El “factor tercer hombre” de Ron DiFrancesco

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En 1933, el explorador británico Frank Smythe, casi se convirtió en la primera persona en alcanzar la cima del Monte Everest. El viaje hacia la cima de la montaña fue extremadamente duro y desastroso, debido a la espesa nieve, el hielo y el poco oxígeno. Gracias a “una presencia muy misteriosa”, Smythe continuó pero nunca llegó a la cima. Smythe escribió algo que los científicos se refieren comúnmente como el “factor tercer hombre”, pero que otras muchas personas afirma que se trata de nuestro “ángel protector”. Relató que en un momento del ascenso, él metió la mano en el bolsillo, sacó un trozo de comida para dárselo a su compañero. Pero no había nadie allí con el:

“Todo el tiempo estuve subiendo solo, tenía una fuerte sensación de que iba acompañado por una segunda persona que me daba ánimos. El sentimiento era tan fuerte que no tenía sentimiento de soledad, además de que me ayudaba a guiarme por la montaña.”

Pero este no es el único caso, con el paso de los tiempos muchas personas afirman haber sentido una presencia benigna pero invisible en momentos de gran peligro, a continuación relataremos uno de los casos más famoso, Ron DiFrancesco, la última persona que escapó de la Torre Sur el 11 de septiembre de 2001, quien recuerda haber sido protegido y guiado a través del horror. Existen una multitud de teorías para intentar dar explicación a la aparición del factor tercer hombre. ¿Naturaleza causal, origen desconocido o ángel de la guarda?

Ron DiFrancesco, el último superviviente de la Torre Sur del World Trade Center (“El factor tercer hombre” por John Geiger)

Ron DiFrancesco se encontraba en su escritorio en la oficina del Euro Brokers, una empresa de comercio financiero, en el piso 84 de la Torre Sur del World Trade Center en Nueva York, cuando el supuesto avión se estrelló contra la Torre Norte frente a él. Eran las 08:46 de la mañana del 11 de septiembre de 2001, hubo una fuerte explosión que hicieron parpadear las luces de la Torre Sur. Un humo gris salía de la Torre Norte, todas las escaleras de la Torre Norte eran intransitables desde el piso 92 hacia arriba, atrapando así a 1.356 personas. La mayoría de los que trabajaban en Euro Brokers comenzaron a evacuar el edificio, pero se quedó DiFrancesco. Unos minutos más tarde, la noticia fue transmitida por la megafonía del edificio, “un incidente había ocurrido en el otro edificio, pero el “Edificio Dos” era completamente seguro” y no había necesidad de evacuar el Edificio Dos. DiFrancesco, un agente del mercado monetario originario de Hamilton, Ontario, llamó por teléfono a su esposa, Mary, para decirle que un avión había impactado contra la otra Torre Norte, pero que él estaba bien y que permanecería en la oficina. Pero algo le hizo cambiar de opinión  DiFrancesco llamó a algunos clientes importantes y otra vez a su esposa, Mary, para informarles que se marchaba del edificio. Seguidamente comenzó a caminar hacia la los ascensores.

A las 9:03am, diecisiete minutos después del primer impacto, un segundo avión impactó contra la Torre Sur. El vuelo United Airlines 175 impactó contra la Torre Sur, encendiendo un fuego intenso. El Boeing 767, que llevaba cincuenta y seis pasajeros, dos pilotos y siete asistentes de vuelo impactó contra la cara sur del edificio afectando principalmente las plantas 77 a la 85. DiFrancesco salió disparado contra la pared cayéndole encima una lluvia de escombros del techo y cristales. El edificio se tambaleó, DiFrancesco entró en la Escalera A, la Torre Sur tenía tres escaleras de emergencia, por casualidad la escalera de emergencias se convirtió en la única vía de escape para la gente por encima de la zona de impacto. DiFrancesco se unió a las demás personas que descendían por las escaleras, que se encontraba llena de humo, sólo iluminada por una linterna que llevaba Brian Clark, vicepresidente ejecutivo de Euro Brokers y un jefe de bomberos voluntario en el piso 84. Tres pisos hacia abajo, se encontraron con una mujer y un compañero de trabajo que subían y que dijeron que “había que subir hacia arriba porque abajo había demasiadas llamas y humo”.

