LAS LLUVIAS DE ANIMALES

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6:04:13 PM

La lluvia de animales es un fenómeno meteorológico extraordinario, que consiste en la caída del cielo de numerosos animales, frecuentemente de una sola especie. Esta precipitación atípica puede o no estar acompañada de lluvia común. El fenómeno ha ocurrido en muchas regiones a lo largo de la historia. Se han registrado testimonios del mismo en diversas épocas y países, lo cual ha dado origen a muchas leyendas y polémicas.

Con mayor frecuencia, estas lluvias están compuestas por peces o ranas, aunque hay historias que mencionan algunas especies de pájaros. En ocasiones, la lluvia es tan violenta, que los animales acaban destrozados en el suelo. A veces, los animales sobreviven al golpe, particularmente los peces, lo cual hace pensar que el intervalo transcurrido entre su despegue y el retorno al suelo, es relativamente breve. Algunos testimonios describen lluvias de ranas, donde los animales están intactos tras su caída. A veces, los animales caen completamente helados, o están atrapados dentro de bloques de hielo; demostrando así que antes de caer, su altura era muy elevada, donde la temperatura ambiente era inferior a 0 °C.

Desde hace mucho tiempo, la ciencia ha descartado muchas de las explicaciones que le son ofrecidas; por considerarlas exageradas, poco fiables o no comprobables. En 1859, un testigo de una lluvia de peces en el pueblo de Mountain Ash envió un espécimen al zoológico de Londres. J. E. Gray, director del Museo Británico, declaró que «a la luz de los hechos, lo más probable es que se trate de una broma: uno de los empleados de Mr. Nixon le ha vaciado encima un balde lleno de peces, y éste último pensó que le caían del cielo».

Lógicamente, las lluvias de animales estuvieron sin explicación científica durante mucho tiempo, mientras que se desarrollaban hipótesis que iban desde los intentos lógicos de explicarse el fenómeno, hasta lo absurdo. En el siglo IV a. C., el filósofo griego Teofrasto negó la existencia de lluvias de sapos, explicando simplemente que los sapos no caen durante la lluvia, sino que esta última los hace salir de la tierra. En el siglo XVI, Reginald Scot se aventuró a dar una hipótesis. Según él, «es cierto que algunas criaturas son generadas de manera espontánea, y no necesitan de padres. Por ejemplo estas ranas venidas de ninguna parte. Ellas fueron transportadas por la lluvia. Estas criaturas nacen de los aguaceros…». En el siglo XIX, se pensaba que la evaporación del agua llevaba los huevos de rana a las nubes, donde eclosionaban y caían a la tierra en un chubasco.

Testimonios de Lluvias de animales

Gracias a la prensa escrita, en la época moderna se han generado muchos testimonios, atestiguados por un mayor número de personas, lo cual les incrementa su confiabilidad. A continuación se listan algunos ejemplos:

  • En 1578, grandes ratones amarillos cayeron sobre la ciudad noruega de Bergen.
  • Según un tal John Collinges, una lluvia de sapos azotó la aldea inglesa de Acle, en Norfolk. El tabernero del lugar los retiró por centenas.
  • El 16 de febrero de 1861, la ciudad de Singapur sufrió un temblor de tierra, seguido de tres días de abundantes lluvias. Tras el final de las lluvias, los habitantes de Singapur vieron que en los charcos había miles de peces. Algunos de ellos afirmaron haberlos visto caer del cielo, aunque otros se mostraron más reservados al dar su testimonio. Cuando las aguas se retiraron, se encontraron otros peces en los charcos que se habían secado, notablemente en lugares que no habían sufrido inundaciones.
  • La revista Scientific American registra el informe de un chubasco de serpientes que alcanzaban alrededor de 45 cm) en Memphis, el 15 de enero de 1877. En Estados Unidos, se registraron más de quince informes de lluvias de animales, solamente en el siglo XIX.
  • En junio de 1880 se abatió una lluvia de codornices sobre Valencia (España).
  • El 7 de septiembre de 1953, millares de ranas cayeron del cielo sobre Leicester, en Massachusetts, Estados Unidos.
  • En 1968, los diarios brasileños registraron una lluvia de carne y sangre, sobre un área relativamente grande.
  • Canarios muertos cayeron en la ciudad de St. Mary’s City, en Maryland (Estados Unidos), en enero de 1969. Según el diario Washington Post del 26 de enero de ese año, el vuelo de los canarios se interrumpió súbitamente, como si hubiera habido una explosión, que nadie vio ni escuchó.
  • En 1978, llovieron cangrejos en Nueva Gales del Sur, en Australia.
  • En 2002, llovieron peces en Grecia.
  • En 2007, llovieron arañas pequeñas en Salta, Argentina.
  • En 2007, llovieron ranas pequeñas en El Rebolledo (Alicante, España).
  • El 1 de agosto de 2008, en Choco (Colombia) llovió sangre, pero tal hecho es atribuido a varias causas, entre ellas la lluvia de animales.
  • En 2008 llovieron peces y ranas en el Taperal de Beniganim (España).

