a más de uno, seguiremos la narración tal y como la cuenta Stephan Hoeller, psicoanalista e investigador de los textos gnósticos, en su libro Jung y los evangelios perdidos.

Así, al menos, evitaremos los posibles “trucos” narrativos de Lash…

Yaldabaoth y el resto de arcontes nacieron, al igual que todo lo creado, de Sofía, la madre celestial de todos los seres vivos.

Negándose a reconocer su filiación y creyendo ser un auténtico Dios, decidió crear su propio sistema. Mezclando luz y oscuridad, creó un mundo imperfecto y débil, pues la oscuridad impedía desarrollar una armadura de luz que pudiera protegerlo adecuadamente.

Es así como atrajo fuerzas terribles de más allá del sistema del mundo.

Sofía decidió acudir en secreto en ayuda de la Tierra, moviéndose de un lado a otro sobre ella y confiriendo su sabiduría y su amor sobre el sistema creado por el autoproclamado Dios. Los gobernantes creyeron que únicamente ellos habían creado y ordenado el mundo, pero el espíritu de Sofía dio secretamente al lugar espléndidas pautas arquetípicas que introdujo en el tejido de su obra.

Uno de estos arquetipos era el hombre, cuya imagen fue proyectada ante los arcontes por Sofía.

Los gobernantes quedaron cegados ante la visión y el poder que anunciaba, así que decidieron hacer una réplica, pero esta resultó defectuosa, una criatura apagada e insensata. Sofía introdujo su fuerza vital en el nuevo ser usando a Yaldabaoth como intermediario que exhaló su aliento sobre el hombre. Es así que el gobernante creyó haber sido él el auténtico creador de la criatura mejorada.

Pero los gobernantes terminaron por darse cuenta de que el hombre era un ser espiritual, ajeno a los poderes arcontes, y que su inteligencia excedía la de ellos. De nuevo, la superioridad del ser humano sobre su creador…

Si los hebreos acusan a Satán de odiar a los humanos de la Tierra por la superioridad de estos, los gnósticos no tienen reparos en acusar al cabecilla de todo este tinglado.

Así, siguiendo con la Hipóstasis de los arcontes, Yaldabaoth, enfurecido, atacó al hombre y lo arrojó a la región más oscura de la materia para que languideciera allí, sumido en la pena y en la privación. He aquí que enlazamos con Adán. Pero Sofía le envió ayuda para que le asistiera y diera sabiduría espiritual: Eva.

Ésta, como espíritu de sabiduría, entró en Adán y se ocultó en él, de modo que los gobernantes no la pudieron capturar.

Éstos, entonces, decidieron usar maneras de influir en nuestras mentes recurriendo a lo que hoy en día llamaríamos técnicas de condicionamiento subliminal a base de engaños y simulaciones.

Su poder no radicaba tanto en lo que podían hacer como en lo que la víctima creía erróneamente que podían hacer.

El engaño, en este caso, consistió en el Edén, cuyas bellezas y placeres estaban diseñados para mantener al hombre cautivo en, como hemos dicho, “la región más oscura de la materia” y que él mismo fuera su propio carcelero, sin intenciones de escapar.

Este confinamiento en las profundidades de la materia es visto por Lash como una alusión a la manipulación genética a la que, según algunas teorías sobre el pasado extraterrestre de la humanidad, fue sometido el homo sapiens. La cosa es que esto no lo dicen sólo unos cuantos tipos aficionados a asistir a convenciones “sci-fi” disfrazados de trekkis.

Francis Crick, uno de los descubridores del ADN y premio Nobel de Medicina en 1962, apoyó esta hipótesis de la manipulación por inteligencias superiores en un alarmante debate para la comunidad científica, al considerar la “panspermia dirigida” como la explicación más “razonable” a la evolución del Ser Humano.

Para reflexionar sobre estos asuntos, resulta altamente recomendable leer el artículo “El Muñeco Humano” que al respecto escribió el periodista e investigador Andreas Faber-Kaiser en 1989 en relación a su libro El muñeco humano.

