Científicos descubren un planeta “idéntico” a la Tierra que podría albergar vida extraterrestre

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Desde 1995, los astrónomos han detectado más de 1.000 mundos que orbitan alrededor de estrellas cercanas, lo que desató una verdadera carrera a contrarreloj para encontrar el planeta más parecido a la Tierra, con océanos y una atmósfera rica en oxígeno. Pero además de todas estas condiciones, también podrían albergar vida extraterrestre hipotéticos mundos “superhabitables”.

Esto dio paso a múltiples teorías de como seria esa vida extraterrestre, inteligente o simples formas de vida microscópicas. Cada vez son muchos más los científicos que creen que en estos mundos podría haber ciudades como las nuestras, seres extraterrestres parecidos a nosotros o una flora y fauna casi idéntica a la que nosotros tenemos en la Tierra. Estas cuestiones abrieron un debate en todos los medios sociales: ¿Nos convertiremos en colonizadores o conquistadores?

Y ahora un nuevo descubrimiento ha sacudo los cimientos de la comunidad científica, un planeta del tamaño similar a la Tierra con temperaturas superficiales adecuadas para que exista agua en estado líquido ha sido descubierto orbitando una estrella distante convirtiéndose así en una réplica casi exacta de la Tierra, y lo más sorpréndete, podría albergar vida extraterrestre.

La Tierra 2.0

Los científicos dijeron que el planeta llamado Kepler-186F, es el “exoplaneta” más pequeño descubierto hasta ahora y es muy probable que sea un planeta rocoso como la Tierra, con su propia atmósfera y una superficie sólida donde puede existir agua líquida y vida extraterrestre.

“Que este en la zona habitable no significa que se trate de un planeta habitable. La temperatura en el planeta depende en gran medida de qué tipo de atmósfera tiene el planeta”, dijo Thomas Barclay, científico investigador en el Instituto de Investigación Ambiental de Área de la Bahía en Ames. “El Kepler-186F puede ser una Tierra-prima en lugar de una Tierra gemela. Tiene muchas propiedades que se asemeje a la Tierra.”

Los astrónomos han confirmado la existencia de casi 1.000 planetas más allá del Sistema Solar utilizando técnicas muy sofisticadas en base a la medición de pequeños cambios en la intensidad de la luz de las estrellas o por los objetos que pasan por delante de su propio sol. Cientos de otros candidatos planetarios están a la espera de su análisis.

Sin embargo, la mayoría de los exoplanetas confirmados son planetas gaseosos gigantes como Júpiter que no tienen superficies sólidas, y sus atmósferas son potencialmente tóxicas, además de ser demasiado calientes o demasiado fríos para contener agua líquida y por lo tanto vida extraterrestre.

Pero el Kepler-186F, por su parte, se ajusta a la descripción de un planeta rocoso con una atmósfera optima que se encuentra dentro de la “zona de Ricitos de Oro”, con agua y con temperaturas ni demasiado calientes ni demasiado frías para albergar vida. Los astrónomos lo han apodado la “Tierra 2.0”.

“Este es el primer planeta del tamaño perfecto que se encuentra en la zona habitable alrededor de otra estrella”, dijo Elisa Quintana del Instituto SETI en el Centro de Investigación Ames de la NASA en Moffett Field, California, y autor principal del estudio publicado en la revista Science.

planeta identico tierra Científicos descubren un planeta “idéntico” a la Tierra que podría albergar vida extraterrestre

Encontrar planetas habitables similares a la Tierra fuera del Sistema Solar fue el objetivo principal del telescopio espacial Kepler y el descubrimiento de un planeta alrededor de una estrella enana roja, Kepler 186, sugiere que hay muchos más que podrían ser perfectos para la vida, debido a que este tipo de estrella comprende alrededor del 70 por ciento de los cientos de miles de millones de estrellas en la galaxia Vía Láctea, dijo el doctora Quintana.

El tamaño del planeta, es estimado en 1,1 veces el radio de la Tierra, y sugiere que es probable que tenga una superficie rocosa en lugar de ser un gran planeta gigante de gas, aunque esto sólo se puede confirmar después de que los científicos hayan calculado su masa y, por lo tanto, su densidad.

La estrella enana roja Kepler 186 se encuentra a 500 años luz de la Tierra y la órbita del planeta es similar a la de Mercurio, el cual es demasiado caliente para albergar agua. Sin embargo, como las enanas rojas son más pequeñas y más frías que el Sol, el planeta se encuentra justo en el borde exterior de la zona habitable de su estrella donde puede haber agua líquida.

