Mamuts Vivos

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De vez en cuando, nos sorprende leer en la prensa informe sobre observaciones de mamuts en Siberia. Y muchos científicos admiten que, en determinados lugares, los mamuts podrían haber sobrevivido.

El mamut cuyos restos se encontraron en Berezovka proporcionó a los hombres de ciencia un material de trabajo muy rico. Un detalle muy curioso: la hierba y las flores que se hallaron en la boca de la criatura indicaban que había sufrido una muerte repentina… ¿Cuál?

La autopsia proporcionó la respuesta, y el doctor Herz, jefe de la expedición, pensaba que muchos otros mamuts pudieran haber muerto del mismo modo. Un análisis riguroso del contenido del estómago del animal mostró que contenía hierbas, musgos y líquenes de varias clases, además de ramas verdes de árboles de la tundra, como abetos y pinos. La presencia de algunas semillas indicaba que la muerte se había producido en otoño. Los ranúnculos sin masticar indicaban que el mamut debió de encontrarse con un desastre súbito. Según lo descubierto por el geólogo, todos los detalles indican que el mamut debía estar pastando cuando pisó hielo demasiado delgado y cayó en el profundo barranco, rompiéndose una pata y la pelvis. Al debatirse en el suelo hizo caer toneladas de nieve y fango semicongelado de los lados del barranco, y se asfixió. Un hecho interesante es que alguna parte del cuerpo se había transformado en adipocira (mecanismo que consiste en un endurecimiento de la grasa corporal semilíquida, que se convierte en una especie de sebo casi permanente). Esto ocurre cuando un cuerpo -humano o animal- ha estado sumergido en agua o enterrado en un lugar húmedo.

Desde entonces se han encontrado algunos cadáveres parcialmente preservados en el cinturón de permafrost. En 1948, por ejemplo, una excavaciones que empleaban una manguera de alta presión, en Alaska, pusieron al descubierto la cabeza y los cuartos delanteros de una cría de mamut, mientras un ejemplar aún mejor que el de Berezovka salió a la luz en la misma zona -Yakutsk- en el transcurso de unos trabajos de obras públicas en el verano de 1977. Era un animal de seis meses y como su trompa estaba intacta, los investigadores observaron por primera vez los dos “dedos” de la punta de la trompa, al parecer necesarios para levantar objetos pequeños, a la manera de los elefantes modernos, aunque el “dedo” inferior del mamut también actuaba como solapa, para proteger los orificios nasales.

El mamut de 1977 había muerto igual que el de 1900 y, como señalaba Hertz, debía ser un tipo de muerte corriente para esas bestias tan voluminosas. Los escépticos arguyen, sin embargo, que seguramente no todos los mamuts perecieron de ese modo. La escuela catastrofista sostiene que fue un desastre colosal lo que causó un cambio brusco de temperatura y heló los desiertos siberianos, privando de su comida a los mamuts. La teoría fue dada a conocer a principios del siglo XIX por el naturalista francés Georges Cuvier, considerado el padre de la paleontología moderna. Pero en general la ciencia moderna no acepta el catastrofismo. Una objeción es que Cuvier basó sus hipótesis en una interpretación errónea de las “lagunas” de millones de años entre los fósiles encontrados en un estrato de rocas y los que se encontraban en el adyacente. El estado de los conocimientos geológicos en su tiempo era tal, que los hombres de ciencia no se habían dado cuenta de que las erupciones volcánicas y otros movimientos en la superficie de la Tierra podían mezclar los estratos de forma confusa. En cualquier caso, no hay lagunas en los registros fósiles de Siberia desde la desaparición del mamut. Ni, como demostró Hertz, ha cambiado mucho la vegetación desde que el ejemplar de Berezovka murió comiendo ranúnculos.