Regresando a la hipóstasis, en esta versión Sofía es la serpiente del paraíso que ofrece la fruta prohibida: el conocimiento necesario para rebelarse y hacer frente a los arcontes.

Esto es, la sabiduría como llave para darse cuenta de la “Verdad” y emprender la acción.

Avanzando en la historia, los descendientes de Set, el tercer hijo de Adán, lograron una gran evolución espiritual de manera que, con el tiempo, fueron minoría los humanos que permanecían fieles al engaño de los arcontes.

Entonces llegamos al diluvio. Los gobernantes decidieron aprovechar la catástrofe que se avecinaba, de cuya historia, huellas posteriores y advertencias ya hemos tratado, para acabar con la civilización infiel y salvar a los suyos: Noé.

Pero Norea, otra descendiente de Eva sólo reconocida por los gnósticos, y otros “conocedores de la Verdad” fueron avisados por los ángeles fieles a Sofía y también se salvaron. Tras la gran inundación, la humanidad vivió en sufrimiento permanente, debido a la supremacía arconte.

La verdadera gnosis se hizo escasa y hubo de ocultarse ante el peligro de ser descubierta por los fieles a los gobernantes tiranos.

A pesar de todo, la humanidad no estuvo sola. Además de los fieles a Sofía, algunos ángeles tiranos se habían apartado con el tiempo de la maldad de Yaldabaoth.

Uno de ellos fue Abraxas, o Sabaoth, su hermano.

Como se habrán dado cuenta los seguidores de Sitchin, estamos ante un calco de la historia de Enlil, Enki y el resto de los Anunnaki, sólo que con una mayor complejidad y profundidad donde entran en juego diferentes planos de realidad, o densidades, y connotaciones espirituales que van más allá de una simple historia de invasores e invadidos.

Si se nos ocurriera enlazar la sabiduría ofrecida al hombre en el Jardín del Edén, el conocimiento necesario para escapar a las limitaciones impuestas por Yahvé, con las historias de Abraxas o su homólogo sumerio Enki, y le diéramos un toque de teoría alienígena, acabaríamos en la Hermandad de la Serpiente, el término acuñado por William Bramley en Los Dioses del Edén para referirse a una comunidad de seres que quisieron ayudar a los humanos.

Esta hermandad, sin embargo, habría sucumbido pronto a los largos tentáculos de los gobernantes tiranos para convertirse en un arma de engaño. Algo así como nuestros actuales servicios de inteligencia, contra-inteligencia y contra-contra-inteligencia…

Así, los arcontes podían usar formas de seres de luz y hermosos discursos de esperanza con que convencer a los humanos de estar en presencia del Bien, debido a la tendencia de estos a prestar gran atención a las apariencias y su disposición a identificar con la verdad todo aquello que les resulta agradable.

Según el escritor John Lash, los gnósticos abordan el tema de los arcontes desde una perspectiva cosmológica, buscando las razones de su entrometimiento en los asuntos de la Tierra, pero también explican sus modos de comportamiento y sus objetivos.

Tal y como nos narran, los arcontes envidian a la humanidad y se alimentan de su miedo. El Antiguo Testamento, precisamente, gira continuamente en torno a la exigencia de temer a Dios.

Sobre todo, tratarían de impedir que sigamos evolucionando en el proceso de ascensión espiritual.

De acuerdo a los gnósticos, la expresión “hijo del hombre”, anthropos, se entiende como el reflejo de Dios en la Creación, una manifestación de la divinidad cuyo destino era desarrollarse en todo su potencial.

La narración de Sofía proyectando el arquetipo humano en los cielos para que los arcontes desearan crearlo nos debería hacer reflexionar sobre el importante papel que juega la oscuridad en la consecución de los planes cósmicos, y cómo es usada, por tanto, con unos fines superiores que se escapan a la perspectiva del hombre sobre la Tierra.

