VUDÚ, la fe de las sombras

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4:22:31 PM

Durante horas se repiten los cantos rituales y el batir incesante de los tambores. El ritmo se precipita cada vez más. En el claro del bosque, los negros danzantes, bañados en sudor e iluminados por las antorchas, se encuentran en suma excitación. Pero siguen girando batiendo los brazos, con los ojos desorbitados y la boca hecha mueca por el esfuerzo. Bruscamente se detienen; sólo se mueven las llamas de las antorchas y se escucha el crepitar de los hachones. Una figura vestida con ropas negras y sombrero de copa emerge de entre las sombras de los árboles. Su rostro está embadurnado de blanco espectral, sostiene una vara y un cráneo humano; levanta el rostro hacia el cielo y grita un nombre en la oscuridad de la noche: «Barón Samedi, Barón Samedi». Los tambores rompen su silencio y los danzantes entran en acción. Los cánticos prosiguen sus mensajes misteriosos y extraños, mientras el enigmático personaje contempla la escena.

De esta manera es como cualquier turista que acude a un ritual vudú vería una ceremonia de esta clase, en unas 12 islas del Caribe, en algunas regiones de Brasil o en ciertas zonas del sur de los Estados Unidos. Las contorsiones de los danzarines son obra de los dioses del vudú que poseen a sus súbditos. El hombre del sombrero es el sumo sacerdote, y el nombre que evoca es el del señor del mundo subterráneo, rey de los espíritus vudú de los cementerios.

El término vudú deriva de la voz africana VODÚN: objeto sagrado, espíritu o dios. Fue importado a Haití por los esclavos procedentes de Guinea y Dahomey, en el África occidental. El vudú constituye una corruptela de creencias diversas, tales como los cultos religiosos del África occidental, del catolicismo y de los grimoires, o textos franceses de magia ritual del siglo XVIII. El vudú es también una colección de simbolismos, siendo el propio tambor uno de los más representativos, puesto que la madera y la piel con que están hechos simbolizan la resurrección. Tal es el grado de hipnosis que se apodera de los participantes en este frenético rito, que a veces nadie recuerda después lo sucedido.

zombie

El vudú comprende supersticiones horrorosas, como la de los zombies, o muertos que deambulan por el mundo. Estos «seres» son reales para la población ignorante de Haití. Creen que el mago devuelve la vida a los muertos en forma de esclavos. La creencia en loszombies tuvo muchos adeptos en 1918, durante la gran crisis laboral de las plantaciones de azúcar. Se dijo que los brujos exhumaban cadáveres, los volvían a la vida y los vendían como esclavos. Pero algunas autoridades opinan que estos «esclavos» eran personas que fueron drogadas hasta el coma, consideradas muertas, sepultadas, desenterradas y revividas con otros fármacos. Antes de vender a sus víctimas, los brujos les cortaban la lengua para que no revelasen su procedencia. La práctica se extendió de tal modo que fue promulgada una ley que consideraba como asesinato la administración de drogas soporíferas. Se dice que varios de estos brujos fueron juzgados y ahorcados.

Existe una forma de danza demoníaca comunitaria, que se practica en ciertas aldeas remotas del sur de la India, poco relacionada con los oscuros ritos del vudú; sin embargo, se advierte un claro objetivo en común con la religión negra: alejar el fantasma de la viruela. Se creía que las personas infectadas con el virus se transformaban en demonios, superstición fomentada por las horribles pústulas y por el delirio, síntomas característicos de la enfermedad. Algunas familias contratan a danzarines profesionales para que en sus cuerpos se lleven al «demonio». Estos «exorcistas» resultan ser personas inmunizadas contra la viruela.

Es costumbre que los danzarines se vistan con una túnica de hojas, se coloquen una máscara de bronce con los colmillos salidos y exhiban caracteres que exageren los síntomas de la viruela. Beben grandes cantidades de «arrack» [un licor fuerte elaborado en la zona], y se contorsionan violentamente al ritmo de los tambores.