La explicación más razonable de la extinción de las grandes manadas no se encuentra en un súbito cambio de temperaturas, sino en una serie de inviernos muy duros. Los mamuts eran animales migratorios que se desplazaban lentamente hacia el sur en invierno, y volvían al norte en verano. Sus extraños colmillos curvados hacia adentro les servían probablemente para raspar la superficie de la nieve y dejar a la vista la hierba y los líquenes que había de bajo. Ciertamente, los animales podían vivir bajo un frío extremo, con su espeso pelaje, sus orejas pequeñas y sus jorobas de grasa que, como las del camello, almacenaban energía. Pero quizá un exceso de frío les impidió en un momento dado rascar el suelo a la profundidad suficiente para encontrar alimento. Si esas condiciones se repitieron durante decenas o cientos de años, era lógico que las manadas disminuyeran e incluso desaparecieran.

Algunos hechos respaldan esta idea. Robert Belí, en el boletín de la Sociedad Geológica de América, proporcionó en 1898 pruebas para esa teoría, relatando un hecho ocurrido en la isla de Akpatok, en la bahía de Ungava (Canadá). Esta gran isla siempre había estado llena de renos, pero un invierno en que la nieve era más profunda de lo habitual, llovió (un acontecimiento casi sin precedentes) y se formó una capa de hielo sobre el terreno y sobre la nieve, impidiendo así que los renos obtuvieran alimento. La consecuencia fue que murieron todos, y la isla nunca volvió a poblarse. Si esa gran manada hubiese sido la única de la especie, los renos se habrían extinguido.

Belí también mencionaba el gran número de huesos de mamut hallados en la costa siberiana, particularmente en la desembocadura de ríos como el Liena. Señalaba que en su juventud, antes de que los búfalos fueran casi exterminados por los cazadores, grandes manadas se ahogaban cuando intentaban cruzar ríos helados y el hielo no era suficientemente grueso para soportar su peso. Y el mamut era mucho más pesado que el búfalo.

Todas estas teorías -además de otra, menos convincente, según la cual el hombre prehistórico cazó mamuts hasta provocar su extinción- pueden tener alguna relación con la desaparición del mamut lanudo. Pero subsiste una inquietante posibilidad; quizás estos animales no se hayan extinguido.

El gran bosque de Siberia, la taiga, se extiende por 7.770.000 km2, y, exceptuando algunos cazadores nómadas primitivos, está deshabitado. En 1581 Ermak Timofeyevich, capitán de una banda de cosacos enviados a Siberia cuando Rusia comenzó a conquistar ese territorio, informó que una de las primeras cosas que él y sus hombres vieron después de cruzar los Urales fue “un gran elefante peludo”. Los nativos no se sorprendieron, y le dijeron que solían designarlos con un nombre que significaba “montaña de carne”. Esto sucedió un siglo antes de que el diplomático y explorador Evert Ysbrandt Ides sugiriera que el mamontova-kosty provenía de un animal parecido al elefante.

Pero un respetado diplomático francés llamado Gallon hizo un relato mucho más impresionante en 1920. Gallon estaba destinado en Siberia en esa época, y se puso a conversar con un campesino ruso, un cazador que había pasado cuatro años en la taiga persiguiendo osos y lobos. Según le contó a Gallon, en su segundo año encontró una gran huella hundida profundamente en el lodo. Debía tener 60 cm de largo y 45 de ancho… no era redonda, sino ovalada. Había cuatro rastros, los rastros de cuatro patas, las dos primeras a unos 4 m de las segundas y el segundo par era un poco más grande. Entonces el rastro torció bruscamente hacia el este, penetrando en un bosque de olmos medianos. En el punto en que entraba vi un gran montón de estiércol; lo observé y vi que estaba compuesto de materias vegetales. A unos 3 m de altura, justo donde el animal había entrado en el bosque, vi una hilera de ramas rotas.

