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CARACTERÍSTICAS SOBRE LAS MUTILACIONES DE GANADO POR PARTE DE EXTRATERRESTRES

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11:20:16 AM

El 9 de septiembre de 1967, en el condado de Alamosa, Colorado, una potranca llamada Lady fue encontrada muerta y con la cabeza descarnada. Al efectuar el examen patológico, el Dr. John Altshuler quedó estupefacto, pues el cerebro, la espina dorsal y algunos órganos del pecho, incluido el corazón, habían sido retirados con increíble precisión. Lo que más le asombró era que la sangre había sido totalmente vaciada sin manchar su cuerpo ni a su alrededor.

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Cuando el Dr. Altshuler examinó muestras de tejidos en el microscopio, quedó asombrado al descubrir que “tenían un color negro como si la carne hubiese sido abierta y cauterizada (quemada con un calor intenso para abrirla) con un bisturí cauterizador quirúrgico… como si se hubiese empleado un láser”. Aunque los láseres se habían inventado en los primeros años 1960, en 1967 todavía no existía la tecnología capaz de producir estas incisiones.

Otro misterio era la ausencia de huellas cerca del cuerpo. En efecto, las únicas huellas que se encontraron eran las pisadas de la potranca, que terminaban a unos 30 m de su cuerpo.
A mediados de los años 70, se informó de ganado mutilado en 15 estados, desde Montana a Dakota del Sur, y también desde Nuevo México hasta el sur de Texas. El senador demócrata Floyd K. Haskell contactó con el FBI para pedir ayuda en 1975 debido a la preocupación pública respecto a las mutilaciones. Afirmó que ha habido unas 130 mutilaciones anómalas en Colorado.

El “incidente Lady” fue el principio de una avalancha de mutilaciones de animales en Colorado y más tarde, en el mismo año, en Pennsylvania. Fueron seguidas de una oleada de mutilaciones en los estados de Alabama, Iowa y Texas, de un nuevo brote en Colorado a principios de los años ochenta y de otro en el sur a principios de los años 1990. Mientras tanto ocurrieron casos aislados, con informes similares, en Canadá, América Central, Sudamérica, Australia y algunas partes de Europa, incluida Gran Bretaña y España.

Características principales

  • Se han observado todo tipo de animales mutilados: perros, gatos, pájaros, patos, gallinas, caballos, burros, ovejas, jabalíes, guanacos, venados, toros, etc., especialmente vacas.
  • A estas se las ha encontrado en posición decúbito ventral o lateral, con sus patas apuntando hacia el sur, y la cabeza hacia el norte en varias ocasiones, y con ablaciones discrecionales en: los huesos de la parte inferior de la mandíbula, la vulva, los labios mayores de la vulva, el pabellón auricular, los pezones, parte del cuero del abdomen y de la mandíbula, orejas, ojos, ligamento, cartílago, cavidad bucal, glándula salival, faringe, laringe, huesos ioides, ombligo, carretilla, quijada, pulmones, corazón, hígado, lengua, traquea, mejilla, venas yugulares, arterias, ano, recto, vagina, testículos, la piel, etcétera.
  • La escisión de los ojos, las ubres y los órganos sexuales.
  • La extracción del ano a una profundidad de alrededor de unos 12 pulgadas.
  • La escisión de la lengua y los labios.
  • La eliminación de una de las orejas. Musculatura de la boca y mentón extraídas.
  • El despojo de carne y de la mandíbula y la zona directamente que está debajo de la oreja
  • La eliminación de los órganos blandos de la parte inferior del cuerpo.
  • La presencia de incisiones y cortes en todo el cuerpo que parecen haber sido hechas por un instrumento quirúrgico.
  • Inexplicables daños a los restantes órganos, pero ningún signo de daño en zonas circundantes
  • Carencia de signos de depredación (arañazos, marcas de dientes, huellas del depredador) sobre o alrededor del cadáver.
  • Carencia de residuos.
  • Sangre drenada.
  • Animales cuya piel faltante presentaba bordes nítidos, circulares o con ángulos precisos.
  • Inexistencia de rastros humanos en las cercanías y, por último, animales evitando acercarse al cadáver.
  • Siempre las mismas partes, como si fuera un muestreo, o solo valiesen esas glándulas.
  • En los cuerpos se encuentran incisiones que no han sangrado, a menudo a la profundidad de la piel, muchas de las cuales están vacías de sangre. Estas incisiones se han efectuado con precisión quirúrgica.
  • Análisis recientes han demostrado que algunos cortes implican el empleo de un escalpelo, mientras que otros parecen haber sido hechos con un instrumento que “cocía” la carne con algo parecido al láser, pero sin dejar los restos carbonizados característicos de los láseres.
  • Casi todas las mutilaciones son en vacuno, aunque también hay casos de caballos, ovejas o animales de compañía.
  • No hay señales de lucha. Incluso en suelos cubiertos de nieve no hay huellas de pisadas alrededor de los cuerpos. Parece como si los animales hubiesen sido levantados del suelo y luego dejados caer desde el aire.
  • En ningunos de los casos relatados se encontraron:
    – Huellas del animal antes de ser dado de muerte.
    – Señales de ruedas que atribuyan los sucesos a grupos con vehículos.
    – Olor de descomposición por parte de los cuerpos de las víctimas.
    – Moscas rondando por los cuerpos, lo cual sería obvio.
    – Tampoco se acercaban al animal abatido, los carroñeros.
    – Señales significativas de radiación dañina para los seres humanos.
    – Los tanques australianos no tenían filtraciones ni perdidas.