Cuando los danzarines se creen poseídos del [demonio], se lanzan al campo y se llevan consigo la enfermedad.

El vudú es en realidad una mezcla de religión, hechicería y magia. Mientras en el mundo occidental se busca la comunión con dios por medio de la meditación y el recogimiento, en ciertas religiones originarias de África el cuerpo humano es el vehículo de lo sagrado. Los dioses se posesionan de los fieles y les hacen estremecerse violentamente. Para el profano, resulta muy difícil penetrar en su significado oculto.

El tema del vudú ha sido y seguirá siendo uno de los misterios más indescifrables de todas las culturas; mismas de las que tenemos pocos o escasos conocimientos y que nos resultan, siempre que se abordan, de un gran interés y asombro.


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LOS NAHUALES

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3:59:10 PM

Primero como espíritu guardián y luego entidad maligna, el nahual fue una de las figuras más importantes de la cosmovisión de los pueblos prehispánicos.

nahual

En México existe una gran variedad de seres sobrenaturales que en las noches recorren los caminos rurales o las calles citadinas. Espectros del folclor popular como ‘la Llorona‘ o ‘el Charro Negro‘ deambulan asustando a quien haya actuado mal o a cualquier escéptico que los haya desafiado. Pero entre estos entes del mal destaca uno de raíces prehispánicas: el nahual o nagual -palabra de origen náhuatl que deriva de nahualli, ‘disfrazarse’, aunque también se traduce como ‘doble’ o ‘proyectado’-. No se trata precisamente de un ser de otro mundo, sino de un hombre común -ya sea que lo aprendiera o naciera con el ‘don’- capaz de adoptar la forma de algún animal fantástico: un gran perro negro con voraces ojos de fuego, una serpiente que habla o un burro sin cola ni orejas.

Hay cientos de historias que relatan sus apariciones, e incluso en la actualidad son muy populares los encuentros con ellos, sobre todo en las zonas campesinas. No faltan lospobladores que afirman haber visto a una extraña bestia (gato, mula, etcétera) cuyo rostro de pronto se transformó en el de un humano, o ser víctima de sus malignos poderes; otros aseguran haber matado a uno creyendo que se trataba de un animal, y llevarse el susto de sus vidas tras ver el cadáver de un hombre. Sobra aclarar que de estas historias jamás quedan registros materiales, sólo el juramento de aquel que supuestamente ‘lo vivió’.

Su propio nahual.

De lo que sí hay pruebas es del origen de la leyenda. Más que un cuento para asustar incautos, su presencia encubre un interesante aspecto de la cosmovisión de los pueblos mesoamericanos. El antropólogo Francisco Rivas Castro, especialista en tradición oral del Instituto Nacional de Antropología e Historia, ha estudiado diversos códices en los que considera que estos seres aparecen -el códice de Laúd, el de Fejérváry Mayer y el códice Borbónico, junto con el Lienzo de Ihuatlán del siglo XVI- y explica que el ‘nahual’ está presente en la tradición mexicana desde hace más de 3,000 años; su figura, afirma, era para las culturas prehispánicas uno de los elementos de mayor relevancia espiritual. “A diferencia de los nahuales que hoy conocemos, en el pasado era un espíritu compañero, un guardián que todas y cada una de las personas poseía junto con latona -’el calor que da la vida’, algo parecido al ‘alma’ en la cultura cristiana-”, menciona este investigador interesado en rescatar y dignificar la imagen de los nahuales.

De esta manera ambos, ‘tona’ y ‘nahual’, conviven en cada hombre, mujer y niño sin excepción, bajo la forma de algún animal, que puede ser desde un pequeño ratón hasta un enorme cocodrilo, o algún fenómeno o elemento natural, como la lluvia, el frío, el granizo, fuertes vientos e incluso los astros. Él era el encargado de cuidar y guiar a las personas a lo largo de su vida, por lo que entre hombres y nahuales existía un profundo vínculo que se rompía sólo con la muerte.