En palabras de Hoeller, el hombre realizado,
“es el ideal del incógnito de nuestra especie. […] Es el viajero inmortal que ha soportado todas las adversidades que puede infligir nuestro planeta”.
En otro texto de Nag Hammadi, el Evangelio de Felipe, se dice que el mundo que habitamos surgió por un error. En la interpretación de Lash, nuestro viaje existencial ha sido distorsionado por alguna influencia externa.

Esta idea, por cierto, es recogida por otras fuentes tan dispares como el chamán don Juan de los libros de Castañeda:
“los seres humanos están en un viaje de consciencia, el cual ha sido interrumpido momentáneamente por fuerzas extrañas”.
Tales serían los conocimientos que Sofía trataría de mantener en la Tierra con la esperanza de que sus fieles mantuvieran el hilo transmisor, mientras que otros harían todo lo posible por tergiversar la sabiduría ancestral en beneficio de objetivos más oscuros.

En resumen, asumiendo esta hipótesis, los apócrifos nos estarían diciendo que la vida en la Tierra es un juego, no ya como un concepto filosófico o una metáfora al uso, sino como la más pura y absoluta de las verdades. La única Verdad.

Que no somos sino cobayas voluntarias (espíritus llamados por Sofía para corregir la torpeza de los arcontes) en un experimento cósmico donde el bien y el mal no son sólo fuerzas, sino piezas como nosotros, con cara, manos y pies, que se manifiestan en nuestro espacio y tiempo con un rol físico establecido.

La metahistoria de Lash, al abordar de manera tan poco convencional los manuscritos de Nag Hammadi, nos hace cuestionar la realidad en sí misma.

Como mencionaba al principio, estamos ante la extrapolación de unos arquetipos procedentes de planos de conciencia más sutiles, ante su reflejo en la densa realidad histórica, “la región más oscura de la materia”.
“Como es dentro, es fuera”.
Al mismo tiempo, le da al fenómeno ET un aspecto más complejo, con una realidad basada en diferentes densidades o planos de realidad que conectan con las cuestiones espirituales del universo.

Algo equivalente, por cierto, al material de Laura Knight-Jadczyk y sus alienígenas de cuarta densidad tratando de manipularnos continuamente, según le cuentan otros seres más benignos desde sexta densidad…

Pero bueno, quizás estemos yendo demasiado lejos en este asunto de mezclar apócrifos del Antiguo Testamento, manuscritos del Mar Muerto y teorías alienígenas que ven grises y reptilianos en textos sagrados.

Y es posible que esto no sea más que un exceso frivolidad. Intentar una reflexión seria con tanto refrito entre verdades y fantasías no debe otorgar muchos puntos ahí fuera, en el mundo real…

En fin… Sólo una cosa más antes de finalizar.

Se me había olvidado comentar algo sobre esa historia del Génesis que explica el “origen del mal” en este planeta, en que los hijos de los Dioses bajaron a la Tierra, se unieron a las hijas de los hombres y engendraron una raza de gigantes denominada “nephilim”.

Según el Peak´s Commentary on the Bible, publicado en 1919, en arameo, la palabra para referirse a la constelación de Orión es “nephila”, y los nephilim, “los descendentes de Orión”…

Unos fenómenos, estos arameos…

bibliotecapleyades.net

Una raza interplanetaria conocida como los Arcontes gobierna el mundo, según textos antiguos


Los gnósticos eran seguidores de una antigua fe mística que sufrió una intensa persecución a manos de los primeros cristianos que consideraban sus creencias como heréticas. Hoy en día, esta fe es mejor conocida por su asimilación en ciertas escrituras cristianas, sobre todo, el Evangelio de Juan y el Libro de las Revelaciones.

Sin embargo, la mayor parte de la información primaria relacionada con esta secta religiosa se ha perdido y destruido a través de los años. Pero en diciembre de 1947, se hizo un descubrimiento en Egipto de un banco secreto de fuentes primarias relacionadas con esta fe influyente, y intrigantemente, estos textos antiguos pueden contener información crucial sobre el fenómeno OVNI.