DiFrancesco se debatió entre ascender, esperar a los bomberos, un rescate en helicóptero desde la azotea, o bien continuar con su descenso, con riesgo de que el humo y las llamas le alcanzaran. Clark iluminó la cara de las demás personas, preguntado a cada uno si “arriba o abajo”, seguidamente oyeron la voz de alguien pidiendo ayuda. Brian Clark y DiFrancesco fueron en ayuda de la persona a través de los escombros en el piso 81, pero DiFrancesco pronto se vio superado por el espeso humo. Tenía una mochila, y la sostuvo sobre su cara en un intento de filtrar el aire, pero no sirvió de nada, y se vio obligado a retroceder respirando con dificultad, decidiendo subir por las escaleras con la esperanza de escapar del humo. Subió varios tramos de escalera, pero en cada rellano probaba las puertas contra incendios, descubriendo que estaban cerradas. El mecanismo anti-incendios había funcionado mal tras el impacto, evitando que cualquier puerta de emergencia se abriera. Pero DiFrancesco siguió subiendo, y finalmente se encontró con algunos compañeros de Euro Brokers, varios de los cuales estaban ayudando a una mujer. Ella había convencido a todos de que la mejor ruta de escape era dirigiéndose hacia la azotea de la Torre Sur, sin embargo, DiFrancesco continuó subiendo hasta que supuso que había llegado a la planta 91 del edificio de 110 pisos. Ron DiFrancesco es un hombre con la sangre muy fría, él es un corredor de bolsa considerado como un hombre de nervios de acero debido a su trabajo, pero sufría un poco de claustrofobia y con la intensificación del humo comenzó a entrar en pánico. Pensó en su familia, que tenía que ver a su esposa y a sus hijos de nuevo a toda costa. Di Francesco decidió dar la vuelta y empezar a bajar. Esta vez, la situación era mucho peor porque el humo era impenetrable por la estrecha escalera.

Buscó un camino hacia abajo, incapaz de ver más allá de unos pocos metros por delante se detuvo en medio de la zona de impacto en el piso 79,vencido por el humo se unió a los demás, una docena de personas en total, algunos tendidos boca abajo ya muertos, otros agazapados en los rincones, los que quedaban intentaban luchar por respirar. Ya no podían descender debido a una pared derrumbada. Él, podía ver el pánico y el miedo en sus ojos, algunos lloraban, otros se quedaban inconscientes. Pero entonces, sucedió algo extraordinario:

“Alguien me dijo que me levantara. Alguien me llamó por mi nombre. Aquella voz era de un hombre, pero no era ninguna de las personas que se encontraban allí. Insistentemente me dijo que me levantara. Se dirijo a mí por mi nombre de pila, y continúo diciendo “que podía conseguirlo”. Pero no se trataba solamente de una simple voz, tenía la certeza de que era una presencia física”.

DiFrancesco tenía la sensación de que “alguien lo levantó”. Sentía que estaba siendo guiado. Le llevo por las escaleras hacia abajo. Continuó su descenso, y pronto vio un punto de luz. Él la siguió, esquivando paneles de yeso y otros desechos que se había derrumbado y que obstruían la escalera. Pero también se encontró con las llamas. La “misterios voz” le decía por dónde tenía que dirigirse y cuando tenía que retroceder ante el fuego. Todavía había peligro, por lo que el “guía” le llevó al hueco de la escalera, tiendo que pasar a través del fuego…

“Cúbrete la cabeza con los brazos y sigue bajando, corre ahora”, le decía.

Él tenía leves quemaduras por el fuego, creía que no llegaría al final, pero después de un buen rato descendiendo y sorteando los peligros, llegó a un claro iluminado por debajo de la escalera de incendios, en el piso 76. Sólo entonces el sintió una ayuda benévola que había estado con él durante los cinco minutos finales. DiFrancesco dijo:

“Creo que en ese momento me dejo ir.”

Cuando se dirigía hacia abajo, se encontró a tres bomberos subiendo por las escaleras.

“Estoy teniendo problemas para respirar”, dijo.