El cazador siguió el rastro y, unos días después, descubrió que se le había unido otro, igual al primero.
Tenía el viento de frente, lo que era bueno para acercarme a ellos sin que supieran que estaba allí. De pronto, vi claramente a uno de los animales y debo admitir que sentí mucho miedo. Se había detenido junto a unos árboles jóvenes. Era un enorme elefante con grandes colmillos blancos, muy curvados; por lo que vi era de color castaño oscuro. Tenía pelo largo en las ancas y más corto delante. Le diré que no conocía la existencia de elefantes tan grandes… el segundo animal estaba cerca; sólo lo vi unos momentos, entre los árboles. Parecía del mismo tamaño.

El fusil del cazador, adecuado para cazar osos, no era del calibre suficiente para disparar contra esos monstruos. Se alejó cautelosamente y volvió a sus cuarteles de invierno, aterrorizado por lo que había visto.
“Esa -terminaba diciendo el informe de Gallon- fue la historia de este hombre, demasiado ignorante para saber que había visto a dos mamuts. Y cuando le dije su nombre no dio señales de haberlo entendido.”

Sólo considerando el hecho de que ningún hombre de ciencia ha dado una explicación totalmente satisfactoria de las razones de la extinción del mamut lanudo, que su dieta habitual, como reveló el estómago del mamut de Berezovka, todavía florece en Siberia, y tomando en cuenta el testimonio de Gallon, existen posibilidades reales de que unos pocos de estos gigantes lanudos sigan pastando en los enormes y casi inexplorados bosques de Siberia.

Pero a esas razones hay que añadir otro tipo de evidencias, mucho más próximas a nosotros: el 28 de octubre de 1981, los titulares de los periódicos más informados anunciaban: “Mamuts vivos, vistos en Yakutia (Siberia).” Al parecer, un grupo de cazadores habían avistado a unos 300 m de distancia una manada de mamuts vivos; según fuentes militares soviéticas, habían aportado como prueba moldes de huellas. A partir de aquel momento, la Academia de Ciencias de la URSS tomaba cartas en el asunto; tal vez dentro de poco todos podamos admirar fotografías, o incluso ejemplares vivos, de este mítico animal.

Twitter: @Mpdesconocido

“CROATOAN” La Leyenda de la Palabra Maldita

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La historia comienza en 1585, cuando el comandante Arthur Barlowe, junto con un pequeño grupo de pioneros arribó a la isla de Roanoke, frente a las costas de la actual Carolina del Norte, EE.UU. A pesar de que en un primer momento la relación con los nativos no era mala, pronto se truncó y comenzaron las tiranteces; así que cuando el corsario Sir Francis Drake arribó a la isla en 1856, el pequeño grupo de expedicionarios partió rumbo a Inglaterra con el pirata. Poco después, Sir Richard Grennville volvió a Roanoke con provisiones para el pequeño grupo de colonos, pero al no encontrar allí a nadie volvió a Inglaterra no sin antes dejar en la isla a un grupo de 15 soldados para mantener la guarnición. Se cree que este pequeño grupo sufrió las acometidas de los indios locales y partió rumbo a Inglaterra, sea como fuere, nunca mas se volvió a saber acerca de estos 15 hombres.

Un año después, el 22 de julio de 1587, un grupo de 118 colonos (90 hombres, 17 mujeres y 11 niños) llegaron de nuevo a Roanoke, con la intención de llevar a cabo un segundo intento de colonizar la isla y establecer un asentamiento permanente en las Américas. El viaje estaba comandado por John White (que ya había estado en la primera expedición a la isla), financiado de nuevo por el magnate Sir Walter Raleigh y bajo el patrocinio de la corona inglesa. El día 18 de agosto nació el primer niño ingles en América, fue en realidad una niña, Virginia Dare, hija de Eleonor W. Dare y nieta de John White.

Las primeras semanas después del asentamiento de los colonos todo se prometía, cuanto menos, esperanzador. Las relaciones con los clanes indígenas no parecían ser hostiles. La tribu de los Croatoans se mostraba bastante colaboradora con el asentamiento inglés y la tribu de los Secatoans, si bien se mostraban mas reacios, tampoco parecían manifestarse hostiles, aunque se habían negado a reunirse con los ingleses.