Los gnósticos tenían un gran énfasis en alterar su estado psicológico para alcanzar la totalidad y la conexión con todo el cosmos. Los textos antiguos sugieren que los adherentes a la religión usaron varios métodos para comunicarse con el universo incluyendo plantas psicoactivas, yoga y rituales sexuales. En comunión con el universo, los videntes gnósticos llegaron a desarrollar un sistema de creencias teológicas centrado en la diosa Sofía, el origen de la sabiduría divina. Además de eso, también creían que seres exóticos inorgánicos estaban presentes en el sistema solar y tenían un papel fundamental en la determinación del curso de la civilización humana.

Según los antiguos textos gnósticos conocidos como manuscritos de Nag Hammadi, estos alienígenas son considerablemente más antiguos que la raza humana. De hecho, antes de la existencia del sistema solar en sí. Se dijo que estos alienígenas, a los que los gnósticos llamaban los arcontes, habitaban este sistema solar pero no eran capaces de penetrar realmente en la Tierra. Sin embargo, a pesar de que no pueden manifestarse físicamente en este planeta, todavía son capaces de tener un impacto en el comportamiento de los seres humanos. Se dice que los Arcontes son una raza alienígena increíblemente poderosa que puede afectar a los seres humanos en masa con mensajes subliminales que pueden alterar la conciencia. Según los gnósticos, fue este condicionamiento subliminal el que condujo a la creación de todas las principales ideologías en la Tierra incluyendo todas las doctrinas religiosas.

Los textos gnósticos se centran principalmente en los Arcontes cuando se refieren a seres extraterrestres, pero también aclaran que eran conscientes de una amplia gama de otros seres extraterrestres y extra-dimensionales que existían en todo el universo. La mayoría de estos seres eran considerados bien benevolentes o totalmente indiferentes a la humanidad, pero los Arcontes eran considerados particularmente hostiles.

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Tal vez lo más intrigante de todo, estos oscuros textos gnósticos se escuchan con bastante asombro con el folklore y el conocimiento sobre la vida extraterrestre en el siglo XXI. Los gnósticos identificaron dos tipos de seres alienígenas hostiles. Uno de los cuales fue referido como un neonato o forma embrionaria cuya descripción resuena casi perfectamente con la raza de seres extraterrestres Grises Altos. También hay otra referencia en los textos a una forma draconiana o reptiliana de alienígena, que parece sonar con los informes contemporáneos de la raza reptiliana de alienígenas. ¿Podría esta comparación inusual sugerir que estos textos antiguos podrían ser la clave para desbloquear el misterio extraterrestre?

Antártida: Un paraíso tropical conocido por nuestros antepasados y «olvidado» por la Historia


La evidencia de nuestros antepasados ​​avanzados está en todas partes, pero está dispersa y no forma una imagen de conjunto. Para aprender más sobre ellos, primero debemos mirar el continente más austral: la Antártida. Hay evidencia creciente de civilizaciones con capacidades avanzadas que podían viajar por todo el mundo en el pasado lejano.

A medida que la historia está siendo decodificada, descubrimos que nuestros «antepasados ​​primitivos» tuvieron el lujo de navegar por todo el mundo, disfrutar de la libertad por derecho propio y, sobre todo, sus acciones sobrepasaron gran parte de lo que hemos logrado utilizando modernas técnicas. Estos pueblos, olvidados durante mucho tiempo, no sólo poseían un conocimiento y una tecnología avanzadas, sino que también vivían en un mundo diferente al que representa la historia actual.

Con la capa de hielo de la Antártida cada vez más delgada cada año, una serie de formaciones peculiares han salido a la luz. Montañas escarpadas con simetría perfecta que se asemejan a pirámides han removido la capa densa de nieve y ahora están insinuando que en el remoto pasado antártico algunos pueblos olvidados vagaron por toda esta región ahora desolada, y supuestamente tenían acceso libre para viajar por el planeta entero, de un polo al otro.