Explicación científica

En contra de la mayoría de sus colegas contemporáneos, el físico francés André-Marie Ampère consideró que los testimonios de lluvias de animales eran verdaderos. Ampère intentó explicar las lluvias de sapos con una hipótesis que después fue aceptada y refinada por los científicos. Ante la Sociedad de Ciencias Naturales, Ampère afirmó que en ciertas épocas los sapos y las ranas vagabundean por los campos en grandes números, y que la acción de vientos violentos puede capturarlos y desplazarlos a grandes distancias.

Más recientemente, apareció la explicación científica del fenómeno, que involucra a las trombas marinas. En efecto, los vientos que se arremolinan debajo del meteoro son capaces de capturar objetos y animales, gracias a una combinación de la depresión en la tromba, y de la fuerza ejercida por los vientos dirigidos hacia ésta.

En consecuencia, estas trombas, o incluso tornados, transportaran a los animales a alturas relativamente grandes, recorriendo además grandes distancias. Los vientos son capaces de recoger a los animales presentes en una superficie relativamente extensa, y los dejan caer, en masa y de manera concentrada, sobre puntos localizados. Más específicamente, algunos tornados y trombas podrían secar completamente una charca, para dejar caer más lejos el agua y la fauna contenida en ésta, en forma de «lluvia de animales».

Esta hipótesis aparece reafirmada por la naturaleza de los animales de estas lluvias: pequeños y ligeros, generalmente surgidos del medio acuático, como batracios y peces. También es reafirmante el hecho de que, con frecuencia, la lluvia de animales está precedida por una tormenta. Sin embargo, hay algunos detalles que no han podido ser explicados. Por ejemplo, el que los animales a veces sigan vivos aún después de la caída, y algunos de ellos en perfecto estado. Otro aspecto es que normalmente cada lluvia de animales se manifiesta con una sola especie a la vez, casi nunca mezclándolas ni incluyendo algas u otras plantas.

Esta aparente anomalía se podría explicar en el caso de los pájaros, si la tromba atraviesa una parvada en particular que se encuentra en pleno vuelo, especialmente en épocas de migraciones.

En algunos casos, se han alegado causas diferentes para algunas supuestas lluvias de peces. Por ejemplo, en el caso de la lluvia de peces en Singapur de 1861, el naturalista francés Francis de Laporte de Castelnau explica que el chubasco tuvo lugar durante una migración de peces-gato, y que estos animales son capaces de arrastrarse sobre la tierra, para ir de un charco a otro; como las anguilas, que pueden recorrer varios kilómetros en los prados húmedos, o los lucios que van a reproducirse en los campos inundados. Además, explica que el hecho de haber visto los peces en el suelo inmediatamente después de la lluvia no es más que una coincidencia, ya que normalmente estos animales se desplazan sobre el suelo húmedo de rocío, o después de un chubasco o una inundación.

Entre las explicaciones no científicas del fenómeno, se encuentran las interpretaciones paranormales que alegan intervenciones de seres extraterrestres. En efecto, no faltan autores que describen a estos visitantes recogiendo grandes cantidades de animales como lastre, para después dejarlos caer antes de dejar nuestro planeta. Las lluvias de sangre y carne estarían vinculadas a una selección hecha por los visitantes, para aligerar sus almacenes.

También persisten explicaciones sobrenaturales, que pueden ser de naturaleza religiosa. Dependiendo del tipo de objeto o animal que cae a la tierra, el fenómeno es percibido ya sea como un castigo, como en el caso de las piedras que cayeron sobre el ejército amorita en el Antiguo Testamento; o como un signo providencial de bondad divina, cuando se trata de animales comestibles.

