QUIEN FUE JUDAS, UN TRAIDOR ?

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Es uno de los descubrimientos más importantes de los últimos tiempos. Se trata de El Evangelio de Judas, un manuscrito que fue redactado poco después de la muerte de Jesucristo. Y lo que es más llamativo: fue el propio nazareno quien le ordenó que lo delatara. Los pilares del Vaticano han comenzado a resentirse…
Ha sido el hombre más denostado por la historia. Su propio nombre de pila ha sido durante dos mil años sinónimo de insulto. Y no es para menos: fue él quien a cambio de treinta monedas entregó a Jesús para que los soldados romanos lo apresaran y le dieran muerte. La traición del avaricioso discípulo –se decía que robaba del saco en el cual los seguidores de Jesús guardaban su dinero y se quejaba del precio del bálsamo con el que se ungía al nazareno– provocó la crucifixión. Era ya demasiado tarde cuando le entró el cargo de conciencia y se suicidó…
Para la Iglesia católica, Judas representa el mal. Jamás ha gozado de una palabra de compresión por parte de ningún jerarca. Ha sido el hombre maldito del cristianismo. Y, sobre este planteamiento, el Vaticano ha erigido uno de los pilares fundamentales de su ideología. Para la Santa Sede, Judas se encuentra en lo más profundo dell infierno. Sin embargo, ese fundamento se está resquebrajando a raíz de la presentación mundial el pasado 6 de abril del llamado Evangelio prohibido de Judas, un documento que ha permanecido perdido durante siglos pero que recientemente ha sido rescatado. En dicho evangelio apócrifo –cuya autenticidad ha sido demostrada y que se sabe fue conocido entre los primitivos cristianos al mismo tiempo que los otros evangelios aceptados oficialmente– se presenta una imagen de Judas Iscariote radicalmente distinta a la que durante dos mil años se ha propagado.

En el documento, que fue hallado en Egipto en 1972, se asegura que Judas era el discípulo preferido de Jesús y que el acto de traición fue cometido siguiendo las órdenes expresas del nazareno. En la presentacion del papiro, Bart Ehrman, de la Universidad de Carolina del Norte, aseguró que ahora se revela que Judas “es el amigo íntimo de Jesús y quien mejor lo entiende”. Es más, según la investigación conducida y orquestada por National Geographic, habría que replantearse el porqué de la imagen negativa de Judas, ya que el nuevo evangelio narra cómo el resto de discípulos –envidiosos ante el trato de favor de Jesús hacia el presunto traidor– decidieron defenestrarlo.

La reacción del Vaticano

El Vaticano ha decidido no echarse atrás, aunque desde que aparecieron las primeras filtraciones acerca de la existencia de este escrito algo se movió intramuros. A primeros de enero de 2006, el periódico londinense The Times publicó una información según la cual la Iglesia pretendía restablecer la figura de Judas. De acuerdo a aquellas filtraciones, Walter Brandmüller, el historiador oficial del Vaticano, consideraba que la figura de Judas había sido esencial para que se cumpliera un plan divino. De este modo, el presidente de la Comisión Pontificia de Ciencias Históricas parecía querer convertir la acción de Judas en un “mal necesario”.

Apenas unos días después, la Santa Sede puso el grito en el cielo. El propio Brandmüller acusó al periódico de poner en su boca palabras que jamás había pronunciado. Y es que a través de la agencia de noticias Zenit, el Vaticano anunció: “No hay perdón para Judas”. Esa es la reacción que, hasta el momento, ha manifestado la curia frente a las nuevas informaciones que se han conocido recientemente sobre el discípulo maldito. Incluso se alude a la condición de apócrifo del evangelio que acaba de darse a conocer. Sin embargo, el valor histórico de este tipo de documentos es el mismo que tienen los cuatro evangelios oficiales o canónicos. La única diferencia es que en los apócrifos se considera que Dios no ha intervenido directamente en su redacción.