Sin embargo los problemas comenzaron a finales del mismo año 1587, cuando el colono George Howe apareció muerto en una playa cercana cuando había salido solo a cazar cangrejos. Pronto se especuló con la posibilidad de que alguna de las tribu de la isla le hubiese asesinado, así que ante el desagradable acontecimiento, y unido a que los recursos de la colonia comenzaban a escasear, John White dejo atrás a su hija y su nieta y se embarcó rumbo a Inglaterra para informar a la reina Isabel I y recoger algunos suministros.

Cuando White regresó a Londres, se vio atrapado en la capital británica por la guerra contra España y la falta de fondos por parte de la corona. Pronto se percato que volver a Roanoke no seria posible hasta que la contienda terminase. Pasaron tres largos años hasta que John White pudo poner pie de nuevo en la isla de Roanoke, fue el 18 de agosto de 1590, justo cuando su nieta cumplía 3 años… y entonces comenzó el misterio.

Y es que lo que White se encontró a su regreso, fue que los 117 colonos que había dejado allí hacia tres años, habían desaparecido sin dejar rastro.

Las casas de dos plantas y techos de paja que se habían construido estaban totalmente desmanteladas y los establos, donde se alojaba el ganado, vacíos. Lo único que los colonos habían dejado en el lugar fueron dos tumbas (una de ellas probablemente perteneciente a George Howe), una misteriosa palabra escrita en uno postes de la fortaleza “Croatoan” y las letras “Cro” talladas en la corteza de un árbol cercano. Eso fue lo único que quedó de una población de mas de 100 personas.

No había indicios de batalla ni hambre y no se encontró tampoco ninguna cruz maltesa (signo que se había pactado con los colonos para determinar que habían sido victimas de un ataque foráneo). Todo esto hizo suponer a White que los colonos se habrían mudado a la capital de la tribu de los Croatoans y allí mezclado con la población local; no pudo comprobarlo. Una gran tormenta se abalanzó sobre el poblado poniendo en grave peligro tanto a la expedición, como al buque que les había llevado a Roanoke. El capitán del barco advirtió a White que debían partir de manera inmediata si querían conservar sus vidas y la integridad del navío. Regresó a Inglaterra y comenzó así la leyenda de la “colonia perdida” que aun hoy en día permanece en el misterio.

Las hipótesis se sucedieron desde entonces tratando de encontrar una explicación sobre el destino y el paradero de la “colonia perdida”.

La primera idea fue que los colonos, ante la falta de provisiones, se mudaran a la capital de los Croatoans. Esta idea no es concluyente, pues no se sabe por que alguien escribió solo “Cro” en uno de los arboles, lo que podría indicar que la colonia se había ido de manera tan apresurada que, quien fuera, no fue capaz de terminar de escribir el mensaje.

Se especuló con la posibilidad de un ataque externo, bien por parte de los nativos o de los españoles, pero tampoco es concluyente por que no se halló ninguna cruz de malta en el asentamiento (lo que indicaba que habían sido victimas de un ataque).

La posibilidad de que los colonos hubiesen decidido emprender el viaje de vuelta a Inglaterra tampoco es concluyente, pues hubiesen dejado constancia de sus planes y de la fecha de su partida.

Se barajó la posibilidad de que hubiesen sucumbido al ataque de alguna tribu caníbal (de ahí que no se encontrasen restos de seres humanos), pero es muy poco probable pues no se tiene constancia de la existencia de ningún clan caníbal en la zona.

Recientemente se encontró una nueva hipótesis, la de que los colonos se hubiesen mezclado con la tribu de los Lombee, pues estos individuos presentan rasgos caucásicos (como tez pálida y ojos claros), pero los estudios de ADN que se llevaron a cabo en la Universidad de Texas no arrojaron resultados concluyentes.