Igualmente y en la misma línea especulativa, se sugiere la existencia de anomalías en el espacio-tiempo que traerían los animales desde otras dimensiones. Estas explicaciones utilizan a veces la teletransportación, para explicar por qué los animales se encuentran allí donde no deberían estar. El periodista Charles Hoy Fort ha desarrollado estas ideas. Según Fort, en el pasado existió una fuerza capaz de transportar a los objetos de manera instantánea, que ya no se manifiesta sino en acciones desordenadas, como las lluvias de peces. Otra sugerencia de Fort se basa en la supuesta existencia de un «mar superior de los Sargazos», una especie de depósito celestial que aspira y escupe los objetos terrestres.


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Las trompetas de Tutankamon

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5:17:29 PM

“……Yahveh dijo a Josué: -Mira, yo pongo en tus manos a Jericó y a su rey. Vosotros, valientes guerreros, todos los hombres de guerra, reodearéis la ciudad, (dando una vuelta alrededor. Así harás durante seis días. Siete sacerdotes llevarán las siete trompetas de cuerno de carnero delante del arca. El séptimo día daréis la vuelta a la ciudad siete veces y los sacerdotes tocarán las trompetas). Cuando el cuerno de carnero suene (cuando oigáis la voz de la trompeta), todo el pueblo prorrumpirá en un gran clamoreo y el muro de la ciudad se vendrá abajo. Y el pueblo se lanzará al asalto cada uno por frente a sí……” (Libro de Josué 6-2, Toma de Jericó).

Este relato bíblico es a menudo puesto de ejemplo, por aquéllos que creen ver la posibilidad de la utilización de sofisticada tecnología en la antigüedad. Más concretamente en la utilización de un arma basada en determinadas frecuencias de sonido, capaces de tirar abajo, como es el caso, los muros de la antiquísima ciudad de Jérico, poseedora de unas impresionantes fortificaciones que se extendían a lo largo de toda la ciudad. Éstas tenían una superficie aproximada de tres hectáreas, que fueron sacadas en parte a la luz entre 1.907 y 1.909 por una expedición arqueológica germanoaustríaca, destacando principalmente una torre maciza de piedra que en la actualidad alcanza los nueve metros de altura y un diámetro muy similar, murallas de una envergadura de hasta siete metros y una anchura, en su parte superior, de 1,5 metros. En algunas zonas la muralla está compuesta de dos muros que discurren en paralelo distantes el uno del otro entre tres y cuatro metros. Delante del muro se encontraba un foso de casi tres metros de profundidad y ocho metros de ancho, tallado en la roca, lo que supone un gigantesco esfuerzo, si tenemos en cuenta las herramientas tan primitivas que, supuestamente, poseían los moradores de Jericó.

Como podemos ver un impresionante reducto defensivo para la época, de manera que sólo una intervención “divina” como nos relata la Biblia pudo facilitar los planes de Josué y el pueblo de Israel en su conquista a sangre y fuego de la “tierra prometida”. ¿Leyenda, mito, exceso de imaginación por parte de quienes propugnan la posibilidad de un “arma acústica”?.

En noviembre de 1.922 el arqueólogo americano Howard Carter sorprendía al mundo con el anuncio del descubrimiento de la tumba de Tutankamón, donde encontró uno de los conjuntos de tesoros más importantes hasta el día de hoy realizados. Klaus-Ulrich Groth escribió un artículo en el Ancient Skies de lengua alemana, posteriormente traducido por G.T.Sassoon al ingles en el número de mayo/junio 1.996 de lengua inglesa, que nos relata un interesante suceso…:

“…… En una caja de la Galería 26 del Museo Egipcio del Cairo, hay dos trompetas que fueron encontradas en la Tumba de Tutankamón. En el Catalogo Munro & Boltin enumera una de ellas como la número 12 y es descrita como una -trompeta con sordina-. La otra trompeta esta hecha de plata y cobre, y, por alguna razón desconocida no está catalogada, sino solamente referida como un ejemplo de las trompetas encontradas en la Tumba, aunque ésta es de una mayor calidad a la catalogada. Dicha trompeta no está fuera de poseer historia, sin embargo, para entre el personal del Museo la historia de esta particular trompeta comienza cuando siendo limpiada en 1.954, alguien intentó soplarla, y en ese mismo momento la electricidad de todo el Alto Egipto falló. En 1.974, limpiándola de nuevo, y no teniendo constancia el personal del anterior evento, fue soplada de nuevo, y el poder energético se vino abajo esta vez sólo en la región de el Gran Cairo. Ambos incidentes puden ser demostrados como ocurridos, por los documentos archivados en la estación generadora de electricidad, de la caída inexplicable a cero ocurrida en aquel tiempo, y también en los artículos de los periódicos egipcios de aquel tiempo.Sin embargo, la relación con la -soplada- de la trompeta de Tutankamón no está completamente establecida. Allí nunca hubo ninguna investigación oficial técnica…”