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En diversas ocasiones, antes del siniestro se han vislumbrado en los cielos de los campos, objetos lumínicos que emanaban luz propia, lo que desmiente el hecho que fuesen ocasionadas por automóviles o linternas.- Se han llegado a encontrar en toda la “temporada” mas de 30 casos de tanques australianos, que el día anterior estaban abarrotados de agua, carentes de la misma sin explicación alguna, sin ningún tipo de filtraciones ni nada parecido que ocasionara el faltante, y sin la zona aledaña a los mismos con señales de humedad.

Cortes quirúrgicos y declaraciones de expertos

Daniel Belot, veterinario del Senasa en Salliquelló (Buenos Aires), le asombró “la precisión de un corte perfectamente triangular” hallado en la mandíbula inferior de un novillo.
El maxilar del animal -observó el veterinario Belot- presentaba un corte en línea recta bajo la base de la oreja y otros que parecían ‘aserruchados’ y ‘cauterizados’. Además, al ejemplar le faltaba el labio inferior, la lengua, los órganos auditivos y varios huesos y cartílagos.
En la oleada de Argentina se comprobó que varias de las reses habían aparecido a kilómetros de distancia del lugar de donde provenían.
Jorge Dubarry, profesor de Patología de la Facultad de La Pampa expuso que “estos efectos no se pueden asignar a un agente biológico conocido ni a lo que uno está acostumbrado a ver, así que se impone una hipótesis no común”,
El doctor Ernesto Odriozola, titular de Diagnóstico de Sanidad Animal del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en Balcarce, expuso que “Los animales reportados llevan varios días muertos y aparecen en lugares distantes de rutas con cortes netos, quirúrgicos”, apuntó Odriozola.
Bernardo Cané, presidente del Senasa, explicé en 2002 en el diario Clarín que “No se trata de animales sobre los cuales actuaron otros animales carroñeros”
Tanta perfección en los cortes, más la comprobación de órganos limpiamente extirpados, no parecía dejar margen de duda.

