El Sumiciu, el travieso ladrón asturiano


 

Uno de los duendes hogareños por excelencia de la mitología asturiana es el Sumiciu, y aunque sea mucho menos conocido por todos que su compañero el Trasgu, es notablemente más travieso (e incluso malvado) que éste, llegando a sacar de sus casillas a quienes han de convivir con él en su hogar. La principal actividad a la que se dedica el Sumiciu es a quedarse con cualquier objeto que le guste, provocando la consiguiente pérdida de paciencia entre los humanos que, seguros de haber dejado el objeto en un lugar, no son capaces de volver a encontrarlo jamás. De hecho, se dice que aunque logremos deshacernos del Sumiciu, los objetos robados son muy difíciles de recuperar.

En Asturias es muy popular la expresión “llevolo el Sumiciu“, haciendo referencia a algún objeto que no se logra encontrar. Pese a la tortura que puede suponer este duendecillo, su diminuto tamaño lo hace casi imposible de detectar, lo cual le da pie para hacer de las suyas.

Pero no se atribuye al Sumiciu una desaparición a la ligera, sino que deben darse algunas condiciones como por ejemplo que el objeto estuviese a la vista hace unos segundos, que fuera a ser utilizado en breve o que se encontrase previamente al alcance de la mano.

Curiosamente, sólo le gusta apropiarse de objetos necesarios, útiles o que creemos tener a buen recaudo, y se divierte mofándose de sus víctimas mientras buscan sus pertenencias sin ninguna probabilidad de éxito. El robo de objetos no es la única actividad a la que se dedica el Sumiciu, sino que también es capaz de roba personas, haciéndolas desaparecer gradualmente, siendo los niños sus víctimas preferidas. También es aficionado a intercambiar cosas, como por ejemplo, rellenar los barriles de vino con agua.

La única forma de evitar ser molestados por este pequeño y travieso ser es el rezar una oración a San Antonio, pero sin cometer el más mínimo error, ya que, de lo contrario, no volveremos a ver los objetos que nos fueron robados por él.

Leyendas, mitologías y misterios

Podria estar el Santo Grial en estos lugares ?


Algunos eruditos afirman que su aparición podría remontarse incluso al inicio de los tiempos…

Hitler-Santo-grial

Pero lo cierto es que, a lo largo de la historia, personajes de la talla del Papa Urbano II, Napoleón e incluso Adolf Hitler han movido legiones enteras en su búsqueda. ¿Qué podía ser tan valioso? ¿Qué pretendían conseguir con su hallazgo? ¿Lo llegaron a encontrar alguno de ellos? Son cuestiones que aún hoy siguen envueltas en un halo de misterio. El Santo Grial, el cáliz que recogió la sangre de Dios, una reliquia a la que se le han atribuido poderes mágicos como la clarividencia, la sabiduría, el poder de desvanecer y levitar y que, según cuenta la historia, quien bebiera de su interior alcanzaría la vida eterna y conocería el camino al paraíso.

Comenzamos por examinar en el último lugar que con seguridad lo vio por última vez: la tumba de Cristo; una cueva excavada en la roca ofrecida por José de Arimatea, el rico sanedrín, que por simpatía al nazareno proporcionó todo lo necesario para dar un digno sepelio, ungüentos perfumados y el sudario que lo vistió por última vez.

Pero estas no fueron las únicas cosas que José de Arimatea facilitó en este entierro, ya que junto al cuerpo depositó el Santo Cáliz que se empleó en la última cena, el mismo que después se utilizó para recoger su sangre. Ese mítico lugar, según la Biblia, se encontraba entre dos rocas, esta que ves en la imagen superior es una de ellas, se encuentra en Jerusalén, en la conocida como La Cúpula de la Roca. ¿Quién sabe si nunca salió de aquí?

De hecho, algunas fuentes opinan que el Santo Cáliz nunca salió del sepulcro porque según la tradición judía sería una grave ofensa tocar los enseres de un difunto. Otras, en cambio, sostienen que tras la resurrección José de Arimatea entra en el Sepulcro para verificar el evento y es entonces cuando toma la copa divina y la lleva consigo hasta Europa. Primero a Francia y más tarde a España, donde actualmente algunos creen que se conserva, en la Catedral de Santa María en Valencia. A esta pieza se le puede dar una cierta veracidad, ya que según la datación por radio-carbono, fue fabricada entre los años 300 a.C. y el 100 d.C., con materiales procedentes de Oriente Medio.