Es decir, a día de hoy, continua siendo un completo misterio la desaparición de la colonia perdida y permanece en el enigma que significaba aquella misteriosa palabra tallada en la madera “Croatoan”.

Y eso no es todo, la palabra esta asociada a extrañas desapariciones de ciudadanos de EE.UU. desde la fecha, aunque en este caso, realidad y leyenda se entrecruzan de tal manera que no es posible discernir donde termina la historia real y donde empieza el mito: poco antes de su muerte en 1849, y después de unos días en que estuvo desaparecido sin que aun hoy se tenga explicación de por que, Edgar Allan Poe fue encontrado deambulando por las calles de Baltimore susurrando la palabra “Croatoan”; la misma palabra se encontró garabateada en la revista de Amelia Earhart después de su desaparición en 1937; tallada en el poste de la cama donde el celebre autor de historias de terror Ambrose Bierce durmió antes de su desaparición en Mexico en 1913; rayado en la pared de la celda donde el famoso asaltador de diligencias Negro Bart habitaba antes de ser puesto en libertad y desaparecer en 1888; escrito en la ultima pagina del diario de a bordo del buque Carroll A. Deering cunado encallo, sin nadie a bordo, en el cabo Hatteras (no muy lejos de lo que había sido Roanoke Island) en 1921…

La ultima hipótesis es la menos aceptada al implicar cierto grado de explicación sobrenatural. Y es que esta tesis aboga por que la palabra “Croatoan” tallada en el lugar donde estaba la colonia, no era la solución al enigma, sino una pista, y que sería esta tribu quien tendría la respuesta.

Los Croatoans eran un pueblo fuertemente espiritista y que llevaba a cabo rituales, según cuentan, para que los muertos volviesen de sus sepulturas y ayudar en las cosechas. La versión de la tribu es que por aquella época, de manera súbita, las especies de vida silvestre de los bosques comenzaron a morir de manera inexplicable. Según sus creencias, esto se debía a que se había liberado sobre la tierra un espíritu maligno y poderoso (que ellos asociaban a una especia de reptil o serpiente). Este espíritu, se habría apoderado de los colonos de tal manera que comenzaron a asesinarse y devorarse los unos a los otros y afirman que fue la propia niña recién nacida quien llevo la “plaga” a sus tierras al estar poseída por esa especie de demonio.

De ser cierta la leyenda de los Croatoans al respecto de la suerte que corrieron los miembros de aquella “colonia perdida”, la celebración que aun hoy perdura en EE.UU. llamada acción de gracias, tal vez no fue un festín de pavo, sino de seres humanos.

¿Fue la colonia perdida victima del ataque de un espíritu maligno que empujó a sus ciudadanos a devorarse los unos a los otros en una “locura” similar a lo que sería una “plaga zombie“? A día de hoy, el misterio de la desaparición de 117 personas en los albores de la historia de EE.UU. sigue siendo un completo enigma.

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Las huellas del diablo de Devonshire

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La Mañana del 9 de Febrero de 1855 los habitantes en la región de Devonshire, Inglaterra; encontraron sobre la nieve unas misteriosas huellas que se extendían a lo largo de 150 kilómetros. Las marcas semejantes a los cascos de un caballo o pezuñas, presentaban características sumamente extrañas; con dimensiones de diez centímetros de largo por siete de ancho, revelaban una paso aproximado de veinticinco centímetros de largo, todas ellas estaban perfectamente alineadas como producidas por una sola pata y la nieve parecía haberse derretido al contacto, como echas por un hierro al rojo vivo según las afirmaciones de los testigos.