Fue el historiador mexicano Alfredo López Austin (nacido en 1936) quien recuperaría esta faceta del nahual como ‘ente protector’ y no como espectro diabólico.

Ojo y garra.

nagual aguila

Su connotación prehispánica es en general positiva, pero también se sabe de nahuales oscuros que causaban daño y hacían tomar decisiones equivocadas a sus compañeros humanos, así como de otros con la capacidad de transformarse en sus nahuales a voluntad. Según Fray Toribio de Benavente -’Motolinía’ (1482-1568)-, quienes poseían el ‘don’ de la transmutación eran encargados de resguardar el conocimiento y protectores de la comunidad, por lo que ocupaban un lugar privilegiado. Estas gentes por lo general eran hechiceros o sacerdotes, “pero a diferencia de lo que hoy comúnmente se cree, su función no era la de asustar o robar, sino proteger los espacios sagrados y ser un vínculo con el mundo natural”, señala Rivas Castro. “En la época antigua el nahual era ‘ojo’ y ‘garra‘. Ojo porque vigilaba que todo estuviera en orden, y garra porque tenía el poder de castigar a aquellos que transgredían las reglas“, menciona, citando un texto de Fray Juan de Torquemada (1557-1624), “eran ellos quienes impartían la justicia”.

Pero los nahuales tenían otras habilidades -también podían manejar la lluvia o el granizo según lo requirieran las cosechas (temperos), eran curanderos y dominaban el arte de la adivinación-, de las cuales dan cuenta algunos cronistas de la época como el sacerdote Hernando Ruiz de Alarcón, hermano del famoso dramaturgo Juan Ruiz de Alarcón, y el misionero español Jacinto de la Serna (1600-1681). Este último refiere en su Tratado de las idolatrías, supersticiones y costumbres la historia de Quilaztli, una nahuala que se enfrentó a los conquistadores en forma de águila, y deja asentado al respecto que dado que el nahual y el hombre están unidos, si alguno de los dos muere o es herido, tal condición se reflejará sin duda en el otro.

Cambio demoníaco.

nahual

Con la llegada de los españoles la imagen de estos espíritus cambiaría de modo radical debido a la supresión de las idolatrías ejercida por el cristianismo. De la unión de las creencias indígenas y europeas se formaría un híbrido que derivó en la representación actual que tenemos de los nahuales, conservando su función de elementos de control de las conductas sociales: el ‘ojo’ y la ‘garra’, como expresa Rivas. Así, el nahual se aparece para castigar a los impuros de corazón, a los mentirosos o a los lujuriosos -es el caso de las nahualas que se convierten en hermosas mujeres con cara de caballo-; pero al tratarse de un ente que ha hecho un pacto con el demonio, según la tradición colonial, debe ser repudiado. Desde hace 500 años comenzó a perder su significado como guardián, guía y compañero hasta la muerte.

Fusión salvaje.

La creencia en los nahuales, en su concepción de entes protectores y guías espirituales, fue adoptada por la mayoría de las culturas pre-hispánicas, a veces con diferentes nombres. Cada nahual, ya fuera oso, gato o tecolote, tenía características diversas que se suponía compartía con su respectivo humano. Sin embargo, otras culturas alrededor del mundo, como los chamanes en Siberia, también pensaban que existía una unión espiritual entre humanos y animales; un alter ego con el que compartían un fragmento de alma. Esto se justifica porque “el hombre proyecta sobre la naturaleza sus cualidades y atributos, y dota a los seres que la conforman, los cerros, los astros, los animales y las plantas, de inteligencia, voluntad y lenguaje…”, indica Antonella Fagetti, doctora en Antropología de la ENAH. Por otra parte, el hombre también se apropia de las características o capacidades de dichos animales, como correr, volar, cantar o la fuerza, que le resultan simplemente fascinantes.