Pilar del Aprendiz, Capilla Rosslyn, Escocia

El más popular y fascinante de todos los emplazamientos, que pueden estar ocultando al Santo Grial es, sin duda alguna, la Capilla Rosslyn en Escocia,sobre todo después de que Dan Brown la utilizase como inspiración para su best seller “El Código Da Vinci”. Hasta aquí llegaría como resultado de la Primera Cruzada, aquella que ordenó el Papa Urbano II. Al parecer, el templario William Sinclair, construye el santuario para salvaguardar el Santo Grial y para ello ordena crear toda una serie de pasadizos y cámaras secretas debajo de la misma iglesia, la cual está llena de simbolismos que hacen referencia a esta historia de los cuales debemos destacar, el Pilar del Aprendiz, la columna más bella del templo. ¿Estará bajo este pilar?

Glastonbury Tower

Otras leyendas nos cuentan que no fue William Sinclair quien rescatase el Grial, sino uno de los caballeros del Rey Arturo. Quien a su regreso portó consigo esta y otras reliquias, que fueron escondidas en distintos lugares de las Islas Británicas. Concretamente, el cáliz se supone que fue enterrado junto al Rey Arturo bajo la Torre de Glastonbury, en la mítica Isla de Avalon, que aunque ahora se presenta como una colina, en su día fue una hermosa isla en medio de un lago que hoy es un valle.

En cambio, los historiadores Jesús Ortega del Río y Margarita Torres, tras 3 años de ardua investigación sobre la leyenda del Cáliz de Doña Urraca, descubrieron antiquísimos documentos en los que se citaba al mismo, como el Cáliz de Cristo,que llegó a España como ofrenda a cambio del apoyo brindado a Egipto para superar la hambruna, que asoló al país desde el 1033-1101. La pieza, realizada en piedra ónice está datada al carbono entre el s. I a.C y el 70, de nuestra era, y se conserva en la Colegiata de la Basílica de San Isidoro en León.

Como ves, la polémica está servida. ¿En cuál de estos lugares piensas que se encontrará? O quizás sean solo leyendas que se han creado para despistar su verdadero paradero. Cuéntanos tu opinión. Mientras tanto, te recomendamos: Hitler y su fascinación por el Santo Grial, ¿por qué le obsesionada tanto?

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Panteón de dioses Tobas


Los indios Tobas vivían en la zona del centro norte argentino, la que se llama Chaco Oriental. Se trataba de una comunidad extensa y belicosa que poblaba una región de miles de kilómetros cuadrados, que supieron vivir y defender su territorio en épocas de la conquista.

Hoy mantienen una población reducida que, paradójicamente es una de las más numerosas de la Argentina con cerca de 60.000 habitantes. Lamentablemente, sus actuales condiciones de vida distan mucho de ser dignas, y muchas de estas personas están sufriendo de pobreza extrema, viviendo en condiciones inhumanas y soportando la ignorancia, la indiferencia y la falta de respeto de las autoridades que se desentienden de su situación y los dejan relegados en ranchos donde mueren de hambre o carcomidos por enfermedades que no pueden tratar.

Su panteón de dioses era rico en historias y variado en atributos. Presentamos algunos de las deidades de los Tobas, las cuales nos hablan de su grandeza pasada, de su visión de la tierra y el cosmos.
– K´ata: es el dios supremo de los Tobas. Vive en las alturas desde donde ve y oye todo lo que pasa en las tierras. Nadie conoce su figura, por lo que se supone incorpóreo. A él le ruegan los que salen a batallar, o los que van de caza. Vive desde siempre y para siempre.

– Payak: es el espíritu del mal. Siente placer absorbiendo la sangre de los que están enfermos hasta matarlos. Se dice que es el responsable de todas las muertes que ocurren, excepto de aquellas que son ocasionadas por la guerra. Cuando un enfermo se cura es porque Payak se ha alejado de la persona y lo deja tranquilo. También penetra los cuerpos de las personas para tomar sus almas. Lo hace en forma de alacrán o de lagarto, y es el shamán de la tribu quien debe expulsar el espíritu invasor.

