ATOLON PALMIRA UN PARAÍSO MALDITO

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8:12:53 PM

Como ya conocemos, muchos lugares de nuestro mundo están impregnados de fenómenos paranormales, maldiciones, o de sucesos que desafían todo tipo de explicación racional. Casas, edificios, carreteras, incluso puentes pueden convertirse en lugares embrujados, maldecidos, o mostrar una cierta actividad sobrenatural. ¿Pero toda una isla podría estar embrujada o maldecida? La respuesta a esta pregunta la encontramos en una isla aparentemente idílica ubicada en el Pacífico Norte y conocida por su belleza pintoresca, pero también como ser uno de los lugares más malditos de toda la tierra.

Aunque es conocida comúnmente como Isla Palmyra, la realidad es que se trata de un atolón, un anillo con formaciones de coral que crecen a lo largo del borde de un antiguo volcán hundido. El Atolón Palmyra se encuentra en el norte del Pacífico ecuatorial, situado a unos 1.000 kilómetros al sur de Hawái y aproximadamente entre las islas de Hawái y Samoa Americana. Es un lugar remoto, sin habitantes, completamente virgen y cubierto de vegetación muy densa. Todo el atolón mide sólo dos kilómetros y medio de ancho y un kilómetro y medio de largo. El pequeño atolón tiene una rica diversidad de vida silvestre, y es el hogar de un próspero sistema vibrante, los arrecifes de coral.

Si leemos esto podemos pensar que Palmyra es un lugar ideal para descansar y alejarse de todo. Sin embargo, a pesar de toda su belleza, Palmyra también es un lugar donde habita el mal, con una amplia variedad de eventos sobrenaturales, extraños fenómenos, y sucesos inexplicables.

El descubrimiento de Palmyra

El atolón fue descubierto en 1798 por el capitán Edmond Fanning, quien se dirigía a Asia a bordo de su barco “Betsy”. Los registros históricos cuentan que mientras se dirigía a Asia, el capitán Fanning se despertó varias veces durante una noche debido a una extraña sensación de muerte inminente. Perturbado por estas premoniciones, el capitán Fanning finalmente salió a la cubierta, justo a tiempo para ver un peligroso arrecife, al que logró evitar. El arrecife era el límite norte del Atolón de Palmyra.

Tras el descubrimiento del atolón, Palmyra se ganó rápidamente una reputación de ser un lugar extraño y aterrador. Todos los barcos que pasaban cerca del atolón informaban sobre luces fantasmales que provenía de la isla y que los mares que la rodean estaban infestados de tiburones feroces y misteriosas criaturas marinas. Los arrecifes peligrosos alrededor de Palmyra también eran conocidos por destruir barcos.

Historias aterradoras

Con toda esta fenomenóloga que rodea al Atolón Palmyra no es de extrañar que abunden innumerables historias que aterran incluso a los más escépticos. Uno de esos casos ocurrió en 1870, cuando un barco americano llamado “Ángel” impactó contra uno de los arrecifes de Palmyra. Al parecer un grupo de sobrevivientes logró llegar a la orilla, pero nunca vivieron para contarlo. Cuando otro barco hizo una breve parada en la isla, los cuerpos de la tripulación del “Ángel” aparecieron esparcidos por toda la playa. Todos habían sido violentamente asesinados, sin embargo, las causas exactas y autor de los brutales asesinatos siguen siendo desconocidos.

Aunque uno de los más famosos naufragios de Palmyra es el barco pirata español, “la Esperanza”, que se estrelló contra los arrecifes de la isla, mientras que transportaba grandes cantidades de oro y platasaqueados de los Incas en Perú. Los sobrevivientes del naufragio lograron cargar algunos de los tesoros en balsas y llegar a la isla. Después de permanecer varados en Palmyra durante todo un año, los demacrados sobrevivientes enterraron sus tesoros e hicieron un intento desesperado por escapar con sus balsas. No se supo nada más de ellos. Sólo hubo un único sobreviviente que logró ser rescatado por un barco ballenero en el que murió de neumonía sin divulgar la ubicación del botín. El tesoro escondido de la plata y el oro inca permanece en Palmyra hasta nuestros días.