¿Colonizadores o conquistadores?

Aunque las teóricos de la conspiración han visto como los expertos se están dando realmente prisa a la hora de descubrir planetas que puedan albergar la vida, ya que sugieren que el planeta Tierra tiene los días contados convirtiéndose así en un planeta inhabitado, como ya ocurrió en Marte.

Ahora bien, ¿si fuera posible trasladarse a un nuevo planeta quienes tendrían preferencia? Para muchos la respuesta está clara, llegado el momento los ricos y poderosos serán traslados al nuevo planeta habitable, seguido de la mano de obra esclava y dejando a millones de personas agonizando en el planeta Tierra. Y sin contar, del hipotético genocidio en el nuevo planeta a las formas de vida existentes y que podrían amenazar la tranquila vida de todos aquellos que estén en poder de desplazarse al nuevo planeta.


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El símbolo mesoamericano de Venus en el arte rupestre de Venezuela

Esta investigación trata de demostrar la existencia en algunas pinturas rupestres y petroglifos hallados en Venezuela, cuya forma y distribución espacial, nos resulta equivalente a los símbolos atribuidos al planeta Venus en Meso América, y más concretamente en el área ocupada ancestralmente por los Maya.

Tal comparación nos parece también pertinente, porque autoridades como la del antropólogo Dr. Miguel Acosta Saignes (1954) quien hacía referencia en un estudio acerca los “rasgos mesoamericanos en el Orinoco”. En todo caso, planteamos esta investigación, como hipótesis de trabajo que podría extenderse a las áreas de Colombia, Panamá, Brasil, las Guayanas y Surinam y a las Antillas Mayores y Menores en el Caribe. Los análisis los hemos realizado, ayudados por elementos lingüísticos de las etnias actuales que habitan en Venezuela, la mayoría de las cuales reconoce y designa con nombre propio a Venus, así como a referencias arqueológicas, antropológicas, etnográficas y mitológicas, que en nuestra opinión, sustentan de alguna manera dicha hipótesis.

Introducción

El estudio del arte rupestre en Venezuela, sea el caso de los petroglifos o las pinturas rupestres, en su posible vinculación con el conocimiento astronómico de las etnias aborígenes de Venezuela, ha sido un tema que ha interesado al autor desde hace unos veinte años. Nuestras investigaciones, han estado dirigidas a determinar con alguna precisión, a través de la bibliografía etnográfica y luego, confrontándola con los actuales descendientes de las etnias antiguas, el grado de conocimientos del firmamento, las concepciones cosmogónicas y cosmológicas de esas etnias a través de su extensa mitología, y comparando, cuando ello ha sido posible, con las investigaciones arqueológicas y antropológicas realizadas en Venezuela desde fines del siglo XIX hasta la fecha. Así mismo, hemos consultado las fuentes bibliográficas de los cronistas de los siglos XVI y XVII. Finalmente, hemos intentado comparar las muestras de arte rupestre, con posible contenido astronómico halladas, con los descendientes de las etnias antiguas que posiblemente ocuparon los actuales territorios donde existe arte rupestre.

Como resultado de estos estudios, hemos hallado en varios petroglifos y pinturas rupestres hasta ahora descubiertos (año 2002), símbolos que tienen, según nuestra opinión, un innegable parecido con los atribuidos por los numerosos investigadores dedicados al estudio de las culturas de los Maya de Centroamérica y de los Azteca, así como de las culturas del oeste de Norte América. Sin embargo, hay un problema no resuelto por las ciencias sociales y consiste en descifrar cómo y cuándo se produjo la difusión de estos elementos culturales, desde el centro de Meso América hacia América del Sur y el Caribe, si fuese de ese modo, puesto que sabemos que hay autores que proponen otros cursos, es decir, que bien pudo haber sido en sentido contrario, al menos en el caso de algunas culturas aborígenes. Otro problema es la cuestión de la interpretación del arte rupestre en su posible relación con los cuerpos celestes, donde hay que establecer vínculos con los hallazgos arqueológicos, antropológicos, con la lingüística y la mitología que correspondan al área en estudio.