Se le dijo que iba a encontrar ayuda en la parte inferior. DiFrancesco continuó bajando tan rápido como pudo, finalmente, llegó al nivel de la plaza. Se dirigió hacia la salida, pero fue detenido por un guardia de seguridad, quien le dijo que era demasiado peligroso. Miró con horror la caída de escombros y víctimas. Se dirigió a otra salida. Volvió a través de la explanada hacia la salida noreste, cerca de Church Street, todavía estaba en grave peligro. Cincuenta y seis minutos habían pasado desde que el avión impactó contra el edificio. El impacto había roto muchas de las columnas de soporte vertical de la Torre Sur, el calor de la explosión y el fuego habían debilitado las vigas de acero. Cuando se acercaba a la salida de la calle de la iglesia, DiFrancesco escuchó un “gran estruendo”. Él vio una bola de fuego cayendo, pero no sabe lo que pasó después, ya que estuvo inconsciente durante algún tiempo después de su salida del edificio, despertando mucho más tarde en el hospital St. Vencen de Manhattan.

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Ron DiFrancesco fue la última persona en salir de la Torre Sur del World Trade Center, 10 segundos antes de que se derrumbasen las torres a las 9:59 am provocando una nube de escombros masivos. Según el informe oficial de la Comisión del 11S, DiFrancesco fue una de las cuatro personas que escaparon del edificio desde la planta 81, el supuesto centro del impacto del vuelo United Airlines 175. Momentos antes de que la torre se derrumbara, funcionarios del Departamento de Policía de Nueva York informaron que en el edificio habían encontrado un grupo de personas que descendían por una escalera en el nivel veinte. Ninguna de esas personas sobrevivieron, pero se cree que descendían desde la zona del supuesto impacto, en cuyo caso hubieran seguido los pasos de DiFrancesco, pero no de inmediato, e incluso unos pocos segundos más tarde habría sido demasiado tarde para él. A día de hoy, DiFrancesco no puede entender por qué sobrevivió cuando otros tantos no lo hicieron. Pero él no tiene ninguna duda sobre el motivo de su salvación. Muchas personas tomaron decisiones ese día que acabaron en tragedia, Ron DiFrancesco recibió la ayuda de algo más allá de lo comprensible, que según el propio DiFrancesco, se trató de un ángel.

La ciencia da su opinión

Evidentemente la propia ciencia trata de explicar un fenómeno que ha ayudado a muchas personas en momentos de auténtico pánico. La ciencia sugiere que el factor tercer hombre es un mecanismo de supervivencia, un proceso mental para calmar y separar a la persona de la experiencia horrible. Una respuesta bioquímica al estrés a través de la adrenalina, un proceso mental que nos ayuda a sobrevivir. Pero la ciencia no tiene explicación a casos como el de DiFrancesco, que en la actualidad se preguntan como pudo sortear todos los peligros sin equivocarse y así salvar su vida.

Más allá de cualquier explicación racional

El fenómeno tercer hombre puede parecer una simple curiosidad, una ilusión inusual compartida por una mente sobre tensionada. Pero la realidad es que en los últimos años, la experiencia ha ocurrido una y otra vez, no sólo el 11 de septiembre de 2001, también a montañeros y buceadores, exploradores, prisioneros de guerra, navegantes solitarios, sobrevivientes de naufragios, aviadores, incluso astronautas. Todos ellos han escapado de situaciones traumáticas sólo para contar historias muy similares, haber experimentado la misteriosa presencia, un tipo de ser muy poderoso. Esta presencia ofrece una sensación de protección, socorro, guía y esperanza, que salva la vida a la propia persona.

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Ovnis derribaron las Torres Gemelas durante los atentados del 11 de septiembre de 2001?

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Hoy se cumple el 15 aniversario del peor ataque terrorista en suelo estadounidense. El 11 de septiembre de 2001, diecinueve hombres secuestraron cuatro aviones comerciales y los estrellaron contra cada torre del complejo de edificios World Trade Center en la ciudad de Nueva York, el edificio del Pentágono en Washington y un campo en Shanksville, Pensilvania. Los ataques causaron un total de 2.996 muertes, convirtiéndose en el ataque más letal en suelo estadounidense.