También hubo sobrevivientes de naufragios que consiguieron llegar a la orilla en Palmira y que escaparon con vida para contar sus aterradoras experiencias. Alguno de ellos afirmaba que los bosques de Palmyra eran el hogar de bestias oscuras que observaban desde los árboles y que los propios árboles parecían susurrar algún tipo de dialecto desconocido. Pero el agua que rodea el atolón no era menos aterrador. Se decía que toda la vida marina era venenosa para comer, y había un asombroso número de tiburones altamente agresivos que merodean las aguas. Muchos de los que sobrevivieron a los restos de sus naves fueron devorados por los tiburones antes de que pudieran llegar a tierra.

tiburones atolon palmyra El paraíso maldito del Atolón Palmyra

Un conocido navegante que pasó varias semanas en Palmyra afirmó lo siguiente:

“Había algo definitivamente fuera de este lugar. Tuve la sensación de que no pertenecía allí. Tuve la sensación inequívoca de que la isla no me quería ahí, si eso tiene sentido. Me sentí de alguna manera amenazado, y a medida que los días pasaban tuve la creciente sensación de que tenía que salir de allí tan pronto como pudiera antes de que algo malo me pasara.”

Las misteriosas desapariciones de Palmyra

Además de naufragios, Palmyra también se hizo famosa por los barcos que desaparecían sin dejar rastro, buques que entraron en las aguas del atolón y que nunca más se supo de ellos. Según los informes, en 1855 un barco ballenero naufrago en los arrecifes traicioneros del atolón, pero nunca se encontró ningún resto de la gran embarcación, como si hubiera sido tragado por la propia isla.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Palmyra fue utilizado por los EE.UU. como una instalación naval y como zona para las incursiones aéreas contra Japón. La Armada también utilizo el atolón como estación de abastecimiento para las patrullas aéreas de largo alcance y submarinos. Durante esos años en Palmyra, el personal de la Armada afirmó ser testigos de los misteriosos poderes del atolón. Muchos de los soldados que se encontraban allí dijeron que eran superados por un sentimiento misterioso e irracional del miedo. Este agudo sentido de temor inexplicable era a veces tan abrumador que algunos militares solicitaban con urgencia salir de la isla. Otros eran sucumbidos con arrebatos violentos repentinos, produciéndose gran cantidad de peleas e incluso asesinatos. Sin embargo, otros soldados acababan teniendo fuertes ataques de pánico que daban como resultado suicidios en extrañas circunstancias.

Además de esta ola de violencia entre los hombres, también tuvieron lugar otros extraños sucesos. En un caso, un avión de patrulla cayó sobre la isla, dejando una estela de humo, ya que cayó del cielo. Un equipo de rescate se abrió camino hacia donde había caído el avión, pero no encontraron nada. De hecho, en una posterior búsqueda por toda la isla tampoco apareció absolutamente ningún rastro del avión desaparecido o de su tripulación. Uno de los oficiales al mando en ese momento dijo que era “como si hubieran desparecido de la faz de la tierra”.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Palmyra permaneció deshabitada, pero los extraños sucesos y experiencias inexplicables no disminuirán. Quizás el incidente más infame que se ha producido en la isla es el misterioso y espeluznante doble asesinato de 1974 de una pareja que visitó la isla. Fue un caso que estuvo rodeado de extraños sucesos y que sigue sin resolverse hasta hoy.

atolon palmyra El paraíso maldito del Atolón Palmyra

Un misterio que continúa hasta nuestros días

Hay muchas teorías para explicar lo que realmente está pasando en el atolón de Palmyra. Algunos dicen que quien visita la isla es perseguido por las almas de los marineros naufragados en sus arrecifes. Otros piensan que esta es una zona con una conexión a una dimensión paralela, una membrana que nos separa de una realidad completamente desconocida. Luego están los que dicen Palmyra es una entidad viva que posee su propia voluntad oscura.

