La Bestia de Loveland o Rana de loveland

 

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La Bestia de Loveland o Rana de loveland (conocida como Loveland frog en USA) es una criatura mítica con cabeza de rana y cuerpo de humano que se le aparece a los residentes de una pequeña localidad de Ohio en Estados Unidos llamada Loveland.

 

La leyenda cuenta que las apariciones de la Bestia de Loveland ocurren cerca de un rio perteneciente a esa comunidad. Las personas aseguran que la bestia aparenta ser un ser terrestre pero con rasgos fisonómicos de rana o lagarto.
No existen evidencian concretas de su existencia, solo una serie de dibujos y una foto muy difusa donde se aprecia una criatura con las características de la bestia.

 

Entre las personas que aseguran haberla visto en encuentran dos policías que patrullaban por el sector y aseguran haber divisado una rana gigante saltando muy cerca del rio.

 

En el Mes de Mayo de 1955, un hombre reporto que mientras manejaba a su casa, vio tres animales que parecían ser ranas gigantes, uno de ellos con una cinta en la cabeza de donde salían chispas.

 

En el año 1972, otro policía conducía por la carretera que lleva al pueblo de Loveland y vio tendido en la vía lo que parecía ser un animal muerto. El oficial detuvo el auto para quitarlo del camino y cuando se acercó, el animal se alejó rápidamente de un gran brinco. El policía logro hacerle un disparo pero sin éxito y la Bestia de Loveland pudo escapar ilesa.

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Todos estos avistamientos documentados desde 1955, llamaron la atención de los investigadores, que empezaron a especular sobre la existencia de una especie de hombre lagarto. Algunos aseguran que los policías pudieron haber visto una especie de iguana o lagarto monitor que miden más de 6 pies de largo.

 

Curiosamente los nativos que antiguamente poblaban la zona, contaban historias sobre un hombre lagarto que cumplía con la descripción del que ha sido avistado en tiempos modernos. Frecuentemente le lanzaban flechas pero nunca podían acertarle a la bestia. Ellos llamaban a la criatura “Shawnahooc”, que significa demonio del río.
En otras zonas de Estados Unidos, también se asegura que existen otros hombres lagartos, como en el caso del Hombre Lagarto de Waine en New Jersey y el Gran Lagarto de Milton en Kentucky, donde las habitantes de dichas zonas aseguran haber visto criaturas similares a la Bestia de Loveland.

 

Twitter: @Mpdesconocido

Tiranosaurios Vivos En Australia.