– Nowet: es el Señor de los Animales Terrestres. A él obedecen todos los seres vivos que viven sobre la superficie de la tierra, pero también la naturaleza que produce tormentas, o sequías según los deseos del dios. Es ayudado en sus labores por pequeñas mujeres llamadas Washí. A Nowet se le atribuye la forma de una constelación, aunque posee una gran capacidad para metamorfosearse. Puede hacer el bien tanto como el mal, lo que le da cierto aspecto de justiciero, sobre todo cuando castiga a aquellos cazadores que matan más de la cuenta.

– Nalah: curiosamente, y a diferencia de casi todas las culturas del mundo, es la deidad que representa al Sol, pero es de carácter femenino. Tiene dos cabañas, una que deja al amanecer para caminar los cielos del mundo, y la otra que está en el inframundo, lugar que recorre por las noches dando calor a los muertos. Durante las épocas estivales, y desde el solsticio de verano, es una joven, pero en los días de invierno, es una vieja que apenas puede con su cuerpo y marcha penosamente.

– Kalk´rroik: es la luna de los Tobas, de características masculinas. Se lo representa como un ser de gran barriga, algo transparente que deja traslucir sus intestinos azulados. Alumbra el mundo en las noches montado en un burro porque así lo dispuso K´ata. A veces desaparece porque se muere, pero resucita a lo dos o tres días y vuelve a recorrer los cielos nocturnos. También suele visitar vestido de viejo a las mujeres de las tribus para avisarles que al día siguiente les vendrá el período.

– Tanqui: héroe mítico de los Tobas. A él se le adjudica el robo del fuego que entrega a los hombres, como si fuera una especie de Prometeo del sur. Todas las aventuras y proezas que se le adjudican son positivas.

– Danaik: es el dios de los avestruces. Los cuida y no permite que nadie los cace sin una necesidad real de comida.

Estos son algunos de los dioses de los Tobas que nos hablan de esta cultura que tuvo su esplendor, y que hoy sobrevive entre tanta modernidad que las asfixia.

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Kokopelli, un Dios Extraterrestre de Fecundación y Abundancia


Kokopelli es un dios de la fertilidad, muy venerado por muchos nativos de las tribus indias del suroeste de América. Como la mayoría de los dioses de la fertilidad, Kokopelli preside tanto el parto como la agricultura. Suele ser caracterizado como un flautista con grandes antenas en la cabeza. Las primeras imágenes que aparecen de él son de unas cerámicas de Hohokam, fechadas en algún momento entre el 750 y el 850 a.C.

Según el mito hopi, Kokopelli lleva en sus espaldas a los niños y los distribuye entre las mujeres. A menudo participa en los rituales del matrimonio, y Kokopelli se representa a sí misma como una consorte, una mujer a la que se le llama Kokopelli-Mana en el mito hopi.

También en muchos pueblos se cree que este dios es un juglar errante, con un saco de canciones en la espalda. De acuerda con las leyendas de los navajos, es el dios de la cosecha y de la abundancia, y se cree que de su saco salieron el arco iris y las semillas.

Kokopelli pudo haber sido originalmente una representación de los antiguos comerciantes aztecas, conocidos como pochtecas, quienes se desplazaron hasta el suroeste. Estos comerciantes traían sus productos en bolsas cargadas en las espaldas, con lo que este saco se convirtió en el principal instrumento de Kokopelli. Estos comerciantes también usaban sus flautas como símbolo de la amistad surgida tras algún acuerdo. Este origen se encuentra aún en duda.

Otra teoría habla de Kokopelli como un insecto, ya que muchas de sus primeras representaciones fueron en forma de insecto. Su nombre precisamente puede ser una combinación de Koko, dios en hopi, y Pelli, mosca en hopi, un insecto con una espalda redondeada y que destaca por sus relaciones sexuales.

Una imagen similar se encuentra en los restos hallados de la cultura que existió alrededor del Mississipi, al sureste de los Estados Unidos. Aproximadamente entre el 1200 y el 1400 a.C, los barcos fueron elaborados con forma de mujer. Estas formas culturales bien podían representar a una heroína o a un antepasado fundador, aunque también puede reflejar los conceptos relacionados con la vida, el agua y la fertilidad.

Lo que hoy sabemos es que Kokopelli es una de las imágenes más representadas. Se pueden ver en camisetas, gorras, pelotas y llaveros. Una ruta en bicicleta entre Grand Junction en Colorado, y Moab en Utah, es conocida precisamente como la Ruta Kokopelli.

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