Sabias qué…

Muchos de los dioses prehispánicos podían tomar la forma de su nahual, convirtiéndose en bestias para relacionarse con los humanos. Huitzilopochtli tenía como nahual al colibrí, y Quetzalcóatl ala serpiente emplumada. A veces podían tener más de un nahual, es el caso de Tezcatlipoca, quien se convertía en jaguar, guajolote o coyote.

Por Sarai J. Rangel – Muy Interesante Año XXVIII No. 01.

EL MISTERIO DE LA CLAVÍCULA DE SALOMON

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3:40:10 PM

Durante siglos la enigmática “Clavícula de Salomón” ha cautivado la atención y mentes de los más grandes ocultistas. Se cree que fue el mismo rey Salomón quien la escribió, detallando en este libro las claves para invocar a los espíritus y controlar a los demonios, además de las formas para obtener habilidades tan secretas como la invisibilidad o detalles para la construcción de los más poderosos talismanes.

Claviculas Salomón principal

La clavícula de Salomón

¿Qué es la clavícula de Salomón?

Un grimorio, es la denominación correcta para La Clavícula de Salomón, y se cree que fue el mismo rey Salomón quien la escribió. En este documento se detallan múltiples hechizos en los que se requieren objetos, materiales y condiciones especificas y particulares, talismanes de una complejidad extrema en su construcción pero capaces de dar enormes beneficios a quienes los portan, rituales para obtener el amor, dinero, poder e incluso cosas tan extrañas como ser invisible y, lo más importante de todo, sellos parainvocar a toda clase de ángeles y demonios.

Hasta nuestros días y desde que se conoció de su existencia, esta obra fue una constante referencia para el campo del ocultismo, un libro que ha provocado grandes controversias y que, hasta estas fechas, pone en duda la veracidad de si fue realmente Salomón quien la escribió o si tuvo algo que ver en su elaboración. La necesidad de los que alguna vez quisieron tener en sus manos este enigmático escrito, desgraciadamente llevó a la producción de múltiples ediciones del mismo, obras que que no estuvieron exentas de la manipulación, la confusión de conceptos y otros elementos, que al final llevaron a perder la credibilidad de las ediciones resultantes. Sin embargo y a pesar de que posiblemente se hayan plasmado algunos de los conceptos originales de Salomón en estas ediciones, Las Clavículas de Salomón han pasado a ser un libro manchado por la fantasía.

El libro, en primer lugar, está dividido en dos tomos. En el primer tomo se enlistan las maldiciones, hechizos, invocaciones y sellos para llamar y controlar a los espíritus demoníacos o solicitar favores a los ángeles, logrando, a través de procesos bien definidos, que estas entidades paranormales cedan a la voluntad de quien los ha conjurado; también se revelan los métodos ocultos para encontrar objetos robados y tesoros escondidos, para encontrar el amor y hasta lograr la invisibilidad. El segundo tomo es un indice para realizar exorcismos, detalles para la construcción de objetos mágicos y los tipos de seres o cosas que se deben ofrecer como sacrificio a los espíritus.

figura claviculas salomón

Al igual que otros grimorios de la época en que fue escrita La Clavicula de Salomón, en esta se invoca siempre a Dios solicitando su protección, y para ciertos conjuros los detalles son expresos: indican que se deben confesar los pecados una vez terminado el ritual. Otros detalles de este libro es la utilización del Transitus Fluvii (un alfabeto oculto) y la presencia de cierto secretismo utilizando nombres barbáricos, arábigos y hasta nombres derivados de textos mágicos de oriente próximo.

Origen.