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Una de las supuestas criaturas míticas más extraordinarias de Australia es el Burrunjor, un oscuro terror que recorre las historias de los pueblos aborígenes de la Tierra de Arnhem. Al menos eso es lo que dice uno de los más controvertidos investigadores de la criptozoología: Rex Gilroy. En efecto, tan sólo un puñado de relatos de aborígenes y de presuntos testigos occidentales, además de moldes de enormes pisadas, constituyen toda la evidencia recogida por el mencionado investigador. Según su reconstrucción de los relatos el monstruo recuerda alguna especie de terópodo prehistórico, incluso un tiranosaurio, cuestión que ha desatado un pequeño terremoto en la comunidad criptozoologica.
De todas las presuntas criaturas míticas con visos de convertirse en seres de carne y hueso, las más elusivas e improbables son las que recuerdan a dinosaurios o dragones. Todo investigador de lo desconocido sueña con encontrar una especie de “Mundo Perdido” donde viva algún dinosaurio sobreviviente de los tiempos cretácicos o jurásicos. Pero lo cierto es que tales mitos continúan siendo precisamente eso, mitos, y nada en concreto ha surgido después de décadas de búsquedas infructuosas. Lo interesante de este fenómeno es que parece existir un recuerdo inconsciente en la mayoría de los pueblos en todos los continentes. Un recuerdo que los hace crear una y otra vez historias sobre gigantescos reptiles que producen terror y fascinación. Quizá se trate de una suerte de recuerdo genético que proviene de nuestro pasado animal, cuando éramos lémures o zarigüeyas escapando de las patas y los dientes de los dinosaurios que dominaban la Tierra. O quizá se describan criaturas que aún viven realmente en remotos lugares del planeta.
Relatos sobre el Burrunjor aparecen en el libro de Rex y Heather Gilroy “Fuera del Tiempo del Sueño. La búsqueda de animales desconocidos de Australasia”. Una antigua tradición de las tribus de la zona del lago Alexandrina contaba sobre un cazador llamado Wyungare que intentó lancear a la criatura pero fué muerto por ella. El primero de los relatos recientes data de 1922. Un testigo aseguró haber visto un enorme lagarto bípedo al norte de Cloncurry, que movía la cola de lado a lado al caminar, igual que un cocodrilo. Un nuevo relato se sitúa en 1950. Se narra cómo un grupo de ganaderos siguieron una pista dejada por una bestia enorme en la región de Burketown. El animal habría mutilado varios vacunos. La pista se perdió en un área pantanosa. Dos hombres se internaron en la región y uno de ellos dijo haber avistado un enorme animal de casi 30 pies en la espesa jungla. La búsqueda se dió por concluída de inmediato. Ese mismo año un cazador de búfalos llamado Jack Peckham dijo haber visto huellas de tres dedos de 38 cm., de un gran reptil en Arnhem. En 1957 hubo un nuevo incidente cerca del río Mc Arthur. Unas cincuenta cabezas de ganado entraron en pánico repentinamente en la noche. Un ganadero galopó hacia el río y pudo escuchar un fuerte gruñido y bufido a la vez que veía un enorme animal escabulirse en la jungla. Al amanecer se hallaron restos de vacunos medio devorados.
En 1960 se registra un avistamiento de tres rastros de animales enormes en Alice Springs y Mount Isa. Un nuevo relato es ubicado cronológicamente en 1961. El testigo es llamado Jhonny Mathews, quien asegura haber visto una criatura bípeda de 25 pies de largo (algo más de 7 metros) moviéndose entre los matorrales en Lagoon Creek. Ese mismo año unos cazadores de canguros reportaron haber visto un lagarto bípedo muy oscuro de 8 metros al norte de Mount Isa durante una tormenta de polvo.

En 1970 dos testigos, Jack y Jane Mulholland, dicen ver un monstruo enorme (unos 20 pies), “de piel moteada”, parecido a un tiranosaurio, en Floraville. En 1977 una pareja de aborígenes describen un animal similar de color gris que dicen haber visto en el distrito Normanton comiendose un búfalo.
Luego, en 1978, se cuenta que un policía y dos aborígenes se encontraban buscando a un conductor de autobús llamado Bryan Clark, que se había perdido en la zona desértica de Urapunji, cuando los despertó de noche una suerte de impactos de pisada producidas por el avance de algún enorme animal. El incidente hizo que se abandonara inmediatamente la búsqueda. Por su parte Clark, que consiguió regresar tras tres días de dar vueltas en el desierto, informó que había oído el resoplido y gruñido de un gran animal desconocido.