Según la versión oficial, el grupo terrorista Al Qaeda, liderado por Osama bin Laden, fue responsable de los ataques. Quince de los 19 secuestradores eran de Arabia Saudita y el resto procedían de los Emiratos Árabes Unidos, Egipto y el Líbano. Sin embargo, hay quien tiene una versión diferente de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Sugieren que seres extraterrestres fueron los verdaderos culpables de la destrucción de las Torres Gemelas. Varios vídeos publicados en Internet muestran misteriosos objetos blancos volando hacia una de las torres del World Trade Center después del ataque.

Ovnis en el 11S

El teórico de la conspiración australiano Phil Young publicó en su canal de YouTube NewsNotShownonTV varios vídeos que muestran ovnis volando más allá de las torres gemelas durante los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. Además, Young asegura que los atentados del 11S fueron un “trabajo interno” del gobierno de los Estados Unidos para ganar el apoyo público para la guerra contra el terrorismo, y que los ovnis extraterrestres pueden haber estado involucrados en los horribles ataques contra civiles inocentes.

[su_youtube url=”https://youtu.be/bbrEqWL43oA”]

El vídeo muestra varias imágenes a diferentes velocidades y niveles de zoom, que revelan un extraño objeto volador en la parte trasera de uno de los aviones justo antes de que impactase contra una de las torres gemelas. El objeto parece a caer desde el extremo posterior del avión. Otro extraño objeto parece volar lejos de los rascacielos en llamas tras el impacto.

Algunos teóricos de la conspiración comentaron que el objeto que cayó desde la parte trasera del avión antes del impacto era el mismo objeto que se alejó del edificio después del impacto. Tal interpretación hace el vídeo mucho más desconcertante, porque plantea cuestiones sobre la naturaleza del objeto que sobrevivió al fuerte impacto. Sin embargo, otros sugirieron que el objeto estaba volando más allá de las torres sin impactar. En cualquier caso, Phil Young cree que los misteriosos objetos eran ovnis.

Sin embargo, los escépticos han señalado que la interpretación de Phil Young no es correcta, ya que no está claro cuáles eran los misteriosos objetos voladores. El objeto que se puede ver cerca del edificio, podría haber sido un reflejo en la lente de la cámara que estaba grabando, una pequeña bandada de aves tratando de evitar los restos del impacto, e incluso escombros. Del mismo modo, el objeto podría ser un fragmento del avión o del edificio. Incluso así, Young sostiene que los vídeos demuestran que los Estados Unidos y los israelíes estaban detrás de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y no los árabes.

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Según Young, los ovnis en las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001 era la evidencia de que los árabes no fueron los responsables, debido a que solamente Estados Unidos e Israel pueden tener esa tecnología tan avanzada. Por su parte, el popular ufólogo Scott C. Waring dijo que la teoría de Young no es nada nueva. Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 comenzaron a surgir todo tipo de teorías señalando la participación de Estados Unidos y de Israel en los ataques.

Mientras Waring no quiere pronunciarse sobre las teorías que sugieren que los extraterrestres ayudaron directamente a los Estados Unidos e Israel en los ataques, afirma que los ovnis extraterrestres suelen estar presentes en grandes catástrofes, sólo para observar y aprender más sobre el comportamiento humano. Sin embargo, admite que hay razas alienígenas que solo desean el poder y el control de la humanidad.

“A menudo, los ovnis son vistos durante trágicos eventos, porque ellos están siguiendo estos sucesos, porque quieren ser testigos de los mejores y perores momentos del ser humano”, comentó Waring en su blog UFO Sightings Daily. “¿Por qué? Para que puedan aprender más sobre la humanidad, entenderlos mucho más.”

La mejor evidencia de todos los tiempos

Aunque posiblemente el OVNI más famoso fue el que se grabó durante una emisión de noticias desde un helicóptero el 24 de julio de 2000, un año antes del terrible atentado. Considerado una de las mejores evidencias de la existencia de ovnis de origen extraterrestre, muestra a una periodista señalando a un extraño objeto volando hacia una de las torres del World Trade Center antes de desaparecer a toda velocidad.