En investigaciones del autor (Sánchez P, D 1994,1995, 1998, 1999, 2000, 2001 y 2002) en relación la Astronomía en la cultura de a las siete etnias del Grupo Caribe, de los Warao y Wo´tuja (en Venezuela), hemos hallado una constante, en cuanto a los objetos celestes observados, reconocidos y que poseen nombres propios y mitos relacionados, los cuales son, en orden de importancia: Sol, Luna, estrellas, algunas constelaciones, el cúmulo estelar de Pléyades y Venus, aparte de algunos otros planetas, cometas y meteoros. Y es que el caso de Venezuela no resulta único en América. Si comparamos con las culturas aborígenes de alto desarrollo: Mayas, Incas y Chibchas, así como la gran mayoría de las demás tanto en Norte, Centro y Sur América y el Caribe, la constante antes mencionada, parece repetirse, una y otra vez.

Esta investigación, esta destinada a mostrar la existencia en Venezuela, de símbolos equivalentes al de Venus en Meso América, reconocido como tal por arqueólogos, antropólogos y estudiosos del arte rupestre de las áreas antes mencionadas. Estamos conscientes que la interpretación de tales atributos, requiere aún más evidencias tanto lingüísticas, como antropológicas que prueben la hipótesis aquí presentada.

Por cuestiones metodológicas, hemos preferido comenzar por el estudio de las referencias al símbolo de Venus y a sus numerosas citas etnográficas que no pueden dejar lugar a la duda, en cuanto a la importancia de este planeta del sistema solar, cuyas apariciones, tanto matutina como vespertina, han llamado y llaman la atención de tantos pueblos de nuestra América. Luego, mostraremos los ejemplos del caso de Venezuela, por considerar que nos resulta interesante hallar un rastro de esos posibles “rasgos mesoamericanos” como los llamase el fundador de los estudios antropológicos en Venezuela, el Profesor Miguel Acosta Saignes (1961) en una obra donde traza un parangón entre similitudes culturales de Meso América y algunas etnias de Venezuela, asentadas en los bordes del gran río Orinoco. Antes que el Prof. Acosta Saignes, otros investigadores como Paul Kirchoff con un trabajo titulado “Mesoamérica” (1943) y Julian Steward en “The Circumcaribbean Tribes: An Intorduction” en: Handbook of South American Indians (1948), habían abordado el tema de la difusión de varios rasgos mesoamericanos en áreas circundantes.

Venus en Meso América

Los estudios en relación con Meso América son numerosos, toda vez que la cultura de los Maya, principalmente, despertaron el interés de las ciencias del hombre, desde mediados del silgo XIX y en mayor cantidad desde principios del siglo XX. Así mismo, ha ocurrido con las culturas de México y en fechas más recientes, en América del Norte, particularmente en el suroeste.

Sin embargo, nos concentraremos en las referencias al planeta Venus, cuyos registros quedan en los distintos códices que lograron salvarse del exterminio del conquistador español, porque eran obras de “infieles” y “salvajes”. Este planeta, de brillo aparente muy grande, destaca en el firmamento, tanto en su aparición matutina, como “estrella de la mañana” y en la vespertina, reconocido como “lucero de la tarde”.

En el caso concreto de la sociedad Maya, Venus no solamente fue observado, como es el caso en las numerosas referencias a etnias aborígenes del norte y sur de América y el Caribe, así como en casi todo el mundo, sino que fue objeto de estudio detallado de sus desplazamientos orbitales. Uno de los cronistas españoles Diego de Landa, escribía acerca del interés de los Maya por Venus, afirmando que: “Regíanse de noche para conocer la hora que era por el lucero y las cabrillas (las Pléyades) y los astilejos (Castor y Pólux)” (citado por Morley, S G — 1972:274). Es decir, que los Maya, llegaron a calcular con una precisión que todavía asombra a los astrónomos, los períodos de Venus. En efecto, por ser un planeta de los llamados interiores, partiendo desde el Sol, después de Mercurio, su órbita alrededor de esa estrella, y por la posición de la Tierra, se producen momentos en los cuales no está visible (conjunción inferior), luego aparece al amanecer, desparece nuevamente (conjunción superior) y reaparece como cuerpo vespertino, al ponerse el Sol. Uno de los clásicos investigadores de la cultura Maya, Sylvanus G Morley ((1946) decía lo siguiente: “Venus era uno de los cuerpos celestes más importantes que observaban los antiguos astrónomos mayas. Parecen haber existido por lo menos dos nombres para ella: Noh ek, la gran estrella, y Xux ek, la estrella avispa.” (Morley, S G — 1972:274). Pues bien, la revolución sinódica del planeta alrededor del Sol, fue calculada con precisión por los Maya en 584 días. El cálculo actual y exacto, según los astrónomos, es de 583,920 días. Constancia de esos cálculos de los Maya, existe, principalmente, en el Códice que se conserva en Dresde.