Una vez más nos adentramos en el mundo de las “casualidades”, como seguro que catalogarían este tipo de incidente sucedido en el Museo Egipcio del Cairo si tan sólo se molestasen un poco en investigarlo.

Otro sorprendente dato lo aporta Erich von Däniken en su libro Regreso a las Estrellas donde hace la siguiente observación:

“En la primavera de 1.964 el Instituto de Investigaciones Electroacústicas de Marsella, se trasladó a un nuevo edificio. Poco días después del traslado, varios colaboradores del profesor Vladimir Gavreau empezaron a quejarse de dolores de cabeza, náuseas y prurito; algunos se encontraban tan mal, que temblaban como hojas. En un Instituto que se ocupaba de cuestiones relacionadas con la electroacústica, no tardó en sospecharse que aquellas molestias podrían ser causadas por radiaciones incontroladas de alguna parte de los laboratorios. Los científicos se esforzaron por encontrar la causa del malestar, para lo cual examinaron todo el edificio con detectores de alta sensibilidad. Se encontró el motivo. No se trataba de frecuencias eléctricas incontroladas, sino de ondas de baja frecuencia que partían de un ventilador y que habían comunicado a todo el edificio una vibración de infrasonido.

Aquí se produjo una de esas felices casualidades que tan a menudo ayudan a la investigación. Hacía ya veinte años que el profesor Gavreau trabajaba como especialista en la investigación de las ondas sonoras. Tras el incidente, se dijo que lo que aquel ventilador había hecho -sin proponérselo-, también se podría hacer experimentalmente. De este modo, y ayudado por sus colaboradores, construyó en el propio Instituto de Marsella, el primer cañón acústico del mundo. A una reja, en forma de tablero de ajedrez, se ataron sesenta y un tubos flexibles, por los que se hizo pasar aire a presión regular, hasta que se percibió un tono, aún audible, en 196 Hz. El resultado fue devastador: las paredes de la nueva construcción se agrietaron, y los estómagos e intestinos de los que trabajaban en el laboratorio empezaron a vibrar dolorosamente. El instrumento tuvo que ser detenido en seguida.

Este primer experimento permitió al profesor Gavreau sacar sus consecuencias: hizo construir instalaciones protectoras para el equipo que manejaba el cañon acústico, tras lo cual encargó una verdadera -trompeta de la muerte- , que desarrollaba hasta 2.000 W. y emitía ondas sonoras de 37 Hz. No se pudo probar en marsella con toda su efectividad, porque habría destruido todos los edificios en varios kilómetros a la redonda.”

Del mismo modo se recurre a términos de “leyenda, mito o fantasía” una vez más, a los relatos de antiguos cronistas árabes que aseguraban que los antiguos egipcios lograban hacer volar de forma mágica, enormes bloques de piedra en sus procesos de construcción, con tan sólo introducir unas láminas entre las piedras y entonar determinadas notas musicales interpretadas por sacerdotes que conocían los secretos del poder del sonido.

Y no tan sólo sucedían estos “mitos” en el antiguo Egipto, en el lejano Océano Pacífico, en la Isla de Pohnpei, capital de los Estados Federados de Micronesia y a unos 1.600 kilómetros al nordeste de Nueva Guinea, se encuentra una inmensa ciudad de piedra megalítica llamada Nan Madol, con una extensión de 28 kilómetros cuadrados repartida entre casi cien isletas de arrecife y coral, con numerosos canales artificiales que la convierten en “La Venecia del Pacífico”. Es en este lugar, donde las leyendas aseguran, que al igual que en el antiguo Egipto, los enormes bloques de piedra cuyo peso oscila entre los 20 y 50 toneladas , eran hechos volar mágicamente y los hombres incluso podían montar en ellas mientras volaban por el aire y eran colocadas en las islas entre los canales del océano. ¿Era ésta acaso la misma magia que la utilizada por los egipcios, para hacer volar los bloques de piedra?.