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Años más tarde, Barbara Sicuranza, una actriz estadounidense, dijo que era ella la periodista del vídeo y el OVNI formaba parte de un vídeo promocional para el canal de televisión Syfy

“Barbara es la persona en el helicóptero, pero sólo señalaba a un punto vacío y las imágenes del OVNI fueron añadidas posteriormente”, explicó Chris Stein, marido de Barbara Sicuranza.

Pero las declaraciones de Stein no hicieron más que alimentar las teorías de la conspiración, donde muchos aseguraron que el gobierno de los Estados Unidos obligó a desmentir una de las mejores evidencias de la existencia de seres extraterrestres en nuestro planeta, y como estos participaron en los terribles atentados del 11 de septiembre de 2001. Como hemos podido comprobar, tenemos todo tipo de teorías y evidencias gráficas de que el 11S fue la mayor conspiración de todos los tiempos, peor lo que muchos no saben (o no quieren saber) es que seres extraterrestres estuvieron presentes en los atentados del 11S. Pero la pregunta es: ¿Con que intención? ¿Participaron en los atentados o solo observaban? Tu decides.

Crees que haya algo detrás de todo esto ?

mundoesotericoparanormal.com

Las mujeres que salvaron su vida viajando en el tiempo

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¿Sería posible la existencia de universos paralelos aquí, ahora mismo? ¿Sería posible que de hecho, se solapasen en un momento dado de nuestras vidas? Vámonos en este artículo a la localidad de Wellington, Estados Unidos, en 1980. Aquí tenemos a una mujer llamada Carla junto a su hijastra Beth (ambos pseudónimos) cruzando una concurrida calle con muchos carriles. Los coches están detenidos en ese paso de cebra y cuando las dos protagonistas están llegando al final del cruce, un coche aparece a toda velocidad, saltándose el semáforo, en dirección hacia ellas.

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Esperando un fatal desenlace, un inminente y mortal choque, de repente, ambas mujeres se ven al final del cruce sin haber recorrido los últimos metros y sin haber sido brutalmente atropelladas. Están al otro lado de la carretera como si hubiesen sido teletransportadas y sin saber qué diantres ha ocurrido.

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En ese momento ambas entran en un estado alterado de conciencia, y, de pie, observan una visión desde el suelo y la llegada de unas ambulancias. Están viendo casi en estado de trance lo que les hubiera pasado si hubiesen sido atropelladas. ¿Pero cómo demonios han pasado al otro lado de la calle? Durante su experiencia, idéntica en las dos mujeres, son trasladadas en la misma ambulancia y, por separado, luego describen los mismos detalles del interior de la misma. Jamás habían estado en una ambulancia antes.

El incidente de regresión que les permite observar cómo se habría desarrollado ese universo paralelo en el que son atropelladas termina abruptamente con la muerte de ambas en el interior de esa ambulancia.

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Aquí tenemos un deslizamiento del tiempo en el que las mujeres son inmediatamente teletransportadas de un sitio a otro, como si hubiesen sido cogidas y llevadas literalmente al universo paralelo en el que entran en la calle diez segundos antes (por cualquier detalle o decisión anterior) y se libran del accidente. Cuando eso ocurre, las testigos experimentan una visión completa del universo paralelo que les habría tocado vivir de forma normal. ¿Por qué el fenómeno de los viajes en el tiempo las habría salvado? ¿Y por qué les mostraría lo que habría sido ese posible mundo en el que ellas vivían sus últimos momentos?

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La curiosa historia de Elizabeth Klarer

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Elizabeth Klarer escribió un libro no muy conocido. En él narró su relación con un “extraterrestre” que decía provenir de un planeta rocoso en el sistema Próxima Centauri. Casual o no, hace unos días se conocía la historia del descubrimiento de un planeta que no solo podría sustentar vida, sino que además se ubica en Próxima Centaury, un sistema “vecino” al que compartimos (usted y yo al menos, ya veremos que pasa en Europa, Encelado y Titán).