Eleazar Mago Judio

En lo que convergen muchos expertos del tema es que el verdadero autor de La Clavícula de Salomón fue un mago originario de Venecia, Italia llamado Antonio del Rabino, mismo personaje a quien se le atribuye la autoría del Gran Grimorio. A pesar de esto, al menos en su gran mayoría, es seguro que Antonio del Rabino no inventó el texto, lo cual se demuestra con la existencia de múltiples datos que respaldan su versión en la que argumenta que hizo el escrito basado en múltiples textos autógrafos del rey Salomón. Aunque esto no confirma que haya sido Salomón el autor, si demuestra que Antonio del Rabino no tuvo la voluntad de engaño, ya que cuando redactó La Clavícula de Salomón estaba firmemente convencido de que sus fuentes originales eran obra del mismo rey Salomón.

Según Marinus Gout, un profesor de la Universidad de Deft en Holanda, Del Rabino estaba totalmente equivocado. Gout afirma que Salomón no solo no escribió La Clavícula de Salomón, si no que tampoco tuvo que ver con ningún libro del Antiguo Testamento o con el famoso Testamento del rey Salomón. Según la versión de Marinus Gout, La Clavícula de Salomón fue escrito en el siglo I a. C.

El famoso historiador Flavio Josefo respalda la versión de Gout, Josefo detalla que en la época en la que vivió Vespasiano (siglo I d. C.) ya se contaba de la existencia de un grimorio que, entre otras cosas, revelaba las invocaciones de demonios, y desde esa época esta obra era atribuida a Salomón, Josefo también afirma que este libro era usado por el judío Eleazar para exorcizar a los poseídos por el demonio en presencia del gran emperador romano Vespasiano.

En resumen, para muchos estudiosos, el grimorio que poseía Eleazar era probablemente el mismo documento del que habló Marinus Gout compuesto en el siglo I antes de Cristo. La verdad es que siguen existiendo muchas dudas sobre si en realidad el texto que poseía Eleazar fue producto de la mente de Salomón o el producto de algún ocultista que, para impulsar su trabajo, usurpó de forma muy hábil el nombre del monarca. Pese a todo hay algo que sorprende profundamente y es que, según indican las palabras del propio Flavio Josefo (quien estaba convencido de que el grimorio era obra de Salomón), en realidad los exorcismos eran exitosos.

“Dios también permitió que Salomón aprendiera la habilidad de expulsar demonios, que es una ciencia útil y que devuelve la salud a las personas. Salomón también componía encantamientos para aliviar la destemplanza

Y dejó técnicas de realizar exorcismos para expulsar demonios de forma que no vuelvan, y este método de cura sigue teniendo una gran vigencia: porque yo he visto a uno de mi propio país, que se llamaba Eleazar, que liberaba a los endemoniados en presencia de Vespasiano, y sus hijos, y sus capitanes, y toda la multitud de soldados.

La forma de cura era la siguiente: Ponía un anillo que contenía una raíz de las que mencionaba Salomón en las fosas nasales del poseso, tras lo cual sacaba al demonio por la nariz del paciente; y cuando éste caía al suelo inmediatamente, conjuraba al demonio para que no volviera, mencionando a Salomón y recitando los encantamientos que él compuso. Y cuando Eleazar quería convencer y persuadir a la audiencia de que tenía tal poder, colocaba a cierta distancia una palangana o un cacharro de agua, y mandaba al demonio que no volviera, para que el público supiera que había salido de la persona: y de esta manera se mostraba manifiestamente la habilidad y la sabiduría de Salomón.“

-Antigüedades 8.2.5.

Tras este relato, algunos podrían pensar que lo que en realidad ocurría era que la supuesta posesión demoníaca era en realidad los síntomas una epilepsia o alguna otra enfermedad desconocida en la época, en la que la raíz actuaba como una cura natural. Ante eso cabe recordar que Flavio Josefo contó que, ante los que dudaban, Eleazar derramaba un cubo de agua a la distancia sin fuerza natural visible para realizar tal acción: esto, de ser cierto, no tendría explicación científica aparente y entonce ya no parecería tan descabellado atribuirlo a la magia de Eleazar. Ahora, sabemos que existen las probabilidades de que un historiador como Josefo mienta y hasta dónde se sabe sus textos no han sufrido alteraciones, por ende resulta muy probable que el relato del cubo de agua sea verdadero y que en consecuencia haya habido algo de sobrenatural en torno a lo que hacía Eleazar; aunque, si algunas de las supuestas posesiones fueron verdaderas, entonces el elemento sobrenatural era aún mucho mayor.