La Antártida es una capa de hielo colosal que abarca más de 14 millones de kilómetros cuadrados, cubriendo el 98% de su superficie. Para obtener una mejor imagen, si tomas la Antártida y la colocas en el mapa sobre Norteamérica, se extenderá todo el camino desde el extremo sur de Texas hasta las islas más septentrionales de Canadá. La capa masiva de hielo se estima en aproximadamente 2,8 millas de espesor en algunas zonas, mientras que las temperaturas medias son de -55 °C.

Con la Antártida siendo el único continente completamente deshabitado del mundo, parece que no hubiera algo que ver allí aparte del viento que sopla fuertemente, y algunos animales propios del lugar. Pero, ¿es realmente tan desolada como quieren que creamos? ¿O hay más de lo que parece? Vale la pena mencionar que la Antártida fue descubierta (en nuestra era) recién en 1911, cuando los noruegos finalmente llegaron al Polo Sur después de una pelea con los británicos.

De antemano, el capitán James Cook y su tripulación habían logrado llegar a las afueras de este continente misterioso en 1773, cuando descubrieron sus islas cercanas, pero nunca llegó a la masa real. Ahora se acepta que el Polo Sur apenas había sido alcanzado a principios del siglo XX, y fue llamado Ant-ártico-a debido al descubrimiento previo del Polo Norte con su región ártica. Después de que los europeos llegaron a esta tierra antigua y congelada, enviaron varias expediciones para buscar recursos en la zona.

No es ningún hecho oculto que los nazis tenían un gran interés en el desierto congelado, también los estadounidenses bajo la dirección del Almirante Byrd, y muchos otros grupos y organizaciones a lo largo de los años y hasta hoy. Mucho se ha comentado sobre las bases secretas que, presumiblemente, todavía se esconden allí, pero ese es tema de otro artículo. Después de analizar minuciosamente la superficie antártica, los investigadores han concluido que este continente desolado era una vez un paraíso tropical.

Lo tenía todo, desde playas soleadas, aguas cálidas, hasta un exuberante entorno que cubría todos los valles y montañas. En el pasado lejano, la Antártida era el lugar perfecto para estar alrededor si usted era un ser orgánico que dependía del calor y de otros estímulos.

¿Por qué esta antigua porción de tierra con clima tropical fue cubierta de hielo?

Sin embargo, la ciencia de hoy en día una vez más altera ciertas cosas al afirmar que tal período ocurrió decenas de millones de años atrás, y probablemente sólo mamíferos peludos y otros animales silvestres tuvieron la oportunidad de disfrutar de este paraíso tropical. Para nosotros los seres humanos, sigue siendo lo que es hoy, una tierra fría congelada habitada por pingüinos y otras especies marinas. Ahora, aquí es donde las cosas se vuelven realmente interesantes.

No hace mucho, los historiadores descubrieron dos mapas antiguos que revelan la región antártica sin hielo. Uno de los mapas, el de Piri Reis, que era un renombrado almirante turco del siglo XVI, muestra una parte de la Antártida conocida hoy como «Queen Mauls Land» totalmente libre de hielo. Otro mapa – el Oronteus Finaeucs, revela todo el continente sin hielo. Pero, ¿cómo es eso posible si la Antártida fue descubierta hace un siglo? Y lo que es más importante, ¿por qué no hay hielo? Echemos un vistazo al primer documento.

El mapa de Piri Reis fue descubierto en 1929, fue dibujado en la piel de una gacela, y el análisis reveló que es un documento genuino dibujado por los subordinados de Piri Reis en 1513. El almirante era un estimado oficial de la marina que gozaba del privilegio de tener acceso a grandes lugares de conocimiento. Debido a sus orígenes turcos, el lugar con más recursos fue la Biblioteca Imperial de Constantinopla.

A la izquierda, parte de Piri Reis; a la derecha parte del mapa Oronteus Finaeus, mostrando ambos la región de la Antártida libre de hielo.