Otro autor de vastas investigaciones en el área de los Maya como Michael D Coe (1975), refiere que el culto a Venus no era exclusivo de los Maya sino que él lo considera como pan-mesoamericano. “Venus fue de enorme importancia en la religión y la mitología Mesoamericana. Gran cantidad de mitos se relaciona con la apoteosis de Quetzalcoatl-Kukulcan, la Serpiente Emplumada, como la Estrella de la Mañana, y ésta y la Estrella de la Tarde, fueron concebidas como un par de Héroes Gemelos”. (Coe, M D — 1975:20 — Traducción del autor)).

En referencia a las designaciones utilizadas para distinguir a Venus, Weldom W. Lamb (1981) menciona: “Varios nombres designaban las luminarias en los crepúsculos, matutino y vespertino. Noh ek, estrella grande, interpretado como ‘luminaria’ y ‘luminaria de la mañana’. Chac ek, estrella grande o roja, ‘luminaria del día’. Y ‘luminaria’ o estrella matutina es Chac noh ek” (Lamb, W W — 1981:235 — Traducción del autor). De paso mencionaremos que Chaac, es el dios maya de la lluvia y además poseía su propio símbolo.

La influencia de la cultura Maya se expandió desde el centro de su territorio, en una región ubicada al sur de la península de Yucatán, hacia el sur este, en lo que constituyen hoy Belice, Honduras, Guatemala, Nicaragua, El Salvador y hacia el norte México y según investigaciones recientes, hasta regiones remotas en el suroeste de los actuales Estados Unidos. Por otra parte, el reconocimiento destacado del planeta Venus, se halla en la cultura Inca, entre los Aymara, Chibchas, en las etnias de la Patagonia, en las del Brasil, las Guayanas y el Caribe. Como veremos, también en las etnias del territorio venezolano, se reconoce al planeta, después del Sol, la Luna, el cúmulo de las Pléyades y las estrellas, según la tabla temática siguiente.

Venus Tabla Temática 1

 

Etnia

Nombre indígena

E’ñepá (Panare) Tosempetyonmënë
Kari’ña Noposko
Pemón Kaiuanog, Kaiuanoi, Nimá, Kaiwonó
Ye’kuana (Makiritare) Kumashi, Kumachi, Amaduwakadi
Wanai (Mapoyo) Kaputurutu
Warao Anakura, Jokonakura
Wo’tuja (Piaroa) Mara’ciríka’ (matutino) — mara’ye’éku’wá’ (vespertino)

 

Es de advertir al lector que hemos copiado, a título ilustrativo, los nombres usados por las etnias de Venezuela, conservando la ortografía del idioma español.

La simbología de Venus en Meso América.

Los Maya identificaron a Venus con un símbolo específico, el cual se halla repetidas veces en el Código de Dresde y en algunas ocasiones en los Códices de Madrid, París, Borgia y más recientemente en el Grolier. A los efectos de esta investigación, hemos optado por reproducir el símbolo maya que identifica a Venus, como entidad planetaria. (Ver figuras 1 y 2), a partir de los cuales hemos establecido innegables parecidos con los cinco ejemplos hallados hasta ahora en los registros de pinturas rupestres y petroglifos en Venezuela. La identificación del planeta Venus, tanto en los glifos mayas como en las llamadas ‘bandas celestiales’ por parte de los estudiosos del tema, se apoyan en evidencias lingüísticas. (Collea, B A — 1979).

1. Símbolos de Venus. Códice Dresde.En: Aveni, A-1993:198 (Según Thompson, E 1986)
2. Glifo maya del Planeta Venus.En: Patterson, A -1992:76 (Según Seler, E 1963:191)
3. Petroglifos de El Tecomate, Estado Sinaloa En: Patterson, A-1992:76 (Según Ortiz de Zárate)

Como anotáramos antes, Venus fue asociado por los Maya con el dios de la lluvia Chaac y por ello, es que existen otras representaciones asociadas al planeta. Así mismo, Venus estuvo vinculado por los Maya aKukulcan, la serpiente emplumada. Por su parte los Azteca, que poseen un equivalente de esa serpiente llamado Quetzalcoátl, éste también se halla, a su vez, relacionado al correspondiente dios de la lluvia Ehécatl.Como prueba que el mismo símbolo maya, figura en el área Azteca, reproduce las figuras 3 a 6. Es bueno mencionar que, acerca de la serpiente emplumada existe toda una mitología extensa e interesante.