Algo que muy pocos saben (porque fue descubierto recientemente) es de la existencia de un manuscrito que sería la versión en hebreo masorético de La Clavícula de Salomón, una obra titulada Mafteah Shelomah, traducido de forma literal al español significa “Claves de Salomón”. Este texto, de confirmarse la fecha (900 d. C.) que le fue atribuida, sería el grimorio más antiguo conocido hasta la actualidad. Entonces es factible sosprechar —digo “sospechar” porque no se ha tenido conocimiento de ejemplar alguno del grimorio de Eleazar— que muchos (o todos) de los elementos del grimorio de Eleazar estarían presentes en el Mafteah Shelomah, manuscrito éste último que nos permite corroborar que en verdad Antonio del Rabino si partió fuentes anteriores serias ya que muchas cosas del Mafteah Shelomah se encuentran en La Clavícula de Salomón. Finalmente, el Mafteah Shelomah nos ayuda a comprender de dónde pudo haber salido otro enorme grimorio llamado Libro de Salomón, el cual fue quemado por orden del papa Inocencio VI en 1350: en otras palabras, es bastante probable que el Libro de Salomón haya sido una traducción del Mafteah Shelomah.

La leyenda del rey mago.

Rey Salomón

Según cuenta la leyenda, La Clavícula de Salomón tuvo su origen durante la visita que un ángel le hizo a Salomón. Durante aquella visita el ángel le habría otorgado a Salomón toda clase de conocimientos mágicos (incluidos los necesarios para controlar demonios), conocimientos que, en sus últimos días de existencia, Salomón compiló en algunos libros para transmitírselos a su hijo Roboan. Desgraciadamente un incendio acabó con todos esos libros excepto con dos: el Testamento de Salomón y la Clavícula de Salomón.

clavicula de salomon 1641

En una de las ediciones más estudiadas y editadas de la Clavícula de Salomón, que data de 1641, se puede ver en la introducción la leyenda anterior. Este ejemplar, almacenado en la Biblioteca Nacional de París, dice así en su introducción:

“Todo el Universo ha sabido, hasta hoy, que, desde tiempo inmemorial, Salomón estaba en posesión de todas las ciencias infundidas a través de los sabios preceptos y de las enseñanzas de un ángel, al cual pareció estar tan sumiso y obediente que, además del don de sabiduría que le pidiera, obtuvo, y no sin admiración, toda otra suerte de virtudes. Todo lo cual hizo que, llegando Salomón al término de sus días, él mismo estableciese que su hijo Roboam, por sucesión, hiciérase cargo de un testamento que contenía todas las ciencias de las que él usare y disfrutare hasta el día de su muerte. Los Rabinos que, después de él, procuraron guardar celosamente este testamento, nombraron a éste último las Clavículas de Salomón, nombre con el cual hicieron grabar un libro hecho de cortezas de cedro, y en donde los pentáculos aparecían en caracteres hebreos y sobre planchas de cobre, a fin de poder ser conservados para la posteridad“

Finalmente, existieron dos factores que propiciaron el crecimiento de la leyenda de Salomón como mago, fueron los siguientes: el primero es El Sutra XXVII del Corán, el cual cuenta cómo de niño Salomón aprendió el “idioma de los pájaros” de su padre el rey David. y el segundo Las referencias de Flavio Josefo a Salomón como un rey que dominaba la magia y había plasmado en obras sus conocimientos.

“La llave menor de Salomón” y “La Goetia”.