Se cree que el mapa fue compilado a partir de otros mapas de fuentes diferentes, algunos de ellos existentes desde el siglo IV antes de Cristo, o incluso antes. Mientras algunos otros mapas fueron dibujados por marineros contemporáneos al almirante, otros fueron recogidos de la biblioteca real de Alejandría, la biblioteca más importante de la antigüedad. Aparentemente, después de su destrucción, copias de documentos junto con algunas cartas originales fueron llevadas a otros importantes centros culturales, entre ellos Constantinopla. El conocimiento permaneció encerrado hasta 1204, el año de la cuarta cruzada.

Cuando los venecianos sitiaron Constantinopla, una abundancia de tomos y mapas fueron arrancados de la biblioteca imperial turca y cayeron en manos de los marineros europeos. Aunque la mayoría de los mapas eran del Mediterráneo y del Mar Negro, había otros de las Américas, del Ártico y de los Océanos Antárticos. Entonces, ¿cómo puede esto ser posible si la masa terrestre antártica fue descubierta solamente en el vigésimo siglo?

El Dr. Charles Hapgood, en su libro «Mapas de los antiguos reyes del mar», ofrece una visión relevante sobre estos hechos -contradictorios:

Parece que la información precisa ha sido transmitida de personas a personas. Parece que las cartas debieron de originarse con un pueblo desconocido y que fueron traspasadas, tal vez por los minoicos y los fenicios, que fueron, durante mil años y más, los mejores marineros del mundo antiguo. Tenemos pruebas de que fueron recogidos y estudiados en la gran biblioteca de Alejandría y las recopilaciones de ellos fueron hechas por los geógrafos que trabajaron allí… Queda claro que los antiguos viajeros viajaban de polo a polo. Por increíble que parezca, la evidencia indica que algunas personas antiguas exploraron la Antártida cuando sus costas estaban libres de hielo. Está claro también que tenían un instrumento de navegación para determinar con precisión las longitudes que era muy superior a cualquier cosa poseída por los pueblos de la antigüedad, medieval o los tiempos modernos hasta la segunda mitad del siglo XVIII”.

Si bien la ciencia oficial implica que la plataforma de hielo que se extiende sobre la Antártida tiene millones de años, el mapa de Piri Reis desacredita completamente esta hipótesis, ya que la parte norte del continente había sido mapeada antes de que hubiera hielo cubierta. Esto significa dos cosas: o los seres humanos con avanzadas capacidades de gráficos existían hace millones de años, lo que sale de la cuestión de acuerdo con nuestro paradigma actualmente aceptado, o bien el mapa había sido dibujado hace decenas de miles de años atrás, por seres humanos que utilizan técnicas avanzadas de cartografía.

Teniendo en cuenta la segunda hipótesis, también contradice lo que la ciencia moderna dice sobre la primera civilización conocida: los sumerios. Por lo que se conoce, aparecieron rápidamente en una zona de la parte central de Oriente hace unos 6.000 años, pero no poseían habilidades náuticas o marítimas. Así mismo, hablan de la gente antigua que trataron como «dioses» debido a sus capacidades inusuales, y se refieren a ellos como los Anunnaki. Si nos fijamos en estudios más recientes de la Antártida, podemos ver que el último período libre de hielo en la zona se estima que ha terminado hace aproximadamente 6.000 años, lo que significa que algunos marineros antiguos deben haber mapeado la región de antemano. Con esto en mente, parece que ya en el 4.000 a.C, posiblemente incluso antes, existían mapas complejos del mundo. Estos documentos se reunieron más tarde para su custodia dentro de la Biblioteca de Alejandría, lo que indica también que los antiguos estudiosos egipcios estaban estudiándolos. Con la destrucción de este renombrado centro cultural, sólo un puñado de tomos escaparon de la ciudad, y el conocimiento es ahora disperso y escaso. Afortunadamente, las piezas del rompecabezas vuelven a estar juntas una vez más. Antártida: Un paraíso tropical conocido por nuestros antepasados y «olvidado» por la Historia.

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