4. Petroglifos de El Tecomate, Estado Sinaloa A-1992:76 (Según Ortiz de Zárate 1976:117)

5. Petroglifos de El Tecomate, Estado Sinaloa.En Patterson, A-1992:76 (Según Ortiz de Zárate 1976:61-62).

6. Glifo de Venus en Chichen Itzá. En: Milbrath, S 1999:182

*Las gráficas 2, 3, 4 y 5 se reproducen con autorización de Johnson Books, Boulder,Colorado.

El caso de Venezuela

En un extenso trabajo titulado “El diseño en los petroglifos venezolanos” de los autores Ruby de Valencia, Jeannine Sujo V y otros (1987), el cual considera el autor como el primer catálogo de arte rupestre de Venezuela, así como en investigaciones de los autores José María Cruxent (1960), Lezek Zawiza (1968), Edgardo González Niño (1979), Miguel A Perera y H A Moreno (1984) y Pablo Novoa (1985), hay evidencias de pinturas rupestres y petroglifos, con un signo de innegable parecido al utilizado por los Maya en Centroamérica. En la tabla siguiente, hemos resumido la información a partir de la base de datos del autor. En ella se indican además, las referencias bibliográficas al Catálogo Nacional ya referido antes, o a la bibliografía de los autores de las fotos señalada, el tipo: PR o P identificando pintura rupestre o petroglifo y los datos del autor y las fechas de las fotos.

Tabla 1

Base datos del autor

Catálogo Nacional

Página

Motivo

Tipo

Autor de la foto

Fecha

179

169

334

Venus P Edgardo González Niño

1979

180

348

343

Venus PR Pablo Novoa

1985

181

Fig.9, Grupo B Venus PR M A Perera & H A Moreno

1984

182

Fig 10 Venus PR José M Cruxent

1960

183

28-0-3

221

Venus P Lezek Zawiza

1968

Los ejemplos estudiados, cuyas gráficas (6 a 11) acompañan esta investigación, existen en las áreas de los actuales Estados: Amazonas, ocupado por etnias de origen Caribe, Arawak e Independientes; Aragua probablemente etnias de origen Caribe. Sin embargo, en los casos de las pinturas rupestres 180, 181 y 182 (Numeración de nuestra base de datos), corresponden al área ocupada por la actual etnia Wo’tuja (Piaroa), considerada lingüísticamente vinculada con el tronco Sáliva y es la que habita principalmente esa zona. Este hecho reflejaría una cierta unidad de diseño a que nos referimos. Por cierto las designaciones de los Wo’tuja para el planeta Venus son: Mara’ciríka’(lucero de la mañana) — mara’ye’éku’wá’ (lucero de la tarde) donde el vocablo ciriko’a significa estrella (Krisólogo, P —1976:54, 66). A este propósito, creemos oportuno mencionar que en una investigación de campo, adelantada por el Dr. Pablo Anduze (1967), logró indagar con miembros de esta etnia, el significado de un enorme panel con petroglifos, que existe en el raudal Pereza del río Autana (Anduze, P – 1998 (2):1112). Además a esta etnia se le atribuye también otro gran panel de petroglifos ubicado en el Cerro Pintado, cerca de la Atures en el Estado Amazonas.

7. Pintura rupestre.
Ver Tabla 1 (182)
8. Petroglifo. Ver Tabla 1 (179)
9. Pintura rupestre. Ver Tabla 1 (180)

Los petroglifos: 179 (El Cejal de Pavón, cercano al río Ventuari (Estado Amazonas) zona ocupada también predominantemente por la etnia Wo’tuja (Piaroa) y algunas otras del tronco Arawak y el 183 fue hallado en Loma de Maya, Colonia Tovar (Distrito Federal) área probablemente ocupada por etnias de origen Caribe. Resumiendo diremos que los símbolos, hasta ahora hallados, que asociamos al planeta Venus, se encuentran en áreas habitadas por etnias de los stocks Caribe e Independientes. Y ello no es de extrañar, puesto que en los estudios del autor referidos a la Astronomía en las culturas aborígenes de Venezuela, el planeta Venus, es reconocido por la gran mayoría, sino por todas, las etnias que habitan el País.

10. Pintura rupestre. Ver Tabla 1 (181)
11. Petroglifo. Ver Tabla 1(183).

En cuanto a la forma del símbolo estudiado, en la mayoría de los casos en Venezuela, se aprecia una especie de equis o cruz, rodeada por una forma continua. Al compararlos con el símbolo aceptado para Venus en Meso América, resultan a nuestro juicio, parecidos innegables.