Mientras tanto, es interesante encontrarse con la historia de Klarer (1910-1994) quien fue autora de una autobiografía que dio bastante que hablar en el mundo ufológico. En esta relata sus experiencias con un supuesto extraterrestre al que llamaba Akon con el que habría, además engendrado un hijo. Según este personaje, los humanos y su propia especie (en rigor humanos también) provenimos del pasado remoto y habitable del planeta Venus. La civilización original habría migrado ante el cambio de las condiciones planetarias (que incluyen unas muy desagradables lluvias de ácido sulfúrico más allá de la temperatura imposible). Parte hacia Tierra y Marte y parte hacia “Meton”, un planeta como el nuestro con la diferencia de que no existen continentes sino una enorme cantidad de islas repartidas en sus vastos océanos.

Pero la historia comienza con dos niños viendo un disco volador. Elizabeth y su hermano ya habían narrado ver esto en su infancia pero no fue hasta 1956 que se produjo el primer contacto. Klarer, entre tanto, había estudiado meteorología en Cambridge, Inglaterra. Se casó y tuvo tres hijos y (siempre según sus afirmaciones) investigó el fenómeno OVNI para el gobierno de Sudáfrica en los convulsos años de la Segunda Guerra Mundial.

Ese primer contacto se produjo en una colina cercana a la casa de su familia, donde había acudido tras la muerte de su hermano. Resumiendo los hechos, divisó un objeto descendiendo, por lo que decidió acercarse, momento en el que conoce a Akon, su futuro amante cósmico. Allí supo sobre la historia de Venus y cómo sus habitantes originales habían decidido “sembrar vida” en varios puntos cercanos de la galaxia, también que “Meton” significaba para sus nativos más una “firma energética” que un nombre propiamente dicho.

Klarer narra en su autobiografía: “Por encima de las nubes, dos naves espaciales se cernían en el cielo claro. La nave de

Elizabeth Klarer junto al busto dedicado a Akon.
Elizabeth Klarer junto al busto dedicado a Akon.

Akon bajó un poco y supe que habíamos encontrado el uno al otro. Esto me llevó a una estrecha comunicación en un vínculo de afinidad y amor con Akon, quien me avisó de su presencia física y transmitió mucha información acerca de su modo de vida, de dónde venía y la gran civilización de su pueblo.

Cuando llegó el momento, salí a las montañas para encontrarlo, lejos de las ciudades y la contaminación de la gente de la Tierra, distante de la bella y misteriosa Drakensberg donde nací en el año del cometa Halley. (…) Fue en este momento que llegó la nave espacial, y percibí su proximidad como grandes nubes navegando con el viento del este a través del cielo, tajante contra el azul, usaban las nubes como camuflaje. (…) Vi un destello de luz en el cielo y luego otro cerca del contorno de una nube. La gran nave espacial apareció entonces, flotando por debajo. Se movió rápidamente hacia la cima de la colina, deslizándose con gracia y sin hacer ruido por el aire para flotar de nuevo, a unos cientos de metros por encima y al sur de la colina. Luego se movió lentamente hasta permanecer alrededor de un metro del suelo.

Pintura de Akon.
Pintura de Akon.

Un zumbido punzante llenó el aire e hizo que mis tímpanos se sintieran a punto de estallar causa del desplazamiento repentino de aire. Su casco circular era -por lo menos- de 18 metros de diámetro, con una cúpula redondeada en el centro y tres grandes ojos de buey de cara a mí, a través de los cuales podía ver a un hombre de pie, mirando a mí.
Miré de nuevo hacia él sin pestañear. Se quedó con los brazos cruzados sobre el pecho, mirándome con algo irresistible e hipnótico en sus ojos que parecía influir y controlarme, incluso a esa distancia. En shock, me di cuenta que me había olvidado por completo mi formación y capacidad de observación y fue con gran fuerza de voluntad que quité la mirada de sus ojos. Estudié su cara, la más maravillosa que había visto. Nunca me sentí en tal estado de afinidad y amor”.