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Oleada en Argentina

Buenos Aires, La Pampa, Santa Fe, Mendoza, Chubut, Santa Cruz, Corrientes, Entre Ríos, Santiago del Estero y Chaco.
Las hipótesis avanzaban en extrañeza y en variedad zoológica, sin distinción de raza, edad y especie. Primero fueron vacas, terneros y toros en las provincias de Buenos Aires y La Pampa. Luego corderos, caballos y hasta dos guanacos quirúrgicamente destartalados sobre las playas de Península Valdés, en Chubut.
En total, más de doscientos casos, en casi tres meses y a lo largo de diez provincias del país, desde el Chaco hasta la Patagonia.
La semejanza entre el nuevo misterio rural sudamericano y la fiebre que se desató en los Estados Unidos en 1975 -cuando se registraron cerca de 10.000 animales muertos por causas a priori desconocidas- era pasmoso.
Las similitudes entre las conclusiones a las que llegó en la Argentina el Senasa y las del proyecto Operation Animal Mutilation, coordinado por el ex agente del FBI, Kenneth M. Rommel, también son sorprendentes.
Cuando el gobernador de La Pampa, Rubén Marín, consideró el caso un asunto de “prioridad nacional”, los temores fantásticos apoderaron de la propia Subsecretaría de Asuntos Agrarios de la provincia, que reclamó a Antonio Oliveira, secretario de la Autoridad Regulatoria Nuclear, la presencia de especialistas munidos de contadores Geiger. Los técnicos descartaron cualquier relación entre las muertes de los animales y radiactividad. “La principal incógnita -planteaba Odriozola, el patólogo del INTA- es determinar qué perseguían quienes atacaron a los animales… Aquí está claro que todo fue provocado por alguien”, explicó al diario La Nueva Provincia el 23 de junio.
A Odriozola le llamó la atención que la mayoría de las mutilaciones fueran hechas sobre el lado izquierdo del animal. “Quien lo hizo -aseguró- procede con mucha prolijidad, porque los cortes son netos y, a la vez, dan la impresión de que fueran cauterizados
Bernardo Cané, máxima autoridad del Senasa, citando un informe preliminar de la Universidad Nacional del Centro (UNICEN) cuando su personal ya había estudiado siete animales muertos, expuso el 22 de junio: “Se trata de cortes claros, que no fueron hechos por animales depredadores. Pero no sabemos quién los puede estar haciendo.” El documento, con las firmas del decano de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNICEN, doctor Alejandro Soraci, la toxicóloga Ofelia Tapia y el patólogo Odriozola, enfatizaba:”Los cortes no son obra de carroñeros ni de mamíferos y no hay duda de que fueron hechos con intencionalidad”. Según Cané, los toxicólogos estaban tratando de determinar “con qué voltearon y con qué mataron a los animales. Vamos a buscar si hay derivados del curare, que es una droga letal, o si se usaron medicamentos que inmovilizan al animal”. Y si bien observaban “nítidamente” el accionar de carroñeros, todavía no lo relacionaban con las causas de las mutilaciones.
La desorientación oficial se reflejó en un discurso del propio Felipe Solá, gobernador de la provincia de Buenos Aires. Sin disimular su perplejidad, dijo: “Si se hubieran concentrado en una sola zona, se podría haber pensado en un grupito de chistosos, locos o en un secta”, pero como el fenómeno “está muy disperso geográficamente, no sé de qué se trata“.
“Descartamos a los marcianos, al pombero y otras tradiciones rurales argentinas”, bromeó Bernardo Cané en la conferencia de prensa que dio el lunes 1° de julio en la sede del Senasa. Junto con los doctores Soraci, Tapia y Odriozola -es decir, los mismos que una semana atrás habían defendido la participación humana en las hasta entonces llamadas ‘mutilaciones’-, el titular del Senasa reveló la identidad del principal sospechoso.Era rojizo, hocicudo y no medía más de 16 centímetros. El acusado, un roedor del género Oxymycterus, se habría encargado de ‘limpiar’ a los animales, muertos por causas naturales. Bueno, no sólo los roedores habrían actuado sobre los cadáveres: en la faena también habrían descollado zorros, peludos y otros carroñeros, “particularmente activos a causa de cambios en el ecosistema regional”.
Desde el primer al último párrafo, el informe contradecía la tesis inicial. “Ahora probamos que no hubo acción humana”, explicó Néstor Auza, rector de la Universidad de Tandil. El estudio “descartó el uso de narcóticos sobre los animales examinados y estudios histológicos demostraron “la ausencia de cauterización mediante elementos candentes“.