Conclusiones

A modo de conclusiones, diremos en primer lugar, que las evidencias de la existencia del símbolo creado por la cultura Maya de Centroamérica, referido al planeta Venus, suficientemente documentado en la bibliografía consultada, y su hallazgo en Venezuela, implicaría algún otro vínculo o rasgo mesoamericano en Venezuela, cuestión que confirmaría de alguna manera, los estudios iniciales del Profesor Acosta Saignes, ya mencionados. Sin embargo, faltarían estudios multidisciplinarios que permitan confirmar o negar tales propuestas.

En segundo término, la identificación del símbolo en cuestión, confirmaría en todo caso, los conocimientos que del planeta Venus, en particular, poseen las diversas etnias que ocupan actualmente el territorio venezolano, los Caribe, los Warao y en este caso particular, los Wo’tuja, demostradas por la amplia literatura etnográfica y antropológica, así como por los diferentes mitos en que se hace explicita referencia a este planeta, en casi la mayoría de las etnias estudiadas.

Por último, sería necesario completar tal estudio, investigando y comparando con el arte rupestre y las etnias que sobreviven en los países vecinos como Colombia, Brasil, Guyana, Surinam y la Guayana Francesa, así como en el Caribe, a fin de poder confirmar la hipótesis de la existencia de algunos rasgos mesoamericanos, en ésta área de la América del Sur y del Caribe y, particularmente, el caso del símbolo de Venus acá estudiado, puesto que en la América del Norte, se ha comprobado igualmente, la presencia de tal símbolo asociado a una estrella importante (¿al planeta Venus?), en los extensos estudios relacionados con el arte rupestre y la mitología aborigen de México y Estados Unidos, principalmente.


Sánchez P. Domingo. El símbolo mesoamericano de Venus en el arte rupestre de VenezuelaEn Rupestreweb, http://www.rupestreweb.info/venus.html

2002

BIBLIOGRAFÍA

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Arte rupestre en el área arqueológica de Las Lajitas, Estado Barinas, Venezuela

Esta estación arqueológica de arte rupestre es una de las de más fácil acceso, de todo el conjunto de estaciones arqueológicas de petroglifos del Estado Barinas. Este grupo de petroglifos se sitúa al borde de la carretera nacional, que conduce al vecino estado Táchira y Colombia, en un pequeño valle, regado por dos fuentes de agua, ubicándose los petroglifos, en las depresiones originadas por las mismas quebradas. Hasta el momento se han ubicado veinticinco superficies rocosas con grabados precolombinos, conservándose en buen estado solo seis de ellas, debiéndose el deterioro, a la acción del fuego y los agentes atmosféricos que destruyen los grabados dada la constitución basáltica de las rocas. El área de Las Lajitas la hemos dividido en tres grupos, según la situación donde están ubicadas las superficies rocosas.

LAS LAJITAS 1.- Este grupo se localiza a la izquierda de la quebrada Minamón, en la falda que bordea la depresión; y está conformada por tres rocas; la primera de ellas contiene numerosos grabados, pero solo se identifican con claridad cinco figuras: un símbolo solar irradiado, dos círculos concéntricos, una pequeña figura antropomorfa, un círculo con una cruz en su interior. Destaca dentro del conjunto una figura humana de unos sesenta centímetros de altura, cuyas extremidades finalizan en tres dedos y una especie de “casco” cubriéndole totalmente la cabeza. Las dos rocas que completan este grupo, se localizan a unos quinientos metros, de la superficie mencionada anteriormente, siguiendo la depresión de la quebrada y en la cima de la misma. Estos grabados realizados por piqueteado superficial y acabado rústico, vienen definidos por tres figuras de círculos concéntricos de gran tamaño, un rostro simple, un círculo con cazoleta en su interior y dos figuras humanas en posición de cuclillas y los brazos alzados, junto a una forma geométrica de difícil interpretación. Estos grabados se encuentran todavía en muy buen estado de conservación.

