Sondas extraterrestres recorren la via Lactea.

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Dos investigadores de la Universidad de Edimburgo han analizado la posibilidad de que sondas espaciales robóticas ‘autorreplicantes’ de civilizaciones alienígenas pudieran estar presentes en nuestro sistema solar.

Estas sondas podrían ser producto de una tecnología tan alta que serían invisibles para los seres humanos, según los matemáticos Duncan Forgan y Arwen Nicholson, autores de la investigación.

Ambos plantean la posibilidad de que las razas extraterrestres utilicen el campo gravitatorio de las estrellas para que sus sondas ganen velocidad, una técnica —subrayan— que también es utilizada por los humanos para las sondas como la ‘Voyager’. La diferencia es que la ‘Voyager’ utiliza el campo gravitatorio de los planetas en lugar de la gravedad de las estrellas.

Los investigadores también analizaron cómo una flota de sondas podría autorreplicarse y construir nuevas versiones de sí mismas a base de polvo cósmico y gas durante su viaje por el espacio. Los científicos llegaron a la conclusión que una flota de sondas ‘autorreplicantes’ podría, de hecho, explorar la galaxia en un tiempo relativamente muy corto.

Forgan y Nicholson concuerdan con el estudio de Jacob Haqq-Misra quien en 2011 sugirió que objetos extraterrestres ya pueden existir en nuestro sistema solar sin que lo sepamos, solo que —como explicó Haqq-Misra— no hemos visto lo suficiente.

La idea no es para nada descabellada, puesto que la humanidad ha utilizado un sistema similar con las sondas Voyager, sólo que usando la fuerza gravitatoria de los planetas del Sistema Solar.

De esta manera Nicholson y Forgan descubrieron que usando soles como si fuera una honda o resortera a gran escala estas sondas podrían viajar hasta 100 veces más rápido que las Voyager.

Basados en esto, los doctores afirman que con este sistema se podría llegar a explorar una galaxia completa del tamaño de la Vía Láctea en 10 millones de años, un tiempo relativamente corto si se tienen en cuenta las dimensiones de esta galaxia.

Sin embargo, donde la teoría adquiere rasgos de “conspiración” es en la premisa de que estas sondas fueran capaces de autorreproducirse empleando el material encontrado en sus viajes a través de nubes de gas y polvo cósmico.

De ser esto posible, el par de investigadores afirma que la velocidad a la que se diseminarían estas sondas por el Sistema Solar crecería de forma significativa tomando tintes de invasión espacial para las imaginaciones más desbocadas.

Si a esto se le suma el imaginario propio de la literatura y cine de ciencia ficción, se puede suponer que una civilización lo suficientemente avanzada podría haberlas diseminado en las proximidades de la Tierra, aunque de momento la humanidad sea incapaz de detectarlas.

En todos los escenarios que los científicos contemplaron, las escalas de tiempo de exploración se redujeron cuando las sondas se autoreplicaban, y llegaron a la conclusión de que una flota de estas sondas podría viajar en sólo el 10% de la velocidad de la luz.

Lo anterior se trata tan sólo de una pequeña fracción de la edad de la Tierra y los científicos dicen que los resultados refuerzan la idea de la “Paradoja de Fermi”.

La Paradoja de Fermi, propuesta en 1953 por el físico Enrico Fermi, sugiere que hay una contradicción entre la alta probabilidad de que existan civilizaciones en otros lugares del universo y el hecho de que no ha habido ningún contacto entre nosotros y otras civilizaciones.

Por su parte, el doctor Forgan afirma que el hecho de que no haya ninguna prueba de detecciones o avistamientos de sondas alienígenas en el Sistema Solar sugiere que no ha habido civilizaciones en la Vía Láctea en los últimos millones de años con capacidad de crear sondas o que las sondas son tan avanzadas que la humanidad no es capaz de detectarlas.

No obstante, otra posibilidad es que las sondas puedan estar programadas para hacer contacto sólo con civilizaciones que tengan cierto nivel de inteligencia, que tengan la capacidad de detectar las sondas.

La falta de contacto con razas alienígenas es el principal argumento de los excépticos para negar la existencia de vida en otros planetas. Aún así, hay una serie de posibilidades que hacen plausible la idea de que una raza de otro planeta podría estar muy poco interesada por entrar en contacto con una civilización en un estadío evolutivo primitivo, como es el de la humanidad.

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@Mp1979orion

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