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En 1979 pescadores aborígenes descubren grandes huellas de tres dedos al norte de Burketown. En 1980 Max Field encuentra cincuenta huellas en el distrito Kamuna. Tenían la particularidad de que el dedo interior medía 37 cm. y los exteriores 10 centímetros. Ese mismo año un ganadero llamado Charles Waterman dijo haber visto un animal bípedo de 20 metros huyendo con una vaca en sus mandíbulas. Se organizó una partida de 20 hombres con perros para batir la jungla, pero los animales se negaron a ir más allá de un río donde se veían rastros de grandes reptiles. En 1982 se informa del avistamiento de una criatura de color negruzco en Arnhem oriental pero de tamaño similar a un humano, mucho menor de lo habitual en las demás descripciones (quizá se trate de un individuo jóven). Ese año una entrevista hecha a Allan Richie revelaba detalles sobre la criatura que los aborígenes decían que aún vivía en selvas remotas del Norte australiano. El explorador hacía hincapié en el hecho de que los indígenas y los caballos evitaban los sitios donde tradicionalmente se dice vive el Burrunjor.
En 1984 aparecieron huellas en Narooma, Nueva Gales del Sur, atribuídas al Burrunjor, de las que Gilroy hizo moldes de yeso. El último avistamiento documentado dataría de 1985, cuando Greg Askey y su familia avistaron dos seres bípedos de color marrón grisáceo y 20 metros de altura desplazándose en la llanura, desde un automóvil cuando se dirigían a Roper River Mission.
Gilroy ha registrado relatos indígenas sobre las criaturas llamadas Burrunjor y Kooleen y ha concluído que se trata de un mismo ser. El Kooleen es descripto como un humano con cola de reptil y escamas. Los avistamientos y relatos sobre el Kooleen se circunscriben al área de Victoria. Si bien parece ser de menor tamaño, coloración verde, cola más corta y complexión delgada, podría tratarse de un Burrunjor más pequeño según cree Gilroy.
Las tradiciones australianas recogidas por Gilroy mencionan una serie de criaturas similares a dinosaurios que habitaban los territorios del Norte australiano antes de que comenzara la desertificación. Las mismas leyendas aborígenes consideran a esas criaturas como extinguidas debido a la desaparición de sus hábitats, que comenzó hace 40.000 años con la llegada misma del ser humano. Al parecer la multiplicación de los incendios, producto de la acción humana, impactó negativamente en los ecosistemas australianos. El fenómeno está bien documentado geológicamente.
Además del Burrunjor y el Kooleen, animales parecidos a dinosaurios carnívoros bípedos, son descriptas unas criaturas parecidas a saurópodos. Eran llamadas Kulta, Myndie, Wanambi e Ipilya, y se las describía como una serpiente gigante de los pantanos de la región de Victoria, consumidora de vegetales, que además poseía un voluminoso cuerpo sostenido por cuatro gruesas patas. Todas las referencias a estas criaturas son legendarias, pero no dejan de ser interesantes. De las pocas versiones actuales sobre avistamientos de estas criaturas se cita el relato del convicto fugado en 1803 y que convivió 32 años con indígenas Wathaurung en la región de Victoria, William Buckley, el cual afirma haberse topado con un animal extraño en el lago Moodewarri (“Vida y Aventuras de William Buckley”, de John Morgan, 1852). Si bien dice que se trataba de un Bunyip, ser que habitaría también en el río de Barwon según Buckley, la descripción es bastante difusa.
Los relatos aborígenes decían, respecto al Kulta, que era enorme, que tenía una cabeza pequeña al final de un largo cuello, que arrastraba la cola puntiaguda detrás de el y que la tierra temblaba bajo sus pies. Habitante de los pantanos, se cuenta que murió cuando la tierra comenzó a convertirse en desierto.
Sobre el Ipilya, los relatos proceden de las tribus de Groote Eylandt, en el Golfo de Carpentaria. Se lo describe como una gran salamandra que vivía en el pantano Numarika. En la tradición aborígen el Ipilya aparece asociado a los monzones.
El Myndie aparece en las tradiciones de los aborígenes de la zona de Melbourne. Se dice que vivía en la región de Burkerbunnel, a orillas del río Neelcunnun, y se lo describe como un gigantesco ser de largos cuello y cola. Se cuenta que emitía silbidos, que su lengua era bífida como en los lagartos y serpientes y que era capaz de escupir veneno. Este detalle le da al Myndie algunas características típicas de los varanos. Sin embargo se dice que se alimentaba de vegetales.

 

Fialmente el Wanambi, habitante del Norte australiano, es descripto como una enorme serpiente, a veces con patas, similar a los anteriores. Sin embargo tiene la característica de poseer una especie de crin a lo largo de la espalda, y también es descripto como un ser de colores variados y llamativos.

