SECRETOS TEMPLARIOS AL DESCUBIERTO

La URL corta de este articulo es : http://mparalelos.org/txVKpm
Comparte este material

A dos años de cumplirse los 700 de la muerte en la hoguera del último gran maestre del Temple, Jacques Bernard de Molay, que tuvo lugar el 18 de marzo de 1314, dicha Orden sigue fascinando al público, sobre todo por sus conocimientos secretos que hoy muchos nos empeñamos en desvelar. Desde luego, no era una organización religioso-militar medieval al uso, pues sus jerarcas accedieron a arcanos conocimientos de antiguas culturas y alcanzaron un enorme poder económico y político. Estas circunstancias fueron, a la postre, las que causaron la condena, la persecución y el exterminio de los templarios, pues los principales culpables de tal ignominia, el papa Clemente V y el monarca Felipe IV de Francia, veían peligrar su posición de poder a causa del imparable crecimiento de la Orden.

En el presente artículo ahondamos en dichos conocimientos esotéricos, de los que dejaron pistas tanto en los secretos ritos que realizaban, algunos de los cuales han llegado hasta nuestros días, como en algunas de las construcciones templarias que todavía se conservan.

LA PARTITURA DEL DIABLO
El Temple supo enfrentarse a las energías maléficas mediante ciertos símbolos esotéricos. Algunos de los más enigmáticos se encuentran en el interior de la bóveda de la iglesia templaria de Bordón (Teruel). El investigador local Sergio Solsona Palma los ha estudiado en profundidad, ofreciéndonos desinteresadamente sus hallazgos. Entre las figuras que llaman nuestra atención, debemos citar al ave fénix, al cancerbero y las más extrañas de todas: unas formas a modo de caleidoscopio que entrañan figuras cimáticas –apariencia visible del sonido y la vibración–, para la transmisión de ciertas ondas sonoras, alusivas al Tritono o partitura del Diablo, la nota musical prohibida por la Iglesia oficial.

Para demostrarlo, Sergio Solsona empleó una lámina metálica. Tras cubrir su parte superior con una suave capa de polvo blanco, la sometió a unas determinadas vibraciones. De inmediato aparecieron dibujadas extrañas formas geométricas sobre la platina, las cuales eran iguales a las que se conservan en los frescos de la bóveda. Una de ellas es la imagen de santa Cecilia, patrona de los músicos –cuya festividad se celebra el 22 de noviembre–, que aparece cuando se marca una determinada nota en un órgano.

Pero, ¿en qué consistía esta diabólica nota musical? El Tritono es un sonido metálico –conocido como Cuarta aumentada o Quinta disminuida– que la Iglesia católica de la Edad Media consideraba un llamamiento al mismísimo Diablo. Se creía que aquellos que la escuchaban, quedaban perturbados o atrapados por energías malévolas. Debemos pensar que, en la época medieval, tanto la música, como la escultura, la pintura y demás ciencias artísticas tenían que ser elementos hermosos, divinos. Por tanto, el estridente y molesto sonido del Tritono sólo podía estar asociado al Príncipe de las Tinieblas. De modo que la Iglesia no tardó en prohibirlo.

Sin embargo, para los magos templarios estos sonidos, lejos de facilitar un contacto con Satanás, favorecían la meditación, abriendo una ventana en las mentes de los devotos, como queda representado en el techo de esta iglesia. En el Pirineo leridano hallamos otro templo que perteneció al Temple, la iglesia de Araós, en la cual se distinguen secuencias pictóricas que evocan a la partitura del Diablo…

FUENTE: http://www.akasico.com

Deja un comentario