DESCUBREN UNA CIUDAD OLVIDADA EN EL NORESTE DE PARAGUAY

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Está en la Cordillera de Amambay en la frontera con Brasil.

Investigadores de la Gobernación del departamento de Amambay, Paraguay, anunciaron este lunes el posible descubrimiento de vestigios de un asentamiento con más de cinco mil años de antigüedad.

Lo encontrado hasta ahora sería parte de un verdadero asentamiento hace miles de años según dijeron especialistas e historiadores de la Secretaría paraguaya de Cultura.
Los indicios que señalan esto se divulgaron después que Jackson Weaver, de la Secretaría de Turismo de la Gobernación de Amambay, sobrevolase la cordillera y fotografiase el área donde hace más de una década fueron descubiertas inscripciones rupestres.

Amambay es un departamento del Paraguay. Su capital es la ciudad de Pedro Juan Caballero y el nombre del departamento deriva de uno de los ramales principales de la Cordillera de Caaguazú, que se denomina Cordillera de Amambay, ubicada al noreste de Paraguay. Es una cadena de cerros o elevaciones que pertenecen al gran macizo conocido como Meseta Brasileña.

Weaver afirmó que se realiza una investigación y se busca la ayuda de arqueólogos y geólogos para realizar mejor el estudio del descubrimiento que se encuentra en la cordillera del Amambay, un macizo o altiplanicie situado al noreste de Paraguay y al oeste del Brasil específicamente en el límite del estado de Mato Grosso do Sul. Esta cordillera sirve como límite convencional de ambos países.

Las fotos aéreas resaltan la distribución de las rocas, que recuerdan a grandes bloques de piedras del complejo Stonehenge, el monumento megalítico de más de 2.500 años a. C. que se encuentra en Inglaterra, planteó Weaver.

Ruth Benítez, también investigadora, dijo que hace tres años un grupo de arqueólogos españoles recorrió la zona de la cordillera de Amambay, detectándose ya las inscripciones, que son como símbolos o trazos semejantes a dibujos de astros.

Expediciones anteriores

En Paraguay, recién se comenzaron a estudiar sus pinturas rupestres en la década de 1970 cuando un funcionario del Ministerio de Obras Públicas informó del hallazgo de 157 cuevas, algunas con arte rupestre. En los años 80, incursionan en la región para su investigación un grupo de estudiosos paraguayos junto con arqueólogos argentinos y brasileños.

En 2010, se realizó una expedición española a cargo del arqueólogo español José Antonio Lasheras (Director del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, España). El resto de los investigadores españoles eran Pilar Fatás, subdirectora del Museo de Altamira, arqueóloga y antropóloga; Alfredo Prada, arqueólogo y restaurador; Francisco Terán, topógrafo y producción. Se internaron durante 16 días y realizaron un recorrido de unos 2.000 kilómetros.

Las investigaciones se realizaron en las inmediaciones del Parque Nacional Cerro Corá, un área protegida administrada por la SEAM en Amambay, específicamente en los cerros Alambique, Cerro Lorito, Tuja Yo, Akua Guasú y Akua’i; y en la Reserva de Recursos Manejados Yvytyrusu, donde se encuentra el sitio conocido como Itá Letra. Se relevaron más de 1.350 signos, e inventariado más de 4.000 objetos. Sin embargo, cuando se investigó cada uno de los sitios con arte rupestre en Amambay y Guairá, no se habló de la existencia de alguna ciudad.

El arqueólogo José Antonio Lasheras señaló que todos los sitios con arte rupestre que se conocen están en la zona del Amambay, a orillas del Aquidabán, del arroyo Ypane y el arroyo Yguasú, en la zona norte y cerca del Parque Nacional de Cerro Corá. “Nuestra fecha más antigua es de 5.202 años, la tenemos asociada a la industria lítica”, dijo Lasheras.

Respecto a las ruinas de una ciudad, manifestó Ruth Benítez: “No podemos confirmar o negar algo antes de investigar, porque hay inscripciones en el lugar pero aparecen otros indicios de una antigua ocupación comprobando que se trata de una ciudad antigua”.

Los vestigios hallados en 2013 en la cordillera de Amambay serían parte de un asentamiento prehistórico de más de 5.000 años de antigüedad, precisaron los investigadores de la Secretaría Nacional de Cultura (SNC).

“Las evidencias están quedando cada vez más claras”, dijo Weaver, destacando que hay “señales exteriores fantásticas”, como vestigios de huellas de antiguos habitantes.

Leyendas indígenas confirman la antigüedad del lugar
Este descubrimiento reescribiría la historia de Paraguay y de América. En la zona se encuentran colonias indígenas de la familia Tupí Guaraní, los Paí Tavyterá, y Ava Guaraní. Un cerro del lugar, Jasuka Vendá o el Cerro Guazú, de 728 metros, es considerado como lugar sagrado de la etnia Ava Guaraní, quienes consideran como el centro de la tierra, donde se creó el mundo y nacieron el primer hombre y la primera mujer. El nombre de los Paí Tavyterá significa, haciendo referencia a este sitio: «habitantes del pueblo de centro del mundo», en guaraní.

El Cerro Guazú constituye una amplia área oval de aproximadamente 10 Km. de extensión de norte a sur y 8 Km. de este a oeste. En sus rocas se observan signos que parecen inscripciones rúnicas. Según la tradición tupí-guaraní, allí nacieron también todas las plantas y animales conocidos por el hombre.

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