El ya desaparecido Robert Charroux, en su libro “El libro de los mundos olvidados“, hace referencia a un relato de Andrew Tomas absolutamente auténtico, según sus propias palabras, sobre un fenómeno de la ciencia de la antigüedad desaparecida.

“……En la aldea de Shicapur, cerca de Puna, en la India, hay una pequeña mezquita erigida en memoria de un santo varón de la secta de los -sufíes-: Qamar Alí Derviche.

Cerca del edificio, yacen dos piedras redondas de granito, que pesan, respectivamente, 41 y 55 Kg.

Todos los días, los peregrinos invocan largamente a Qamar Alí cerca de estas piedras, hacen imposiciones de manos y, cuando se reúnen en número de once, levantan súbitamente la roca de 55 Kg a una altura de 1,50 a 1,70 metros, empleando únicamente la punta de los dedos índices. Igual fenómeno consiguen nueve personas con la piedra de 41 Kg”.


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Xibalbá, el mundo subterráneo maya

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4:52:45 PM

A través de varios siglos, los historiadores y cronistas han definido a los mayas como una de las culturas ancestrales más avanzadas. Incluso, se comenta que éstos lograron no solo notables adelantos en las matemáticas, la arquitectura o la astronomía, sino también en la construcción de una verdadera filosofía de vida.

Uno de los rasgos fundamentales de la cosmovisión maya se encuentra en el concepto de la vida y la muerte, plasmado principalmente en el POPOL VUH, el cual describe el misticismo de sus lugares y héroes. Xibalbá es uno de esos lugares que poseen al mismo tiempo un sentido mítico y carácter terrorífico.

MAS ALLÁ DE LO TERRENO.

Según la mitología maya, Xibalbá o Xib’alb’a es un mundo subterráneo regido por los espíritus de la enfermedad y la muerte. Las investigaciones elaboradas en el siglo XVII ubicaron su entrada en una caverna, situada en la localidad de Alta Verapaz, en las cercanías de Cobán, Guatemala.

A menudo se atribuye al lugar un trasfondo tétrico gracias al fraile dominico Francisco Ximénez, quien tradujo al latín el libro sagrado o POPOL VUH [o Pop wuj, en quiché] desde una perspectiva católica. Por lo cual, se señala al Xibalbá como el infierno, un mundo terreno gobernado por los Ajawab del Xibalbá o los “señores del infierno”.

No obstante, la perspectiva del cronista católico resulta un poco confusa, pues también se dice que el «mal» se encuentra representado por otros seres mitológicos mayas, como Wuqub Qak’ix y su familia, o en su defecto en las personalidades de los primeros seres humanos creados.

Por tal motivo, Xibalbá no representa al infierno [concepto que es casi inexistente en las culturas mesoamericanas], sino a la muerte y la enfermedad, como situaciones que parten de la existencia humana o el ciclo de vida terrestre, y no como un castigo. Resulta más exacto referirse al lugar como el inframundo maya.

UN ENCUENTRO MÍTICO

Xibalba

En uno de los pasajes del Popol Vuh se narra el férreo choque entre dos pares de gemelos. Los primeros, hijos de los adivinadores de ceniza, Xpiyacoc y Xmucané, recibieron los nombres calendáricos Hun Hunahpú [Uno Hunahpú] y Vacub Hunahpú [Siete Hunahpú].

Cuenta la leyenda que Hun Hunahpú y Vacub Hunahpú eran grandes jugadores, con un don natural para practicar el juego de pelota, el cual llevaban a cabo en su cancha de piedra con Hun Batz y Hun Chouen, los hijos de Hun Hunahpú. Si bien es cierto, el juego de pelota se desarrollaba sobre la tierra, también vislumbraba un camino hacia el mundo subterráneo y sombrío del Xibalbá.

Hun Carne y Vacub Carne [Uno Muerte y Siete Muerte], señores principales del Xibalbá, enfurecieron por el estruendoso ruido ocasionado por los jugadores de pelota. Por tal motivo convocaron a los demonios de la muerte y la enfermedad para intentar derrotar y dar muerte a los gemelos. Cuatro búhos, enviados como mensajeros a la superficie, invitaron a Hun Hunahpú y Vucub Hunahpú a un juego de pelota en Xibalbá.