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Otra extraña criatura del folklore australiano muy similar a un dinosaurio es el gauarge. Descripto como un ser semi-acuático se parece a un emú sin plumas, y se le atribuye la creación de torbellinos en las lagunas lo que dificulta la natación en los sitios donde habita. También es capaz de correr a gran velocidad en tierra sobre sus patas traseras. Precisamente también existen relatos de criaturas acuáticas similares al plesiosaurio,parientes del monstruo del Lago Ness. En Yalanji, Queensland Norte, la tribu Kuku Far tiene una tradición, representada en dibujos rupestres, de un animal llamado Yarru o Yarrba, habitante de las lagunas de la región, que llega a atacar seres humanos. Otra tradición similar existe en los aborígenes Dharuk, respecto a una suerte de serpiente gigante de hasta 15 metros (50 pies) llamada Mirreeula, habitante del río Hawkesbury, cerca de Sidney. También se menciona un monstruo que viviría en el lago Galilea de Queensland.
Finalmente mencionaremos al extraordinario ser mitológico australiano llamado Bunyip (“espíritu o demonio”), Tumbata, Kanjapraty, Kianpraty o Melagi. Esta criatura es descripta de diversas formas muy diferentes. Se dice que habita los pantanos y ríos (aunque también habitaría en el mar), y emite unos extraños alaridos. También se cuenta que ataca cualquier ser viviente, incluso humanos. Algunos relatos dicen que pone huevos. Se le reconoce un tamaño como de un becerro y en muchas descripciones se dice que es gris, tiene un cuello largo, plumas (o escamas) y pelo hirsuto en la cabeza. En algunas tradiciones se dice que su cabeza es como la de un emú, en otras que recuerda la de un perro bulldog, o una foca, o una morsa, o una vaca marina, o un caballo. También se cree que tiene una cola larga y aplanada ( o como de caballo, en ciertos relatos), a veces con aletas. Tiene dientes afilados, y en algunos caso se lo describe con dos colmillos como de morsa). Un relato detallado de 1895 de un presunto testigo de un avistamiento, aporta características interesantes: cabeza como de emú, con proyecciones transversales y dientes de sierra, cuerpo y patas como de cocodrilo, las patas delanteras más largas, con garras. El animal nada en el agua como un sapo, pero en tierra camina sobre las fuertes y cortas patas trasera con la cabeza en alto.
En 1846 se descubrió un cráneo a orillas del río Murrumbidgee en Nueva Gales del Sur, atribuído a un Bunyip. Se lo exhibió en el Museo Australiano de Sidney, y despertó una epidemia de presuntos avistamientos del animal. Varias de ellas fueron publicadas en el Sidney Morning Herald, como la brindada por un testigo llamado George Hobler. Éste dijo haber visto al ser en los pantanos al sur de Gales y lo describió como marrón negruzco, con colmillos grandes, cuello y cola alargados y orejas pronunciadas.
A pesar de que Gilroy incluye al Bunyip dentro de los presuntos posibles dinosaurios australianos vivos, es probable que se trate de alguna otra criatura (posiblemente un marsupial extinto como el Diprotodon o una foca).

La idea de que varias especies de dinosaurios pudieron haber sobrevivido en Australia al menos hasta la llegada del ser humano, es muy sugestiva. Australia parece ser un reservorio natural de especies zoológicas y botánicas muy antiguas, incluso de la Era Secundaria. Pero, a partir de hace unos 40.000 años el continente-isla comenzó a desertificarse debido a una combinación de causas naturales y artificiales. Las artificiales fueron precisamente los incendios y la caza de origen humano. Gran cantidad de especies desaparecieron y su recuerdo persistió en los mitos de los aborígenes.
Muchos autores se niegan a considerar la posibilidad de que dinosaurios hayan sobrevivido en Australia. Para explicar el mito del Burrunjor y sus parientes recurren a animales conocidos: cocodrilos, pitones, canguros, varanos. Otros están dispuestos a admitir que se trate de ejemplares de la considerada extinta Megalania prisca. Este monstruo, una variedad de varano gigante, podía llegar a alcanzar los 6 o 7 metros según algunos científicos, y se supone que se extinguió hace entre 40 y 12.000 años. Pero el hecho de que el Burrunjor sea descripto como bípedo, y el hecho de que deja huellas de tres dedos supone un golpe a la teoría de la Megalania: los varanos dejan huellas de cinco dedos, y además no caminan en dos patas.

 

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Otras especies sugerida es el Dromornis, ave prehistórica de 3 metros de altura, extinta hace cerca de 30.000 años. Por otro lado algunos autores sugieren que el Burrunjor podría ser un canguro carnívoro, posiblemente depredador, el Propeoplus, extinto también hace 30.000 años. Se supone que estos animales podían legar a medir entre 1, 5 y 3 metros de altura. Finalmente se ha sugerido el Palorchestes, un enorme marsupial de hasta 2,5 metros de altura, que, en realidad, recuerda en algunos relatos al ser mitológico llamado Bunyip.
Los más audaces defienden la posibilidad de que Burrunjor sea un dinosaurio terópodo: un allosaurus, un neovenator, un spinosaurus o, incluso, un tiranosaurio. Quizá la afirmación sea temeraria, pero la reconstrucción de Burrunjor se asemeja mucho más a la de un dinosaurio terópodo de alguna de estas especies que a cualquiera de las otras especies sugeridas.