LAS LAJITAS 2.- Este grupo de petroglifos se encuentra también al borde de la quebrada Minamón, siguiendo el curso de la misma, en la parte superior de la depresión y en la sabana que se forma encima de dicho accidente geográfico. Constituyen este grupo un total de quince superficies rocosas, de las cuales solo dos de ellas presentan grabados de surco ancho y profundo y acabado pulido, mientras el resto de las superficies rocosas contienen grabados con piqueteado superficial y acabado rústico. Destacamos entre todas ellas la roca que los lugareños denominan “piedra del general”, por la vaga similitud que tiene la misma con una charretera militar. Sus grabados constituyen un panel de gran belleza y espectacularidad, pudiéndose hablar de la representación de una escena de gran realismo y con figuras de gran tamaño. Los petroglifos principales están constituidos por un felino de larga cola y cabeza estilizada, varias figuras antropomorfas, una tortuga, varias aves en actitud de vuelo, una serie de círculos concéntricos y una cabeza de serpiente, entre otros. Rematando la parte más alta de la roca se encuentra una especie de reticulado que bordea el cono superior que forma dicha superficie rocosa, dándole un carácter de una especie de muralla; dentro de dicho cono se halla grabada una hermosa figura solar irradiada, que solo puede ser vista desde lo alto. El ancho del surco de los grabados de esta gran roca de forma semiesférica llega alcanzar los cinco centímetros de ancho por unos dos de profundidad, debido a esto hace que el panel de grabados situado en la parte inclinada de la roca puedan ser vistos a gran distancia, principalmente cuando los rayos solares iluminan esa parte de la roca..

De este grupo destacamos otra gran superficie rocosa, que hemos denominado la Nº 8, con grabados que presentan las mismas características técnicas de elaboración de los reseñados anteriormente. La figura principal está constituida por una forma humana de casi un metro de altura, cuya cabeza está rematada por una especie de casco o máscara, con extremidades rectas como si calzara “pantalones”, caso único dentro de los petroglifos precolombinos de Venezuela y su entorno geográfico. Igualmente parece que en una de sus extremidades superiores portara una especie de apéndice u objeto de dificultosa identificación, el “pópulis” la ha bautizado con el nombre de la “piedra del astronauta”. Destaca igualmente, entre el grupo de petroglifos, una pequeña figura antropomorfa y un ave en actitud de vuelo. En un espacio apartado de esta superficie rocosa y con una técnica distinta de elaboración respecto a las figuras anteriores, se encuentra una figura antropomorfa con manos y pies tridígitos, en posición de cuclillas y con el vientre muy abultado ¿una escena de parto? Otros interesantes grabados de esta superficie rocosa son las formas de dos cuadrúpedos (venados) realizados por la técnica de bajo relieve, como muchos de los petroglifos de esta área.

En las rocas tres y cuatro de este grupo, destacan una figura antropomorfa “danzante” mirando a un felino de larga cola; y una figura de un venado cuya cola finaliza en espiral. El resto de figuras repartido por las rocas que completan este conjunto, presentan figuras de círculos simples con cazoleta central, círculos concéntricos, espirales y numerosas figuras muy esquemáticas de difícil interpretación.

LAS LAJITAS 3.- Conforman este grupo, seis superficies rocosas , una de ellas ya desaparecida en la construcción de una vía para labores de campo. Los petroglifos de este conjunto presentan una deficiente estado de conservación, que solamente se pueden apreciar mediante la aplicación de sistemas de iluminación nocturna u otras técnicas intrusivas como el “frotage”, destacando una superficie localizada en los corrales de la finca ganadera del lugar, con una gran cantidad de figuras, en las que predominan: cazoletas, figuras humanas, cuadrúpedos, monos, círculos con cruz en su interior, una espiral, círculos concéntricos, una especie de figura idoliforme rectangular con cabeza triangular, así como otras figura de difícil interpretación. En el resto de los petroglifos de esta estación, destaca la figura de una gran espiral en una roca que apenas aflora a treinta centímetros del suelo. Esta zona por su gran concentración de superficies rocosas con grabados rupestres, en un área no muy extensa, creemos sería el sitio ideal para la realización de un parque “in situs” de arte rupestre, sumado a esto la cercanía de la carretera nacional.


Novoa Álvarez, Pablo. Arte rupestre en el área arqueológica de Las Lajitas,
Estado Barinas, Venezuela. En Rupestreweb, http://rupestreweb.info/lajitas.html

Petroglifos de la zona del Yaure, Barinas, Venezuela

Esta estación de petroglifos fue dada a conocer por el autor del presente trabajo en el año 1998; y está situada en la zona de San Sebastián, en el área del Sector Yaure y en un caño de agua cristalina a unos centenares de metros antes de su desembocadura con el riachuelo Quebrada Blanca. Se ubica este lugar a unos once kilómetros de Yaure, caserío éste perteneciente al Distrito Ezequiel Zamora del Estado Barinas y al oeste de Venezuela en un área de transición de los llanos con la cordillera andina. Se llega al lugar por una pista de tierra, en la vía que conduce a la represa Uribante-Caparo y desviándose a la derecha por otra carretera, igualmente de tierra. La mejor forma de llegar al lugar, solo factible en la época de verano, es a través del cauce de la Quebrada Blanca y remontando el Caño de Los Muñecos (nombre éste dado por los lugareños, debido a los grabados rupestres) donde a algo más de un kilómetro dicho accidente geográfico se encierra en un cañón rocoso arcilloso de unos diez metros de alto por tres de ancho, por término medio.