Aleister Crowley

La Clavícula de Salomón originó lo que hoy se conoce como La llave menor de Salomón oLemegeton, el cual era un grimorio anónimo del siglo XVII el cual llegó a convertirse en una de las obras fundamentales de la Demonología. De la misma manera que La Clavícula de Salomón, este libro se autoproclama como escrito por el rey Salomón mas, en contra de su propósito, delata de forma crasa su falsedad cuando presentan alabanzas a Jesús y a la Santísima Trinidad, además de títulos de demonios que no existían en la época de Salomón. En cuanto a sus contenidos, La llave menor de Salomón es en esencia (difiere en ciertos detalles y aspectos) lo mismo que La Clavícula de Salomón.

En los albores del siglo XX Samuel Mathers y el famoso satanista Aleister Crowley hicieron que la magia salomónica renaciera cuando tradujeron de forma parcial La llave menor de Salomón en 1904, dando así nacimiento a La Goetia, la llave menor del Rey Salomón (Clavicula Salomonis Regis), obra que prácticamente fue un instructivo dividido en cinco partes a través de las cuáles se exponía todo lo referente a invocar a los 72 espíritus que supuestamente Salomón aprisionó en una vasija.


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El Boeing 707: OTRO CASO DE AVION DESAPARECIDO INEXPLICABLEMENTE

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3:27:05 PM

Era 30 de enero 1979, cuando un avión de carga propiedad de aerolíneas Varig despegaba en la noche, alrededor de las ocho y veinte, desde el aeropuerto de Narita, en Tokio, en dirección a Río de Janeiro. Como de costumbre, todos los controles se habían realizado, revisando que todo fuera perfecto con la aeronave.

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El Boeing 707 Cargo Varig prefijo PP-VLU, ubicado en Milão, en agosto de 1976, tres anos antes de su misteriosa desaparición. Foto: Werner Fischdick Collection

En el interior del Boeing 707-323C había algunas valiosas obras de arte del pintor Manabu Mabe, valoradas en varios millones de dólares, además de otras cargas comunes. Tal como estaba previsto la aeronave contactó con la torre de control 22 minutos después del despegue. Al parecer todo iba bien, porque el piloto no informó de ningún problema con la aeronave o con el tiempo. Pero poco sabían que era el último contacto realizado por dicha aeronave.

El próximo contacto, que se debía hacer sobre las nueve y veinte de la noche, nunca se llevó a cabo y el avión desapareció completamente del radar, nadie sabía dónde estaba volando el carguero. Horas después de la desaparición del vuelo, las autoridades enviaron aviones y barcos en busca del avión desaparecido, pero no encontraron restos o señales después de días de inspección. Eso sembró la gran duda de dónde estaba el inmenso avión.

Pocos creían que el avión había sufrido un problema, porque en caso contrario el piloto hubiera contactado advirtiendo a las autoridades, pero esto no se hizo. Y la causa más probable de la desaparición sin previo aviso, fue que el avión había explotado o se había desintegrado en el aire, pero como resultado de esas dos hipótesis tendrían que existir escombros esparcidos por kilómetros en el océano, pero no se encontró nada.

Entonces, ¿Qué pasó con el vuelo 967 de Tokio a Río?

Algunos creen que los rusos derribaron el avión, otros que la tripulación se desmayó debido a una despresurización y que el avión voló durante horas hasta caer en algún lugar del mundo, otros dicen que fue secuestrado y las obras fueron robadas, pero hasta ahora no aparecieron evidencias … otros más extremistas argumentan que el avión fue secuestrado por extraterrestres o entró en un portal a otra dimensión.

Sin embargo, ninguna de estas posibilidades puede ser probada, porque ese avión enorme, con sus seis tripulantes, hasta nuestros días permanece desaparecido. Y nadie puede explicar cómo un avión de ese tamaño simplemente desapareció sin dejar rastro, creando el mayor misterio de la aviación moderna y dejando un misterio para toda la humanidad.


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