La publicación del texto ha generado la inmediata reacción de todos los medios de comunicación. Las portadas de los periódicos de todo el mundo mostraban la imagen del manuscrito y los editorialistas se preguntaron si Judas fue “un traidor o un héroe”. Por su parte, la agencia de comunicación del Vaticano no dejó pasar un segundo antes de hacer pública su opinión. Lo hizo a través de Thomas D. Williams, decano de la Facultad de Teología de la Universidad Regina de Roma: “El documento no tiene valor para nosotros, no supone ningún desafío para el cristianismo”. Para Williams, este texto fue confeccionado por un secta y “la comunidad cristiana rechazó su contenido por su incompatibilidad con la fe”. Para reforzar aún más esa posición, el día 9 de abril, el sermón redactado por el predicador del Papa para acompañar a la lectura evangélica del Domingo de Ramos planteaba si los cristianos debían de seguir como modelo el comportamiento de Judas o el de Pedro. Y según lo escrito por el padre Raniero Cantalamessa, si Judas hubiera sido tan noble “para pedirle perdón, hoy sería honrado como lo es Pedro”, que pese a negar tres veces a Jesús la noche en que fue apresado, sí se acercó a su maestro para pedirle disculpas. Además, Williams aseguraba en su exposición que la aparición de este documento tiene fines comerciales habida cuenta del éxito de la novela El código Da Vinci, de Dan Brown, un parecer que también fue defendido por James Robinson, un insigne estudioso que participó en la traducción de los manuscritos del Mar Muerto. La suya ha sido la voz más autorizada que ha disentido de National Geographic, si bien no ha negado la validez del texto ni su contenido. Eso sí, asegura que la fundación se ha precipitado en su publicación –para él, cinco años son pocos para realizar una investigación y traducción completas– y acusa a los estudiosos que presentaron el papiro de sensacionalismo.

Como contestación, los responsables científicos del comité creado para desentrañar El evangelio de Judas han desvelado que el propio Robinson se mostró, años atrás, muy interesado en adquirir el documento, pero no pudo hacerlo debido a su precio: le pidieron diez millones de euros antes de que fuera adquirido por sus actuales dueños. Además, según Robinson, existía otro lado oscuro en el manuscrito, debido a que los fragmentos sobre los que se escribió el testamento fueron sacados ilegalmente de Egipto hace casi tres décadas. Pero también National Geographic ha corregido el problema legal, ya que ha llegado a un acuerdo con el gobierno de este país para que los manuscritos sean enviados en breve a su país de origen, en donde serán expuestos de forma permanente en el Museo Copto de El Cairo. A excepción de varios fragmentos del evangelio –10 páginas según algunas fuentes y 22 según otras– todo el material traducido retornará a su lugar de origen.

Tres décadas de intrigas

La historia del documento que puede revolucionar dos mil años de dogmas es apasionante. Se sabe que el manuscrito consta de 26 páginas escritas sobre papiro y que pudo ser hallado en el interior de una piedra en la localidad egipcia de al-Minya. Posiblemente, formaba parte del conjunto de documentos de origen gnóstico encontrados en Nag Hammadi –Egipto– en 1945. Se trataba de doce rollos que contenían textos anteriores que tuvieron gran influencia entre grupos que daban una interpretación simbólica y hermética a la figura de Jesús. Sin embargo, es posible que algunos de los documentos que formaban parte de aquel montante no hubieran sido descubiertos entonces. La probabilidad de que El evangelio prohibido de Judas formara parte de esos escritos ha sido manejada por los expertos que acaban de presentar el papiro al mundo entero en Washington. Sin embargo, la aventura de “las palabras perdidas” de Judas no hizo sino comenzar en 1970. Y es que tras ser sacado ilegalmente de Egipto, estar perdido durante 16 años y recalar finalmente en el depósito de un banco en Nueva Jersey –Estados Unidos–, el misterioso papiro salió de la clandestinidad cuando la Fundación de Arte Antiguo Maecenas de Basilea –Suiza– logró hacerse con el mismo para –¡por fin!– someterlo a una investigación en profundidad.