UN VENUS HABITABLE

No es una teoría muy conocida, pero se supone que Venus pudo ser habitable hace muchísimo tiempo, tanto como 700 millones de años atrás. La NASA de hecho plantea: “Un equipo de investigadores de la NASA, la Universidad de Uppsala, Universidad de Columbia y el Instituto de Ciencia Planetaria ha creado una serie de simulaciones de condiciones de Venus en miles de millones de años utilizando modelos climáticos de la Tierra y ha encontrado algunos puntos que sugieren que el planeta puede haber sido capaz de albergar vida. El equipo encontró que una simulación resultó en un planeta con temperaturas lo suficientemente bajas como para apoyar la vida con agua y nubes, incluso ocasionales nevadas, lo que persistió hasta hace 715 millones de años, momento en que la vida ya estaba presente en la Tierra”.

Al respecto Elizabeth “falla” al decir que esto habría sucedido hace 65 millones de años en el pasado, pero no dejan de ser interesantes todas las correlaciones entre las teorías y hallazgos y el libro de una señora que, debemos decirlo, pasó sin pena ni gloria entre muchos otros editados en su época.

Al respecto, la autobiografía refiere: “Akon dijo: “La cuna de la humanidad, Venus, quedó privado de la vida después del ciclo de expansión solar del Pleistoceno. Sus vastos mares cálidos que nutrían nuestro comienzo se secaron. Pero su gloria todavía permanece como una realidad en el espectro electromagnético, perfeccionado por su progenie, que se vio obligada a moverse de su superficie protectora hacia los confines del espacio para propagar la especie en la superficie de un planeta alienígena llamado Tierra, donde nos adaptamos a un tiempo diferente, a la velocidad en un planeta más joven”.

Pero esto no es todo, Akon también incursionó en la luz como la clave fundamental del universo:

“Las fuerzas de la mente, la fuerza espiritual , el alma y los pensamientos están hechos de diferentes velocidades en la longitud de onda de la luz , o partículas subatómicas. La electricidad es partículas de luz mientras que el sonido y el color son perceptibles cuando estas partículas toman diferentes velocidades , y cuando son detenidos generan calor . La luz es un tipo de energía inteligente en la que se puede pensar como la existencia y la sustancia . A su vez, el patrón de las partículas subatómicas de luz cambia con el cambio de pensamientos, sobre todo cuando uno alcanza la fórmula de la vibración armónica de la luz. La clave de toda la vida y el Universo se encuentra en la interacción armónica de la luz. La fórmula matemática para todo tipo de transporte se encuentra en las frecuencias vibratorias de la luz armónica, con olas de anti-gravedad y ondas de tiempo, que son simplemente el índice de frecuencia entre cada pulso de la espiral de luz .

LAS FOTOS DE KLARER

Discutidas, escrutadas, descartadas y aprobadas, las fotos de Klarer de uno de los objetos voladores de Akon dieron y siguen dando qué hablar. Muchos se preguntaron (con razón) porqué no había sacado fotografías dentro de una nave pero la respuesta quedó en el limbo del tiempo y los entredichos. Queda el material, que vemos debajo.

 

La vida de Elizabeth Klarer tiene varios puntos de interés. Según dicen, en 1983 presentó un trabajo sobre los “secretos de la luz” a la Cámara de Lores de Inglaterra y hay quienes aseguran que dicho escrito llegó a las Naciones Unidas. Sin embargo, lo destacable es que esta historia, una entre miles relacionadas a “amoríos interestelares”, viene a recobrar vigencia gracias al descubrimiento de un planeta posiblemente habitable en el mismo sistema del que Akon decía haber llegado.

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Representación del planeta recientemente descubierto.

Si se preguntan que sucedió con el niño, Klarer narra que fue perseguida durante su embarazo por varios servicios de inteligencia, por lo que Akon decidió llevarle a Metón durante cuatro meses en los que ella dio a luz y alcanzó a conocer a su hijo espacial, Ayling. “Debido a que las vibraciones del campo magnético son diferentes en Metón, su corazón fue incapaz de adaptarse a las nuevas presiones, y se vio obligada a regresar a la Tierra”. Sin embargo, el supuesto contacto se mantendría hasta su muerte en 1994, por medio de imágenes holográficas.

Se pueda pensar en la posibilidad de que sea cierto, o no, Klarer mantuvo su historia hasta el último de sus días; mucho antes de que la astronomía confirmase la existencia de una roca cercana que luce apeteciblemente habitable.

Queda en sus manos la conclusión, por mi parte, dejaré que el tiempo haga lo suyo.

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