 

Twitter: @Mpdesconocido

La Bestia Vorota

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Esta bestia extraña fue visto por un equipo de científicos en pastoreo a lo largo de la costa de Khaiyr volcánica de Rusia Lago, por lo que este podría decirse que el informe de testigos más significativos de un monstruo aterrador, casi prehistórica jamás registrado.
Vivienda profundo de las entrañas de la poca profundidad, sin embargo, actividad volcánica, el lago Khaiyr (también conocido como Lago Khainyr) – localizado en la región aislada, el permafrost montado Yakutia en el este de Siberia – es una bestia que ha provocado el miedo y la controversia desde su primera levantado la cabeza delante de un biólogo de renombre, de Rusia y un equipo de científicos de la Universidad Estatal de Moscú.

El biólogo en cuestión era un tal Dr. Nikolai Gladkikh, que, en 1964, hizo la peregrinación a esta remota región con el fin de los depósitos de muestras minerales raros y la encuesta de Yakutia en Siberia. Fue en un momento de calma en la costa rocosa del lago Khaiyr Gladkikh que tenía el primer encuentro con esta bestia.
Aunque la mayoría de los avistamientos del monstruo del lago son montículos de vagos o cuellos serpentina flotando en el centro del lago, las observaciones de Gladkikh se hace más interesante por el hecho de que vio a la criatura cerca de la costa y casi en su totalidad por encima de la línea de flotación.

Gladkikh exige en su cuenta que se había despertado temprano esa mañana brumosa con el fin de recoger el agua – y disfrutar de la soledad y el esplendor de un amanecer plácido Khaiyr – cuando se encontró con un espectáculo sorprendente. Según Gladkikh, como buscar agua en el borde del lago se sorprendió al ver un pequeño animal cabeza, primitiva buscando salir del agua y comienzan a alimentarse de la hierba brotando a lo largo de la costa.

Gladkikh describe al ser como un enorme, de cuello largo, color azul-negruzco, reptil cuadrúpedo con cola pesada y una cabeza de lagarto con dos pequeños cuernos supra-orbitales. atributo más distintivo de la criatura, sin embargo, fue la aleta en cuclillas, de forma triangular (con el apoyo de los rayos verticales) que corría a lo largo de su columna vertebral, no a diferencia de un Dimetrodon.

Gladkikh afirmó que vio cómo la bestia enorme paliza su cola en el agua. Rukosuyev tarde grabó su informe:
“Tenía un cuello largo y brillante con una cabeza pequeña. Su cuerpo era enorme, cubierto de piel negro-azul. Hubo una gran aleta dorsal en la parte posterior de su cuerpo. De repente, el animal se deslizó en el agua. Algún tiempo después lo vi de pie fuera del agua en el medio del lago. El animal comenzó a hacer pivotar su larga cola para azotar el agua. Las olas eran ondulación de la superficie del lago. ”
Sin perder tiempo, el miedo – pero sin duda estimulado-biólogo rápidamente hizo su camino de regreso al campamento base con el fin de alertar a sus compañeros de equipo acerca de su increíble descubrimiento. Gladkikh, ahora armados con un rifle, regresó a la playa con sus colegas científicos en el remolque, pero la única prueba que quedaba era una gran franja de hierba aplastada.

Sus compañeros estaban comprensiblemente dudosa sobre la bestia que había descrito, pero justo cuando parecía que Gladkikh iba a tener su ración de vodka de resolución, el jefe de expedición, el Dr. G. Rukosuyev – junto con dos de sus ayudantes – afirmaron que vieron con asombro como la forma de vida misma (o muy similar) resurgió en el centro del lago, a sólo dos días después.

Después de este segundo evento, Rukosuyev y sus hombres se describe el animal de la misma manera como Gladkikh, sólo sus cuentas incluyen la aparición de una aleta dorsal distintos. Los testigos coincidieron en que la epidermis monstruos era tan negro que casi parecía azul.
A pesar de todos los hombres de acuerdo en que el animal en el lago que parecía ser de la biología prehistóricos, hubo cierta controversia entre los que creían que la bestia estar relacionado con la familia plesiosaurio, los que lo sostenía era un tetrápodo (“cuatro patas” en vez de aletas).
Tal vez la más extraña teoría de todos ellos procedentes de Rukosuyev que especuló que la criatura puede ser un ictiosaurio reliquia. Esto parece dudoso que el ictiosaurio tiburón-como no coincide con ninguna de las descripciones de testigos, incluyendo los Rukosuyev!