Hoy en día, no hay vida humana conocida en Palmyra. Los residentes únicamente acompañan a los científicos que recogen datos en el atolón. En su mayor parte, Palmyra sigue siendo aparentemente tranquila, una bella isla paradisíaca escondida del resto del mundo. Sin embargo, las apariencias engañan. Tal vez es mejor que Palmyra permanezca  deshabitada, ya que parece ser un lugar peligroso que se encuentra en algún reino más allá de nuestra comprensión y quizás incluso de nuestra realidad. Tal vez por eso un navegante dijo lo siguiente: “Palmyra siempre pertenecerá a sí misma, nunca al hombre”.

EL CASO DE KELLY-HOPKINSVILLE

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3:05:25 PM

Billy Ray Taylor tenía sed. Caía la noche, pero el calor de agosto permanecía en las colinas sudoeste de Kentucky. Taylor, de veintiún años, sólo buscaba un trago de agua fresca cuando salió de la casa para ir hasta el aljibe de la granja. Pero en el trayecto vio algo que lo hizo regresar de inmediato a la casa, en un estado de excitación total.
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Los once miembros de la familia Sutton, que vivían y trabajaban en la granja, oyeron la historia con descreimiento. Un plato volador contó Billy, una nave rodeada de humo de todos los colores del arco iris, acababa de volar sobre su cabeza y había aterrizado en una hondonada a poca distancia de la casa. Los Sutton se rieron de él. Pero media hora después empezaron a tomarlo un poco más en serio, cuando el perro de la familia comenzó a ladrar y luego se ocultó en un rincón con la cola entre las patas. Según la historia que narraron después, Taylor y otro adulto, Lucky Sutton, se asomaron a la puerta y vieron una figura luminosa que se aproximaba a la casa, acercándose lo suficiente como para que los dos hombres pudieran apreciarla bien: se trataba de una criatura de un metro de altura con una cabeza redonda de gran tamaño, ojos luminosos de color amarillo y brazos que terminaban en garras que casi tocaban el piso. Sutton y Taylor no se molestaron en darle la bienvenida. Se metieron a la casa y volvieron a salir empuñando una escopeta calibre 20 y un rifle calibre 22. Cuando la criatura estuvo a unos seis metros de la puerta, Taylor y Sutton dispararon. La figura dio un salto y desapareció. Los dos hombres salieron de la casa y descubrieron una criatura similar sobre el techo. Sutton disparó y el extraño ser se desplomó. Notaron entonces que había un tercer extraterrestre colgado de un arce y volvieron a disparar. La criatura flotó hacia el suelo y huyó con un extraño y desequilibrado andar. Cuando apareció otra criatura a un costado de la casa, Sutton atacó con su escopeta en forma rotunda; los perdigones sonaban como si hubieran pegado contra un balde de metal, y la criatura no se perturbó, aunque se alejó. Después de un rato, los dos hombres dejaron de disparar. Regresaron a la casa y cuando trataban de calmar a los niños vieron que los extraterrestres espiaban por las ventanas. La aterrorizada familia optó por huir en auto hacia el pueblo cercano de Hopkinsville para informar a la policía.

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ASPECTOS DE ESTOS EXTRAÑOS SERES

La respuesta oficial fue rápida y detallada. La policía local y estatal y un fotógrafo regresaron a la granja Sutton con la familia y recorrieron el área. Encontraron, según un informe, sólo una mancha luminosa en el sitio en donde supuestamente había caído después de ser volteada del lugar donde se había resguardado. Los investigadores se retiraron minutos después de las dos de la madrugada y la familia volvió a la cama. Pero la tranquilidad no duraría mucho tiempo. Los extraterrestres regresaron. Insistieron con espiar por las ventanas de la granja, y de nuevo en los campos de Kentucky resonaron los disparos de las armas de los hombres. Las balas y los perdigones produjeron muchos agujeros en los vidrios de las ventanas, pero no pudieron hacer salir sangre del cuerpo de los intrusos de otro mundo. A las 5 y 15 minutos, justo antes del amanecer, según los Sutton, las criaturas desaparecieron, y nunca más volvieron.