Misterio

Otra teoría surgió de los informes sobre misteriosos helicópteros negros, silenciosos y sin ningún número de identificación de los exigidos por las regulaciones federales, que aparecían en la zona inmediatamente antes y después del descubrimiento de las reses muertas. En varias ocasiones se vieron helicópteros rociando la zona en que luego se encontraban los animales mutilados, dando pie a la especulación de que el ganado se estaba empleando -seguramente por agencias gubernamentales- para probar armas biológicas y químicas.
El misterio se complicó aún más por los informes de civiles que fotografiaron estos helicópteros, que declararon que habían sido amenazados por hombres que vestían de negro y sin insignias.
A lo largo de los años, las agencias gubernamentales de EE UU han negado cualquier participación en estos extraños incidentes. La Federal Aviation Authority fue todavía más lejos al negar la existencia de estos extraños helicópteros.
En lo referente a las mutilaciones, la explicación oficial siempre ha sido la misma: causas naturales. En respuesta a la presión pública, el FBI investigó el fenómeno en 1979. Los resultados se registraron en un informe de 297 páginas, hecho público un año más tarde, en el que se daba la razón a los que creían que las mutilaciones eran obra de animales predadores. Otro argumento, respaldado por las autopsias oficiales del Gobierno, fue que la ausencia de sangre se debía al largo tiempo que los animales muertos habían estado abandonados y que la causa de la muerte podía deberse a parásitos.

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A aunque el FBI era reacio a intervenir, el ufólogo Timothy Good obtuvo un informe secreto del FBI de 1976, realizado por el agente Gabriel Valdez. Después de inspeccionar una vaca mutilada, el agente descubrió unas marcas de 40 cm que se hundían en el suelo formando un triángulo y sugerían que allí había aterrizado una “nave aérea”, que había atrapado la vaca, y había aterrizado de nuevo donde se había encontrado la vaca muerta. Debajo de las huellas se encontró una sustancia aceitosa, la hierba chamuscada y unos niveles de radiación mucho más elevados que los normales.

Para algunos rancheros e investigadores locales, esto era la confirmación de lo que sospechaban desde hacía mucho tiempo: es decir, de lo que Lou Girodo, jefe investigador de las mutilaciones del fiscal del distrito de Trinidad, Colorado, había manifestado: “estamos tratando con seres que no son de este planeta”.

Pautas de Comportamiento

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Actividad OVNI desde el comienzo

La muerte de Lady en septiembre de 1967 coincidió con una pequeña serie de avistamientos de ovnis y de informes de extrañas luces en San Louis Valley, la zona en que se encontró el cadáver mutilado de la potranca. Cada oleada de mutilaciones estuvo acompañada de avistamientos de ovnis en la zona afectada. Esto llevó a varios ufólogos a especular que existía una conexión entre los helicópteros y los avistamientos de ovnis. ¿Acaso los ovnis podían “disfrazarse” de helicópteros?
Otro dato curioso, aunque quizás no tenga conexión con los ovnis, era la presencia de pintura fluorescente, visible sólo con luz ultravioleta, en la piel de algunos animales que se encontraron en Dulce, Nuevo México. En otro caso se encontró una sustancia parecida a masilla en la caja torácica de una vaca mutilada. Los análisis mostraron que la sustancia tenía una composición similar a pintura, pero los investigadores todavía se preguntan cómo fue a parar a la caja torácica del animal.
En su documental de 1989, Alien Life Forms, Linda Moulton Howe entrevistaba a algunos granjeros que declararon haber visto seres extraterrestres dedicados a la captura de animales. Quizá la narración más notable era la de Ron y Paula Watson de Mount Vernon, Missouri. Los Watson dijeron que, en julio de 1993, mientras estaban bajo su porche, habían visto unas extrañas actividades en el extremo más lejano de su propiedad. A través de prismáticos, primero vieron una vaca que yacía de lado en el suelo, al parecer paralizada. De pie junto al animal había dos pequeños seres de cabezas blancas y alargadas que llevaban vestimenta plateada, deslizaron sus brazos por debajo del cuerpo de la vaca y parecieron “levantarla”. Cuando se movieron, la vaca “flotó” unos metros por encima del suelo. Luego “guiaron” el cuerpo hacia la rampa de un vehículo que tenía una superficie especular que reflejaba el follaje de alrededor, por lo que era casi invisible. A continuación despegó y se desvaneció en el cielo.

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http://www.ufopolis.com/

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