Además no hubo para ellas ningún obstáculo, fueron encontradas en paredes, jardines, techos, cercas, y otros lugares por los que difícilmente podría tramitar alguna criatura real. Debido a lo inverosímil del trayecto y el aspecto de las huellas, pronto, la palabra “diablo” vino a le mente de los lugareños que se atrincheraron en sus casas invadidos por el terror, evitando salir por las noches y se formando cuadrillas especiales con hombres dotados de armas y perros de caza para tratar de atrapar al desconocido animal causante de aquella locura. Por supuesto, no hubo forma de pescar a tal criatura aunque se dice que en cierta ocasión los perros encontraron un rastro hasta el bosque cercano, pero al ver la inquietud de estos y sus nerviosos aullidos, los hombres se negaron a seguirlo.

Una semana después tal misterio fue llegó hasta el diario británico London Times; pero tuvo mayor cobertura por parte del diario “Illustrated London News“. Por supuesto de inmediato se dieron explicaciones racionales para tal suceso, pero una a una fueron cayendo debido a que ningún animal terrestre era capaz de atravesar cercas de más de un metro y caminar por las paredes de forma vertical, además el tamaño de las huellas sugería algún ser de pequeña estatura, pero al mismo tiempo de gran peso, también el hecho de que el posible animal causante debía dar saltos en una sola pata, lo que volvía imposible un trayecto de 150 kilómetros en una sola noche, en medio de una tormenta de nieve.

Mientras unos estuvieron conformes con estas explicaciones y las respaldaron además con una historia de alucinaciones en masa, otros tantos atribuyeron el hecho a criaturas paranormales, pero no de tanta seriedad como el Diablo, se pensó entonces en Spring-Heeled Jack, hombres de las estrellas o el espíritu de algún animal.

El caso es que con el paso del tiempo, la noticia se fue olvidando, aunque la mayoría de los habitantes de Devonshire, sigue creyendo que aquella noche nevada, fueron visitados por el mismísimo Diablo.

El misterio de la isla de Hy-Brasil, la otra Atlántida

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4:23:49 PM

Es indiscutible que la “isla perdida” más famosa es la Atlántida, que en la actualidad todavía cautiva a millones de personas. ¿Existió realmente o sólo fue un mito? En la actualidad todavía existen civilizaciones perdidas, como la isla misteriosa de Hy-Brasil (también conocida como Hy-Breasal, Hy-Brasil, Hy-Breasil, Brazir), que se cree que puede ser el origen de Brasil.

Según las leyendas, Hy-Brasil era el hogar de una civilización tecnológicamente muy avanzada, con animales gigantes y calles cubiertas de oro. Y toda la isla liderada por unos sacerdotes que tenían un conocimiento universal y con un poder que iba más allá de la propia imaginación. Y aunque Hy-Brasil puede ser encontrada en muchos mapas antiguos, la realidad es que no existe ninguna isla en la actualidad que coincida con la descripción y tampoco no hay coordenadas en los documentos históricos para indicar dónde o qué le pasó a la isla. Hy-Brasil simplemente desapareció sin dejar ni rastro.

Encuentros con la mítica isla de Hy-Brasil

Se dice que la isla de Hy-Brasil está envuelta en una espesa niebla, excepto por un día cada siete años, cuando se hace visible. Parece ser que a través de los siglos una serie de mapas parecen indicar la posición de la isla. En estos mapas, la isla se muestra circular, con un estrecho río central que recorre de este a oeste a través de su diámetro.

Mapas y descripciones documentadas de expediciones del 1300 al 1800, describen la ubicación de la isla con gran detalle. La primera aparición de la isla la encontramos en un mapa creado en 1325 por el cartógrafo mallorquín Angelino Dalorto. Dalorto situó la isla justo al oeste de Irlanda. San Barrind y San Brendan también descubrieron la isla en sus viajes y quedaron tan impresionados por sus riquezas que se referían a Hy-Brasil como “La Tierra Prometida”.

Algunos historiadores señalan que el famoso navegante Pedro Álvares Cabral también afirmó haber encontrado la mítica isla durante sus viajes en la década de 1500. Pero no fue hasta el año 1674 que el capitán John Nisbet y su tripulación afirmaron desembarcar en la isla de Hy-Brasil.