El camino a Xibalba, casi interminable y lleno de pruebas, fueron el obstáculo que los gemelos sortearían: ríos con grandes corrientes, agudos espinos y un río de sangre. Los gemelos libraron todas las pruebas, y por fin llegaron a un lugar donde encontraron una encrucijada con cuatro caminos de cuatro colores diferentes.

Pero los gemelos se equivocan al elegir el color negro y en ese momento comenzaron sus penurias. Al llegar a Xibalbá saludan a los dioses del inframundo, pero éstos en realidad son muñecos de madera vestidos con los ropajes de los señores. Los hombres del Xibalbáse rieron burlones, seguros de su triunfo. Ofrecen asiento a Hun Hunahpú y Vucub Hunahpú en una banca fuera de lo común -una laja ardiente.

Los gemelos sufren leves quemaduras ante las mofas de sus contrincantes. Como prueba final, los señores del Xibalbá dieron a los gemelos cigarros y ocotes, los cuales debían permanecer encendidos sin consumirse durante la noche de prueba en la Casa Oscura. Al amanecer, los dioses de la muerte comprobaron que los gemelos no habían cumplido su tarea: sus antorchas y cigarros se habían extinguido.

Tras la derrota, los victoriosos señores del Xibalbá dictaron el sacrificio de los gemelos, a quienes se les enterró en el juego de pelota del Inframundo. Como prueba de la derrota y advertencia a quienes osaran molestarlos, los dioses del más allá colocaron la cabeza de Hun Hunahpú en un árbol sin frutos. De inmediato el árbol se cubrió de frutos y la cabeza se confundió entre éstos.

XIBALBÁ. LA RUTA SAGRADA

Puerta a Xibalba

En tiempos recientes, Xibalbá se ha convertido en un verdadero reto para arqueólogos e historiadores. Después de varias investigaciones, en el proyecto, titulado «El culto al cenote en el centro de Yucatán», se encontró un vestigio de la puerta al Inframundo. Gracias a las investigaciones, se pudo hallar una cueva donde se encontró una calzada de casi cien metros de largo.

Ésta posee un tipo de cimiento y un sistema constructivo similar al de las calzadas de la zona arqueológica de Chichén Itzá, y la que podría considerarse la puerta al Inframundo se encuentra semioculta. La vía a ésta es una especie de portal natural, tapiado con piedras labradas, y su entrada no rebasa el metro de altura y los 50 ó 60 cm de ancho.

Por si fuera poco, en el yacimiento se encontraron restos óseos humanos y fragmentos de cerámica. También hay esculturas, como la de un sacerdote con el tocado del dios de la muerte, y glifos pintados y grabados. Cabe resaltar que en Yucatán se han reconocido por lo menos 14 sitios con este tipo de elementos rituales, en municipios como Tecoh, Homún, Kantunil, Chocholá y Abalá.

Tras una titánica investigación documental, basada en las crónicas del siglo XVI, donde se mencionan 17 cuevas y cenotes en los que los mayas efectuaban sus ritos, los arqueólogos creen que la tupida selva del Estado oculta muchos más restos de esta cultura prehispánica.

Quizá las cuevas y cenotes son el inicio del camino místico, o al menos ésa es la hipótesis del equipo de investigadores de la Universidad Autónoma de Yucatán y del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Los templos dedicados al culto de Xibalbá resultan un misterio, y su descubrimiento un reto similar al de aquel pasaje narrado en el Popol Vuh.

CURIOSIDADES.

En uno de los momentos climáticos del enfrentamiento entre los Señores de Xibalbá y los gemelos divinos, los primeros establecen una serie de pruebas. En ellas anfitriones conducen a los desafiantes a una serie de lugares de tormento y castigos de Xibalbá. El primero era la Casa oscura, en cuyo interior sólo había tinieblas. En el segundo, conocido como la Casa del frío, soplaba un viento frío e insoportable. El tercero, la Casa de los tigres, estaba repleto de estos felinos, quienes se amontonaban, gruñían y se mofaban. Dentro del cuarto, la Casa de los murciélagos, no había más que murciélagos, los cuales chillaban, gritaban y revoloteaban en el interior. El quinto, llamado la Casa de las navajas, se encontraba atiborrado de objetos punzo cortantes y afilados. Para finalizar, en otra parte del Popol Vuh se cuenta que hay una sexta casa, llamada la Casa del calor, donde sólo había brasas y llamas. Sin duda, una serie de verdaderas pruebas extremas.