No pasó mucho tiempo antes de la palabra de esta entidad enigmática encontró su camino a la prensa y los informes de los científicos fueron publicados en el Komsomolskaya Pravda y la revista soviética vida. A partir de ahí la historia cobró vida propia, extendiendo rápidamente en todo el mundo. Lamentablemente, debido a la lejanía del lago Khaiyr (así como la falta de pruebas fotográficas) no pasó mucho tiempo antes de que el interés del público se calmó y las leyendas de este misterioso monstruo comenzó a desvanecerse de nuevo en la oscuridad.

Los escépticos, reconociendo el hecho de que Khaiyr está descansando encima de un volcán activo, se han apresurado a concluir que la mayoría de los avistamientos de monstruos han sido probablemente causada por temblores sub-acuático enviando un torrente de agua hirviendo a la superficie. Estos académicos han supuesto (por supuesto) no ofreció ninguna explicación de cómo una oleada de agua puede asemejarse a un tetra pastoreo-pod a corta distancia.

Escépticos han afirmado también que Gladkikh no era un científico, sino un trabajador migrante que fue contratado para ayudar con la expedición. Sea o no Gladkikh había un pedigrí académico, lo cierto es que Rukosuyev y sus compañeros también afirmó haber visto a la misma criatura. Una criatura que algunos han sugerido incluso puede estar relacionado con el CABALLOS DE AGUA notoriamente carnívoros que se encuentran en toda Europa.

Aunque los escépticos seguirá planteando la bandera broma – incluyendo escasez aparente del lago de peces, lo que podría explicar la propensión de la bestia para un festín con los brotes a lo largo de la costa – no se puede ignorar el hecho de que en el lodazal de la guerra fría que impregnaba la Oriental Bloque en 1964, casi cualquier evento que ocurrió (o pruebas reunidas) detrás de la desaparecida Cortina de Hierro probablemente siempre envuelta en un velo de misterio y contradicción.

Por desgracia, parece que hay poco interés científico en el caso y parece que los que todavía viven cerca de la niebla orillas del lago ahogado Khaiyr se ven obligados a vivir no sólo en el miedo de la vivienda extraña bestia (y posiblemente prehistóricos) en el mismo, sino también del volcán agitado que se encuentra por debajo del mismo lago.

Twitter: @Mpdesconocido

El Ejército indio denuncia 100 ovnis en tres meses en la frontera con China

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6:11:26 PM

Los efectivos de la guardia fronteriza india desplegados en la zona limítrofe con China testimonian haber observado ovnis en más de 100 ocasiones en los últimos tres meses.
Todo sobre este tema

Según el diario The Times of India, las imágenes de objetos luminosos en vuelo y los respectivos informes fueron dirigidos a los especialistas, pero ni los expertos de las Fuerzas Aéreas ni de la agencia de inteligencia técnica (NTRO, por sus siglas en inglés) pudieron identificarlos. Se trata de unas esferas amarillentas luminosas que aparecen sobre la línea del horizonte en la parte china, atraviesan lentamente el cielo y desaparecen en entre tres y cinco horas.

El Ejército ha desplegado en la zona un radar móvil y un analizador de espectro, pero el equipamiento no logró detectar los objetos que los efectivos observaban a simple vista, lo que descartó la posibilidad de que se tratara de drones o satélites de órbitas bajas. Un equipo de especialistas del Observatorio Astronómico Indio de Hanle, que observó los ovnis durante varios días, tampoco pudo hacerse una idea.

Sin embargo, los expertos tienden a considerar estos objetos como un equipamiento de inteligencia china. “No hay evidencia alguna de que estos ovni puedan tener un origen extraterrestre”, acentúa el astrofísico Jayant Narlikar.

Un fenómeno parecido se reportó también en 2004 en la misma zona. En aquel entonces las Fuerzas Aéreas chinas calificaron los objetos luminosos como faroles chinos.

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