Decenas de testigos ven como un hombre muere quemado por combustión espontánea humana en una calle de Londres

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Durante más de un siglo, algunos han afirmado que las personas pueden arder repentina e inexplicablemente en una bola de fuego. El fenómeno se llama combustión espontánea humana, y ha sido descrito en muchos libros populares sobre misterios y lo inexplicable. Aunque el término “combustión espontánea humana” es bastante reciente, fue toda una preocupación real en el siglo XIX. De hecho, hay casi una docena de referencias a personas que estallaron en llamas en relatos anteriores a 1900.

El ejemplo más famoso es la novela de Charles Dickens de 1853 “Casa desolada (Bleak House)”, en la que un personaje arde en llamas, aunque el misterioso fenómeno también aparece en las obras literarias de Mark Twain, Herman Melville, Washington Irving y otros. Y aunque parezca increíble, en la actualidad la comunidad científica no tiene explicación para ello, aunque si tienen algunas hipótesis. Es por este motivo que los expertos en lo paranormal creen que la combustión espontánea humana es debido a la actividad poltergeist, desórdenes psíquicos o incluso la energía negativa emitida por otras personas. Sea cual sea el motivo, la verdad es que en pleno siglo XXI ha vuelto a ocurrir, y esta vez en las calles de Londres delante de decenas de personas.

Otro nuevo caso de combustión espontánea humana

Los investigadores están tratando de encontrar una explicación al caso de un jubilado de 70 años que estalló en llamas y murió frente a los horrorizados transeúntes en una tranquila calle de Londres. Los peatones observaron con horror como John Nolan estallaba en llamas en Orchard Place, al norte de Londres, cerca del campo de fútbol White Hart Lane del Tottenham Hotspur, justo después de las 13:00h (hora local).

Algunos trataron desesperadamente de apagar las llamas mientras que otros llamaron a los servicios de emergencia. Nolan, era un trabajador de la construcción jubilado oriundo del condado irlandés de Mayo, fue trasladado en helicóptero al Broomfield Hospital, en el condado de Essex, pero murió al día siguiente. Su cuerpo estaba cubierto en un 65 por ciento de quemaduras de tercer grado.

Los investigadores de la brigada de bomberos de Londres no pudieron encontrar una explicación lógica y racional al origen del incendio. Según medios locales, nadie más resultó herido en el extraño incidente. Los detectives han solicitado a los testigos que acudan a las comisarias cercanas, para intentar explicar cómo el señor Nolan explotó en llamas.

“Hemos hablado con varios testigos que presenciaron el incidente, pero todavía tenemos que establecer cómo se originó el incendio”, dijo Damien Ait-Amer, oficial de policía e investigador del caso. “El señor Nolan era un miembro muy querido de la comunidad y ninguna de nuestras investigaciones hasta ahora ha indicado que estuviese involucrado en algún tipo de conflicto. Tampoco ninguno de los datos ofrecidos por los testigos sugiere que hubiese estado en contacto con otra persona en el momento del incendio.”

John Nolan se trasladó de Irlanda a Londres con su hermana Mary y sus otros hermanos en la década de 1960. Vivía a pocas calles de donde murió en Tottenham. La autopsia reveló que las graves quemaduras habían sido la causa de muerte. Las autoridades no realizaron arrestos en relación con su muerte, que ocurrió el 17 de septiembre y todavía se considera como inexplicable. Por su parte, el periódico irlandés The Irish Post dijo que la familia esta consternada, sobre todo por la forma que murió Nolan.

“John no haría daño ni a una mariposa”, dijo Tom Byrne, cuñado de la víctima. “De hecho, encontraría una manera de traer a la mariposa a casa y cuidarla. Era un hombre amable que haría cualquier cosa que le pidieras. Los vecinos lo describieron como un caballero y un hombre realmente encantador.”

La inexplicable combustión humana espontánea

Pero el caso de John Nolan no es el único. Los investigadores recurren a la combustión humana espontánea como la única explicación lógica cuando las personas parecen estallar en llamas sin ninguna fuente visible de ignición. Se han documentado más de 200 casos a lo largo de la historia. En noviembre de 2015, varios testigos vieron a una mujer de unos 40 años estallar en llamas mientras se sentaba en un banco en Flensburgo, al norte de Alemania. Milagrosamente, ella sobrevivió, pero tuvo que ser hospitalizada por las graves quemaduras.

La muerte de Michael Faherty, de 76 años, en Galway, Irlanda en diciembre de 2010, fue la “primera en 25 años” en ser considerada como el resultado de una combustión espontánea humana. El forense declaró que la chimenea en la sala de estar donde se encontraron los restos carbonizados de Faherty no fue lo que causó su muerte. Los investigadores se quedaron desconcertados cuando no pudieron encontrar nada que hubiera provocado el incendio.

Henry Thomas, de 73 años, se quemó espontáneamente en su hogar en Ebbw Vale, al sur de Gales, en 1980. Las llamas calcinaron todo su cuerpo y la mitad de la silla en la que estaba sentado. Solo su cráneo y una pequeña parte de su pierna debajo de la rodilla quedaron reconocibles, increíblemente con sus pantalones y calcetines todavía intactos. Sus gafas se encontraron cuidadosamente dobladas y las zapatillas más allá de los restos de sus pies, lo que implicaba que se había acomodado en su silla antes de prenderse fuego.

Una mujer llamada Mary Reeser fue reducida a cenizas en San Petersburgo, Florida, en 1951. Los investigadores encontraron que antes del incidente había estado sentada en una silla, pero no fueron capaces de determinar el origen del incendio. Sin embargo, la primera descripción conocida de la combustión espontánea humana provino del anatomista danés Thomas Bartholin en 1663. Bartholin describió cómo una mujer en París se incendió por si sola mientras dormía, pero el colchón de paja estaba intacto. Los desconcertados científicos al no encontrar una explicación logia y racional sugirieron por primera vez ‘la teoría de la mecha’ para explicar el misterioso fenómeno. La teoría es que el cuerpo humano puede convertirse en una vela “de adentro hacia afuera”.

La ropa de la persona sería la mecha, mientras que su grasa corporal es la cera o sustancia inflamable, que mantiene el fuego encendido. Las extremidades pueden quedar intactas debido al cambio de temperatura, con la mitad inferior del cuerpo más fría que la superior. Sin embargo, esta teoría no explica el misterioso fenómeno ya que la combustión no sería espontánea porque necesitaría una fuente externa para iniciar, como un cigarrillo.

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