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Sin embargo, la aventura no había terminado. Durante varios días, periodistas de todo el estado y los estados vecinos invadieron la granja. Llovieron curiosos, que pisotearon las tierras en busca de huellas de los extraterrestres y se metieron en la casa pidiendo fotografiarse con los exasperados granjeros. Los investigadores de ovnis también estuvieron allí, registrando minuciosamente el lugar. No se encontró evidencia física, salvo la supuesta mancha luminosa que quedó sobre la tierra, que fundamentara la historia narrada por Taylor y los Sutton. No obstante, los investigadores llegaron a la conclusión de que esta gente era sincera y mentalmente sana y que no tenían interés en explotar el caso para obtener publicidad. Y así quedaría el asunto.


MysteryPlanet.com.ar

LA EXTRAÑA DESPARARICIÓN DE HANGING ROCK

Siguenos en @Mparalelos Siguenos en @Mparalelosplantilla-para-publicación 2:01:07 PM

En el día de San Valentín del año 1900, un grupo de estudiantes de la escuela Appleyard, en el pueblo de Woodend, cerca de Melbourne, Australia, se dirigía a las afueras del pueblo para realizar una excursión anual al aire libre en un paraje local, y en el cual, al final del día cuatro de ellas habrán desaparecido, y tres de ellas ya no regresarían a sus casas.

En este día soleado, se dirigen las chicas y autoridades del colegio a Hanging Rock (ubicado en Central Victoria, Australia), que es un bello lugar con caprichosas formas de origen volcánico, y con rocas de miles de años con ubicaciones interesantes que hacen honor a su nombre. Entre ellas, hay algunas que son conocidas popularmente ideales para desarrollar picnic, y es ahí donde la historia empieza.

El grupo de excursionistas constaba de 19 chicas, la mayoría adolescentes, Madeimoselle Diane y Miss Greta, además del señor Ben quien era conductor del vehículo en el que se transportaban.

Después del almuerzo, las chicas y los adultos que estaban con ellas se acostaron para descansar y disfrutar del paisaje; cerca de ahí se instalaron cuatro hombres a acampar, que disfrutaban también del hermoso sábado soleado que había. Irma, Marion y Miranda, de diecisiete años destacadas por ser muy responsables y sensatas, solicitaron permiso para ir a ver los paisajes de los alrededores, y luego también con ellas Edith de catorce años. A las tres de la tarde las chicas salieron con la advertencia de tener cuidado de los riscos, precipicios y cuevas. Cerca de las 4:30 pm, el señor conductor y Madeimoselle Diane empezaron a reunir a las chicas, pero se percataron que las que habían salido no habían vuelto, y que además faltaba Miss Greta.

Cerca de las 5:30 pm las chicas que estaban en el área de picnic empezaron a buscar en los lugares cercanos en pareja, con la condición de no alejarse tanto, y los adultos también se adentraron en Hanging Rock. Apenas y divisaron que entre los matorrales venia Edith, la menor, corriendo desesperadamente aruñada y asustada, gritando del miedo. Cuando ya era demasiado noche resolvieron regresar, pasando por la comisaria del lugar para informar lo que ocurría. A la mañana siguiente, se emprendió una búsqueda, en la cual incluso dos de los excursionistas que habían acampado cerca participaron.

La investigación duró cinco días, mientras en el pueblo, unos doctores examinaban a Edith, que mostró daños y aruñones en la piel por haber corrido entre los matorrales, pero nada más. Dijo no recordar exactamente qué sucedió en Hanging Rock, ni que fue de las otras tres chicas, sólo recordó que cuando venía corriendo de regreso al campamento, vio pasar a Miss Greta caminado con la mirada fija y en ropa interior, sin escuchar los gritos de Edith.