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Mictlantecuhtli, señor del inframundo

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4:33:01 PM

Junto a los templos, los manantiales y petroglifos, en el mundo prehispánico las cuevas se convirtieron en algunos de los elementos sagrados. Lugares como el Cerro de la Estrella -ubicado al oriente de la Ciudad de México-, representaban una articulación cósmica, la cual evocaba la oposición dual y complementaria de las fuerzas y esencias que constituían el equilibrio del universo mesoamericano.

Según las cronistas, la cosmovisión indígena señalaba la importancia de las cuevas como el enlace entre lo terrestre y el Inframundo o el Mictlán, donde moraba el señor de los animales. En cierto sentido estos lugares eran un importante lugar de culto de los grupos cazadores. A su vez, en el Mictlán reinaba Mictlantecuhtli, uno de los más importantesdioses prehispánicos.

EL DIOS.

Mictlantecuhtli

Según los historiadores, Mictlantecuhtli es una de las divinidades más importantes de la cultura mesoamericana. Tal deidad destaca en diversas culturas prehispánicas, como la maya o la azteca, figura de igual manera en esculturas y códices del México antiguo, y su imagen esquelética o semidescarnada se encuentra presente desde el arte preclásico de Tlatilco e Izapa.

Las imágenes del dios del Inframundo aparecen en la mayoría de las culturas indígenas, con excepción de Teotihuacan -donde sus representaciones son escasas-, sin embargo, durante el Clásico esta deidad y sus símbolos adquieren formas ortodoxas y se reproducen profusamente.

Por ejemplo, en la escultura maya sus expresiones son plasmadas en calaveras, huesos cruzados, mandíbulas, el «signo de división» y los «ojos de la noche». Tiempo después, la imagen completa de Mictlantecuhtli se convertiría, junto con las de otros dioses, en una de las más recurrentes en los códices posclásicos Madrid, París o Dresde.

Para muchos, Mictlantecuhtli resulta imponente, pues sus representaciones siguen el concepto estético del terror -manifestado en otras deidades-, el cual vislumbra una relación de temor y respeto del creyente ante la trascendencia del culto a los dioses.

LA INVENCIÓN DEL MITO.

Se dice que Mictlantecuhtli, también conocido como Ixpúztec [«Rostro quebrado»], Nextepehua [«Esparcidor de cenizas»] y Tzontémoc [«El que baja de cabeza»], no era la única deidad de la muerte adorada por los mexicas. En ese nivel mortuorio, pero de menor importancia, los mexicas adoraban a divinidades como Mictecacíhuatl, Acolnahuácatl, Acolmiztli, Chalmécatl, Yoaltecuhtli, Chalmecacíhuatl y Yoalcíhuatl.

El calendario es un buen ejemplo de la influencia deMictlantecuhtli en la vida cotidiana de los antiguos nahuas. En el ciclo de 365 días se hace presente en la fiesta doble integrada por las veintenas de Miccailhuitontli y Huey Miccaílhuitl.

Por otro lado, en el ciclo de 260 días, Mictlantecuhtli aparece a la vez como sexto Señor del Día, quinto Señor de la Noche, patrón del día Itzcuintli, de la trecena que inicia el 1 Técpatl y su imagen es el signo del día Miquiztli. Mientras que en la lámina 56 del CÓDICE BORGIA, Mictlantecuhtli y Quetzalcóatl son representados como principios opuestos y complementarios, como la muerte y la exhalación de vida que forman el ciclo básico del universo.

El dios del Inframundo aparece en dos textos básicos de la cultura prehispánica como la LEYENDA DE LOS SOLES y el POPOL VUH, donde los dioses de la muerte se enfrentan y son burlados -temporalmente- por Quetzalcóatl, en el primer caso, y por los gemelos divinos, en el segundo.

A diferencia de otros dioses del Inframundo en otras culturas del mundo, Mictlantecuhtliejercía ciertas funciones que resultan paradójicas como las de otorgar y fomentar la vida. Algunos investigadores analizaron el papel protagónico de Mictlantecuhtli en escenas referentes a la penetración, el embarazo, el corte del cordón umbilical y la lactancia.