El hecho de que el Vaticano haya intentado suavizar su postura respecto a la figura de Judas ha hecho pensar que la Santa Sede tuvo conocimiento durante estos años de la existencia de este texto prohibido. No deja de ser sorprendente que el periodista más próximo al Papa, Vittorio Messori, haya sido uno de los responsables de “limpiar” el nombre del antaño maldito Judas. Incluso Mario Roberty, el presidente de la fundación suiza que se hizo con el papiro tras pagar tres millones de dólares no descarta que el Vaticano “pudiera disponer de una copia de este evangelio”, y que hubiera ocultado su contenido, entre otras cosas porque no se conoce en su totalidad. Y es que según señala el propio marchante, “es posible que apenas conozcamos el sesenta o setenta por ciento de todo el relato”. El resto todavía puede “estar disperso en el mercado”. Porque Roberty es sincero: no se trata de un Indiana Jones al uso sino que es consciente de que este tipo de piezas arqueológicas se han convertido en un motivo de negocio más. No hay mejor ejemplo que este evangelio perdido, que ya en 1978 fue comprado por un anticuario, que apenas cinco años después ya intentó venderlo y, al no conseguirlo, decidió sacarlo clandestinamente del país para depositarlo en un banco norteamericano. Finalmente, el documento fue comprado en 2000 a cambio de un millón y medio de dólares por Fierda Mussberger-Tchacos, una coleccionista suiza que, como si de un valor bursátil se tratara, lo revendió a la fundación suiza. “Han sido más de veinte años persiguiendo el papiro”, recuerda orgulloso el responsable de que haya podido ser investigado por los expertos.

Más de 1.800 años de antigüedad

La investigación del papiro ha sido efectuada por expertos como Rodolphe Kasser y Stephen Emmol, de la Universidad de Ginebra –Suiza– y Muenster –Alemania– respectivamente. Lo primero que hicieron en su búsqueda fue datar la antigüedad del manuscrito. Gracias a diversos mecanismos, averiguaron que era originario del siglo IV, pero que se trataba de la traducción al copto de un pergamino griego que habría sido confeccionado en el año 187. Este hecho no es baladí: significa que el texto físico más antiguo data de la misma época o incluso de antes que los evangelios aceptados por el catolicismo como verdaderos. Por la misma razón, su contenido podría resultar “creíble”, al menos en el mismo grado que los otros relatos sobre la vida de Jesús. No es de extrañar que ante esta circunstancia haya cundido el pánico entre los ideólogos del Vaticano… ¡Dos mil años de historia y dogmas están en entredicho!
Ha sido un proceso de investigación meticuloso. Primero, la Universidad de Arizona dató la reliquia mediante carbono-14. Entonces, los resultados arrojaron un primer dato: el papiro fue elaborado entre los años 220 y 340. Cuando Mario Roberty conoció este dato empezó a sospechar que se encontraba ante algo verdaderamente importante, ya que las piezas más antiguas de los evangelios oficiales no tienen una antigüedad mayor. Aún así, quiso cerciorarse y la empresa McCrone Associates examinó la tinta del escrito confirmando las primeras impresiones de los expertos. Posteriormente, empezó a realizarse el proceso de traducción, que se encargó al experto en copto Rodolphe Kasser, quien nada más iniciar su trabajo descubrió la enorme relevancia de lo que tenía entre manos. Por un lado, se trataba del único relato evangélico que aludía a la vida privada de Jesús. Por otro, la búsqueda de las fuentes condujo a la conclusión de que el evangelio original de Judas fue redactado en el año 120. Y es posible afirmar que El Evangelio prohibido de Judas es incluso anterior al año 187. Y es que ya existe una cita respecto a su contenido atribuida a Irineo de Lyon, uno de los primeros padres de la Iglesia. Esa referencia data del año 178 y hace alusión a la polémica que ya entonces generaba ese texto entre los primeros seguidores de Jesús. Es de suponer, por tanto, que el relato era anterior.

Al parecer, en aquellos tiempos, el documento era utilizado como sostén de creencias por los cainitas, un grupo gnóstico que sentía especial predilección por algunas figuras “negativas” de las escrituras, como Caín y el propio Judas. Pero no lo hacían por amor a lo negativo, sino porque interpretaban que detrás de aquellas figuras existía una voluntad divina y un mensaje de calado simbólico y mágico. Los oficialistas se enfrentaron a los cainitas y vencieron a la hora de atraer a un mayor número de fieles. Posiblemente en el Vaticano tengan que plantearse que eran los entonces ortodoxos gnósticos quienes –siempre desde la perspectiva de un fiel– tenían la razón de su lado. Además, lo que señalan los historiadores es que probablemente, en los primeros siglos, múltiples sectas formaban parte del espectro cristiano y una de esas ideologías fue la que venció y se impuso sobre el resto. Y la que ganó la batalla fue la que empezó su “carrera” denigrando a la figura de Judas, pero no por ser un traidor, sino por haber sido el favorito de Jesús. ¿Quién se atreve ahora a sostener que este nuevo evangelio no socava uno de los pilares del cristianismo?

FUENTE: http://www.akasico.com/

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