Sobre la pared derecha, subiendo el cauce de agua, se encuentran varios petroglifos, entre los que destacan una espiral, un rostro solar irradiado, y algunas pequeñas figuras humanas, una de ellas con la cabeza solarizada, varias pisadas de felino y algún rostro humano. Igualmente en la entrada de la estación destaca la figura grabada, a unos tres metros de alto, de un círculo dividido por dos diámetros.

Hay que destacar la espectacularidad del sitio donde se han descubierto los grabados pues difiere totalmente de las otras superficies rocosas con petroglifos ubicadas en el Estado Barinas. Por informaciones de nuestros guías, lugareños de la zona, se nos informó que siguiendo la quebrada había otro lugar muy parecido con petroglifos, debido a la hora y que a los días regresaba a España, no fue sino hasta febrero del año 2004, que visitamos nuevamente el lugar y seguimos explorando la quebrada en busca de la estación mencionada por nuestros guías.

Fue así como a unos quinientos metros río arriba ubicamos la espectacular pared cubierta con petroglifos, un enorme abrigo de catorce metros de ancho y que se prolonga hasta unos veinte metros de altura, haciendo que la luz solar entre muy tenue en el lugar. A todo lo ancho del abrigo la superficie está totalmente cubierta de figuras hasta los dos metros y medio de altura. Entre los numerosos grabados destaca un gran rostro humano solar rodeado de TREINTA RAYOS y de algo más de un metro de diámetro; igualmente destaca una gran figura serpentiforme, una forma antropomorfa femenina de más de un metro de alto, una figura idoliforme de mas de metro y medio de alto, varios círculos y espirales, así como una serie de rostros humanos que siguen una línea en la parte más alta del conjunto. Igualmente en la pared de enfrente se encuentran diversos grabados de las mismas características

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Hay que destacar de esta estación de petroglifos el extraordinario estado de conservación de los mismos, debido en parte, a la inclinación que tiene el abrigo, a lo estrecho del cañón, a la altura del mismo (unos veinte metros) donde apenas entra luz y muy poca lluvia, lo que hace que los petroglifos se conserven en todo su esplendor, añadiendo a esto una fina capa de musgo que cubre toda la superficie grabada, dándole un aspecto de alfombra con dibujos en alto relieve.

Siguiendo mi intuición y subiendo el cañón descubrí a menos de un kilómetro más arriba otro lugar con grabados (nadie tenia noticias de este sitio). En este lugar el cañón se estrecha a menos de metro y medio. Igualmente el río forma una gran poza de más de un metro de profundidad, esto en verano, suponemos que en época de lluvias es imposible acceder al lugar. Los petroglifos se encuentran sobre las paredes por encima del agua, las fotos hay que tomarlas con el agua hasta un poco más arriba de la cintura. Estos grabados están menos conservados que los de las otras estaciones, probablemente debido a la humedad del lugar y a otros factores ambientales. Destacan entre los diversos petroglifos un rostro humano solar rodeado de rayos, varias pisadas humanas de niño, así como varias formas ramiformes y muchas más tapadas por tierra y musgo, lo que sin un buen trabajo de limpieza no se podrán ver mejor.

Por noticias de otros campesinos de la zona sabemos, que a lo largo del río, concretamente en la Quebrada Blanca, pero unos kilómetros más abajo, existen otros lugares más con petroglifos de las mismas características de los mencionados. De dichos hallazgos se hizo eco la prensa local, así como algunas publicaciones españolas y se registró el lugar en la Fundación del Inventario Nacional del Arte Rupestre de Venezuela, ubicada en la ciudad de Caracas.

Hay que resaltar que cerca del lugar en una parte llana existe un gran montículo o túmulo artificial, probablemente construido por el antiguo pueblo araguaco, autor de este tipo de manifestaciones arqueológicas en la región y probablemente autores de los petroglifos.


Novoa Álvarez, Pablo. Petroglifos de la zona del Yaure, Barinas, Venezuela. 
En Rupestreweb, http://www.rupestreweb.info/yaure.html