Este tipo de cuestiones se encuentran en los códices Borgia, VATICANUS B y FEJÉRVÁRY-MAYER. No obstante, este extraño protagonismo tiene su explicación en el poder regenerativo de los huesos-semillas, evidente no sólo en el célebre viaje de Quetzalcóatl al Mictlan, sino también en el CÓDICE VINDOBONENSIS, donde las deidades que generan la descendencia -las diosas del pulque y la milpa- poseen rasgos esqueléticos.

LOS DOMINIOS DEL MICTLÁN.

Con todo y sus facultades generativas, en los rasgos deMictlantecuhtli predomina un carácter mortuorio. Basta recordar imágenes como las de la Casa de las Águilas, semidescarnadas, con garras amenazadoras y, en muchos casos, relacionadas con animales como la araña, el ciempiés, el alacrán, el búho y el murciélago.

Pues ante todo, el Dios de la Muerte es un devorador insaciable de carne y sangre humanas. En ciertas pictografías aparece como un activo sacrificador armado con un hacha o de un cuchillo de pedernal y presto a extraer el corazón de sus víctimas. Además, en códices como el Borgia o en las máscaras-cráneo descubiertas en el Templo Mayor, su nariz y lengua simulan unos filosos cuchillos.

En vasos policromos y códices mayas, la deidad participa en ejecuciones y siniestras escenas de autodecapitación, muerte violenta y sacrificio. Por tal motivo, no es extraño que el Señor del Mundo de los Muertos inspirara tanto terror en los creyentes. Quizá por este motivo, en la lámina 22 del Códice Dresde, tiene dos veces el signo de cráneo.

Mictlantecuhtli se consideraba el amo y señor del Mictlán, que según los nahuas del siglo XVI era un lugar desértico, espacioso y sumamente oscuro, un «sitio sin orificios para la salida del humo». Se cuenta que ante tal evidencia, estudiosos como Fray Alonso de Molina registraron en su Vocabulario como un sinónimo de cosa oscura y tenebrosa, la fraseyuhquim micqui itzinco que significa literalmente «como en el culo del muerto».

Pero no sólo los nahuas construyeron una concepción de tal escenario, los mayas, por ejemplo, utilizaron como uno de los nombres del Inframundo el término Xibalbá. En quiché esta palabra significa «lugar de miedo» y en yucateco xibil significa «temblar de miedo, espantarse o erizarse los cabellos».

El Mictlán también es definido como un temible lugar de tormentos, pestilente, en el que se bebe pus y se comen abrojos [plantas de tallos largos y espinosos]. Cronistas como TORQUEMADA, narran que los tlaxcaltecas suponían que en el Inframundo las almas de la gente común se convertían en comadrejas, escarabajos hediondos y en otros animalejos.

Esta última leyenda coincide con otra de los quichés, los cuales relataban las andanzas del valeroso Ixbalanqué, quien al vencer al poderoso Señor de los Muertos le dio un puntapié y dijo: «Vuélvete, y sea para ti todo lo podrido y desechado y hidiondo». En la actualidad, los otomíes de la Huasteca tapan las cuevas con costales, pues de allí emanan aires cargados de enfermedad, muerte y olor a podredumbre.

Tales situaciones otorgan un carácter místico, pero al mismo tiempo siniestro a la deidad, la cual resulta una de las más interesantes en la cosmovisión del mundo mesoamericano.

CURIOSIDADES

Ciertos historiadores y cronistas comentan que las mayores expresiones de Mictlantecuhtlise encuentran en las culturas azteca, zapoteca y mixteca. En éstas, él y su esposa Mictecacíhuatl, rigen el mundo subterráneo o reino de Mictlán. De igual forma se sabe queMictlantecuhtli ejercía su soberanía sobre los «nueve ríos subterráneos» y sobre las almas de los muertos. A menudo se le representa como el esqueleto de un humano con una calavera con muchos dientes, pero también se creía que el dios era Mictlantecuhtli en su forma masculina, y Tlantecuhtli cuando era mujer. Para muchos la interpretación de temible imagen se asocia a la palabra xib[i], escrita en el CÓDICE DRESDE, y la cual está relacionada con el vocablo yucateco xibil.


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