El capitán Nisbet y su tripulación se encontraban navegando las aguas de Irlanda cuando una misteriosa niebla densa se posó en su nave. Cuando la niebla desaprecio de repente, se encontraron cara a cara con una costa rocosa. Rápidamente el capitán Nisbet revisó las cartas náuticas observando atónito que se trataba de la isla legendaria de Hy-Brasil. El capitán Nisbet y su tripulación decidieron explorar la isla. Pasaron todo un día en la isla y regresaron con oro y la plata, que según ellos les fue dado por sus habitantes. Como resultado, un segundo buque fue enviado en una expedición a la isla. Capitaneado por Alexander Johnson, el segundo grupo de aventureros también encontró la isla y confirmó la versión del capitán Nisbet.

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El último avistamiento documentado de Hy-Brasil fue en 1872 por el arqueólogo Thomas Johnson Westropp. Westropp había visitado la isla en tres ocasiones anteriores y estaba tan cautivado con Hy-Brasil que llevó a toda su familia para que pudieran ver la isla maravillosa en persona. Los registros de Westropp indicaron que estuvieron en la isla y también como fue testigo de cómo desaparecía ante sus ojos.

Una antigua civilización extraterrestre

La historia de la isla de Hy-Brasil fue llevada un paso más allá mediante un documental del History Channel en 2010 titulado “Ancient Aliens”. Según detallaba el documental, en 1980 el sargento Jim Penniston se encontraba sirviendo en la base militar Brentwaters, cunado un extraño objeto volador aterrizó cerca de la base. El sargento Penniston y un soldado decidieron investigar el incidente, y a medida que se acercaban observaron un resplandor intenso de color anaranjado.

Fue el sargento Penniston quien decidió acercarse para observar más de cerca el misterioso objeto. Al parecer cuando lo toco recibió telepáticamente una serie de códigos binarios. Al instante, el sargento Penniston y el soldado perdieron el condimento. Cuando recobraron el conocimiento se encontraban en el hospital de la base militar. Aunque lo más sorprendente ocurrió unos días después, cuando el sargento Penniston sintió la necesidad de escribir un código binario. Por miedo a que lo tomaran por loco, decidió esconder sus escritos durante tres décadas sin mencionar a nadie el incidente ni los mensajes.

En el programa del History Channel, este código binario fue decodificado por el programador informático Nick Ciske. El mensaje decodificado parecía indicar las coordenadas de una zona fuera del oeste de Irlanda, que curiosamente se relacionaba con la ubicación de la isla de Hy-Brasil. El mensaje decodificado decía:

“La Exploración de la Humanidad continua para el Avance Planetario”

Coordenadas: “52º 09´42.532″ N /  13º 13´12.69″ W”

No es necesario decir que las coordenadas obtenidas telepáticamente por el sargento Penniston, coincidían con la zona donde había sido avistada la isla de Hy-Brasil.

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Entonces, ¿existe realmente Hy-Brasil?

En la actualidad investigadores y arqueólogos continúan buscado la mítica isla de Hy-Brasil. Según los más escépticos los mapas antiguos señalan la isla al oeste de Irlanda, donde casualmente hay zonas de agua poco profundas conocidas como Porcupine Bank, que se cree que en algún momento de nuestra historia podría haber sido una isla.

La otra teoría posible es que Hy-Brasil es, de hecho, el reino perdido de la Atlántida, que se dice que está situada más allá de las Columnas de Hércules (Gibraltar). La supuesta ubicación de Hy-Brasil es más allá de las Columnas y por lo tanto se ajusta a la ubicación de la Atlántida como mencionó Platón. ¿Es esto suficiente para afirmar que la isla de Hy-Brasil y la Atlántida son lo mismo? Ciertamente, la ubicación y la mitología están totalmente de acuerdo.

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