En la búsqueda participó un sabueso, que los dirigió siguiendo el rastro de Miss Greta, y se dice que se detuvo gruñendo por más de 10 minutos a una roca circular y plana “sin motivo alguno”. El domingo por la mañana, ocho días después de la desaparición de las niñas, realizaron otra investigación, y encontraron en la zona a Irma, una de las chicas mayores que había desaparecido: inconsciente, sin corsé pero sin rastro de haber sido abusada.

Después de ocho días, estaba descalza, pero sus pies estaban totalmente limpios, sin rastros de deshidratación e insolación. Irma no pudo recordar lo que le sucedió, nunca supo nada; Miranda, Marion y Miss Greta no regresaron nunca. La directora del colegio tuvo que clausurarlo. Se cuenta que Miss Appleyard subió sola a Hanging Rock y apareció muerta cerca de un precipicio. ¿Qué sucedió ahí? Un agujero de gusano, una puerta a otra dimensión, ovnis que estudian humanos y luego los devuelven con la mente en blanco… quizás nunca sabremos la verdadera historia que inspira el film “picnic at Hanging Rock” (1975), pero si sabremos que tres de ellas nunca regresaron a casa.


Kennet Falcón http://www.misteriosarealidad.com

Que es el Signo de Voor?

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12:11:54 AM

Identificado como uno de los cuatro signos más potentes, el Signo de Voor fue un símbolo o mudra utilizado por los antiguos sumerios para invocar a sus dioses, especialmente a Ishtar, conocida también con el nombre de Inanna, diosa madre asociada además con la guerra, la sexualidad y la prostitución, de hecho, se creían que esta diosa era la cortesana de todos los dioses sumerios; esta diosa era representada con una estrella de ocho puntas y más tarde fue adoptada por otras religiones como es el caso de Isis, diosa madre y de la maternidad en Egipto; Artemisa, diosa de la caza en Grecia; y Diana, diosa virgen de la caza en Roma.

Todas ellas eran diosas que en algún momento estuvieron relacionadas con la luna, que a su vez significa fertilidad y, llegado un punto en la edad media, la fertilidad resultado de la sexualidad comenzó a ser vista como pecaminosa; no es raro entonces que la luna pronto se convirtiera en cuernos y también que “el diablo” tenga cuernos.

 

A la llegada del cristianismo, la mayoría de las religiones paganas comenzaron a ser relacionadas con el mal y los dioses y diosas antiguos tuvieron que dar paso a un único y omnipotente dios, convirtiéndose muchos de ellos en demonios; el caso de Ishtar y el Signo de Voor no es la excepción, así que no es de extrañar que el antiguo culto a esta diosa y el mudra para invocarla comenzara a ser relacionado con “el maligno”. Actualmente el Signo de Voor es interpretado como Yo te amo Satanás o Yo te amo Lucifer; uno de los primeros en retomarlo fue el escritor H. P. Lovecraft en El Necronomicón, el grimorio ficticio más famoso de la historia de la literatura, escrito supuestamente por el loco árabe Abdud Alhazred y donde se decía que era utilizado para invocar a los muertos.

El mudra en cuestión se forma con la mano izquierda (la mano que desde antaño se relaciona con la luna, a su vez con la fertilidad-sexualidad, maldad) con los dedos medio y anular doblados hacia la palma de la mano, formando así un cuerno. Se cree que los que forman esta señal, lo que están haciendo en realidad es abrir y/o cerrar portales dando paso a fuerzas malignas que, al no saber controlarlas, se pueden apoderar fácilmente de nuestros pensamientos y voluntad y comenzar a manipularnos. Razón por la cual los que creen en el poder de este signo, advierten que el uso del mismo sólo debe hacerlo las personas realmente preparadas para lidiar con distintas fuerzas.

squitel.blogspot.com